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miércoles, 15 de diciembre de 2021

Carta a Félix Antonio González en el centenario de su nacimiento


El jueves intervine en la Real Academia de Bellas Artes para recordar a Félix Antonio González. Le echamos mucho de menos.


Con Carmen Jiménez Tola, viuda de Félix Antonio



Edición digital de El Norte de Castilla

El Norte de Castilla, 9 de diciembre de 2021



lunes, 16 de abril de 2018

Valladolid


El pasado jueves di un concierto en la Real Academia de Bellas Artes con motivo del IV Centenario del nacimiento de Murillo.






 Con Fernando Manero

 Con María José Amigo Gil

 Con Ángel Marcos

 Con José Carlos Brasas

Con Carmen Jiménez

 Con Jesús Urrea y Jesús Legido

El Norte de Castilla, 3 de abril de 2018

El Norte de Castilla, 12 de abril de 2018


Obras de Ignasi ADIEGO, Pedro AIZPURUA, Benet CASABLANCAS, Teresa CATALÁN, Carlos CRUZ DE CASTRO, Joaquín DÍAZ, Carme FERNÁNDEZ-VIDAL, Francisco GARCÍA ÁLVAREZ, Elena GONZÁLEZ, Jóhann JÓHANNSSON, György KURTÁG, Jesús LEGIDO, María ORTIZ, Jesús RUEDA, Albert SARDÀ, Josep SOLER, Arthur SULLIVAN y Francesc TAVERNA-BECH.

martes, 5 de mayo de 2009

Feria del Libro de Valladolid


Ayer tuve la gran satisfacción de presentar la última obra de Félix-Antonio González junto al propio autor y Javier León de la Riva, alcalde de Valladolid, dentro de la presente edición de la Feria del Libro. En él se recogen doscientos artículos, publicados previamente en El Norte de Castilla, su casa, como él mismo dice, un diario en el que lo ha sido todo, incluso director y uno de sus principales referentes. Félix ha escrito miles de artículos, miles de crónicas, de reportajes. Recuerdo una portada de El Norte de Castilla, desteñida por el tiempo en el desván de mi abuela Amparo. En ella, cuatro firmas: Jorge Guillén, Francisco de Cossío, Miguel Delibes y Félix-Antonio González. Una portada para enmarcar como ejemplo de cualquier reflexión sobre literatura y periodismo.
Dice Félix que "hay que llorar cada muerte, indignarse ante cada injusticia, como si fueran las primeras del mundo". Ese modo de entender su profesión, de que la ética jamás sucumba a la costumbre de despreciarla, es toda una declaración de intenciones.


El origen de mi amistad con Félix tiene el sello de su padre, de mi búsqueda de partituras de ese inolvidable artista, por desgracia poco interpretado. Y ahí encontré la devoción de Félix por quien no sólo le dio la vida, sino que se la llenó, de un hombre que se convirtió en un modelo de conducta por su inquebrantable fidelidad a unos principios tan necesarios antes como ahora. El compositor Félix-Antonio ha estado presente en cada uno de los días de su hijo. Su presencia alienta las páginas de este nuevo libro, como un esfuerzo por hacer justicia, por rescatar del olvido a quien nunca debió habitarlo. Ese amor compartido es una de las claves de nuestra amistad y nuestro mutuo entendimiento.


Ha escrito Elías Canetti que "de cada daño que sufren los que amamos brota un mar de ternura". Podría ser un hermoso resumen de este libro. Porque en él hay un claro punto de vista sobre el mundo, un lugar desde donde parte la lúcida mirada de su autor. Y esa mirada nace, en numerosas ocasiones, de una reacción frente al dolor, de una reacción que no resulta rencorosa sino, más bien, amable, cálida, como ese mar de ternura que menciona Canetti.
Un mar que Félix-Antonio González, con su inseparable y maravillosa Carmen, nos ofrece como un regalo que añadir a los muchos que hemos recibido de su generosidad, de una escritura porosa, como recién mojada por ese mar de ternura.