Pero es en los últimos versos del libro donde se muestra toda la desolación del poeta:
"... mientras mi infancia perdida
salta como un delfín
en el mar congelado."
Llevo días pensando en esa imagen, en la visión inconsolable de las últimas horas, cuando todo está -o se siente- vivido, como un mar congelado. Y al fondo, lejana pero nítida, la infancia perdida saltando como un delfín, despreocupada y alegre, ajena a la melancolía infinita de quien la mira.