UN SITIO PARA AMANTES DE LOS COMICS

Mostrando entradas con la etiqueta Stan Lee. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stan Lee. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de agosto de 2015

The Amazing Spider-Man; the golden seventies. Los comics de superhéroes que amo (3)



Un blues de la ciudad.

Surcando los tejados de Nueva York una figura azul y roja recita largos soliloquios que tratan tanto de problemas personales, de crisis sociales e incluso de dilemas filosóficos.
Spider-Man - alias de Peter Parker - es esta figura pensativa que se volvió tan característica en el cielo ciudadano que estoy seguro que más de un turista que viajó a la gran manzana en los años 70 pudo ser sorprendido levantando la vista en busca del amistoso vecino
Pocas series de superhéroes han estado tan presentes en la vida de las personas como The Amazing Spider-Man de aquella década. La leían y presumían de ello tanto chicos como chicas, adolescente como maduros, gente sin estudios como intelectuales, tanto modernos como amantes del comic book convencional, snobs como carcas... 


The Amazing Spider-Man se ha convertido con el tiempo en una serie muy longeva con diversas etapas excepcionales, otras han sido francamente flojas y algunas directamente espantosas. Es una serie con mucha historia y con muchas historias pero según mi opinión su punto de máximo esplendor se sitúa en el lustro que va de septiembre de 1970 a noviembre de 1975. Del #88 al 150 de la serie regular.
Durante estos 5 años The Amazing Spider-Man es el paradigma del comic de superhéroes; una serie total que tanto abarca el género superheroico como el romántico pasando por la serie negra y la ciencia ficción. Así mismo es también la crónica a tiempo real de las esperanzas y los desvelos de un adolescente neoyorquino que va madurando en la gran ciudad. 


Un equipo de lujo.


Se encargaron de explicar todo esto un equipo amplio y variado de artistas de gran talento. El comic de superhéroes es normalmente una tarea colectiva hecho que muchas veces ocasiona disfunciones con resultados artísticos muy discutibles pero aquí la variedad de equipos creativos no truncaron la coherencia de la serie. 
Stan Lee que creó el personaje junto a Steve Ditko siguió a los guiones hasta el #110 para tomar el relevo Gerry Conway en el #111. Antes Roy Thomas se encargó de escribir casi media docena de episodios (del 101 al 104) especialmente recordados.


En el apartado gráfico podemos distinguir 2 etapas; la primera que abarca del #88 al 124 donde se alternan al dibujo John Romita Sr. y Gil Kane siendo entintados por Jim Mooney, el mismo Romita o Frank Giacoia y donde destacan los fondos de Tony Mortellaro
La segunda etapa, mucho más homogénea, abarca del #125 al 149 encargándose Ross Andru de los lápices y de la narrativa con el entintado de Frank Giacoia y David Hunt aunque pueda haber algún episodio dibujado por John Romita. Finalmente el #150 - que sirve de epílogo a este largo periplo - es un especial realizado por Archie Godwin al guión, Gil Kane al dibujo y Mike Esposito, Frank Giacoia y Dave Hunt se encargan de las tintas y de los fondos.


¡La muerte es mi destino!


La muerte es el nexo de unión de todas las historias que componen esta etapa. Sin el ánimo de destripar un argumento, por otra parte de sobras conocido, en el #90 se produce la primera de estas defunciones, la del Capitán Stacy, que sumirá a Peter Parker en un profundo dilema que le acompañará varios episodios. Su participación indirecta en el deceso del padre de su novia le obliga a plantearse su condición de justiciero y le confronta con el amargo precio de ser el superhéroe más perseguido y odiado de su ciudad.


Mucho más dramática y trascendente fue la muerte de Gwen Stacy a manos de El Duende Verde. Gerry Conway, Gil Kane y John Romita llevan hasta las últimas consecuencias el enfrentamiento entre Parker y Osborn y es la novia del joven protagonista la que sufre los daños. Los dos episodios de su muerte fueron absolutamente magistrales. La sorpresa fue monumental entre los aficionados que se implicaron más aún cuando en las historias siguientes el protagonista pasa por todas las etapas del duelo: rabia, desesperación, depresión...  hasta llegar a una resignada aceptación que coincide con el cambio de equipo creativo. Tanto realismo sentimental, tanta atención al periplo vital de los personajes no se daba desde los comics clásicos de la prensa y resultaba increiblemente innovador en los comic books de superhéroes.


Finalmente la "resurrección" de Gwen Stacy supone el último sobresalto que el atribulado Peter debe soportar durante esta etapa. La saga del clon puede ser un final adecuado a una era que para muchos es la verdaderamente clásica dentro de la colección. A partir del #149 ya nada volverá a ser igual. Y muchas veces será peor.

Encrucijada de géneros.


Una de las características más destacadas de esta época de la serie es la impecable mezcla de géneros que confluye en sus páginas. Podemos establecer fácilmente que se trata de un comic book de superhéroes pero también tiene su componente de folletín romántico, sus gotas de género negro, de ciencia ficción e incluso algo de serial para adolescentes tipo Archie.


El resultado sin embargo es homogéneo y de gran riqueza por lo que el lector sucumbe con facilidad a este cóctel temático narrado con ejemplar fluidez.
La aportación constante de John Romita Sr. es fundamental para esta coherencia. Su talento para la caracterización de los personajes y para el género romántico hace que se erija en una especie de guardián de las esencias de la colección y su supervisión tanto en el acabado como en fragmentos del guión, especialmente en las escenas más cotidianas, lo convierte en una pieza clave para el éxito comercial y artístico de la colección. Además es el encargado de un gran porcentaje de las portadas.


El signo de los tiempos.


Se produce a veces un fenómeno imposible de planificar y que no se puede reproducir que consiste en que entre una obra y su público se establece una comunión perfecta que va más allá del simple entretenimiento o afición.
En el comic norteamericano se ha dado con alguna frecuencia, recuerdo por ejemplo el caso de Terry and the Pirates de Milton Caniff y Blondie de Chic Young en la prensa o los comic books de la editorial EC - especialmente los de terror y suspense - por poner algunos ejemplos clásicos y si buscamos en el géneros de los superhéroes sin duda el ejemplo más evidente es The Amazing Spider-Man de la primera parte de los setenta.


Uno de los momentos más decisivos que convirtieron esta serie en la que todo el mundo debía leer fue sin duda La trilogía de las drogas (#96 a 98). No tanto por el enfoque que se le daba a la drogadicción y sus efectos sociales, tratado todo de manera algo pacata, sino porque a pesar de todo el Comics Code en un alarde de papanatismo y falta de visión decidió no autorizar la publicación de esta historia. Este intento de censura provocó una reacción a favor de la serie que se acentuó cuando Stan Lee, con el apoyo de Marvel, decidió sacar los tres números sin el sello del Comics Code. Este hecho insólito hasta entonces en el comic book comercial fue difundido por todos los medios y supuso de facto el principio del fin de este sistema de autocensura editorial.


Además de esta valiente decisión, no exenta de visión comercial y de comprensión de que los tiempos estaban cambiando, Lee y su equipo se esforzaron en incluir en la colección todos aspectos susceptibles de reflejar una sociedad que estaba en permanente ebullición por lo que los enfrentamientos raciales, las consecuencias de las drogas como ya hemos visto, las condiciones carcelarias e incluso la moda hippy tuvieron su reflejo en unas páginas rebosantes de vida y llenas de conflicto.


Incluso se atrevieron a abordar la confrontación, tanto externa como interna, que provocaba la participación de los EEUU en la Guerra de Vietnam. Aunque el argumento no es excesivamente realista intenta huir por lo menos del maniqueísmo imperante en los comics de guerra propagandísticos y se centra en las consecuencias de los bombardeos de las tropas estadounidenses a la población civil aunque sea por error y no como estrategia de guerra como más tarde se comprobará que pasó.
Además estos dos episodios sirvieron para que John Romita realizara su particular homenaje a Milton Caniff uno de sus maestros.


Otro momento culminante de esta etapa es la aparición de The Punisher. Este personaje preconiza la aparición de los antihéroes o héroes oscuros que reinarán durante la década de los ochenta. El Castigador comenzará aquí en el #129 de la colección su andadura de cazador vengativo de criminales con gran éxito de público preconizando un enfoque que será seguido por infinidad de autores una década después. 




Comparando tres páginas.

 (The Amazing Spider-Man #92 pag. 04 - Enero 1971. Gil Kane)


(The Amazing Spider-Man #107 pag. 13 - Abril 1972. John Romita)

(The Amazing Spider-Man # 140 pag. 12 - Enero 1975.  Ross Andru)

No creo que haga falta añadir mucho a las conclusiones que cada uno pueda sacar con la visión de estas tres magníficas planchas. A parte de su impresionante valor artístico y narrativo sorprenden por la homogeneidad del resultado a pesar de estar realizadas por tres artistas diferentes y en tres años diferentes. Casi podrían ser tres páginas consecutivas de un mismo número con Spider-Man como protagonista deambulando por diversos escenarios. Éste es uno de los puntos fuertes de esta época; su impecable continuidad estética pesar de los diferentes equipos artísticos responsables de cada historia.

La ciudad y sus poetas.


The Amazing Spider-Man fue durante el primer lustro de la década de los setenta una colección llena de vida - incluso más grande que la propia vida - llena de asombrosas historias y llena de personajes carismáticos que te enamoraban, te sorprendían y sufrías por ellos. Peter Parker, Gwen Stacy, Mary Jane Watson, Tia May, Jonah J. Jameson, Flash Thompson... villanos como Octopus, El Buitre, El Chacal, Harry y Norman Osborn... todos tenían personalidad, no eran planos, todos se expresaban con su propia voz en una sinfonía coral que dibujaba el retrato de una gran ciudad con sus luces y sobre todo con sus sombras. Tanto Stan Lee como Gerry Conway ayudados puntualmente por Roy Thomas consiguieron enganchar a sus lectores con sus historias humanas y atractivas, llenas de ideas innovadoras y sentido del espectáculo pero sin perder de vista el factor humano algo que hizo de esta serie una lectura única e imprescindible.


Y lo hacían, además, ayudados por una espectacularidad formal nunca vista hasta entonces utilizando a los mejores profesionales de la época en su mejor forma; tanto Gil Kane como John Romita Sr y también Ross Andru pasan por su mejor momento profesional en este lustro y dan lo mejor de sí mismos en esta serie realizando páginas de excelente factura llenas de dinamismo y emoción pero también cuidadas con esmero en cuanto a escenarios y ambientación gracias al excelente trabajo de los entintadores y también de Tony Mortellaro, especialista en fondos.



Todos juntos compusieron un blues triste y profundo, emocionante y conmovedor que cautivó a millones de lectores y sigue asombrando a cuantos aficionados se acercan a esta etapa en la actualidad.
The Amazing Spider-Man de la década de los 70 supone una de las cumbres del comic de superhéroes de todos los tiempos. Su perfecto equilibrio entre épica y drama personal y su férrea imbricación en los gustos y modos de la época convirtieron la serie en un acontecimiento que nadie se quería perder. A su calidad artística se sumó su relevancia social para convertirse en el paradigma de la edad de plata del comic book norteamericano. A partir de entonces todo tuvo que cambiar. Fue imposible hacer nada igual.


Salut!

sábado, 30 de julio de 2011

Gene Colan y la obsesión por el realismo. HOMENAJE CONJUNTO A GENE COLAN.

En la primera página del nº 20 de la colección de Daredevil se puede ver al protagonista irrumpiendo por una ventana en una habitación llena de criminales; al fondo se divisa un paisaje urbano con perfecta nitidez. Ya desde su primer dibujo para la serie Gene Colan quiso dejar claro que sus personajes se moverían en un entorno perfectamente reconocible. Colan dejó bien claro desde el principio su obsesión por el realismo.

Para entender la importancia del salto evolutivo que Colan impulsó en los comic books quería destacar algunas fechas. Daredevil #20 es de septiembre de 1966. obras similares como podrían ser por ejemplo la etapa de Green Lantern y Green Arrow de Dennis O'Neil y Neal Adams empieza en abril de 1970, el primer Nick Fury, agent of S.H.I.E.L.D. es de 1968 y Spider-man, La trilogía de las drogas de Stan Lee, Gil Kane y John Romita es de 1971. Resulta evidente que Colan participó de forma prominente en la primera renovación de los comics de superhéroes junto a Neal Adams, Jim Steranko, Barry W.Smith o John Buscema.

En el nº 26 (mayo de 1967) Colan nos obsequia con esta maravillosa secuencia que podemos ver en la página de abajo. En ella Matt Murdock, disfrazado de Daredevil, se desplaza por las calles de Nueva York a la vista de todo el mundo. La ciudad ya no es un decorado, la ciudad es parte integrante de la acción y el dibujante se esfuerza por hacer reconocibles los lugares escogidos. Por primera vez un superheroe se mueve en un entorno real y no por un paisaje cósmico, en el mejor de los casos, o por delante de una especie de telón búrdamente pintado. El resultado es una nueva manera de realizar los comics superheróicos.


¿Pero es responsabilidad exclusiva de Gene Colan este enfoque? Podemos dividir el paso de Colan por Daredevil en tres etapas. Desde su primer episodio el nº 20 hasta el 49; del 53 hasta el 86 y finalmente del 87 - cuando la serie se traslada a San Francisco - hasta el 98 que es el último número regular de Gene ya que se encargaría del 100 a modo de homenaje. Durante estos casi 7 años que permaneció en la serie colaboró con diversos entintadores y es en función de la calidad de éstos que el dibujante acentúa el realismo en sus páginas. Syd Shores, Frank Giacoia y Tom Palmer fueron los que mejor supieron resaltar el trabajo del maestro.

En cuanto a la responsabilidad de Stan Lee, el autor lo deja muy claro en dos entrevistas publicadas en Alter Ego #6 y Comic Book Artist #13, realizadas por Roy Thomas y Tom Field y traducidas en Entrecomics por El tio Berni. En ellas Colan explica de manera explícita la distribución de tareas en la realización de Daredevil.


"P: ¿Escribía por aquel entonces Stan los argumentos, o lo hacía mayormente por teléfono?

GC: Yo grababa nuestras conversaciones telefónicas, y después repasaba la grabación. Otras veces me enviaba unas páginas con unos pocos párrafos...

... GC: Bueno, Stan llevaba tantos títulos que permitía a los artistas hacer la mayor parte del trabajo en lo que respecta a distribuir el espacio y el abocetado, de modo que cuando veía los originales todo lo que tenía que hacer era escribir los bocadillos".
Más claro imposible. Es por lo tanto evidente que Gene Colan fue el principal impulsor del realismo geográfico y ambiental de Daredevil.

Sentadas las bases estilísticas de la serie Colan se dedica a pasear su protagonista por los lugares emblemáticos de Nueva York, un poco como hacía Alfred Hitchcock en sus películas. Para ello intercala en la acción escenas de desplazamientos que a veces duraban dos o tres páginas y que debieron ser sus momentos favoritos a la hora de realizar cada episodio.

En la misma entrevista (la de Roy Thomas) Colan explica de manera muy franca su método de trabajo respecto a Dr. Stange pero que es perfectamente aplicable a Daredevil:

"GC: Quería darle realismo (...) así que fuí con una cámara Polaroid... y la usaba en función del argumento para hacerlo incluso más real...

Siempre iba a cualquier sitio de Nueva York - Empire State Building, cualquier lugar conocido, Radio City, lugares que la gente reconocería - y trataba de situar a los personajes allí, incluso si el comic nunca lo mencionaba o lo pedía. Me imaginé que si estaba volando por la ciudad, sería bueno ponerlo en lugares familiares, y disfruté de la autenticidad que suponía. Se convirtió en divertido. Creo que los artistas han de tener inventiva".

Lo que está claro es que imágenes como la página de abajo no las consiguió sólo con la Polaroid. Colan usó un poco de su inventiva.

Tras un paréntesis de tres números (curiosamente los 50, 51 y 52) dibujados por un primerizo Barry W.Smith, el dibujante neoyorquino vuelve a la carga con renovados brios y con una espectacular splash page inicial sienta las bases de su segunda etapa.

El realismo en los comics apareció en las strips de prensa de la mano de dibujantes como Roy Crane, Milton Caniff o Alex Raymond - en Rip Kirby - que llegaron a usar modelos para representar sus personajes. Will Eisner al acabar la II Guerra Mundial marcó a varias generaciones con su cuaderno dominical dedicado a The Spirit. En los 50 una nueva hornada de dibujantes exploró esta faceta incluso en las series alejadas de la época actual (Casey Ruggles y Lance de Warren Tufts) o de temática fantástica como Flash Gordon de Dan Barry y Tarzán de Russ Mannig. Esta corriente tardó en trasladarse en el comic book de superheroes y no es hasta la llegada de Colan a Daredevil que toma su forma definitiva.

La llegada de Syd Shores en el nº 55 (agosto 1969) marca el punto álgido de esta forma de enfocar la serie. Gene Colan estuvo siempre muy satisfecho de Shores como entintador y juntos realizan unos números donde el entorno toma un protagonismo inusual, no sólo la ciudad, también el ámbito rural o ciudades centroamericanas son tratadas con una gran fidelidad. También hay que resaltar el espléndido trabajo en decorados interiores de apartamentos, castillos o tiendas.

A partir del nº 87 la vida de Matt Murdock experimenta un giro radical al trasladarse a San Francisco acompañado de la Viuda Negra, co-protagonista de la serie.



Coincidiendo con Tom Palmer a las tintas, que luego le acompañará con tanto éxito en The tomb of Dracula, Colan consigue una última vuelta de tuerca al integrar perfectamente la pareja protagonista por edificios y calles que en principio eran muy ajenos a la serie. Las inclinadas avenidas californianas son perfectamente reconocibles así como sus principales construcciones emblemáticas siempre integradas de manera armónica en la trama.

Es por eso que tras finalizar su principal etapa en el nº 100, la huella que dejó Colan en la serie fue imborrable. Fue el primero en darle un estilo reconocible, propio y original influyendo, también, decisivamente en la renovación del género superheroico y en su adecuación a los gustos del público de la época. Además, Eugene "the Dean" Colan trazó con mano firme una avenida por la que transitaron innumerables autores posteriormente.

A partir de una iniciativa propuesta por Mo Sweat, autor del blog Comic is art, varios aficionados nos hemos sumado a este homenaje a Gene Colan durante el último fin de semana de Julio de 2011. A continuación tenéis un listado de los diferentes sitios participantes.

El Superman de Gene Colan en 999 por Bruce.

Fuerza nocturna: los expedientes del Barón Winters en Llámame Plissken por Plissken.

Las mujeres de papel de Gene Colan en El lector impaciente por PAblo.

Dracula en Gotman news por Carlos.

Gene Colan en Safari nocturno por David.

Como el fin de semana no ha terminado permaneced atentos a la blogosfera ya que aparecerán más homenajes. Aquí en este blog también... casi seguro.


sábado, 9 de octubre de 2010

Novedades, recomendaciones y una noticia.

Otra ronda de sugerencias, reseñas y noticias para disfrutar mejor de la llegada de este caluroso y nada melancólico otoño. Como comentario general quiero destacar el excelente momento que los aficionados a los comics clásicos disfrutamos; a falta de estrenos con fundamento - salvo el último Criminal, los pecadores de Ed Brubaker y Sean Philips que es el mejor de la serie para mi gusto - los aficionados al comic podemos consolarnos con algunas excelentes reediciones de clásicos de todos los tiempos. También hay alguna chapuza. Ya lo decía aquel: "Nadie es perfecto"

Mercado nacional:

Theodore Poussin, el integral
#1 Frank Le Gall.


Si la recomendación del pasado verano era el tercer tomo del Integral de Gil Pupila de Maurice Tilleux para este otoño les sugiero el primero de Theodore Poussin de Frank Le Gall editado también por Planeta DeAgostini. Comprende los 4 primeros álbumes de esta serie publicada en la revista Spirou en los años 80 y prácticamnte desconocidos en España. Theodore Poussin es un tebeo de aventuras exóticas que podría definirse como un cruce entre Tintín, Corto Maltese y Freddy Lombard y sin embargo sería injusto porque es mucho más. Es una obra muy original y personal, llena de personajes carísmáticos y situaciones sorprendentes que atrapan al lector.

El principal atractivo de esta serie es la enorme riqueza y calidad gráfico-narrativa que atesoran sus páginas. Album a album Le Gall consigue deslumbrarnos con secuencias maravillosas donde todos los elementos: fauna, mobiliario, inclemencias metereológias... tienen su importancia condicionando y enriqueciendo la acción. Con Theodore Poussin asistimos a otro curso de como hacer un comic atractivo, de calidad y muy comercial. En el tercer album De Gall contó con la ayuda de Yann en el guión. Dominique Thomas realiza un buen trabajo de coloreado en los 4 álbumes.



Flash Gordon de Harvey Kurtzman, Dan Barry y otros.


La noticia es sobre la esperadísima edición del Flash Gordon de Dan Barry por Panini. Aprovechando el Liber 2010, que se celebró en Barcelona, me acerqué al stand de esta editorial para preguntarle a algún responsable si el primer tomo salía este mes y sí habría tomos 2, 3, 4... Gracias a Manuel Parrilla de Panini estas preguntas llegaron a Alejandro Martínez Viturtia, director editorial de comics, que me explicó lo siguiente: se ha retrasado su publicación prevista para octubre debido a unos problemas con el envío de los materiales por lo que preveen que podrá salir a finales de este año o principios del 2011. Sobre si tienen previsto editar un solo tomo o la publicación de la serie podría tener continuidad, me contestaron que aunque era un album con un final definido, "sin continuará" la publicación de otros volúmenes dependía de las ventas. No está por lo tanto descartada. Por lo que deduzco - y esto ya es aportación mía - que aunque parten del tomo editado por Kitchen Sink en 1988 están a la espera de los resultados de ventas para editar su continuación. "... las ventas y no tener tantos problemas con los materiales porque sino no va a valer la pena." fue el apunte final. Así pues ésta es la noticia, ahora toca esperar y cruzar los dedos.


Astro City de Kurt Busiek y Brent Anderson.



Sin ruido pero sin pausa la publicación de Astro City por parte de Norma Editorial ha llegado ya al cuarto volumen. Esta reedición se está haciendo en un tamaño adecuado, tapa dura y agrupando las historias por arcos temáticos. El cuarto tomo comprende de los números 14 al 20 que son los que tienen como protagonista a Acero, un gran arco argumental que supuso casi el cierre de la colección en nuestro país en los 90. Esta serie escrita por Kurt Busiek y dibujada por el algo irregular Brent Anderson supuso una renovación del género superheróico hace dos décadas y releeida ahora conserva su vigencia y sobre todo su frescura. Sagas como las de El Confesor y la que ocupa el cuarto tomo o episodios sueltos como los de El Samaritano o Cerca de tí se puede situar entre lo mejorcito que el género de los superhéroes ha dado al comic. La edición es impecable y demuestra que para reeditar clásicos no hace falta inventar nada extraño. Muy recomendable.


Estela Plateada de Stan Lee, John Buscema y Jack Kirby.


Para mí es el otro acontecimento de la temporada. Hace más de diez años cuando Forum decidió editar esta saga en blanco y negro fue una tremenda decepción. En su momento pensé que no sólo era una oportunidad perdida sino que hipotecaba futuras ediciones durante muchos años; pues han sido 12, algo menos de lo que esperaba. Panini hace un trabajo soberbio y reune los 18 números regulares de la primera época (17 dibujados por John Buscema y el último por Jack Kirby), un episodio previo publicado en Fantastic Four annual #5 también dibujado por el rey, una historia corta dibujada esta vez por Buscema y publicada en el primer número de Epic Illustated y una parodia con guión de Roy Thomas y dibujos de Marie Severin). Son más de 560 páginas donde la obra más querida por Stan Lee luce en toda su magnitud. El tamaño, el color y especialmente el papel (poroso en lugar de satinado como en la edición de Marvel Masterworks) permiten disfrutar de este gran momento del comic-book norteamericano. Por una vez la edición española supera la autóctona. Excelsior!


Los niños Kin-der de Lyonel Feininger.

Manuel Caldas sigue ofreciendonos grandes recuperaciones. Los niños Kin-der nos permite (re)descubrir una preciosa obra de uno de los pioneros del comic adulto; Lyonel Feininger.



Llena de bellas imágenes y de un humor a camino entre el vodevil y el surrealismo Kin-der kids es un verdadero lujo para la vista. Editado impecablemente en tamaño tabloide y con el color restaurado por Manuel Caldas esta obra del 1906 es anterior a otras obras maestras como Little Nemo o Krazy Kat y anticipa lo que será una edad de oro del comic mundial. Su autor Feininger fue seguidor del cubismo y la Bauhaus y dejó el mundo de la historieta para dedicarse a la pintura.


Mercado internacional:

Secret Agent Corrigan #1 Archie Goodwin, Al Williamson y Stanley Pitt.

Entre las novedades de importación destaca por encima de todas este primer tomo de Secret Agent Corrigan de Archie Goodwin al guión y el recientemente fallecido Al Williamson al arte. En 1967 esta pareja artística toma el mando de una daily-strip con más de 30 años de existencia con la sana intención de renovarla. Curiosamente el primer cambio (el nombre pasa a ser Secret Agent Corrigan en lugar de Secret Agent X-9) no fue idea suya sino de los editores y a ambos no les gustó en exceso.



Al principio el estilo es más sobrio para hacer una transición suave con las etapas anteriores, con una tendencia a inspirarse más en la gloriosa estancia de Mel Graff al frente de la serie que de la nada despreciable etapa de Bob Lubbers de quien la habían heredado. Sin embargo a medida que van pasando los meses el estilo se va volviendo más espectacular, más barroco, los escenarios más exóticos y hasta el pelo del protagonista, Phil Corrigan, se hace más largo liberado del clásico sombrero.


El primer tomo comprende el período que va del 30 de enero de 1967 al 30 de agosto de 1969. En estos dos años y medio podemos apreciar la evolución de la serie e incluso descubrir el primer episodio de los dos que dibujó el australiano Stanley Pitt aunque siguiera firmando la tira Al Williamson; su segundo paso fue el año 1972. Goodwin y Williamson dejarían la serie el 02 de febrero de 1980 tras 17 años de meritorio trabajo. IDW publica una edición impecable con la mayoría de dailies sin mutilar por la parte de abajo y con profusión de artículos introductorios de la historia del personaje y sus autores. Oportuna que no oportunista novedad.


Locas 2, Maggie, Hopey and Ray de Jaime Hernandez.

Segundo tomo recopilatorio de la magna serie de Jaime Hernandez. Comprende las historias editadas en este siglo como La educación de Hopey y El fantasma de Hoppers entre otras. Jaime Hernandez sigue demostrando que es uno de los autores más importates de los últimos 25 años y que está en constante evolución.


En este segundo tomo encontramos a las protagonistas más reflexivas, menos agresivas y más asentadas quizás por eso Jaime Hernandez disfruta centrándose en las aventuras de la explosiva Vivian que lo revoluciona todo por donde pasa. A nivel gráfico-narrativo, la constante labor de síntesis y experimentación que el joven de los Hernandez imprime a su obra lo convierte en un clásico vivo y en el mejor ejemplo de autor de comic independiente estadounidense.

The art of Jaime Hernandez
de Todd Hignite.

Y para conocer mejor la obra de este genio de Oxnard, California, nada mejor que bucear en las más de 220 páginas de este maravilloso libro escrito por Todd Hignite y que nos descubre muchas claves sobre la vida, la obra y las influencias de Jaime Hernandez.



Jet Scott #2 Sheldon Stark y Jerry Robinson.



Solo quiero apuntar que ya se puede encontrar el segundo y último tomo de Jet Scott. Una breve y casi desconocida serie excelentemente dibujada por Jerry Robinson y publicada de manera bastante digna por Dark Horse. Con motivo del primer tomo recopilatorio ya os hice una reseña que podéis leer aquí.




Conan, the newspapers strips. Vol. 1 Roy Thomas, John Buscema y Ernie Chan.


En cambio aquí Dark Horse realiza una auténtica chapuza. Si al escaso interés de la adaptación a la prensa del comic-book de Marvel (Buscema sólo dibuja las tiras y las dominicales durante 7 semanas) le sumamos la horrorosa reproducción de las todas las tiras diarias y algunas dominicales completamente empastadas entenderéis que no recomiende este tomo. Desgraciadamente no todo lo que se edita fuera es impecable. En este caso es directamente vergonzoso.


Seguiremos informando.