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lunes, 13 de abril de 2009

Doctor Explosion, 'El Loco Mundo De Los Jóvenes' (1994)





Impagable disco sucio y desenfrenado (brutales versiones de Los Salvajes o The Music Explosion incluídas), con advertencia parental de la Dra. Inkermann...

"Desde la aparición de los primeros conjuntos músico-vocales en la década de los 60, muchas han sido las generaciones de jóvenes atraídas por esta falsa espontaneidad que algunos alegremente llaman música moderna o de rock and roll. Una mezcla desordenada de ritmos arrogantes y distorsionados que, encubierta por una imagen de desenfado juvenil, pervierte a nuestra savia adolescente con su contenido degenerado.


Jorge, Félix y Varo: tres seres ignominiosos que no han parado hasta salirse con la suya, sometiendo a las mayores vejaciones e inmundicias escénicas al público que acude a sus recitales donde se muestran órganos genitales auténticos, botines en punta y viejos amplificadores de la marca Vox mientras su cuadrilla de incondicionales ye-yés agita las melenas en una especie de obsceno ritual para salvajes. ¡¡Alarmante!!



Es pues para mí un deber moral prevenir a padres y educadores de esta nociva influencia que sin duda Doctor Explosion representa para el loco mundo de los jóvenes de hoy."

Dra. Inkermann










sábado, 20 de diciembre de 2008

Clásicos del brit-pop: Blur, 'Parklife' (1994)




Amigos leoPOPpardos, estamos de enhorabuena: tras 7 años sin tocar juntos, Blur ha anunciado un concierto de retorno en Hyde Park para el próximo 3 de julio. No sé si eso significará también la inminente salida de un nuevo disco, pero eso, sinceramente, ya no me importa tanto. La verdad es que los últimos trabajos de la banda londinense me dejaron bastante frío, pero su época inicial fue suficiente para poner una optimista e ingenua banda sonora a nuestra adolescencia tardía.

Corría el año 1994, y todos estábamos imbuídos por el espíritu del grunge. Vestíamos tejanos rasgados, camisas de cuadros desgarbadas, y proclamábamos a los cuatro vientos que la vida era una mierda. Un servidor pasaba cada día por la calle Pelai de camino a la facultad, y quedaba maravillado por los pósters en las paredes que anuciaban discos y conciertos de grupos que desconocía: aquella lavadora con el nombre de Sonic Youth, aquella especie de perro fregona que saltaba una valla al ritmo de Odelay, aquél Pop Festival en el Parc de Can Solei de Badalona... acompañaron mis paseos entre el metro y clase en mis años de facultad. Como también lo hizo un curioso póster de dos galgos de carreras en primer plano, y con el nombre de Blur en la portada...

...uno, que era fanático de Sputnik (una de las pocas ventanas al rock que había en la TV en aquellos tiempos sin internet), una semana vio que anunciaban un concierto para el programa siguiente: Blur. "¿Estos no son los de la portada de los galgos? Pues lo grabaré, y a ver de qué van..." Y lo grabé. Y lo ví, y me encantó. Y lo volví a ver. Y otra vez. Y me compré el disco. Y lo escuché. Y lo volví a escuchar. Y otra vez. Y lo empecé a escuchar en mis noches en el Sr. Lobo, en el A Saco (hoy, Razzmatazz), en el New York, en el Panams, en el Karma... y me compré 'Modern Life Is Rubbish'. Y 'Leisure'. Y un documental en VHS. Y les ví en concierto unas cuantas veces. Y me compré sus camisetas. Y les grabé los discos a mis amigos. Y me frustré cuando el tormentón en Benicassim '97 que obligó a suspender su show. Yyyyy... se convirtieron en una de mis bandas de cabecera, incluso por encima de unos Oasis a los que descubrí un poco antes por casualidad en la Virgin Megastore, en una tarde de campana de clase de inglés...

Y es que 'Parklife' estaría entre mis 5 discos de pop de la última década del siglo XX: recuperando el espíritu de los Kinks, o de Madness, o de los Jam... Damon Albarn y compañía se curraron un discazo de pies a cabeza, con hits revientapistas como 'Girls & Boys' o 'Parklife' (junto al protagonista de 'Quadrophenia', Phil Daniels), baladas de gallina de piel como 'This Is A Low', 'End Of A Century' o 'To The End' (junto a la Stereolab Laetitia Sadier), pelotazos como 'Jubilee' o 'Bank Holiday', enganchosas joyitas pop como 'Tracy Jacks' o 'Magic America', y hasta marcianadas como 'The Debt Collector' o 'Lot 105'. Y claro, llegamos a creernos que la vida podía ser divertida...







lunes, 1 de diciembre de 2008

Clásicos 90's: Pavement, 'Crooked Rain Crooked Rain' (1994)


Amo a Pavement desde el día que les conocí gracias a un buen amigo (¿o fue de casualidad en una mediateca de préstamo? Máldita memoria de mosquito...). Ese aire desenfadado, semiamateur, desgarbado... esa ironía, esa intranscendencia, esa 'campechanidad' que te hace verlos como si fueran uno de esos compañeros de clase freakies que viven en su mundo... y, encima de todo, esas enormes canciones de pop psicodélico, raro, incluso cacofónico, con instrumentos que entran cuando parece que no deberían, o sonidos trabajadísimos pero que podrían colar como improvisados en una jam session estupefaciente.



'Crooked Rain, Crooked Rain' fue el segundo disco de los de Stockton, tras el también brillante 'Slanted & Enchanted' (1992). Y no sé si el ácido con el que lo debieron componer era más puro de lo normal, pero para mí este discazo está un punto por encima de los otros 4 que editaron: las canciones caminan solas, una tras otra, y te llevan a un viaje psicodélico, ecléctico y magnético. Desde el country alternativo de la genial 'Range Life', al free-jazz instrumental de '5-4=Unity', la psicodelia de 'Silence Kid' (erróneamente transcrita como 'Silence Kit' en la contra del disco), el pop desenfadado de 'Cut Your Hair', o la magia de mi canción preferida de la banda, la preciosa 'Stop Breathin'. Letras llenas de ironía y escepticismo que atacaban lo absurdo de la vida humana desde una perspectiva aparentemente más amable (aunque igual de corrosiva) que, por ejemplo, sus coetáneos del grunge. Banda impresicndible del indie americano de los 90, e influencia decisiva para decenas de bandas posteriores, incluídas la gran mayoría del boom del indie nacional: Inquilino Comunista, Planetas, El Niño Gusano, etc. Si escuchaste a los Alex & The Horribles (cuyo disco colgamos meses atrás en este blog, y a los que entrevistamos en exclusiva leoparda), te darás cuenta enseguida de la influencia decisiva de los californianos.

Hablar de Pavement es acordarme también del tormentón que echó por tierra el escenario de Benicàssim '97 mientras tocaban Urusei Yatsura (salieron vivos de milagro). Ellos tocaban después, como Blur o Veruca Salt, conciertos que quedaron suspendidos mientras la multitud despavorida huía histérica y casi en barca de la zona de acampada inundada. Suerte que les habíamos visto meses antes en Bikini, donde luego también pude ver a Stephen Malkmus en solitario, ya con Pavement disueltos...








viernes, 21 de noviembre de 2008

Clásicos 90's: Hole, 'Live Through This' (1994)




Para algunos Courtney Love es una arpía que se aprovechó del talento y fama de Kurt Cobain para hacerse un nombre en esto de la música. Otros incluso la acusan de ser la culpable de la muerte de su marido, tan sólo 4 días antes de que se publicara este disco (impagable el documental 'Who Killed Kurt Cobain?'). Hay quién se queda con su faceta de yonqui, y alguno a lo mejor la vea como la Nancy Spungen del grunge. Sea zorra o sea gatita, Courtney Love y su banda nos dejaron una de los clásicos imprescindibles de la pasada década, y éste no es otro que 'Live Through This'.

También este disco ha despertado muchas teorías sobre su génesis, y hasta qué punto es fruto del talento de Mrs. Love o de la inestimable ayudita que le pudo echar su futuro difunto marido para componer las canciones. La verdad es que si escuchas el debut 'Pretty On The Inside' y luego este álbum alucinarás en cómo evolucionó la maraña sónica seminal de la banda hasta conseguir este sonido tan contundente y repleto de mala baba. Y no cuesta nada encontrar parecidos muy razonables entre las melodías de 'Live Through This' y las que hacía Cobain en Nirvana.

Cada uno que piense lo que quiera y que cague las teorías que le salgan del orificio corporal que más rabia le dé. Pero que se haga el jodido favor de no negarse a disfrutar de esta docena de pinchazos anti-antirábicos y de gritos pro-disturbios contra toda la mierda que nos rodea: 'Violet', 'Miss World', Jennifer's Body', 'Doll Parts', 'She Walks On me', 'Rock Star' (aka 'Olympia'), mi preferida 'Gutless'... si te pillan con 20 añitos y todas tus contradicciones post-adolescentes, agradecerás los mordiscos de loba de la Love, por muy rémora que pudiera llegar a ser...

DÉJATE MORDER POR LA VIUDA MISS WORLD



www.courtneylove.com/




viernes, 10 de octubre de 2008

Clásicos del Brit-pop: Suede, 'Dog Man Star' (1994)




Segundo disco de la trilogía imprescindible de Suede. Si el primero era más rock de guitarras descarnadas, este segundo es melancolía y tormento de piano grandilocuente. Editado tan solo un año después de su predecesor, éste fue el disco de la ruptura entre Brett Anderson y Bernard Butler, que abandonó la banda poco después de editarse este álbum, a causa de las tensiones y choques constantes entre las dos mentes pensantes del grupo. Para bien o para mal, las rupturas y momentos de crisis suelen ser los más proclives a que salga el duende creativo, y sin duda que éste también fue el caso, puesto que 'Dog Man Star' es una obra monumental de pop épico que se hizo adulto de golpe y por fuerza.

El revestimiento orquestado de la Sinfónica de Londres y los arreglos de cuerda y viento de Brian Gascoigne (nada casual, puesto que había trabajado en su día con el mismísimo Scott Walker) son claves en la majestuosidad que adquiere el sonido de la segunda entrega de Suede. Como pasaba con otros reyes del género como The Smiths, el sonido es frío, reverberado, dando una sensación de soledad y vacío como el que acompaña a los personajes que protagonizan las letras de Anderson. Amas de casa, decadentes heroínas de cine, prostitutas, amantes o hasta James Dean pasean por este álbum de título conceptual, referido a los 3 estadios por los que pasa el hombre: primero, perro; luego hombre; y al final, estrella.


Los zarpazos eléctricos del debut quedan reducidos a unas pocas canciones ('We Are The Pigs', 'Heroine', 'New Generation'...), dando mayor protagonismo a tristes pero bellísimas baladas, pomposas, melancólicas pero a la vez sublimes: 'The 2 Of Us', 'The Asphalt World', 'The Power' o, sobretodo, las monumentales 'Still Life' y 'The Wild Ones' son perfectos escaparates para el lucimiento vocal de un Brett más crooner que ídolo juvenil, y para arrancarnos de cuajo una parte de nuestras almas en pena y llevarnos al éxtasis de las sensaciones tortuosas.



NO SEAS PERRO, HOMBRE, Y VERÁS LAS ESTRELLAS



miércoles, 10 de septiembre de 2008

Los Planetas, 'Super 8' (1994)






Por una extraña malformación genética que los científicos no han alcanzado a averiguar, la subespecie verde de los leopardos tenemos la extraña capacidad de emocionarnos por igual con el 'Antichrist Superstar' de Marilyn Manson que con el 'Super 8' de Los Planetas. De aquí que el refranero popular, siempre tan sabio, acuñara la expresión 'ser más raro que un leopardo verde'. Luego, los lameculos sarnosos de los perros (siempre intentado llamar la atención de los humanos) se apropiaron de la expresión, cosa que a los leopardos nos entró por el hocico y nos salió por la cola. Pero bueno, eso son otras historias, que me desvío del tema...

Corrían principios de los 90, y aunque por aquél entonces no se tenía tanto acceso a la música como ahora, algunas bandas independientes y semi amateurs españolas empezaron a asimilar y a hacer suya la música de bandas indies anglosajonas como Sonic Youth, Pavement, Dinosaur Jr. o Jesus & Mary Chain (entre muchas otras) que eran totalmente desconocidas para el gran público estatal (que estaba entretenido con Mecanos, Hombre Geses y demás). En todo ese contexto de terreno árido y virgen, empezó a nacer el indie nacional que explotó a mediados de la década, con bandas como El Inquilino Comunista, El Niño Gusano, Australian Blonde o, claro, Los Planetas. Todas ellas abrieron el camino, nutriendo a un público ávido de, parafraseando a los granadinos, 'nuevas sensaciones'.

En el caso de Los Planetas (para este leopardo verde, la mejor banda de pop de la historia de España), su éxito no vino sólo por ese pop deudor del shoegazing, el indie, el power pop o el noise, sino también por el enorme carisma de J. Y es que, aunque costaba horrores entenderlo al cantar, consiguió que toda una generación se sintiera identificada con sus psicodélicas letras llenas de frustraciones, desequilibrios y confusión. Y en sólo 3 minutos, podías pasar de cantarle a desparrames hedonistas de drogas, sexo y noches eternas, a crudas historias sobre venganzas, desamores y nula autoaceptación personal. Así, en este debut (uno de los discos que más habré escuchado en mi vida; y mira que por casa tengo unos cuantos...), los bandazos quedan integrados por el sonido reverberado, las voces dobladas (tan típicas de Los Planetas), y por canciones que, como te enganchen, no te soltarán en la vida ('De Viaje', 'Qué Puedo Hacer', 'Si Está Bien', 'Desorden', 'La Caja Del Diablo'... y paro, porqué las diría todas). Y si todo eso te pilla con 20 añitos y la cabeza llena de dudas, puede ser la más placentera de las torturas...




VENTE DE VIAJE POR EL SOL, EN UNA NUEVA DIMENSIÓN...



www.losplanetas.es/
www.myspace.com/losplanetas