Mostrando las entradas con la etiqueta pop barroco. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta pop barroco. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de enero de 2011

Nacido y arrojado a un gancho



En el blog de Los Hijos Bastardos de Henry Chinaski han iniciado una sección de discos olvidados en la lista de los mejores de 2010, y me he acordado de este "Born and Thrown in a Hook". Pese a que este año no me ha apetecido hacer mi propia lista he leído las de los demás y en todas falta esta maravilla de disco.

Esta opera prima de Drink Up Buttercut transpira una lúcida locura que toma como base el sonido de Beatles y los Beach Boys más complejos, y lo retuerce, modela y modula de manera magistral. Hasta la más inocente melodía tiene una segunda capa de naturaleza perniciosa.



Esos catorce cortes que toman como materia prima elementos tan dispares y atractivos como la drogas alucinógenas, el circo, la infancia y los amores imposibles; han sido una de mis mayores alegrías musicales del año. Plástico de imprescindible escucha para fans de Dr. Dog, la música de los 60's y las diversas reinvenciones del folk que predominan en estos últimos años.





BEBE UN TRAFO A FONDO (LINK REPARADO)

domingo, 29 de marzo de 2009

Islands, 'Arm's Way', (2008)



Nick Thorburn es sin lugar a dudas uno de los referentes de la rica escena canadiense de rock independiente. Su versatilidad, creatividad y talento como compositor parece no tener límites. ¿Cuántos artistas son capaces hoy en día de editar en cuestión de cinco meses tres álbumes tan brillantes y diferentes entre sí como los que nos ha regalado el ex líder de The Unicorns?



Uno de ellos, editaod bajo el nombre de Human Highway (proyeco que tiene junto al nieto de Woody Woothrie, Jim) ya lo postee hace un tiempo.

Hoy me apectece abortdar la joya de la corona de su discografía. En Arm’s Way (Anti) de Islands (proyecto principal del genio) nos topamos con un Thorburn en todo su esplendor creativo. Sofisticado y luminoso («The Arm», «Creeper»), tormentado y lloroso («Pieces Of You»), airado y herido («Kids Don’t Know Shit»), oscuro y retorcido («I Feel Evil Creepin’ In», «Life In Jail»), el canadiense nos hace transitar por un esquizoide y complejo viaje sensorial y emocional en el que de entrada nos sentimos perdidos y vulnerables, pero con el paso de las escuchas llegamos a disfrutar enormemente con los incontables recovecos, atajos y pasadizos secretos que nos ofrece un camino marcado por el folk, la psicodelia, el rock y el pop.



Cabe destacar que la portada ya nos sugiere un barroquismo y una cantidad de atmósferas que posteriormente encontraremos en las melodías de este artefacto psicotrópico.

Recientemente tocaron por nuestras tierras, pero lastimosamente estaba enfermo y no pude ir. Cuentan que fue un bolazo. Otra vez será.









SIGUE LA SENDA DEL BRAZO INCORRUPTO