Mostrando entradas con la etiqueta Marion Post. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marion Post. Mostrar todas las entradas

17/2/13

Otras criaturas


El niño ha vuelto a casa, / a su cuarto en penumbra, / y observa con los ojos muy abiertos / cómo brindan por él los adultos, / y a la mujer pelirroja, medio borracha, / que cierra los ojos con fuerza, / como si fuera a echarse a llorar o a ponerse a cantar. 
(Fragmento de Contra lo que sea que nos invade de Charles Simic. Traducción de Martín López-Vega)

Haruo Ohara, 1952


Gottfried Helnwein, 2008


Abelardo Morell, 1994


Harold Feinstein, 1955


Lewis Hine, 1910


Bill Brandt, 1939


Alfred Stieglitz, 1887


Ernie Sisto, 1946


Roman Vishniac, 1935


Jean Mounicq, 1958


Bruce Davidson, 1965


W. Eugene Smith, 1955


Marion Post, 1938


Willy Ronis, 1952


Adam Diston, 1886


Bert Hardy, 1951


Eduardo Gageiro, 1969


Mary Frampton, 1963


August Sander, 1920


Eugène Atget, 1908


Ferdinando Scianna, 1987

(Otras criaturas.)

4/11/12

Ven y mira (una vez más)


Fotografía de Russell Lee

Los carteles de cine aparecen con frecuencia en la fotografía americana de los años de la depresión, los años negros de los treinta y principios de los cuarenta del siglo pasado, cuando los grandes fotógrafos se echaron a las carreteras de EEUU para documentar la miseria, el hambre, el desempleo; para registrar con sus cámaras a los pobres, a los parados, a los desposeídos. A los de abajo.

Fotografía de Dorothea Lange

Fotografía de Russell Lee

Fotografía de Walker Evans

La belleza de las fotografías cobijó el desamparo, claro que no remedió la intemperie ni les llevó el pan a la boca. Pero el cine representaba el único lujo que algunos podían permitirse y las películas el último refugio. Y pan que llevarse a los ojos. Y acallar el ruido de las tripas. En esas fotografías, los carteles de cine cobran visos espectrales. Como sombras de sueños. Y fantasmas de promesas. De consuelo.



Fotografías de John Vachon 


Fotografías de Russell Lee

Fotografía de Marion Post







Fotografías de Walker Evans

Quizá nunca como en estos carteles el cine deviene la ofrenda de un bálsamo para quienes se veían borrados de la historia. Para quienes quizá preferían no verse en la película de John Ford (con la novela de Steinbeck) que los transfiguraba en héroes por un par de horas. 


La única película que no podía consolarlos. O quizá sólo con el tiempo. Sólo con la memoria. Como una plegaria por los vivos y los muertos.