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miércoles, 21 de mayo de 2014

La prueba

-Oe sabes que me he dado cuenta?

-Qué?

-Que tú eres gay

-Por qué?

-Por varias cosas

-Cómo cuáles?

-Te gusta el arte

-Y eso qué tiene?

-A los gays nomás les gusta el arte pues huevón, eso todo el mundo lo sabe

-Ah si?

-Claro, y tengo un huevo de pruebas más

-Suéltalas todas cholito

Erick da una profunda pitada a su cigarro y continua…

-Paras muy limpio, te preocupas mucho de tu aspecto, eres muy “culto” huevón, sabes muchas cosas que el resto no sabe, eso es raro, además cuando te enteras que va a haber bronca con los del otro Cole te abres, como si no te gustara mecharte, eso también es de gays… Y con esta última te cago para toda la vida… eres muy potón huevón, eso no es normal, solamente los gays tienen el poto así de grande

-Naaa huevón, yo he escuchado que a las flacas les gusta los hombres potones

-Nada que ver huevón te equivocas, a las flacas les gusta “el paquete” no el poto, a los hombres nos gusta el poto de las mujeres, no al revés, ya ves que te digo? eres gay

-Pero si fuera gay me gustarían los hombres y a mí me gustan las mujeres

-Estás seguro? Te acuerdas cuando éramos chibolos y me contaste que una vez se te paró cuando otro chibolo te pegó el poto por adelante

-Putamare olvídate de eso carajo!, Cómo te acuerdas de esas cosas?

-Por eso te digo huevón, tu eres gay sino que no te has dado cuenta, te lo digo como pata

-No soy gay huevón, y puedo probártelo cuando quieras

-En serio? Qué dices si esta misma noche salimos de dudas

-Cómo?

-Vamos a ponerte en un lugar donde haya otros gays y vemos cómo te comportas

-Y donde es ese lugar?

-Una discoteca gay pues huevón, nada sabes carajo, me llegas al pincho


Luego de eso Erick y yo (previa compra de dos “chamitos” que nos alegren la noche) tomamos un taxi que nos lleva al centro de Lima, una vez en la puerta de la discoteca, Erick paga las entradas, compra 2 cervezas heladas y nos sentamos cerca de la pista de baile…


-Esto no es una discoteca gay huevón, hay flacas!

-Eso no tiene nada que ver huevón, pueden ser lesbianas, además esta es una discoteca “open”, si no yo no vendría, no vaya a ser que alguien piense que soy gay también


En eso la música que sonaba acaba y empieza una de Erasure


-Putamare Erasure huevón!

-La gota que derramó el vaso carajo, no te digo? si te gusta Erasure de todas maneras tienes que ser gay

-Vamos a bailar tío!

-Con quien huevón si no hay flaca libre?

-Entre nosotros nomás huevón, a la mierda!

-Yo no bailo con hombres huevón, puta eres más gay de lo que pensaba

-Vete a la mierda huevón, yo voy a bailar


Me paro de la mesa y camino hacia la pista, busco a una flaca sola pero Erick tiene razón, no hay ninguna, así que caballero me pongo a bailar solo en medio de la pista, no tengo problemas con eso, lo he hecho otras veces, luego que termina la canción regreso a mi sitio


-Oe mientras bailabas todo gay en medio de la pista se me ocurrió como comprobar de una vez por todas que eres gay

-Cómo?

-Ves al pata de allá?, el pelucón con polo de Supermán

-Ya, si lo veo

-Ese huevón te estuvo mirando mientras bailabas, para mi que también es gay

-Ya y?

-Que para la próxima canción lo vas a sacar a bailar y te lo vas a agarrar

-No jodas huevón! Así de arranque nomás?

-Lo has hecho con flacas si o no?

-Si pues huevón, pero con flacas es otra cosa

-Oe si me quieres demostrar que no eres gay tienes que hacerlo, es la única forma

-Ya no me gusta esto huevón, mejor vámonos para la casa

-Putamare que cobarde que eres

-A ver hazlo tu huevón!

-Es que yo no soy gay como tú pues huevón

-No soy gay huevón, es solo una más de tus teorías cojudas

-Por eso pues huevón, salgamos de esto de una vez, anda para allá, sácalo a bailar y te lo chapas, si vienes acá y me dices que no te gustó, entonces no eres gay y nos vamos a mi jato a seguir chupando tranquilos…


Termina la canción. No sé qué tiene Erick pero cuando estamos borrachos siempre me convence con sus huevadas, me acerco donde el pata y sin pensarlo mucho lo invito a bailar, para mi sorpresa acepta, caminamos juntos hacia la pista…


-Está chévere tu polo –me dice- Te gusta Sonic Youth?

-Conoces Sonic Youth?

-Claro que los conozco. Oye y el pata con el que estás?

-Qué tiene?

-Es tu brother nomás o tienen algo?

-Jaaaaa “tienen algo”… no pasa nada tío, es mi brother

-Ya decía yo que no podía ser tu pareja

-Por qué?

-Porque ese huevón es feo y tu eres bonito


Y entonces sin que yo pudiera hacer nada, el pata me pasa la mano por detrás del cuello, acerca su cara hacia la mía lentamente y me estampa sin pedir permiso, un corto pero tierno beso…

Cuando regresé a la mesa, Erick me miraba con los ojos desorbitados…


-Putamare que hiciste huevón! Te lo agarraste!

-Eso no era lo que querías mierda?

-Y qué tal huevón? Cuenta! Qué sentiste?

-Puta nada tío, normal nomás, como un beso cualquiera

-Como que “como un beso cualquiera”?

-Un beso cualquiera pues huevón, dos labios que se juntan, eso nada más

-No te gustó?

-No me gustó, pero tampoco me pareció algo desagradable, ahora si podemos irnos huevón? Ya te probé que no soy gay, vamos a chupar a tu jato

-No... no huevón… tengo algo que contarte…


Y esa noche Erick, mi mejor amigo del Colegio, me confesó que era gay…


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martes, 15 de mayo de 2012

El beso.

Era chato, jorobado y cabezón. Su pelo era trinchudo, sus dientes eran chuecos, su nariz era grande y tenía unos ojos acuosos y pequeños que en ocasiones parecían perderse debajo de unas cejas peludas sin forma… era bien feo el huevon, el más feo del salón, no por algo le decíamos "Cuco"…
Por esas épocas yo estaba en 3ro de media, así que tendría unos trece años, Cuco estaba en mi salón y tendría unos quince. No éramos amigos, es más casi ni nos hablábamos porque Cuco era repitente y encima era medio callado… sin embargo había iniciado ese año escolar y para mi mala suerte nos habían sentado juntos en la misma carpeta…
Aquella mañana había faltado uno de los profesores, y como no teníamos nada que hacer y estábamos haciendo mucha bulla, entró al salón el auxiliar "bigotes" y nos ordenó a todos "dormir" mientras él se ponía a leer su diario deportivo en el escritorio del profesor.
Todos le hacíamos caso a bigotes, así que puse mis brazos sobre la carpeta, recosté mi cabeza y cerré los ojos dispuesto a dormir un rato. A mi lado Cuco hizo lo mismo, sentí que nuestros brazos se rozaban levemente y nuestras cabezas quedaron muy cerca..
Habían pasado ya varios minutos, el salón estaba en completo silencio, nadie se movía, varios de los presentes se habían quedado dormidos de verdad… y fue entonces que sucedió algo rarísimo… sentí que "algo" se posaba sobre mi brazo, algo húmedo y caliente... volteé mi cabeza rápidamente para ver qué había sido eso y descubrí a Cuco mirándome avergonzado… sus labios aun seguían muy cerca de mi brazo…
...
Nunca le dije nada a Cuco por eso, ni tampoco le conté a ninguno de mis compañeros... lo único que hice fue llegar muy temprano al día siguiente y cambiarme de carpeta…

Fin.

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sábado, 5 de marzo de 2011

Baby Lion in Love...

Estaba por empezar la celebración del día del padre en el colegio de Cami, cuando la Miss se me acercó con un niño, "Pepe puedes quedarte con este niño?", me dijo al oído, "Es que su papi no ha podido venir"... Le dije que por supuesto, e inmediatamente cogí al niño y lo senté en mi rodilla derecha

"¿Cómo te llamas?", le pregunté sonriente

"Adrián", me respondió tímido, metiéndose un dedo en la nariz

"Ajá, así que tu eres el famoso Adrián", dije examinándolo desconfiadamente

( Adrián es el amor platónico de Cami, yo lo sé porque siempre está hablando cosas de él...

"Ay papi no me cae Adrián, me para molestando!"

"Papi no sabes, hoy Adrián se estaba portando mal y la Miss lo sentó en mi mesa, es un pesado!" )

"Y tú por dónde vives Adrián?", intenté sacarle info solapa

"En mi casa", respondió muy serio

(tamare me cagaste, pensé)

"Y qué quieres ser de grande?"

"Ah?", dijo metiéndose el otro dedo en el otro hoyo de la nariz

"Que qué quieres ser de grande?, qué te gustaría ser?"

"Ahhh yaaa… futbolista… Yo voy a ser futbolista!"

(hmmm.. así que quieres ser jugador, pensé)

No pude continuar hablando mucho con el tal Adrián porque en esos momentos mi hija bajó del escenario y se acercó hacia donde estábamos, y cuando se dio cuenta de que Adrián estaba conmigo hizo algo que me llenó de orgullo y me hizo pensar en lo mucho que esta nena se parece a mí: caminó hacia nosotros lentamente, me dio un beso en la mejilla y sin mirar ni por un segundo a Adrián, se sentó en mi rodilla izquierda (yo tengo eso, cuando una chica me gusta en serio, trato de evitar por todos los medios que se me note).

Durante todo el resto de la actuación, la Cami tuvo puesta la mirada en el escenario (aunque por ratos, en realidad milisegundos, yo notaba que miraba a Adrián de reojo), el chibolo por su lado se la pasó haciéndome preguntas tan cojudas como tiernas…

"Y tu cómo te llamas?"

"Yo me llamo Pepe"

"Y desde cuando eres papá de Camila?"

"Uyyy... desde que nació"

"Ahhh… Y de qué trabajas?"

(Ah coñac, ahora te toca a ti hacer las preguntas?)

"Hmmm… trabajo con computadoras"

"Ahhhh… pero qué haces con ellas pues, juegas con ellas?"

"Esteee.. si, podría decirse que sí, pero más bien, trato de ayudar a la gente a que hagan cosas buenas con ellas…"

"Ahhhh…"

No puedo mentir en esto, me cayó bien el chibolo, me pareció un chibolo tranquilo y por ratos gracioso, y bueno, también ayudó un poco la penita que sentí por él cuando la Miss me dijo de que su papá no había podido venir…

Cuando terminó la actuación, la Miss de Cami se me acercó y me dio las gracias, luego agarró a Adrián de la manito y se lo llevó adentro del salón color verde…

"Chau Pepe!", me dijo el chibolo, haciéndome adiós con la manito

"Chau Adrián!", le respondí yo sonriente

"Y chau Camila!", le dijo a la Cami

"Chau", se despidió ella muy seria, mirando para otro lado

Cuando salí del colegio Cami me pidió que le compre un helado y yo se lo compré, y luego mientras nos íbamos caminando hacia la casa, y con su boquita pintada de rojo por el helado de fresa, me dijo…

"Hoy ha sido un día muy lindo no papi?"

"Si hijita, lo sé", le respondí yo, sintiendo en lo más profundo de mi ser, lo especial que había sido esa mañana para mi pequeña leoncita...



Fin.

PD1: La semana pasada estuvo llena de sucesos muy intensos, pero gracias a Dios y sobre todo a Cami, esta semana ha estado tranquila, esa es la magia que tiene mi hija sobre mi, cuando estoy con ella me entrego completamente a ella y me olvido de todo :)

PD2: Hoy, sin que estuviera planeado, entré a mi Universidad luego de 8 años y la pasé muy bien, la pucp sigue tan linda como siempre, además tuve una excelente compañía :)

PD3: Escribo esto un sábado a las 8:33 p.m., no tengo planes para la noche y no quiero tenerlos, estoy tranquilo por ahora, y eso para mi no tiene precio :)

PD4: La canción con la que finaliza el post es el tema favorito de Cami (no saben como le gusta esa canción a mi baby lion, me la hace repetir mil veces en el auto!), era lo justo no? :D

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lunes, 27 de diciembre de 2010

2 Segundos

Son aproximadamente las 3 de la madrugada del viernes y estoy en el Bar Yacana bailando solo el tema "Just Like Heaven" de The Cure, una vez que termina la canción regreso a la mesa donde me esperan dos amigos de una ex chamba a los que no veía hace tiempo, "Fuga no?", "Si weon, ya es tarde, mañana hay cosas que hacer"...

Nos dirigimos a la plaza San Martin a tomar un taxi, "Tu primero webas" me dicen ellos y yo les hago caso, paro un taxi y negocio el precio con el conductor, "8 soles?", "Sale, vamos", me despido de mis amigos, subo al taxi, me siento al lado del chofer…

Estamos por el Estadio Nacional cuando el chofer empieza a hablarme, "Choche, te molesta si me desvío un toque?, tengo que recoger un encargo aquí nomás", dice señalando una calle oscura, "Si, si me molesta" le digo serio, el pata me mira, sonríe de una forma extraña y sigue conduciendo...

Ahora estamos en Lince, pasamos justo delante del Colegio Melitón Carbajal, "Yo estudié aquí" me dice orgulloso, "Ah sí?, yo estudié en el Alfonso Ugarte", le cuento y luego agrego risueño, "Si quieres nos bajamos y nos agarramos a piedrones?"... Pero el tipo no se ríe con mi broma, por el contrario se le ve algo enojado, yo no entiendo por qué...

Ahora estamos por la avenida Canevaro, de pronto el tipo hace una maniobra extraña y se mete a una calle que no estaba en los planes, "Oe Con...", intento reclamarle, pero en eso alguien mete medio cuerpo por la ventana, me abraza y pone algo en mi cuello, "Esto es un asalto conchatumare, dame todo lo que tienes", "Ya ya está bien, pero suelta pe, para darte", "Al toque conchatumare, al toque!"... El tipo me suelta...

No sé bien cómo explicarles esto, pero en ese lapsus de 2 segundos que el tipo me soltó, todo lo que me sucedió este año pasó frente a mis ojos como una fea película... 2 segundos en los que reviví toda la humillación, toda la rabia, todo el dolor... Bastaron esos 2 segundos para que decidiera que no me iban a robar, que toda esta mala racha se acababa aquí y ahora, que si la vida o el destino o lo que chucha fuese me había chancado como había querido todo este año, no lo iba a dejar que me diera el tiro de gracia, no aqui, no ahora, no a mi ("Porque yo soy un toro bravo no mamá?", "Si hijito, tu eres un toro bravo")...

Entonces empujo la puerta del auto con todas mis fuerzas, el golpe hace que el tipo baje la guardia y descuide el cuchillo, luego salto desde mi asiento y (como si toda mi vida me hubiera preparado para este momento) le meto un furibundo cabezazo en toda la cara al ladrón, hasta ahora resuena en mi cabeza el sonido de su tabique partiendose... Segundos después estoy corriendo por la avenida con dirección a mi casa, contento por haber luchado y por estar sano y salvo, pensando, "Todo va a cambiar este año Jose, todo va a cambiar para bien..."

Fin.

PD: Aprovecho este espacio para desearles un feliz año nuevo 2011, que todos sus buenos deseos se cumplan amigos!...


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jueves, 2 de julio de 2009

La Pituca y el Ugartino


Año 1992
Marito camina con su uniforme de colegio por las calles de San Isidro, en eso, a escasos metros, y también con uniforme de colegio, aparecen dos chiquillas rubias de su edad, una de ellas se le queda mirando… "Simpatiquito no?" le dice a su amiga, "Hmmm.. mas o menos, pero no es blanco pues" responde la otra…

Año 1999
Marito ha hecho un trato con la asistenta social de su universidad: Él asiste a estas "charlas de ayuda" y ella le baja la escala de pago.
Marito llega al local demasiado temprano, aun no hay nadie, entra, se sienta y se pone a leer un libro de Bayly.
Quince minutos después ingresa una chica y se sienta justo al frente de él.
Los dos se miran de arriba a abajo.

Marito tiene el pelo largo y negro, pesa 68 kilos y jala 3 de 4 cursos que lleva en la universidad,
Jazmín (que así se llama la chica) tiene el pelo largo y castaño, pesa 65 kilos y jala 4 de 4 cursos que lleva en la universidad…

Marito viste jeans rotos y un polo blanco de Hard Rock Lima,
Jazmín viste jeans rotos y un polo blanco del Colegio Sophianum…

Marito es cocainómano,
Jazmín es alcohólica...

Ambos asisten a unas terapias de rehabilitación privadas financiadas por el área de RR.HH. de su Universidad…

Año 2000
Marito y Jazmín están completamente rehabilitados y son los mejores amigos, pasean felices por las tiendas de Larco Mar, "Te quiero" le dice Marito, "Dame tiempo" le dice Jazmín, "¿Cuanto tiempo?" pregunta Marito, "No lo sé" responde Jazmín, "¿Pero más o menos cuanto pues?" vuelve a preguntar Marito, "No sé.. No me presiones" responde ella…

Año 2003
Marito y Jazmín se verán después de mucho tiempo.
Marito ya es ingeniero y trabaja en una importante compañía transnacional.
Jazmín ya es abogada y trabaja en el área legal del banco número 1 del país.
Marito lleva el pelo corto, viste zapatos negros, terno gris, camisa celeste y corbata naranja.
Jazmín lleva el pelo corto y teñido de rubio, viste botas marrones, sastre beige y cafarena verde.
Se abrazan felices.
Se sientan en el comedor de un restaurante bonito.
Conversan.

A la salida del restaurante él se ofrece a acompañarla hasta su trabajo, ella acepta gustosa. Los dos caminan matándose de risa. Han vuelto a ser los mejores amigos.

A escasos metros de ellos se erige imponente un colegio estatal de paredes rojas y amarillas. Es la hora de salida y un montón de escolares empiezan a salir en tropel. Un grupo como de diez chiquillos pasan por su lado y varios de ellos se le quedan mirando a Jazmín, "Que rica gringa" se le escucha decir a uno…

"Nunca he entendido que hace este colegio de cholos aquí en pleno San Isidro, deberían tumbarlo carajo..." dice Jazmín, mirando con odio la puerta del local…

"En este colegio estudié yo" responde muy serio Marito…

"¡No me jodas!"
"¡En serio!"

( silencio incómodo )

"jajaja!!", ríe de pronto Marito
"¿De que te riés?", pregunta intrigada Jazmín
"Que definitivamente... lo de nosotros nunca hubiera funcionado..."

Fin.

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viernes, 12 de junio de 2009

Yo soy el lobo :)

El domingo en la mañana el nido de la Cami debia presentarse en un desfile, y para hacer la cosa más simpática, todos los niños debían ir disfrazados de acuerdo a un tema que para este desfile era el de "Cuentos". Es así que en el salón de la Cami irían vestidos de "Príncipes y Princesas" (la cenicienta, la bella durmiente, blanca nieves, etc etc) y en el salón de la K irían interpretando a los personajes de "La Caperucita Roja". Así que ya me ven despierto el domingo muy temprano, viendo como las dos mujeres de mi vida se bañaban, disfrazaban, maquillaban y todo eso que hacen las mujercitas, mientras yo veía el noticiero matutino echadote en la cama, atragantándome con un pan con tamal.

Como a las 9 y 30 de la mañana y como sucede casi siempre con la K: Se le hizo tarde. Así que tuve que llevarla a ella sola al colegio y prometerle que llevaría a la Cami media hora después, luego de llevarla a algún sitio para que la peinen (de más está decir que yo soy un negado para esos menesteres). Cuarenta minutos después (las peluquerías no abren temprano y menos los días domingo) encontré a una amable señora peluquera que me cobró 15 soles por hacerle un moño, pintarla un poquito y colocarle la corona tan linda que su mamá le había comprado.

Llamé a la K y le pregunté si seguían en el colegio o ya se habían ido para el desfile y me indicó lo segundo. Diez minutos después estaba dejando a la Cami con la miss de su salón. Cuando la K me vió se acercó rapidamente y me dijo al oído que necesitaba un "favor". Cuando la K me explicó lo que quería le dije amablemente que "Ni cagando", que me hubiera avisado antes, que donde me iba a cambiar y todo eso. Pero la K no entendió razones y casi a rastras me llevó hasta una comisería cercana, donde convenció a los guardias que estaban en la puerta para que me dejaran cambiar adentro. Diez minutos después me encontraba metido en un ridículo disfraz de lobo en medio de todos los chibolos del colegio de mi hija y sus papás...


"Que tal falta de respeto carajo, así no se le trata a un viejo grunge..." me repetía yo, humillado, mientras algunos chibolos detrás mío me metían sus paliglobos en el culo, "No amiguitos, no hagan eso" volteé y les dije, con una voz de lobo que me salió espontánea, entonces los chibolos me miraron sorprendidos y dejaron de joderme. Algunos papás me decían que me tomara fotos con sus hijos y yo los abrazaba a los chibolos y los papás ¡ZAZ! disparaban la foto, de pronto y sin quererlo me había convertido en un éxito entre los amiguitos de la Cami, quien ni bien se dio cuenta que el lobo era su viejo, abandonó su sitio y me cogió de la mano, no sin antes dejar bien en claro ante todos los presentes "Que aquel lobito gigante era su papá", cosa que está de más decirles, infló mi pecho de un sano orgullo..

Media hora después comenzó el desfile y yo cogido de la mano de una señora que iba disfrazada de abuelita (porque con la cabezota del lobo puesta no lograba ver casi nada y podia caerme) le di la vuelta olímpica a toda la plaza del distrito. Yo caminaba torpemente y haciendo "hola" con mi mano al publico, hasta que llegamos al estrado donde estaban el alcalde y demás autoridades, y yo como cojudo sonriendo y sonriendo, sin darme cuenta que nadie podía ver mi cara detrás de esa inmensa cabeza de lobo.


Quince minutos después, para mi suerte (porque juro que ya me estaba muriendo de asfixia dentro de ese traje) todo aquello había concluido.

Así que al toque nomás cogí a mi Cami y me fui corriendo al carro pensando que allí podria sacarme ese maldito disfraz que me estaba sancochando en vida, pero para mi mala suerte, todo un batallón de chibolas de otro colegio estaban practicando su marcha justo en frente de mi auto, así que caballero nomás, me tuve que ir manejando hasta mi casa vestido de lobo, para jolgorio de todos los presentes...

Fin.

PD: Finalizo este post con este simpático videito, tienen que verlo para que vean de que se trata (subanle un poco al volumen eso si, porque está un poco bajo), se cuidan.. :)




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viernes, 20 de junio de 2008

Calcomanías

Cuando tuve frente a mi, a la primera mujer dispuesta a acostarse conmigo en mi vida, tuve que pagarle…

“¿Y ahora qué me vas a dar?”
Me dijo ella, de pie, en medio de mi cuarto, y yo totalmente entregado, caminé rápidamente hacia mi cómoda y saqué mi más preciado tesoro: un fólder azul llenecito de calcomanías.
Con mucha paciencia, tomándose su tiempo, sin notar que yo, a su lado, desfallecía de deseo, revisó página por página, sticker por sticker. Y así cogió, entre sus deditos, las cinco calcomanías mas bonitas del fólder, las introdujo en el bolsillo trasero de su diminuto short y me dijo “Ya, está bien”.
Se sacó el short, el calzón y los zapatos de colegio, pero se quedó con el polito de educación física puesto, “Tengo frío”, dijo, yo ya estaba desnudo hacia rato. Se echó en la cama boca arriba, yo me senté a su lado, la miré todita. Tenia los pies pequeños, las piernas y los brazos gorditos, el cabello corto lacio, castaño, la carita de bebe, siempre recordaría esa imagen. “Ya, ahora súbete encima”, le hice caso, me subí, “Ya, ahora métela”, traté de no hacer mucho peso sobre ella, de no lastimarla, no quería que ella me odiara, quería que me quisiera, yo la quería mucho… se la metí, y me quedé un rato allí, mirándola a los ojos, sin poder creer que al fin lo estaba haciendo, “¿Qué te pasa?”, “Nada”, “¡Entonces muévete pues!”. Y comencé a moverme, a moverme, a moverme, su aliento en mi oreja, mi nariz y su cuello, juntos, de abajo hacia arriba, de arriba hacia abajo, mis manos cogiendo sus muslos, sus garras detrás de mi espalda, y ese olor… cierro mis ojos… exploto…
Caigo, desfallecido a su lado, en la cama, ella sube su calzón…
“¿Qué harías si quedo embarazada?” –dijo en broma-
“Me caso contigo” –respondí muy en serio-
“Bueno, me voy”
“¿Por qué?, No te vayas…”
“Es que tengo que hacer mis tareas..”
“¿Mañana vienes?”
“No se… si tu quieres…”
“Si quiero..”
“Entonces ya pues”
“Chau”
“Chao”

Corro feliz hacia el calendario, marco la fecha con un plumón rojo… Luego de dos meses de felicidad, mi fólder de calcomanías quedaría vacío… tenía yo catorce años…


Ocho años después…

Tengo el cabello muy largo, la barba rala, un polo negro de cypress hill debajo de un sacón viejo. Luego de mucho tiempo regresé a mi antiguo barrio, me han dicho que ella volvió de estados unidos y que se va dentro de poco, yo solo quiero verla aunque sea de lejos.
Prendo un cigarro, camino hacia la esquina, y entonces la veo venir, está con una amiga, caminan por la acera del frente. Empiezo a temblar, no se porqué, su sola presencia me infunde temor, miedo, respeto, no lo sé, tan solo siento como si toda mi sangre se congelara de repente. Ella también está fumando, ahora la puedo ver bien, está bastante subida de peso, pero eso a mi no me importa, porque ella no es ella, ella es lo que fue, lo que siempre será para mi. Siento que me mira, pensé que no me reconocería, pero si lo hizo, nuestras miradas se cruzan por unos segundos, mi boca está seca, no se que haré si me llama, si quiere saludarme. Pero no lo hace, sigue caminando de frente, pasa por la que antes era mi casa. Este barrio, aquella casa, ella… me parece increíble estarla viendo luego de tantos años… Necesito fuerzas para cruzar la pista, necesito fuerzas porque quiero hablarle…

“Tengo tantas cosas que decirte, cosas que en el fondo, solo puedo compartir contigo… tantas cosas por las cuales agradecerte, tantas cosas por las cuales pedirte disculpas. ¿Recuerdas aquella tarde tan horrible, en que mi padre nos encontró desnudos en su cama?, ¿recuerdas todas las cosas feas que nos dijo?... éramos tan solo unos niños… ¿recuerdas?. Aquella tarde cambió mi vida para siempre, de muchas formas, tú no sabes todo lo que me dijo mi papá cuando te fuiste, cuando escapaste avergonzadita por la puerta trasera de mi casa, tu no sabes las cosas que me preguntó, tu no sabes todas las asquerosidades que él pensaba de mi. Aun así, le rogué que no le contara nada a mi mamá, pero lo hizo, y mi mamá me tiró muchas cachetadas, y me jaló mucho el pelo, y lloró mucho también, me dijo que yo era un cochino, y yo insulté a mi padre, le dije que era un soplón, un cabrón conchasumadre. Tardé muchos años en enterrar eso… sabes… ¿Sabes que a pesar de todo el tiempo que pasó, aun te quiero?, ¿sabes, que el mejor sexo que he tenido en mi vida lo tuve contigo?, ¿Sabes?... No, no sabes…”

Debí haberte dicho todo eso aquella vez, debí haber cruzado la pista y decirte que necesitaba hablar contigo unos minutos, tal vez hubieras aceptado, y yo no sentiría nunca más, que llevo estas palabras atragantadas en el alma…

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jueves, 23 de agosto de 2007

El Reggaeton de Silvana


Llegamos a la casa de Armando como a las 9 de la noche. Desde que tengo memoria, siempre habíamos terminado la juerga en su casa, ya que –designios del destino– su cumpleaños coincidía con el aniversario del colegio. Hartos recuerdos gloriosos vienen a mi mente, recuerdos de esos festejos de chibolos de 17 años, con su musiquita de guns’n roses, y su oferta de coca-cola con ron… hígados jóvenes que recién se iniciaban en los caminos sinuosos del alcohol.
Lo diferente, esta vez, es que han transcurrido 10 años desde la última vez. Ya no hacemos la “chancha” para viajar apiñados en un taxi. Ahora llegamos cómodamente sentados en el flamante Audi plateado del orgullo de la promo: “Pollito” López, toda la vida primer puesto del salón y ahora exitoso gerente comercial de un conocido Banco.
Nos abrió la puerta el mismo Armando, fuera de las oscuras ojeras que ahora lucia, no había cambiado mucho desde las épocas del colegio. Abrazó efusivamente a cada uno de nosotros y nos invitó a tomar asiento en su pequeña sala. Su cara lo delataba, era un hecho que se había amanecido bebiendo por su cumpleaños. Abrimos las botellas de cerveza que habíamos comprado en el grifo y comenzamos a tomar, Armando lucia muy alegre, exageradamente alegre, diría yo, sobre todo con Gonzalo Espino, quien había sido su compañero de carpeta en el colegio, se le acercaba, lo tocaba, lo despeinaba, se podría decir que la reunión giraba alrededor de las anécdotas que ellos contaban.
A mi lado se sentó Palmiro Guerra, quien la verdad, no gozaba de ninguna gracia a la hora de la conversa, se puso a hablarme de su nueva chamba, de los problemas con su novia (una enferma de los celos y mitómana, según me contaba) y de sus planes futuros. Un plomazo Palmiro, clásico espécimen humano que es feliz manteniendo una conversación donde el único interlocutor es él.
Y así transcurrieron varios minutos, hasta que, urgido por mi vejiga, tuve que abandonar la sala hacia el cuarto de baño. Luego de orinar y mojarme un poco la cara, regresé a la sala y me di con la sorpresa de que mi sitio ahora estaba ocupado por una mujer, una chica de veintipico años, alta, blanca, rellenita, de rebeldes rulos castaños bien peinados hacia atrás. “Te presento a Silvana y Paola”, me dijo Armando, y solo entonces reparé en la figura de la otra fémina sentada a su lado, la cual, ante la presencia de Silvana, lucía opaca y delgaducha…, insignificante.
La conversación entonces giró hacia otro rumbo, como era natural, ante la presencia de dos especimenes hembras, los machos emprendieron una cruenta competencia por destacar del resto. Es así que “peluquita” Díaz se retiró inmediatamente al baño y regresó con el copete más peinado, alto e imponente que nunca, “pechito” Carvajal se despojó ipso facto de su casaca y procedió a conversar de las miles de ventajas del gimnasio al cual acudía, resaltando siempre, en cada movimiento de brazos, sus bien trabajados bíceps, “pollito” Lopez sacó a propósito las llaves de su audi y salió un rato a chequearlo, dejando bien en claro que esa nave, ese platillo volador espectacular era suyo, ¡hasta el buen Palmiro Guerra!, que hasta hace unos minutos me conversaba de su chamba, me dio la espalda, se puso las pilas, y logró improvisar un par de bromas graciosas que hicieron reír a las chicas.
En ese momento Armando se puso de pie y prácticamente a jalones, obligó a Silvana a ponerse de pie y la hizo bailar un reggaeton con él, “Ella lo baila pegao .. pegao .. pegao!!”, todos en esa pequeña sala nos quedamos cojudos, y es que podría jurar que ninguno de nosotros –incluyendome– había visto de tan cerca una buena sesión de “perreo” en todo su esplendor. Armando se pegó a Silvana por detrás, la cogió por la cintura con una mano, y luego ambos se fueron hasta abajo bien entrepiernados. Mis ojos se paseaban lentamente por el cuerpo de Silvana, si bien es cierto que era una muchacha con un ligerísimo exceso de peso, para mi, en ese momento, con mi par de tragos adentro, estaba endemoniadamente rica, su parte trasera era perfecta, llevaba puestos unos jeans a la cadera desteñidos y rotos que le quedaban súper sexys, y cada vez que se iba hasta abajo, al compás de la música, podía vislumbrar, sutilmente, las tiritas negras de su ropa interior de encajes. Digamos las cosas como son, sin hacer uso de palabras difíciles y sin adornar las oraciones con adjetivos complicados: Ese bailecito de mierda nos dejó arrechasos a todos, esa era la realidad, y luego de que hubo terminado, los ojos de todos los varones presentes, estaban puestos en la anatomía algo rechoncha pero muy femenina de Silvanita, especialmente los míos. “Me gusta tu polo”, le dije a Paola, pero con toda la intención de llamar la atención de Silvana, “Gracias, Me lo compré en una liquidación de saldos. Está bonito ¿no?”, y así me enfrasqué en una conversación con la tal Paola, que viéndola de bien cerca, no estaba nada mal tampoco, fue ella quien notó mi anillo, “Oh.. ¿Eres casado?”, todos mis amigos soltaron una risotada, todos ellos aun eran solteros, “Si quiera sácate el anillo pe’s huevón” –dijo “pechito”, inflando el pecho-, yo solo me reí, Silvana volteó y al fin me miró. Minutos mas tarde me ofrecí a comprar una caja más de cerveza y salí acompañado de Palmiro hacia la tienda más cercana, y cuando regresábamos hacia la casa de Armando, vimos a Silvana parada al lado de una camioneta negra, conversando con el pata que la conducía, cuando nos vio se sonrió conmigo y nos hizo una señal con la mano como diciendo “Ya voy”.
A propósito me senté en el sitio de ella, y cuando ella regresó me levanté y me quedé parado a su lado, solo entonces pude conversar con ella…
- - ¿Cuánto tiempo tienes de casado? –me preguntó-
- - Seis meses…
- - Oye, es poco tiempo… Yo tengo un hijo de 4 años, pero su papá vive en estados unidos, estamos separados
- - Ah mira… Mi esposa tiene 7 meses de embarazo
- - Pucha que bien, ¿Y ya sabes qué va a ser?
- - Aparentemente, una mujercita..
- - ¡Las mujercitas son lo máximo!.. ¡Pero tu querías un hombre seguro!..
Y así pasaron los minutos, conversando con Silvana, me cayó de lo más bien, tenia un tonito de hablar que me encantaba, y se notaba que era una flaca superada e inteligente. En un momento de la reunión Armando se acercó donde nosotros y me empezó a preguntar por mi esposa, se le notaba algo contrariado,
- - ¿Y loco?.. ¿Cómo está la bebe?..
- - Nada tío, aun no nace, de acá a dos meses, supongo..
- - ¡Uy tío!.. ¡O sea que hace meses que no la vés!
Todos celebraron la broma con risotadas exageradas, influenciadas por los varios litros de cerveza que tenían dentro, yo asimilé la broma como siempre, tranquilo, sonriendo.
- Silvana, ven un toque.. –dijo Armando-
- Ok..
Armando y Silvana demoraban mucho en la cocina, y como la cerveza se había acabado, Gonzalo decidió entrar a la cocina por más trago, cuando regresó se sentó a mi lado, abrió la botella con los dientes y me dijo despacio en el oído: “Armando se la está tirando a la gordita en la cocina”.
Cuando esa botella de cerveza se acabó, “Pollito” anunció que se iba porque tenia que manejar, y cuando preguntó quien se retiraba con él, el único que se ofreció fui yo.
- ¿La gente ya está pasada no tío?... Y con solo dos hembras allí, van a terminar cachándose entre ellos –rió de buena gana “pollito”-
- Si pe’s tío –dije de mala gana-
- ¿En donde te dejo?
- Déjame en el cruce con la avenida El Ejercito…
Ni bien bajé de la nave de “pollito” paré un taxi, y cuando el tachero me preguntó que para donde me llevaba, le dije sin dudar “Llévame a las cucardas”.
No iba a ese lugar desde hace mucho tiempo, desde aquellas épocas en que conocí a toda esa gente putañera de la Consultora donde entré de practicante, ellos me introdujeron durante un tiempo en la práctica del sexo por dinero y yo me sentí muy cómodo en esos ambientes, siendo adiestrado por ellos. Me quité el anillo y lo guardé dentro de mi media, compré mi ticket en la puerta por veinte soles, y entré al lugar. Todo estaba como lo recordaba, dos pasadizos levemente iluminados por focos rojos y lilas, y en las puertas, jóvenes cuerpos en ropa interior ofreciéndose por sesenta soles.
Caminé a paso rápido, una vez, dos veces, por los dos pasadizos del local, mis ojos se paseaban de cuerpo en cuerpo buscando… buscando…. pero por más que busqué y busqué, no encontré lo que buscaba: una mujer que provocara en mi truza, lo que hace algunos minutos había provocado Silvana. Abandoné el lugar.
Cuando salí a la calle estaba lloviendo, era noviembre y recordé aquella canción de Guns’n roses, “November rain”, y sonreí con la coincidencia, paré rápidamente un taxi, estuve de acuerdo con el precio y me subí. Con la cabeza pegada a la ventana, mirando las calles sucias de la avenida argentina, recordé las palabras de Gonzalo, “Armando se la está tirando a la gordita”, y no pude evitar que mi cerebro imaginara la escena, Armando detrás de Silvana en la cocina, los dos con el pantalón abajo, ¡Y la truza de encajes negra!. No pude evitarlo, introduje mis manos en los bolsillos y me toqué, primero con una, luego con las dos, primero suave, luego rápido, y seguí, y seguí… y seguíííííííííí….. y seguííííííííííííííííííííííííííííííí…. Hasta que…… llegué.
Cuando entré al cuarto todo estaba oscuro, caminé de memoria hacia mi cama y me acosté al lado de mi esposa…
- ¿Qué hora es mi amor?
- Son la 1 de la mañana bebé..
- ¿Y que tal el reencuentro con tu promo?
- Bien.... todo bien…
Me le pegué por detrás a mi esposa y le besé la nuca..
- Amor…. Sabes bien que no podemos
- Si amor, yo sé
- Espérate dos mesesitos más ¿ya?
- Ya reyna….
Ella cogió mi mano derecha y luego de besármela, me la puso encima de su barriga, fue entonces que se dio cuenta.. “Amor…. ¿En donde está tu anillo?”.

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miércoles, 13 de junio de 2007

El buen "sanguito"

Hoy un amigo del colegio envió con copia a todos los compañeros de la promoción la foto que precede este post. En ella aparece el presidente de la república condecorando a un personaje que inmediatamente trajo a mi mente divertidos recuerdos.
"Sango" ó "Sanguito", así le llamábamos, y juro por mi vieja que recién el día de hoy, a pesar de que lo conocí y conversé con él durante 11 años (tiempo total que pasé en el colegio), supe su verdadero nombre: Máximo Piñeiro.
"Sanguito" era un personaje que habitaba las afueras de mi colegio, la gran unidad escolar Alfonso Ugarte, y se dedicaba a vender un dulce típico limeño denominado "Sango". Nunca supe con exactitud los ingredientes de este dulce, pero el buen Máximo lo promocionaba con un estribillo alegre que repetía rapidamente con su voz de negro viejo: "Sangoquericosango, lechehuevo, huevoleche..", así que para mi siempre el sango estuvo hecho con huevo, leche, y esas ricas pasitas que si tenias suerte te tocaban, ahora tengo que decir la verdad, no entiendo como carajo si estaba hecho a base de pura leche de vaca y deliciosos huevos frescos, el sango poseia ese color marrón caca característico. Pero bueno, la verdad sea dicha, el sango que vendia don Máximo era riquísimo!, aun hoy mientras escribo estas líneas sentado en mi oficina de trabajo lo recuerdo y no puedo menos que relamerme los labios, y recuerdo incluso, que hubo veces en que tiré plancha desde el colegio hasta mi casa (que por esas épocas quedaba en Surquillo, así que saquen su línea) para poder disfrutar de 30 centimos de sango, era algo realmente adictivo ese dulce.
Otra cosa chistosa que recuerdo, es que el buen Sanguito solia ofertar su producto con una promoción imperdible: "La adivinanza". El juego consistia en que todos los que comprabamos sango nos colocábamos frente a don Máximo y mirábamos como este se metia rapidamente la mano al bolsillo y sacaba unas cuantas monedas con la mano cerrada, y uno por uno, teniamos que adivinar cuantas monedas tenía Sanguito en la mano. Aquellos que adivinaban eran premiados con media cucharada más de rico sango, y debo confesar orgulloso, que más de una véz derroté a Don Máximo en esas lides.
Otra cosa curiosa de este personaje, era la manera como trasladaba de un lugar a otro el azafate completo de sango: en su cabeza. Era alucinante verlo caminar por la calle con tremenda huevadota en la cabeza sin perder el equilibrio, con la mayor naturalidad del mundo, las leyendas urbanas decian que se venia caminando así desde su casa, nunca supe si esos comentarios eran ciertos.
Hace poco que he cambiado de trabajo, pero hasta hace dos meses trabajaba muy cerca a mi colegio, casi al frente, y en más de una ocasión saliendo de almorzar de Metro pasé por las afueras del colegio y pude verlo allí, en el mismo sitio, para él los años no han pasado, está igualito el puta, dicen que a la gente morena el pellejo no se les arruga tan pronto no?, debe ser cierto, en cambio yo si he cambiado, estoy mas viejo, más alto y más panzón, y visto con ropas diferentes a mi antiguo uniforme gris y mi insignia granate en el pecho, "Habla Sango!", me mira con simpatia pero es obvio que no me reconoce, "Habla causita!" me dice, y me pregunta cuanto quiero, "Dame 2 soles", le digo, divertido de pedir tanto sango, ya que nunca en mi puta vida escolar pude financiar tanto, el negro bueno se rie y deposita en mi mano un pedazo de papel manteca con casi la misma cantidad que me daba por 30 centimos, apenas un poquito más... recibo mi dulce y me retiro contento, pero apenas doy dos pasos, volteo y le digo "Y mi adivinanza??" ... Don Máximo me mira y nos reimos complices, sigo mi marcha y le doy el primer bocado a ese dulce mítico que no habia probado en 15 años..

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