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miércoles, 2 de febrero de 2011

Deer Tick, Sidecar, Barcelona





Empieza la velada con una de las peores bandas que he visto encima de un escenario, aunque acabo dudando de si soy fan de las teloneras o si ese par de post adolescentes con el pavo subido merecen la muerte musical... Centella (o Black Chichi, que es como se autodenominaban) llevaban un logo que parecía el escudo de Torredembarra en sus túnicas/chubasquero estilo Spinnal Tap/Stonehenge/Decathlon, sacaban los cuernos al aire y tenían cierto sentido del humor de instituto. Lástima que el ruido de una pelea de perras suene mejor que su música. En fin...



Salen John McCauley y compañía a escena y el panorama mejora sustancialmente. Si su último trabajo suena ya más deshinibido, inspirado y alejado de los standards que seguían en sus dos primeras obras, añádanle a todo eso el hecho que esta banda son animales escénicos y que llevaban una cogorza de esas que hacen historia, para poder imaginar que los asistentes a la velada vivmos una sesión etílica de buen country-blues-folk-soul.



Y uso el término etílico etílico en lo positivo y en lo negativo de su acepción. Hemos de reconocer que estos tipos no encajan nada mal la bebida y en los momentos en los que no se perdían en sus bromas privadas y tonterías varias, conseguían calentar a la auiencia con un sonido compacto y una exhibición de clase, carisma y sentido del espectáculo.



En cuanto al repertorio, nada que reprochar, puesto que escogieron a partes iguales los temas más representativos de sus tres discos, resultando el punto culminante de la velada la arrolladora Mange (con McCauley desvariando subido al bombo de la batería)y la versión de Bring It On Home To Me de Sam Cooke interpretada por el dylaniano guitarra Ian O'Neil.

lunes, 31 de enero de 2011

Sesiones de country-folk sucio y oscuro



Sigo con mi repaso de mis imprescindibles de 2010, y aprovecho que hoy actuan en mi ciudad Deer Tick para destacar esta obra que los confirma como una de las bandas a seguir para los amantes del rock clásico, el folk y el country.



En sus dos anteriores discos, los recomendables "War Elephant" y "Born On Flag Day", John McCauley se daba a conocer como un excelente compositor de melancólicas melodías inspiradas en el country y la música de raíces, en las que destacaba su rota y dramática voz. Este rasgo tan característico de sus creaciones nos hacía albergar la esperanza de que con el tiempo sintiera la necesidad de evolucionar y arriesgarse para emprender un viaje en busca de un sonido más elaborado y personal.



Y parece ser que McCauley escuchó nuestras pregarias y con este "The Black Dirt Sessions" nos ofrece un atrefacto en el que pone su privilegiada voz al servicio de nuevos parámetros, retorciendo y complicando todos esos estandards que tan bien ejecutaba en un pasado, dando un paso adelante en su carrera y facturando su primera obra maestra.

En ella conviven la espiritualidad y la luminosidad de "Choir Of Angels" y "Twenty miles", la tristeza desesperada de "Goodbye, dear Friend", el folk melancólico de "The Sad Sun", la grandilocuencia de "Manage" y "When She Comes Home", y el dramatismo de la reversionada "Christ Jesus" con el que cierra magistralmente un disco adictivo y redondo.





OSCURECE Y ENSUCIA TUS OÍDOS