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sábado, 21 de mayo de 2011

Una revista de nuestra posguerra


La Codorniz

“La revista más audaz para el lector más inteligente”

Afamada publicación semanal, pionera de otras que vendrían después como “Hermano Lobo”, “Por favor”, “El Papus” o “El Jueves”.
Una revista longeva, que arrancó a principios de los años 40 y perduró hasta 1978.
Fundada por Miguel Mihura, fue más popular en la etapa en la que el director era Álvaro de Laiglesia, con colaboradores de talla indiscutible como Mingote, Tono, Serafín, Gila, Perich, Summers, Forges, OPS (más conocido posteriormente como El Roto). Pasaron por ella escritores y dramaturgos de la talla de Wenceslao Fernández Flórez, Enrique Jardiel Poncela, Edgar Neville, Ramón Gómez de la Serna, Jorge Llopis
Bebió de las modas estéticas de su tiempo, de las greguerías, del humor absurdo, del surrealismo, de las corrientes de vanguardia.
Una revista inteligente, audaz, corrosiva, crítica que, sin llegar a meterse directamente con el sistema político, sí lo hacía con sus defectos, ofreciendo una radiografía despiadada de nuestra sociedad y no dejando títere con cabeza. La carestía de la vida, las injusticias, los privilegios de los poderosos (esas marquesonas de Serafín), los pobres de pedir, con ese toque de mala uva y chiste ácido que entronca con nuestra tradición de humor negro que tuvo sus raíces en obras como El lazarillo o El Quijote, pasando por los “esperpentos” de Valle y culminando con los guiones de Azcona (colaborador ocasional de la revista) y las películas de Bardem o Berlanga.










Fotos mías. Pinchar para ver detalles.

El método era el disparate, la parodia, la sorpresa, el quiebro en el lenguaje, el doble sentido, la sugerencia, el absurdo, el equívoco…tomando al lector como un ser participativo, cómplice e inteligente.
Sus problemas con la censura fueron una realidad. En más de una ocasión fue secuestrada la edición y la editorial sancionada o cerrada.
También hay exageraciones y leyendas urbanas sobre dichos cierres.
Por ejemplo, nunca existió esa portada en la que se decía: “Parte meteorológico: sigue reinando en toda España un fresco general procedente de Galicia”. Tampoco aquella en la que aparecía un huevo enorme de gallina con el título “El huevo de Colón. La próxima semana publicaremos el otro huevo.” Tampoco la regla de tres famosa, aunque hizo tanta gracia que su sucesora La Golondriz la sacó en portada. Hela aquí:


Imagen obtenida de aquí

Testigo de su tiempo, la evolución de la revista discurrió paralela a la de la propia sociedad española. Desde la época de las cartillas de racionamiento al desarrollismo industrial. No faltan las alusiones a un pueblo que contempla boquiabierto la eclosión del turismo, con la llegada masiva de guapas mozas extranjeras, tampoco falta la irrupción de la moda hippie, la música yeyé, la aparición de la píldora anticonceptiva, etc. A partir de mediados de los 60, el director aprovechó las corrientes aperturistas para abundar más en la crítica y en las alusiones políticas, prodigándose en señoritas ligeras de ropa como era la moda también en el cine (la “cartelera de estetáculos, que decía la revista).
En 1972 había aparecido un serio competidor, Hermano Lobo y La Codorniz entró en su fase final de decadencia. Abandonada a la inercia, falta de ideas nuevas, la revista perdió impulso y cedió el testigo a una nueva publicación más adaptada a la nueva realidad española y más en sintonía con esa juventud que estaba surgiendo en nuestro país. Podríamos concluir diciendo que La Codorniz tuvo su tiempo durante la dictadura y que con el final del franquismo perdió su razón de ser.



También hablan del tema:

http://www.ciberniz.com/codornizleyendas.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/La_Codorniz