Un año y medio después de su estreno, el documental 'Ciutat morta', -alegato sobre el complejo caso del 4-F al que siguió años después el suicidio de la joven Patricia Heras- se emite al fin esta noche en Televisió de Catalunya, en el espacio Sala 33, pero con cinco minutos menos. El recorte se debe a una medida cautelar del juzgado 25 de Barcelona, al considerar que algunas imágenes y opiniones sobre el exjefe de Información de la Guardia Urbana de Barcelona, Víctor Gibanel, podrían violar su derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, ha confirmado horas antes de la emisión uno de los directores del filme, Xapo Ortega.
Presumiblemente, este es el fragmento censurado del documental que
ofreció ayer el Canal 33 de la Televisión de Cataluña
"Ha cometido un grave error", ha opinado el director
sobre la denuncia de Gibanel, que llega un año y medio después del estreno: el
documental se ha proyectado en más de 150 pases y una veintena de festivales.
"Nosotros no podemos difundirlo -añadió el director-, pero tampoco
controlar lo que hagan otras personas. Y las redes sociales son
imparables". Acertó. La censura ha provocado el efecto Streisand: publicidad y espectadores indignados.
Los cinco minutos recortados ya corrían de tuit en tuit horas antes de la
emisión del filme.
El objetivo del documental de Ortega
y Xavier Artigas: "Intentar denunciar un caso que sigue abierto, como
seguimos viendo con esta denuncia", ha apuntado Ortega. "Es un grave caso de corrupción
política, y que es sistemática". El 4 de febrero del 2006, una fiesta
en una casa ocupada terminó con carga policial y siete detenidos. Los jóvenes
acabaron en el Hospital del Mar de Barcelona. Allí coincidieron con Patricia
Heras y su amigo Alfredo, que habían tenido un accidente de bici. Los policías "los involucraron" y Heras fue
a prisión. En un permiso, se suicidó.
La productora del
documental emitirá próximamente un comunicado, según ha adelantado Ortega.
Fuente:
El Periódico de Cataluña, 18/I/2015
Numerosas personas se manifestaron en la Plaça de Sant Jaume, ayer sábado, al finalizar la proyección de este documental en el Canal 33.
La prensa de Cataluña, por fin, se ha hecho eco de este escandaloso asunto.
Reproduzco dos artículos que me han impactado:
REACCIONES A LA PROYECCIÓN DE "LA CIUTAT MORTA"
Numerosas personas se manifestaron en la Plaça de Sant Jaume, ayer sábado, al finalizar la proyección de este documental en el Canal 33.
La prensa de Cataluña, por fin, se ha hecho eco de este escandaloso asunto.
Reproduzco dos artículos que me han impactado:
AL CONTRATAQUE
'Ciutat morta' (o cómo la mierda flota)
Opinión > 18-01-2015 > 20:58
JORDI ÉVOLE
· Ya no lo tienen tan fácil. A muchos que
creían tenerlo todo muy bien atado, se les ha escapado el
control de lo que no querían que se supiera. Siguen teniendo la sartén por el
mango, pero el mango cada vez es más corto. Y no se enteran de que el mundo ya
no es como ellos habían soñado, si es que esa gente alguna vez tuvo sueños.
·
Los esfuerzos
políticos, mediáticos, policiales o judiciales para silenciar la historia
de 'Ciutat morta' habrían triunfado en otra época. Pero ya no.
Empujando desde abajo se puede lograr que una noticia silenciada por los de
arriba llegue a ser portada. Los autores del documental, Xavier Artigas y Carlos, Xapo, Ortega no
lo tuvieron fácil. Intentaron, sin éxito, coproducirlo con TV-3. Pero para ser
justos creo que no lo hubiesen logrado con ninguna tele: ni con otras públicas,
ni con ninguna gran privada, incluido el grupo en el que trabajo. Lo hubiesen
logrado si se hubiese sabido de antemano la enorme audiencia que
tendría. El negocio -casi siempre- funciona así. Pero Artigas y Ortega no
se rindieron. Lo autofinanciaron con un micromecenazgo de más
de 4.000 euros, que sirvieron para pagar el 10%. El resto, horas de trabajo
gratis. Valía la pena explicar esa historia.
Luego, proyecciones
en salas alternativas, festivales, premios, y el silencio -con
excepciones- de los grandes medios y el de casi todos los programas, incluido
el que yo dirijo. Hasta que una pregunta parlamentaria de David
Fernández de la CUP desbloqueó su emisión en la Televisió de
Catalunya, una televisión que tiene un canal grande (TV-3) y otros más
pequeñitos, como El 33. Adivinen por cuál se emitió. (Por cierto, un aplauso
para Àlex Gorina).
¡Qué absurdo recorte!
Y, a la
desesperada, uno de los policías aludidos en 'Ciutat morta' logró
que un juez evitase la emisión de cinco minutos del 'docu'. ¡Qué
absurdo! El documental se estrenó hace año y medio, se ha proyectado en
multitud de salas, se puede descargar gratis, y esos minutos
han sido los más retuiteados en las últimas 24 horas. Resultado: más de 250.000
visitas. Lo dicho, no se enteran.
Los autores
del documental están agotados pero satisfechos. Y no les debe faltar un
puntito de rabia por todos aquellos, yo el primero, que hemos hablado
tan tarde de los dramáticos, injustos y tristísimos hechos que
narra. Ojalá hubiesen querido participar todos los implicados: los exalcaldes o
los jefes y compañeros del policía que resultó gravemente herido, para contar
con todos los puntos de vista. Pero no contestaron a la invitación.
Gracias Xavi y Xapo por
mostrarnos otra versión de los hechos, la que se quiso silenciar, gracias por
denunciar la tortura y por no estigmatizar a nadie por algo tan superficial como
su estética. Y, sobre todo, gracias por descubrirnos la ironía, la sensibilidad
y la poesía de Patricia Heras.
Por qué aterra ‘Ciutat Morta’
Lucía Lijtmaer | El Diario | 18/01/2015
Es
imposible olvidar Ciutat Morta una
vez la ves. Si además eres barcelonés, es muy probable que la película te
persiga por las calles, acechándote. Sería muy fácil decir que te quita un velo
de delante de los ojos, pero más bien puede que te suceda lo contrario. De
repente, sobre monumentos, esquinas, paseantes, hay algo pegajoso que lo cubre
todo. Los ciudadanos que hayan visto la película, por primera vez emitida en la
televisión pública catalana, deberán enfrentarse a todo ello. A lo siguiente:
1. El poder
público como cómplice y encubridor de un caso de violencia y tortura policial
tras las irregulares detenciones de cinco ciudadanos durante una pelea -que se
saldó con un guardia urbano gravemente herido- en un antiguo teatro ocupado. Su
posterior encarcelamiento habría podido ser evitado cuando el entonces alcalde
Joan Clos relató tener conocimiento de un informe policial que probaría la
inocencia de los detenidos. La posterior desaparición de ese informe hace
evidente el necesario conocimiento e implicación del concejal de Seguridad y
Movilidad Jordi Hereu (después alcalde), el ex concejal de Ciutat Vella Carles
Martí, y la ex consellera de Interior, Montserrat Tura.
2. El papel de la
justicia: la jueza Carmen García Martínez, del Juzgado de Instrucción Nº 18 en
Barcelona envió a prisión provisional a los jóvenes Juan Pintos, Álex Cisternas
y Rodrigo Lanza que habían sido claramente torturados, y les privó de libertad
durante dos años, a la espera de juicio, sin llegar a esclarecerse de qué se
les acusaba. La Audiencia Provincial de Barcelona condenó en enero de 2008 a
los detenidos -incluyendo a Patricia Heras, que no estaba presente en el lugar
de los hechos- a penas de hasta cuatro años basándose exclusivamente en los
testimonios de los policías presentes. La pena fue posteriormente aumentada a
cinco años en el caso del detenido Rodrigo Lanza.
3. La policía: los agentes Bakari Samyang y Victor Bayona que
torturaron a los acusados la noche del 4 de febrero de 2006, fueron los mismos
que declararon como testigos en contra de los acusados durante la celebración
del juicio. Posteriormente fueron condenados a prisión, con penas de más de dos
años, por haber torturado en dependencias policiales a un joven de Trinidad y
Tobago. Los agentes, de 34 y 38 años, acaban de obtener la jubilación. Recibirán
una pensión vitalicia de entre 1.600 y 1.800 euros mensuales. Durante la
proyección del documental el sábado pasado en la televisión pública, la
reacción de Mossos d’Esquadra en las redes sociales fue
de mofa.
4. Los médicos. De
todo el metraje de Ciutat Morta el papel de los médicos en el Hospital del Mar
supone un indicio aterrador: la llegada de unos veinteañeros sangrando y en
estado de shock, custodiados por los agentes de la policía, es recibida con
indiferencia por el personal médico del hospital, que no hacen preguntas ni dan
señal de alarma.
5. Los medios de comunicación: con
honrosas excepciones -quizás el más claro sea el de La Directa- el caso 4F ha
sido omitido de los medios catalanes. Esto ha continuado con la repercusión del
documental, y ha llegado a extremos delirantes con la televisión pública
catalana: TV3 desestimó la compra de la película incluso cuando fue premiada en
Málaga. La presión ciudadana en las redes obligó a la cadena a asegurar que el
documental se emitiría antes de que acabara 2014. Tras idas y venidas -que
incluyeron la pregunta directa al director de Televisió de Catalunya sobre el
retraso en emitir el documental por parte del diputado de las CUP David
Fernández en sesión parlamentaria- la película ha sido emitida previa censura.
Si jueces, policía, representantes
públicos, medios de comunicación y especialistas sanitarios omiten y por tanto
se hacen cómplices de un caso así, ¿qué le queda a la ciudadanía?
Y entonces, el
velo pegajoso que cubre la ciudad se revela. Lo que muestra, con su olor a
muerte, es demasiado aterrador para ser olvidado.