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domingo, 2 de agosto de 2015

Carta del General a los Nuevos Dirigentes Lacanianos


Al declarar fuera de la ley al Movimiento Lacanocookista, nos han hecho el más amable servicio, que compensa en parte el despojo de habernos robado todos los bienes, pues nos han mantenido fuera del aquelarre de las ambiciones y ha sido posible mantener la organización clandestina, más pura y más fuerte que antes. La prisión de algunos dirigentes nos ha permitido liberamos de los adocenados y reemplazarlos por dirigentes jóvenes y activos, que han sabido «sobrevivir» a las miserias de la práctica no corriéndole el culo a la jeringa y que serán una inyección de sangre nueva para la nueva lucha. Así, el Lacanocookismo trabaja incansablemente por su organización en todo el país, seguro de que en la hora de las decisiones, tranquilas o violentas, el que posea una masa organizada y disciplinada, será quien diga la última palabra. Por eso, he recibido la insinuación de algunos para hacer una alianza de «buena vecindad», en la cual nosotros seríamos los buenos y ellos los vecinos: aportaríamos los votos y ellos la tolerancia. Pero, el psicoanálisis no acepta esos «chanchullos» sino que quiere sentir «tronar el escarmiento». No se trata para nosotros de dar soluciones a los caudillos políticos sino de cumplir la voluntad de Freud, resolver sus problemas y alcanzar sus objetivos. Esa es la diferencia que hay entre los analistas viejos y nosotros, cosa que muchos no han comprendido.

Para un militar o un marino, aquello era una cosa de receta o de administración, que, ordenado un acto y amenazado con quince días de sesiones cortas quien no lo cumpliera, todo estaba resuelto pero, el neurótico no era un soldado y la psicosis no era un buque y, todo les salió al revés. El adoctrinamiento de diez años y la organización, habían reemplazado al caudillo y habían convertido a la masa gregaria en una organización institucional sino totalmente, por lo menos en una parte. Pudieron destruir los monumentos, los signos y la literatura analítica pero, lo que no les fue posible desterrar fue lo que el Psicoanálisis, durante cincuenta años había inculcado, con la prédica y las obras, en el corazón de muchos millones de analistas, antes desilusionados y amargados por la injusticia y la concupiscencia de los poderes públicos y privados de la medicina.

Entre tanto, esta etapa del psicoanálisis argentino ha tenido la virtud de obscurecer más el panorama: las Escuelas se han «atomizado» siguiendo los divisionismos de todos los ambiciosos que se suman por miles en el actual psicoanálisis argentino, ya que cualquier «Cacaseno» se siente ahora candidato. La consecuencia es que, el treinta por ciento de los analistas corresponde a toda la oposición a otra concepción del psicoanálisis para desmarcarse, y está dividido en siete u ocho Escuelas. En otras palabras: eran débiles y, para ser más fuertes, se han dividido.

Si algunos dirigentes lacanianos defeccionaron en la derrota, muchos millones de analistas leales permanecieron firmes en la defensa de la Causa. La caída ha servido para purificar el movimiento, intensificarlo y extenderlo. Los malos e incapaces se han eliminado, para pasar a «merodear» entre los «gorilas». La realidad es que la masa ha superado a los analistas. Este es el hecho más característico del momento actual argentino y quien no lo perciba está condenado irremisiblemente al fracaso. Tiene la fuerza de un oleaje, tal vez lento, pero incontenible. Ya lo decían ustedes mismos: su fuerza, como una conmoción subterránea, es notada por todos, pero no todos advierten su origen y su trascendencia.

Es indudable que lo que cada lacaniano debe hacer en este momento es organizarse para mantener el Movimiento intacto, la forma es la clandestinidad porque, como los lacanianos saben que de otra manera no se pueden organizar, desconfían de todo lo que no sea clandestino. Yo creo y así lo he anotado en las Directivas e Instrucciones, que toda organización que propenda a mantener unido al Psicoanálisis y organizado al Movimiento, es conveniente y debe ser apoyada, en cambio hay que repudiar a todo dirigente que pretenda medrar personalmente con la representación que ejerce. Trabajamos para las soluciones del Psicoanálisis y no para las soluciones de los hombres. Al psicoanálisis solo le serviremos haciendo que sus objetivos se cumplan y su voluntad se obedezca. No se concibe un dirigente lacaniano que, en este momento, en que peligran todas las conquistas de cincuenta años de lucha, desee obtener predicamento o representación a base de transar. No se puede pensar en la solución política circunstancial.

Les he dado una organización, una doctrina y una mística. He trabajado once años para psicoanalizar las masas. Los he preparado para luchar contra la reacción y les he dejado el ejemplo de cómo se puede hacer para alcanzar las grandes reformas. Ahora les queda a ustedes no equivocarse en las formas de ejecución y tener la decisión necesaria para triunfar. Se enfrentan hoy, la reacción apoyada por las fuerzas médicas -eternas enemigas del psicoanálisis en todas partes- y el psicoanálisis mismo. Las fuerzas, mediante la represión violenta, impondrán despojos, hasta conseguir los objetivos impuestos por la reacción. Frente a eso, el psicoanálisis debe decidir su actitud. Si es contemplativa, lo perderá todo y deberá en el futuro, como antes, trabajar para que vivan los oligarcas y los capitalistas.

Nuestra organización, bajo las prescripciones de las «Directivas para todos los lacanocookistas» y las «Instrucciones Generales para los Dirigentes», debe realizarse en el tiempo. No se puede pretender hacerlo de un día para otro: lo primero que hay que conseguir es que todos conozcan estas directivas e instrucciones, las cumplan y las hagan cumplir; lo segundo, que se haga la resistencia en la medida de lo posible, porque aparte de que ella da razón de ser inmediata a la organización.

Yo me alegro por nuestro Movimiento que tiene la fortuna y por nosotros que tendremos la satisfacción de entregar nuestras banderas a quienes nos puedan superar.
Un gran abrazo.

JUAN PERÓN




* Caracas, 3 de noviembre de 1956.

domingo, 14 de septiembre de 2008

El gordo Soriano, Freud y los Chaquers

Sufriendo por Marx y por Freud. (el Bebe Cooke y Lacan)

En un breve texto previo a la segunda tópica Freudiana (1916 Varios tipos de carácter descubiertos en la labor analítica), Sigmund describe algunas claves interesantes respecto a ciertos grados que nos son comunes pero en algunos se encuentran exacerbados por diversas circunstancias. Transcribo algunas para conversar en los comentarios:

"... tropezamos con algunos sujetos que se rebelan, alegando una motivación especial. Dicen que ya han sufrido y se han privado bastante, que tienen derecho a que no se les imponga más restricciones y que no están dispuestos a someterse a ninguna nueva necesidad displaciente, pues son excepciones y se proponen seguir siéndolo".

"...Ahora bien: es indudable que a todos nos gustaría dárnoslas de excepciones y pretender, en consecuencia, la obtención de privilegios sobre los demás, pero justamente por ello se hace precisa una motivación especial...su neurosis se enlazaba a un suceso displaciente o a un padecimiento de sus primeros años infantiles, del que se sentía inocente, estimándolo como una ofensa injusta e inferida a su persona".

"...la naturaleza ha cometido conmigo una gran injusticia negándome... así pues, la vida me debe una compensación que yo me procurare. Tengo derecho a considerarme como una excepción, y a superar los escrúpulos por los que otros se dejan detener en su camino. Puedo cometer injusticias, pues se han cometido conmigo".


En la novela de Osvaldo Soriano, "Una sombra ya pronto serás", encontramos una serie de personajes que deambulan por la pampa, que ya ni es "húmeda", que es ciertamente árida y desoladora. La novela está ambientada en la Argentina de comienzos de los 90 (recuerdan chaquers?)… el mundo sin muro, atravesados por el victorioso esplendor del neoliberalismo en el plano económico y discursivo. El auge de la flexibilización aumentando los niveles de pobreza, marginalidad, con la respectiva pérdida de identidad social. Un escenario de incluidos y excluidos mediatizado por una violencia sin ideología, desesperada.

Escrita en primera persona, a través de los pensamientos de un ingeniero que tuvo que irse del país, y que retorna a la Argentina sin su hija, quien ha quedado allí. Es un relato de los caminos, donde el ingeniero se encuentra con hombres y mujeres, todos solos.
En un pasaje del libro, un cura, sus matones, una vidente armada, y nuestro protagonista disputan la conquista de un monto de dinero. El cura ha contratado estos tres matones, porque disfrazándolos de clérigos, con las sotanas, puede abarcar varios pueblos al mismo tiempo y así generar una mayor recaudación. La vidente viaja en soledad. Por la ruta, de pueblo en pueblo. En su coche al que no le entra el cambio de tercera.
El cura quiere partir aceleradamente hacia Madrid, entonces le consulta al protagonista.

"--¿Y que quiere? ¿Le parece que me puedo pasar la vida en este agujero? ¿En un pozo con la mierda hasta acá? --se quedó un instante con la mano a la altura del cuello.
-- Es su pozo, tardó una vida en cavarlo.
-- Yo no hice nada. Me pasé 10 años enterrado en una parroquia de Bernal confesando ladrones y putas, cagado de hambre, predicando la misericordia, absolviendo gente a la que el infierno le queda chico. ¿De que buenos recuerdos me habla?

Después se ha encontrado con la vidente, quien le observa a punta de pistola.

--Ese iba a Madrid--dije--¿no le da pena?
--Son ladrones. Este país esta lleno de gente así. ¿Se da cuenta? Un cura...
--Usted acaba de robarle.
--Es distinto. Yo soy una mujer sola... llevo veinte años entre estos yuyos pisando bosta, tirando las cartas en hoteluchos pulguientos... estoy harta de trabajar para nada, ¿sabe?
--Me imagino. A él le pasaba lo mismo.

Como extrañamos a Soriano. Que rápido que entendió los 90, la legitimidad que habían cobrado ciertos discursos y no sólo por la fiesta Menemista. Ojalá que estos nuevos agentes de la excepción, "los chaquers de la Pampa húmeda" no nos depraven nuevamente las ideas, la subjetividad.

(...) 17796 página 12 Osvaldo Soriano.
-mire que se viene una huelga. Gerardo Martinez está tomando un curso acelerado de agresividad sindical.
-¿A quien le importa hoy una huelga? El asunto es financiero, estimado. O pagan los pobres o nos hundimos todos. ¿Usted quiere hundirse?
-bueno, no...
-Entonces los pobres tienen que cumplir con su deber patriótico y destino histórico. Que devuelvan los vales de comida.

(Allí estaba Pato Burllich, Morales, periodístas... Para que cierren las cuentas fiscales bla bla bla)