Es inevitable. El estreno del filme francés Un profeta coincide demasiado en el tiempo con la buena racha de Celda 211 y su culminación en forma de Goyas. Imposible evitar las comparaciones. Si bien son diametralmente opuestas en el contenido, su envoltorio entre rejas obliga a enmarcarlas dentro de ese género llamado drama carcelario, aunque una se acerque más que otra a la definición estricta del concepto. La película de Jacques Audiard huye de la acción trepidante para adentrarse de manera más profunda en la realidad de una prisión sin renunciar a un denominador común como la violencia. La primera hora de la cinta francesa deja en segundo lugar a Celda 211 . Sin recurrir al motín carcelario como arranque eficaz, Audiard nos introduce, junto al protagonista, en una trama agonizante y, por momentos, aterradora . Malik El Djebena, un joven árabe de diecinueve años, ingresa en prisión para cumplir una condena de seis. Dentro le espera una bienvenida difícil de soportar, en un lugar do...
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