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viernes, 16 de octubre de 2009

Entrevista con la cultura

Tantas veces la música es marginada, inexplicablemente, en publicaciones culturales, que debo confesar mi sorpresa y alegría al leer Entrevista con la cultura, de César Coca, un libro que conocí a través del muy interesante blog de Txetxu Barandiarán.
En la amplia nómina de entrevistados se encuentran compositores e intérpretes como Daniel Baremboim, Pierre Boulez, Philip Glass, Cristóbal Halffter y María-Joao Pires, al lado de otras personalidades contemporáneas de gran relevancia.
Un medio excelente para escuchar de nuevo a esas voces fundamentales que explican y dan luz a nuestro tiempo.

martes, 25 de septiembre de 2007

Paralelismos y paradojas

Las conversaciones entre Daniel Barenboim y Edward W. Said, publicadas con el título de Paralelismos y paradojas, son una muestra de cómo se podría vivir en Oriente Próximo si tomaran como ejemplo la inteligencia y el valor de estos hombres, en lugar de la ciega deriva fundamentalista, que sólo acumula muerte y destrucción.
Música, política, literatura… se relacionan en este libro, que conserva la espontaneidad de un diálogo sobre temas esenciales en cualquier reflexión digna de ese nombre.
(Razón y desencanto)

miércoles, 13 de junio de 2007

Miguel Frechilla


Rítmica, dinámica, pedal, de Karl Leimer, fue el libro que Miguel Frechilla, al finalizar nuestra primera clase, sacó de las estanterías de su biblioteca para decirme que lo leyera. Así terminó cada una de sus inolvidables lecciones, semana tras semana, durante algo más de cuatro años. Hoy he pasado la tarde estudiando en su piano, junto a todos los discos y libros que rodean la estancia en la que Miguel me enseñó, con su característico apasionamiento, a amar la música sobre todas las cosas de este mundo. Muchos alumnos sienten verdadera aversión a las escalas, arpegios y cualquier otro tipo de ejercicio. A Miguel, por el contrario, le fascinaron desde su primer encuentro con el instrumento. Encontraba un placer sensual en el contacto con el teclado y estaba convencido de que la música estaba en la mayor o menor inteligencia del intérprete para extraer algo valioso de cualquier texto, por inexpresivo que pareciese. Creo que de ahí venía su enorme capacidad para disfrutar, no sólo con la música, sino en todos los aspectos de la vida. (Daniel Barenboim, en Una vida para la música, ha escrito que desde muy temprana edad, siguió el principio de “no tocar jamás, ni una nota, mecánicamente.”)
Ya muy enfermo, fui a visitar a Miguel al hospital y lo encontré como esperaba: leyendo la prensa (ABC y El Norte de Castilla) e interesándose por mi trabajo. Era un hombre incondicional, para lo bueno y para lo malo. Yo tuve suerte: siempre estuvo de mi parte.