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martes, 14 de octubre de 2014

Cinco Villas (y 3) - Sádaba, Ejea y Tauste

Y con esta entrada termino la serie dedicada a la Comarca de las Cinco Villas, cuya importancia artística e histórica está fuera de toda duda, pese a lo que sigue siendo una gran desconocida. Quizás poner en valor, que se dice ahora, nuestro patrimonio cultural sea una de las asignaturas pendientes que tenemos por delante.
 
El castillo de Sádaba es el mejor conservado de toda la comarca de las Cinco Villas. se trata de una importante construcción en piedra sillar que conserva intacta su fisonomía del siglo XII. Está situado en un alto rocoso que domina todo el municipio y posee una planta rectangular flanqueada por siete torres almenadas.


Seguimos en Sádaba para admirar la Iglesia de Santa María, de estilo gótico. Destaca la imagen del Cristo Marinero, que recibe su nombre de la leyenda que dice que fue traído por un sadabés desde el océano Atlántico a principio del XVI. También destaca y mucho la portada principal, organizada mediante arquivoltas apuntadas bajo relieves de tipo flamígero, así como su esbelta torre adornada con arbotantes y pináculos.




Pasamos a Ejea de los Caballeros y nos detenemos, cómo no, en la Iglesia de San Salvador, cuya bóveda de cañón apuntado y ábside poligonal demuestran su carácter de templo románico de transición al gótico.

Imprescindible "perder" un buen rato contemplando su extraordinario retablo mayor del siglo XV, un auténtico tesoro oculto durante 300 años bajo una capa de pintura barroca. Se trata de una joya gótica de las más admirables que se pueden contemplar.

 Detalle de la Iglesia de la Virgen de la Oliva, también en Ejea.

Y terminamos nuestro recorrido dando una vuelta por la localidad de Tauste, donde destaca la Iglesia, también llamada de Santa María, y sobre todo su imponente Torre Mudéjar, algo inusual en toda la comarca debido, como ya expliqué, al repliegue de los musulmanes hacia el Valle del Ebro a consecuencia de la frontera defensiva que se desplegó por estas tierras para frenar sus posibles contraataques.

viernes, 4 de abril de 2014

Plaza Mayor de Graus


En la confluencia de los ríos Ésera e Isábena, en pleno pirineo oscense, encontramos este municipio de unos 2.800 habitantes, capital de la comarca de la Ribagorza. Paseando por su calles, topamos con esta plaza de gran belleza y valor artístico. Construida durante la ampliación urbanística del s. XVI, gracias al aumento demográfico y urbanístico que experimentó la localidad por aquéllos años, contiene arcos de medio punto creados para albergar el floreciente comercio de la época.


Podemos admirar edificios como la Casa Heredia (arriba), actual sede de la Comarca. La casa-palacio de la familia Heredia se construyó en época renacentista, remodelándose al estilo neoclásico dos siglos mas tarde.
También la Casa del Barón (abajo), que debe su nombre al Barón  de la Conca que según la leyenda mandó decorar la fachada para complacer a su mujer de origen andaluz. Fue además palacio del Justicia de la Ribagorza.
También el edificio del Ayuntamiento, ejemplo del renacimiento aragonés, en el que destaca el ladrillo con una galería de arcos de medio punto, o la Casa Bardaxí (o Bardají), que tiene el interés histórico de haber sido residencia de Berenguer de Bardaxí, unos de los tres representantes de Aragón en el Compromiso de Caspe.


Este hallazgo es una prueba más de las innumerables maravillas de nuestro patrimonio cultural, que están ahí y que todo aquél que esté interesado solo tiene que buscar y disfrutar.