Mi relación con las ciencias es contradictoria. Recuerdo el placer que me deparaba la resolución de problemas matemáticos y también me agradaban mucho algunos aspectos de las ciencias naturales, salvo la cristalografía y tal... De la física y química no tengo las mismas sensaciones. Seguramente porque no llegué a entender sus esencias cartesianas. Entiendo y comparto que las ciencias se fundamenten en lo que podemos ver, oír, tocar, experimentar, etc., pero eso de que en ellas no tengan cabida las opiniones y preferencias personales y las imaginaciones especulativas... me distancia de ellas. Eso no significa, por supuesto, que ignore el progreso que se depara de la investigación científica para el conjunto de la humanidad. Y tampoco soy ajeno a la temeridad que supondría construir un puente sometido al dictado de recreaciones líricas o fantásticas...
Con harta frecuencia hasta me siento incómodo cuando digo u oigo decir a alguien que “opino u opina con objetividad”. No creo para nada en la cacareada objetividad de las personas a la hora de manifestar su criterio. Estoy convencido de que los fundamentos científicos son infinitamente más fiables. Por el bien de todos...