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martes, 13 de noviembre de 2007

Pensando en la poesía y sus traducciones

Siempre que leo poesía traducida siento la misma sensación de no haber leído lo que en realidad ha escrito el poeta en cuestión.
Hace algún tiempo a raíz de una entrada de Borja en la que escribía sobre una entrevista a Vargas Llosa, hablábamos sobre la importancia del lenguaje incluso a la hora de enriquecer nuestros pensamientos. Creo que de alguna forma, la lengua materna, cuando se trata de mostrar emociones, pasa a formar parte del instinto (algo como el instinto intelectual del que hablaba Von Humboldt), e incluso del físico. Si yo quiero insultar a alguien en un momento de furia española, necesito cagarme en su puta madre (con perdón), si yo digo fuck it you, sé que le estoy insultando pero eso no me produce una liberación física; de la misma forma (vamos a ponernos un poco románticos) que si yo quiero decir a una chica que la quiero, tengo que decirle: te amo, con i love you no siento ni una mierda.
Por eso la poesía con su carácter subjetivo va indisolublemente unida a lengua del que lo escribe con todas las ideas y coloquialismos que esta conlleve. Quizá el poema narrativo sea una excepción, al estilo Bukowski (del que aquí os pongo unos versos hermosísimos que colgó mi hermano Diego hace tiempo).
Hoy he hablado sobre la poesía y las traducciones pero estando rodeado por blogs como el de mi hermano Pablo , el de mi hermano Diego, el de Luis Felipe Comendador, el de Pedro Ojeda... lo que yo diga al respecto no tiene la menor importancia.


¡¡¡¡Hilary vuelveeeeee!!!!!!!!!


lunes, 20 de agosto de 2007

Elena y la poesía


Elena Medel es para mí una de las peores poetas que he leído nunca (y no sólo me refiero al sexo femenino). La lectura de su poemario Mi primer bikini me produjo un shock del que creo no haberme recuperado; lo que no le impide aparecer hoy en la contraportada de El País acompañada ni más ni menos que por el último premio Cervantes, Antonio Gamoneda (el mejor poeta que pisa la tierra), y recuerdo haberla visto en el mismo lugar de este periódico en otra ocasión.
El otro día nos pregúntabamos en Béjar, junto a Luis Felipe Comendador, qué es la poesía. Ahora, mientras escribo estas líneas, pienso en esa cuestión y creo que no hay poesía en sus versos, creo que hay más densidad e indicio en los blancos de sus poemas, que en lo que escribe en ellos, creo que es esa blancura la que la contiene, creo que su poesía es floja, perecedera. Sus matrículas en filología hispánica, el conocimiento a fondo del lenguaje o la lectura de los grandes no revelan el misterio de la literatura, como tampoco le ha sido revelado a Garci, el del cine, ya que a pesar de ser el mayor cinéfilo del mundo sus películas no se las come ni magú (excepto El Abuelo y Ninette por la "espectacular interpretación" de Elsa Pataky).
Menos mal que hay otros poetas como: Joaquín Pérez Azaústre, Fermín Herrero, Manuel Moya, Diego Fernández Magdaleno, Luis Felipe Comendador, Antonio Gómez, Miguel Casado, Esperanza Ortega, Belén Artuñedo... que nos hacen disfrutar de la literatura.
A pesar de todo, no tengo nada en contra de Elena, que escriba o no me importa un bledo, simplemente me sorprende verla en El País, al lado de Antonio Gamoneda.

domingo, 19 de agosto de 2007

Viaje relámpago







Ayer volví de Palma del Río, de hacer un viaje con mis hermanos Diego y Pablo. El viaje tuvo varias partes: primero estuvimos visitando a Luis Felipe Comendador en Béjar, luego pasamos por Zafra donde tomamos algo en la hospedería y al terminar el día, llegamos a Palma del Río donde por fin descansamos del largo viaje. A la mañana siguiente fuimos a Córdoba, donde la recorrimos sin descanso: vimos la Mezquita, visitamos varios museos y barrios emblemáticos como la judería con sus estrechas y laberínticas calles, incluso vimos el monumento a Manolete (en el que salía muy favorecido). La comida ha sido brutal: salmorejo, molletes, flamenquines y muchas cosas de las que no recuerdo el nombre han pasado por nuestros estómagos en cantidades industriales. Ya ayer, para terminar, visitamos Palma del Río: la preciosa hospedería, el palacio de los Portocarrero (donde hace varios años Ridley Scott rodó algunas escenas de El reino de los cielos) y para despedirnos comimos en el restaurante Delfín, de Palm of the river, donde la comida es impresionante. De vuelta a casa paramos en Llerena, lugar de nacimiento de Zurbarán, en la que hay una iglesia muy especial con un cierto parecido a una plaza de toros. Al final no cuajó mi propuesta de ir hasta Niza pero bueno otra vez será.
Ha sido un viaje fantástico con mis hermanos que espero volver a repetir.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Carpe diem


He vuelto a leer "Carpe diem", un relato que mi hermano Pablo publicó en en Los cuadernos del sornabique, revista del fantástico escritor y editor Luis Felipe Comendador en la que escriben, además de Pablo, Miguel Casado, Manuel Moya, Jorge Riechmann,Antonio Carvajal o el mismo Luis Felipe Comendador.

El relato nos traslada a la Praga de Gregorio Samsa, (el metamorfoseado personaje de Kafka) más concretamente a su entierro, al que llega el detective Elías en busca de ese delincuente que se hace quimera con el tiempo, ese que le hará alcanzar la gloria, coronarse (como dicen Los hombres de Paco) aunque ese camino le cueste demasiado.

Cuando leo "Carpe diem" de mi hermano Pablo o cualquiera de los libros o ensayos de mi hermano Diego, no escucho mi voz sino la suya en mi cabeza, como si ellos estuvieran allí en el papel, unidos a la tinta que forman sus escritos, dispuestos siempre a contarme esas historias como si fuera un cuento improvisado en la vigilia de alguna noche interminable.