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lunes, 2 de julio de 2012

El silencio de Chiara


El fulgor de la ceniza, de Fernando Pizarro, es un maravilloso recorrido por Medina de Rioseco solamente posible gracias a esa emoción que enciende la memoria: el latido humano que habita siempre en el interior de cualquier acontecimiento. El primer lugar que menciona este libro es el Monasterio de Santa Clara, cuya esencia quiere recogerse en una exposición, Chiara,  que se podrá visitar en el Museo de San Francisco hasta el 8 de julio próximo. Documentos –la Bula fundacional, concedida por Inocencio VIII en 1491-, libros –la Regla del convento, de 1498, y la Regla de Tordehumos, de 1561, junto a volúmenes de épocas posteriores-, pinturas, esculturas e incluso la reproducción de un íntimo espacio monástico: una mesa, un baúl y un lecho de enorme sencillez y delicadeza.
 Miguel García Marbán ha coordinado una muestra con los elementos básicos, a través de textos y obras artísticas, de una forma singular de sentir el mundo y habitar en él. Es un acierto introducir en el espacio del museo un punto clave del edificio de las Clarisas de Rioseco: el ámbito -que es también, sin duda, la hermosa metáfora de un ideal de vida- en el que conviven el jardín, la huerta y el cementerio. Se logra, entre otras razones, porque hay que salir al exterior del museo y encontrar esa luz común antes de acceder a la cripta. Y envolviéndolo todo, invisible y constante, un silencio conmovedor. Ramón Andrés señala que “hay un silencio que procede del desacuerdo con el mundo, y otro silencio que es el mundo mismo”. Hay una enorme belleza en despojarse de todo ese ruido que nos rodea y dejarse llenar por un silencio que resulta ser, en tantas ocasiones, el auténtico oxígeno de nuestro mundo interior.

(Publicado en El Mundo, edición de Castilla y León, el 24 de junio de 2012)

miércoles, 21 de mayo de 2008

El oyente infinito

Ramón Andrés ha reunido en El oyente infinito fragmentos y aforismos con la música como centro. Transcribo algunos:


La música tiende, conscientemente o no, a replegarse en su propia totalidad. George Steiner.


El tiempo musical significa tiempo metafísico. Gisèle Brelet.


Si la música habla, no nos habla a nosotros. La perfecta obra de arte tiene sólo que ver con nosotros en tanto que nos sobrepasa. Rainer M. Rilke.


La historia de la música también es siempre un indicador para los vaivenes de la conciencia desdichada. Peter Sloterdijk.


Interpretar el lenguaje significa entenderlo, mientras que interpretar música es hacerla. Theodor W. Adorno.


El músico toca con todo el cuerpo, no sólo con el instrumento. Un indicio decisivo es que da más de lo que puede oírse. Ernst Jünger.


La música es el arte, de entre todas las artes, que antes ha llegado a un compromiso mayor entre el cerebro abstracto y su materialización sensible. Iannis Xenakis.