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sábado, 28 de febrero de 2009

Desolador

No encuentro una palabra mejor para definir el hartazgo que produce asomarse a las portadas de los diarios en estas últimas semanas. Noticias con mal olor, procedentes de cargos públicos y algunos de nuestros representantes políticos, empeñados en tirar por la borda el prestigio de nuestro sistema político y de tantas y tantas personas que pasaron, en un momento dado, por el servicio público o que estan en la actualidad, con el único objetivo de servir honradamente a la sociedad que les nombró y les depositó su confianza.
La última de estas noticias la leo hoy en El País, con el título El despacho de los milagros. (Pág. 14 y firmado por Fernando Garea). Leerla de principio a fín produce desolación. En unos tiempos duros para muchísima gente y con presagios nada halagüeños para el futuro inmediato, estas noticias son un insulto descarado a todos aquellos que temen quedarse cualquier lunes al sol. Redes, tentáculos, favores, amiguismos, información privilegiada,... en definitiva, presuntas corrupciones de distinto calado o, al menos, andar por ese filo, a veces difuso, entre legalidad y ética.
Posiblemente muchos de nuestros actuales representantes no estarían en la vida política si el sueldo a percibir fuese el mismo que viniese cobrando en su actividad privada y si fuese consciente de que su servicio a la ciudadanía va con billete de ida pero también con fecha de vuelta, anotada al dorso.
Pensar, como a veces se ha dicho, que en los supuestos anteriores la gente preparada eligiría la empresa privada por sus sueldos superiores, sería tanto como pensar que en la actual situación personas con preparación o sin ella, eligen la vida pública por sus emolumentos sustanciosos.
En cualquier caso sería necesario que por la vía que se estimase oportuna, se pusiese orden a tan disparatados y sonrojantes sueldos.
Hablar de congelación salarial en estos tiempos parece una medida acertada y asumida. Hablar de congelación salarial para quien gana seiscientos euros al mes es una tragedia. Pero hablar de congelación salarial con cuatro mil, o cinco mil, o... euros al mes, produce una sonora carcajada que da paso de inmediato a un rictus helado con interrogantes cuyas respuestas nunca se entenderán. Porque pretender dar ejemplo en la tempestad que se avecina, con un buen chubasquero puesto, es al menos, ofensivo.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Tenemos lo que nos merecemos

Con el paso de los años, después de haberse asentado en nuestro país el proceso democrático, han ido apareciendo numerosos casos de corrupción de nuestros representantes políticos independientemente del partido al que pertenecen.
En los últimos meses y sobre todo en los últimos días los casos de corrupción, prevaricación y cohecho aparecen por doquier.
Ante estas circunstancias, en cualquier sociedad mínimante sana y consecuente con los principios democráticos, se exigiría el inmediato cese de esta "pandilla" de "mangantes" y por supuesto la dimisión de sus responsables políticos.
Pero " Spain is different". Aquí no hay la mínima movilización ciudadana exigiendo a nuestros partidos políticos y a sus dirigentes un poco de honradez y dignidad. Al revés de lo que cabría esperar, la mayoría de estos "tipos" se ven refrendados en sus puestos y apoyados por sus propios partidos, permaneciendo impunes pase lo que pase.
Incluso estos personajes en las próximas elecciones serán votados aún más por los ciudadanos.Aquí no ha pasado nada .Todo vale.
O somos estúpidos o estamos ya tan acostumbrados a esta situación, que nada nos parece importante para movilizarnos en defensa de unos principios morales exigibles para quién se supone está en la política para servir a los ciudadanos que les han votado.
Si seguimos con este "aletargamiento" seguiremos con esta cara de tonto que se nos queda tras conocer un nuevo caso.
Está claro : Tenemos lo que nos merecemos