sábado, 27 de noviembre de 2010
Suede (Razzmatazz, 26/11/10)
viernes, 22 de enero de 2010
Vuelve Suede!!
De momento sólo es un concierto benéfico en Londres, y sin Bernard Butler, pero quién sabe si esto podría ser el primer paso hacia la vuelta en gira y/o disco de una de las bandas británicas más grandes de todos los tiempos...
viernes, 10 de octubre de 2008
Clásicos del Brit-pop: Suede, 'Dog Man Star' (1994)
Segundo disco de la trilogía imprescindible de Suede. Si el primero era más rock de guitarras descarnadas, este segundo es melancolía y tormento de piano grandilocuente. Editado tan solo un año después de su predecesor, éste fue el disco de la ruptura entre Brett Anderson y Bernard Butler, que abandonó la banda poco después de editarse este álbum, a causa de las tensiones y choques constantes entre las dos mentes pensantes del grupo. Para bien o para mal, las rupturas y momentos de crisis suelen ser los más proclives a que salga el duende creativo, y sin duda que éste también fue el caso, puesto que 'Dog Man Star' es una obra monumental de pop épico que se hizo adulto de golpe y por fuerza.
El revestimiento orquestado de la Sinfónica de Londres y los arreglos de cuerda y viento de Brian Gascoigne (nada casual, puesto que había trabajado en su día con el mismísimo Scott Walker) son claves en la majestuosidad que adquiere el sonido de la segunda entrega de Suede. Como pasaba con otros reyes del género como The Smiths, el sonido es frío, reverberado, dando una sensación de soledad y vacío como el que acompaña a los personajes que protagonizan las letras de Anderson. Amas de casa, decadentes heroínas de cine, prostitutas, amantes o hasta James Dean pasean por este álbum de título conceptual, referido a los 3 estadios por los que pasa el hombre: primero, perro; luego hombre; y al final, estrella.
Los zarpazos eléctricos del debut quedan reducidos a unas pocas canciones ('We Are The Pigs', 'Heroine', 'New Generation'...), dando mayor protagonismo a tristes pero bellísimas baladas, pomposas, melancólicas pero a la vez sublimes: 'The 2 Of Us', 'The Asphalt World', 'The Power' o, sobretodo, las monumentales 'Still Life' y 'The Wild Ones' son perfectos escaparates para el lucimiento vocal de un Brett más crooner que ídolo juvenil, y para arrancarnos de cuajo una parte de nuestras almas en pena y llevarnos al éxtasis de las sensaciones tortuosas.
NO SEAS PERRO, HOMBRE, Y VERÁS LAS ESTRELLAS
jueves, 9 de octubre de 2008
Clásicos del Brit-pop: Suede, 'Suede' (1993)
Tras casi 5 días de sufrido apagón internáutico involuntario, y una vez recuperada la normalidad, tengo varias consideraciones que hacer: 1) Yo también odio a Bill Gates; 2) Soy un jodido yonqui de internet, pero me llena y me hace tremendamente feliz sentir que puedo dar la vuelta al mundo en 80 clicks; 3) Con la condición de yonqui del punto 2, tengo un mono importante de escribir y 2 días festivos por delante, así que prepararos, lectores leopardos; 4) Estoy completamente enganchado al disco de The Monolators que colgué hace unos días; 5) La supuesta crisis me quita tanto el sueño que en las últimas semanas me he comprado un colchonazo de látex, un disco duro externo, un ipod de 120 GB, dvd's y discos varios...; y 6) Acabamos de llegar a 2.500 visitas en ¿5 o 6? semanas de vida del blog, y me ha hecho especial ilusión ver que nos han visitado desde... Australia!! Pero al ver que el Reino Unido es uno de los puntos de mayores lectores leopardos, me he dado cuenta que hasta ahora casi no hemos colgado nada de pop británico, y como gran adepto que soy, he decidido inaugurar una nueva sección de clásicos del brit-pop. Y, por supuestísimo, la inauguro con mis favoritos: Suede.
Londres. Capital musical europea. Ciudad de paso obligado para cualquier estrella del rock en gira. La ciudad del Arsenal de Nick Hornby, Henry (cuando era bueno) o Cesc Fábregas. La de los 1000 museos, las 1000 tendencias, las 1000 razas y culturas. Y la ciudad desde la cual el dueto mágico Brett Anderson-Bernard Butler, acompañados por Mat Osman al bajo y Simon Gilbert a la batería gestaron esta bestia parda llamada Suede.
Barcelona. 1993. Un joven leopardo verde se siente magnéticamente atraído por el videoclip de un grupo que viste de cuero y desprende energía por los 4 costados, los 5 sentidos y los 1000 chorretones de sudor. Se compra el cassete de la banda por 800 pesetas en una tienda que duró pocos meses debajo de su casa, y tras escucharlo por primera vez piensa: "¿esto qué coño es?". Pasan meses (¿o quizás años?) hasta que recupera ese disco y se da cuenta de lo imbécil que ha sido ignorando ese diamante en bruto. 15 años después, pondría la mano en el fuego a que, casi seguro, debe ser el disco que más veces ha escuchado en su vida.
Guitarras carnosas. Melodías irresistibles. Hedonismo y melancolía. Himnos generacionales. Falsetes bien entendidos. Ambigüedad sexual. Sonido heredado directamente de Bowie y el glam. Terciopelo y chupas de cuero (la primera que tuve fue por ellos). Flequillos ladeados (el primero que tuve fue por ellos). Energía y entrega total en los conciertos. Actitud y poses de rock-star. Histerias colectivas... y 'So Young'. Y 'Animal Nitrate'. Y 'Moving'. Y 'Pantomime Horse'. Y 'The Drowners'. Y 'Metal Mickey'. Y 'Animal Lover'. Y 'The Next Life'. Y...
SIENTE EL NITRATO ANIMAL LEOPARDO
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