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17/1/13

Criaturas


Sería bueno meditar mucho, para expresar algo de lo perdido, / de aquellas largas tardes de la infancia / que nunca así volvieron... ¿y por qué? / Aún nos acordamos... quizá en una lluvia, / pero ya no sabemos lo que eso significa... escribe Rilke en uno de los poemas que tituló Infancia.

A. Aubrey Bodine, 1933

Alain Laboile

Aldo Beltrame, 1956

Arthur Leipzig, 1946


Bert Hardy, 1950

Bruce Davidson, 1965


Christer Strömholm, 1951

Colin Jones, 1963

Colin O'Brian, 1960

Desirée Dolron, 2002

Eva Besnyö, 1931

George Rodger, 1962

Harold Feinstein, 1949

Helen Levitt, 1940

Jean Dieuzaide, 1953

Jean Hermanson, 1967

Jean-Philippe Charbonnier, 1954

John Gutmann, 1938

Julia Tikhomirova

Ken Russell, 1954

Lucien Clergue, 1955

Mario Cresci, 1979

Philipp Kester, 1910

Richard Kalvar, 1969

Roger Mayne, 1956


Sally Mann, 1991

Sibylle Bergemann

Terence Spencer, 1953

Thomas Hopker, años 50

Tibor Honty, 1963

William Gale Gedney, 1955

Willy Ronis, 1954

Wynn Bullock, 1956

Zoltan Vancso

Y quizá sería bueno también enhebrar con un hilo de la memoria aquellas imágenes rescatadas de las ruinas del tiempo con la criatura (o las criaturas) que fuimos. Por si aún nos reconocemos en la patria perdida. Acaso en una lluvia.

4/11/12

Ven y mira (una vez más)


Fotografía de Russell Lee

Los carteles de cine aparecen con frecuencia en la fotografía americana de los años de la depresión, los años negros de los treinta y principios de los cuarenta del siglo pasado, cuando los grandes fotógrafos se echaron a las carreteras de EEUU para documentar la miseria, el hambre, el desempleo; para registrar con sus cámaras a los pobres, a los parados, a los desposeídos. A los de abajo.

Fotografía de Dorothea Lange

Fotografía de Russell Lee

Fotografía de Walker Evans

La belleza de las fotografías cobijó el desamparo, claro que no remedió la intemperie ni les llevó el pan a la boca. Pero el cine representaba el único lujo que algunos podían permitirse y las películas el último refugio. Y pan que llevarse a los ojos. Y acallar el ruido de las tripas. En esas fotografías, los carteles de cine cobran visos espectrales. Como sombras de sueños. Y fantasmas de promesas. De consuelo.



Fotografías de John Vachon 


Fotografías de Russell Lee

Fotografía de Marion Post







Fotografías de Walker Evans

Quizá nunca como en estos carteles el cine deviene la ofrenda de un bálsamo para quienes se veían borrados de la historia. Para quienes quizá preferían no verse en la película de John Ford (con la novela de Steinbeck) que los transfiguraba en héroes por un par de horas. 


La única película que no podía consolarlos. O quizá sólo con el tiempo. Sólo con la memoria. Como una plegaria por los vivos y los muertos.