nació en una biblioteca…
Además de ser muy mona,
no era una cabeza hueca.
estaba un poquito pálida.
Le mandaron, con apuro,
descansar como crisálida…
pasaba una temporada,
bajo sombrilla de tul,
hasta estar recuperada.
se tendía a tomar sol.
De lejos miraba un grillo,
asomado a un girasol.
no le prestaba atención…
—¡Qué bicha tan agraciada,
ya me robó el corazón!
al verla tan diferente...
¡tan linda, e inteligente!
de libros hechos con hojas.
Declaró en versos su amor
a la blanca mariposa.
al oír la serenata
Cuando dejó los anteojos…
¡se puso rojo escarlata!
nunca sintió esa emoción…)
Saltando como canguro
cantó Ramón su canción.
Él hizo una reverencia…
Temblándole las patitas,
la saludó con prudencia.
como dos viejos amigos…
Después él dijo: “Te quiero.
¿Vas a casarte conmigo?”
(y no por causa del sol…)
Entre el verde de las hojas
brillaba como farol.
y los casó la chicharra.
Hubo música de moda,
flor de torta y mucha farra…
¿O colorín, colorado?
Mejor será decir “Fin…”
¡Este cuento ha terminado!