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sábado, 29 de septiembre de 2018

Casa de Zorrilla


En la Casa de Zorrilla, el pasado jueves, tuve el honor de presentar a mi querido Luis Felipe Comendador junto a Belén Artuñedo.

Con Belén Artuñedo y Luis Felipe Comendador

 Con Fermín Herrero

Con Charo Vergaz

Con Paz Altés, Belén Artuñedo, Charo Vergaz, Luis Felipe Comendador y Pedro Ojeda

domingo, 9 de junio de 2013

Sornabique Solidario

Se suceden con tal rapidez los hechos y alcanzan ya un tamaño las mentiras que la sociedad no puede absorber más que atragantándose las noticias y análisis políticos ante un panorama desolador, con millones de personas atenazadas por el pánico a no encontrar un trabajo y otros millones aterrados por la posibilidad de perderlo. Casos que en otras circunstancias habrían llevado a una dimisión inmediata son arrollados y lanzados al olvido, incomprensiblemente, por la llegada de nuevos escándalos ante los que una multitud de ciudadanos muestra sólo resignación e impotencia, como si vivieran una catástrofe inevitable.
Qué difícil es sentir la libertad cuando todo alrededor segrega miedo. Y crece el egoísmo, ese silencio espeso que nos aleja del sufrimiento de los demás. En un contexto así aumenta nuestra admiración, nuestro reconocimiento hacia quienes, también afectados por la crisis, siguen colaborando activamente en la mejora de las condiciones de vida de muchos seres humanos que no conocen ni conocerán nunca.
Un gran ejemplo es el poeta Luis Felipe Comendador, al que me presentaron hace casi veinte años en Béjar, la ciudad donde siempre ha vivido: no puedo separarle de ese paisaje en el que van naciendo sus excelentes libros y dibujos –el último de ellos, Por lo menos estás vivo, junto a Hugo Izarra-, sus esfuerzos para difundir la literatura a través de publicaciones, conferencias y recitales, esa pasión noble y generosa que le llevó a fundar Sornabique Solidario, una organización que desarrolla proyectos de primera necesidad en varios países.
Una esperanza que nos ayuda a ver caminos abiertos en este mundo insensible y hostil, alzado sobre la avaricia y la indiferencia.

(Artículo publicado en El Mundo, edición de Castilla y León, el 9 de junio de 2013) 

domingo, 17 de abril de 2011

Cartas de navegación y olvido

Cartas de navegación y olvido. Poemas de Belén Artuñedo e ilustraciones de Lía Kaufman, publicado por lf ediciones.


"Baja hasta mí / en la última luna de todos los meses. / Para amarme. / Y después de la sal, el vino y el abrazo, / regresa a tu pueblo. // Yo abriré la ventana y dibujaré el plano de la última ruta, / la senda descubierta con perfiles de flor, el camino a tu casa, / siempre la misma línea cogida de mi mano. / En la puerta adonde asomo para recibirte, / yo ya te habré esperado."

jueves, 30 de diciembre de 2010

Béjar

Fui ayer con Álvaro a Béjar para visitar la exposición de Luis-Felipe Comendador, cuyos fondos serán destinados a la ONG Sornabique Solidario. Disfruté mucho de las obras de mi amigo, de su compañía y de ese cariño que pone en todo lo que hace.

Con Álvaro, Luis-Felipe y su hija Ángeles

martes, 16 de noviembre de 2010

Plasencia

Ayer di un concierto en Plasencia, dentro del Ciclo Chopin-Schumann.

Allí pude ver a José-María Baz, antiguo profesor mío en el Instituto de Medina de Rioseco. También, a un compañero de estudios en Madrid, Fran, que es profesor del Conservatorio de Plasencia.

Antes -y después- Álvaro y yo pasamos por Béjar, para ver a nuestro amigo Luis-Felipe Comendador. Una visita rápida, como él ha contado.

jueves, 8 de julio de 2010

El nudo de la pérdida

La revista Cuadernos del matemático publica una preciosa reseña de Luis-Ángel Lobato a mi segundo libro de diarios:

En abril de 2005, el músico y escritor nacido en Medina de Rioseco (Valladolid) Diego Fernández Magdaleno nos sobresaltó con la publicación de su diario, corres­pondiente al año 2004, El tiempo incinerado. Ahora, de la mano de la misma editorial, que con tanto acierto y delicadeza dirige el querido poeta y editor Luis Felipe Comendador, aparece Razón y desencanto, nuevo diario que abarca los años 2005 y 2006.
La raíz última de este diario —del que comentaré tres o cuatro ideas que me obsesionan, dejando para los lectores la trama— es la necesidad de ser escrito. En esa urgencia está su finalidad. Se trata de un libro obligato­rio, ya que supone un ajuste de cuentas del autor con el entorno, el suyo propio y el de los seres queridos con los que convive. Más aún; con el mundo en el que habita, que adquiere trascendencia porque subsiste algo que llamamos música, pintura o literatura; también hospi­tales, dolor y enfermedad; incluso los rescoldos de una pasada placidez.
En marzo de 2005 muere Diego Fernández Piera, su padre, uno de los hombres más dignos que yo he cono­cido, quien sabiendo de su propia enfermedad, nunca le faltó un gesto de ánimo hacia mí, hacia mis futuros ver­sos. Esa misma dignidad es la que recorre todo el libro de su hijo Diego; también el apremio imposible de recupe­rarlo: "Renunciaría a tener hijos si con ello lograra que él estuviera aquí. Sin duda. No hay compensaciones entre seres humanos". Es entonces cuando la misma realidad se desvanece y se afinca el nudo silencioso de la pérdida, que deambula entre habitaciones y corrales, a través del reflejo de las calles y ensombreciendo rostros asustados. Yo, como lector -y mi amistad con Diego se cuenta por decenios—, quedo atrapado y admirado por el her­videro de lecturas, citas y nombres que convergen, sin piedad para la ignorancia, en las páginas de su libro. Y se lo agradezco: no lo hace para recrearse en su cultura enciclopédica, sino que esos autores, poemas y partituras remarcan la desolación de su circunstancia y él los con­vierte en supervivencia, en esa entereza que luego, con generosidad, comparte con los amigos.
Después de dos intensas lecturas, diría que estarnos ante un libro sobre interrogantes, sobre ciertas incógni­tas de la vida y de un hábitat que late, al fondo de los días, como una locomotora incansable: el porqué de la muerte y del vacío que nos penetra tras su retirada, del inhumano orden de la Historia, de la oligarquía de dos partidos políticos —esto es cosecha mía, pero imagino que Diego me lo aceptará- o de un sistema educativo que ningunea a genios como T. S. Eliot, Richard Estes o Arnold Schönberg.
Transcurren los meses y las aguas negras del tiempo no sepultan —nunca lo harán- las ruinas del dolor y hacen absurdos e insoportables los acontecimientos que otros se toman —con alegría— a vida o muerte: demostrar ser más de izquierdas que los demás, creerse en posesión de las claves de la economía de occidente o aparecer orgulloso con un horrendo relato en una recopilación sin ni siquiera haber participado en el certamen. Pero no siempre esto sucede; a veces se congela el desconsuelo, durante un par de horas, en momentos íntimos y senci­llos: el café con unos compañeros, las charlas informales sobre cine o literatura, los encuentros imprevistos en una librería, los viajes familiares, los conciertos...
El sábado, 2 de septiembre de 2006, nace Pablo, el hijo de Diego, el nieto de su padre Diego. Ante el ama­necer de otra vida, quizás con una nueva música en los ojos, nuestro autor, artífice también de un brutal y pre­monitorio poemario que le persigue por la sangre, titula­do Libro del miedo, escribe el 31 de diciembre de 2006: "Mi padre. Esta imagen que sueña con dejar el invierno suspendido en la luz". Y así, sin concesiones, concluye, como una losa en el cerebro, este duro y milagroso diario.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Béjar

He ido esta mañana a Béjar con mi hermano Álvaro. Siempre es grato el encuentro con amigos entrañables como Luis-Felipe Comendador y Antonio Garrido. Ellos están cuidando mi nuevo libro de diarios, del que solamente falta la cubierta: lo tendremos muy pronto entre las manos.

lunes, 11 de agosto de 2008

Festival Internacional de Ayamonte

Toqué anoche en Ayamonte, dentro de su Festival Internacional de Música, magníficamente cuidado por una organización llena de atenciones, profesionalidad y afecto. Fui con Tere. La primera parada del viaje la hicimos en Béjar, para dar un abrazo a Luis-Felipe Comendador, que nos fue devuelto junto a varios de los últimos libros que ha publicado su editorial.
Al regreso, visitamos Mérida, con una temperatura sofocante que nos persiguió por toda la ciudad romana. Volveremos a ella y, también, al Teatro Cardenio de Ayamonte, donde fue un honor hacer un recital en homenaje a Ramón Barce.

martes, 1 de julio de 2008

El amante discreto de Lauren Bacall

Vuelvo a leer El amante discreto de Lauren Bacall, un bellísimo libro de Luis-Felipe Comendador. Cuántas veces habré pasado estas páginas que dejan en los dedos las desoladoras huellas de la tristeza. Una vez más, ahora, tras ver una película como La habitación del hijo, me enfrento a esa experiencia implacable y única, la que brota entre los versos de la auténtica poesía.

lunes, 29 de octubre de 2007

Segundo Santos

Siento mucho no poder presentar la última obra editada por Segundo Santos, al que conozco a través de Luis-Felipe Comendador. Sus libros son bellísimos objetos para conservar, para leer de otra manera su contenido. En este caso, se trata de una parte del Cantar de Mío Cid.
Gracias, Segundo, por tu amable invitación. Habrá otras ocasiones.

lunes, 20 de agosto de 2007

Aráñame

El 13 de mayo de 2005, anoté lo siguiente: "Breve encuentro con Luis-Felipe Comendador, que me ha regalado su nuevo libro, Aráñame, una colección de aforismos rebosantes de la emoción y la ironía que le explican en lo más íntimo. Luis-Felipe es un Midas del entusiasmo".
Vuelvo a leerlo hoy, y dejo aquí algunos fogonazos de mi amigo:

La espera es una vieja pared con desconchones.

Los hombres brillantes proyectan nítidamente la sombra de los necios.

Dios es un anestésico peligroso.

Estoy en todo lo que he mirado.

Todo esto algún día tampoco será tuyo -me dijo mi padre.

Guardo tus besos en la boca.

Caderas: sexo entre paréntesis.

La petulancia es el poder de los incapaces.

El milagro es vivir. Lo demás es lujuria.

viernes, 17 de agosto de 2007

Córdoba



Ayer salimos hacia Córdoba mis hermanos Pablo, Álvaro y yo. Hicimos el viaje por la Ruta de la Plata, entre otros motivos, para pasar por Béjar y ver a Luis-Felipe Comendador. Allí estaba, en efecto, Luis-Felipe, quien a pesar de sufrir un ataque de ciática se mostró tan cariñoso y ágil (intelectualmente, claro) como siempre.
La siguiente parada fue en Zafra, y luego, a través de Sierra Morena, llegamos a Palma del Río: molletes, salmorejo... y a descansar.

Hoy hemos pasado todo el día en Córdoba. Hacía años que no venía. Volveré el 5 de octubre para dar un concierto y, después, cuando nazca mi primer sobrino.
El recorrido ha sido intenso: la Mezquita, la Judería, muchos monumentos civiles y religiosos, varios museos, algunas tabernas, dos librerías y, para no perdernos nada, hemos visitado incluso la exposición Intimidad. Manolete a través de la cámara de Ricardo. Se refiere al fotógrafo Ricardo Rodríguez, que consiguió excelentes imágenes del torero.

Un café y de vuelta a Palma del Río.
Estoy agotado.

domingo, 5 de agosto de 2007

Habitación con islas

Leo en la nueva casa una antología de Manuel Moya, Habitación con islas. Moya es un poeta al que conocí por medio de Luis-Felipe Comendador, en esa guarida suya que va creciendo en Béjar y a la que quiero ir este mes de agosto para darle un abrazo, charlar un buen rato y, entre otras cosas, devolverle este libro.
De Habitación con islas transcribo el poema titulado "Castillo de San Pedro".

De las nubes que pasan derruidas,
de los sueños, del propio caminar
doliente y solo, de la hierba
que sigue a la batalla,
no quedas sino tú, el Deshabitado.

domingo, 24 de junio de 2007

Educación

En mi cuaderno de notas, una curiosidad: Aristófanes: “Educar a los hombres no es como llenar un vaso, es como encender un fuego”. Plutarco: “El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender”. Montaigne: “Un niño no es una botella que hay que llenar, sino un fuego que es preciso encender”. Yeats: “La educación no es llenar el cubo, sino encender el fuego”.
(El tiempo incinerado)

lunes, 4 de junio de 2007

Pepín Bello


Conversaciones con José "Pepín" Bello, es el libro de un superviviente, de un testigo que convivió con algunas de las personalidades más brillantes de la historia de España, y otras significativas aunque no trascendentales como las primeras. Bello, anticomunista, supo mantener su amistad con Rafael Alberti, comunista convencido. ¿El secreto?. No hablar de política, sino de todo lo que les unía. Una buena receta, sin duda. (Que me lo digan a mí, que por el único hecho de apoyar la candidatura de un amigo en las pasadas elecciones municipales, he tenido que sufrir -hoy, sin ir más lejos- unos cuantos malentendidos desagradables.)
Volviendo a los privilegiados ojos de Pepín Bello, escribo los nombres de quienes, entre otros, tuvieron una relación más o menos importante con él: Federico García Lorca, Luis Buñuel, Salvador Dalí, Ramón Gómez de la Serna, Santiago Ramón y Cajal, Miguel de Unamuno, Manuel Azaña, Pío Baroja, Dámaso Alonso, Ignacio Sánchez Mejías, Pablo Neruda, Joan Miró, Joaquín Rodrigo, Benjamín Palencia, Dionisio Ridruejo, José Moreno Villa, Francisco Bores, José Ortega y Gasset, Julián Besteiro, Miguel Hernández, Severo Ochoa...

domingo, 13 de mayo de 2007

Cuadrado blanco sobre fondo blanco


El Cuadrado blanco sobre fondo blanco de Kasimir Malevich está fechado en 1918, sólo doce años después que el Retrato de un miembro de la familia del artista. Es un avance arrollador. A Pedro Aizpurua le fascina el Cuadrado blanco sobre fondo blanco, lo considera un punto inflexión en la pintura: es sólo pintura. El título es una obviedad, como lo es en la figuración, salvo para situar lo representado en un contexto histórico o pretendidamente ético. No lo es, sin embargo, en obras como Manchas de sol en la terraza, de Maurice Denis. El título es casi imprescindible. Denis afirmó que “un cuadro, antes de ser un caballo de batalla, una mujer desnuda o cualquier otra anécdota, es una superficie plana con una serie de colores organizados según cierto orden”. Pero, ¿por qué cuesta tanto entender esto? Supongo que muchos no se sienten cómodos sin elementos comparativos, algo que no es exclusivo de las artes plásticas, puesto que también sucede en la música o en la literatura. Se quieren aferrar a un contenido ideológico o programático y, así, reducen el conocimiento a una visión estrecha y complaciente.

domingo, 29 de abril de 2007

Esa intensa luz que no se ve


He ido esta mañana a la Feria del Libro de Valladolid con mi hermano Álvaro. La alegría ha sido inmensa al llegar a la caseta de Julio Martínez (Fuente de la Fama): el libro más hermoso de la Feria estaba allí, casi esperándonos: Esa intensa luz que no se ve, de Luis-Felipe Comendador, un poemario espléndido en una edición de la calidad y la delicadeza propias de Segundo Santos.
En la última página de la obra, leemos las características del trabajo editorial: "Del libro Esa intensa luz que no se ve, de Luis-Felipe Comendador, se han hecho 150 ejemplares numerados del 1 al 150. Fueron realizados con papel artesano en el taller de Segundo Santos, en Cuenca. El papel interior es de algodón y lino, el exterior de lino con sisal, yute y lana. El cartón empleado es reciclado. La ilustración es una acuarela del pintor Luis Vidal. Todos los libros están firmados por el autor. Se terminó de imprimir en Cuenca el día 29 de marzo de 2007".
Para Juan Ramón Jiménez las palabras tienen significados diferentes al estar impresas en distinto papel o con otra tipografía. Leer este último libro de Luis-Felipe es un modo de entrar a la poesía utilizando todos los sentidos en el proceso. Con todo, lo esencial, naturalmente, son los poemas.
Estos de Luis-Felipe, inolvidables.