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martes, 30 de junio de 2015

Una purga


30 de junio de 1934. 
En Alemania, al poco de llegar al poder, Adolf Hitler ordena la «purga» de los principales dirigentes de las SA, que tendrá lugar durante la noche de este día y la madrugada siguiente. Es "la Noche de los cuchillos largos". 
Hitler intentaba aglutinar y centralizar en torno a él todo el movimiento nacionalsocialista, sin fisuras que obstaculizaran dicha unidad. Su objetivo era el poder absoluto, el control total del Estado. 
Los miembros de las SA (Secciones de Asalto), por su actitud chulesca y camorrista y sus actuaciones espontáneas y "de por libre" amenazaban dicho objetivo, además era un secreto a voces que las SA pretendían absorber y controlar al ejército alemán. Eran muchos entre las filas nazis quienes, desconfiados y recelosos, despreciaban los métodos y la ambición de Ernst Röhm, líder de las SA. También se comentaban y criticaban sus posibles inclinaciones homosexuales. 
En este estado de cosas, la noche del 30 de junio al 1 de julio, tiene lugar una "purga", al estilo estalinista, una depuración a las bravas: cerca de un centenar de miembros de la citada organización fueron ejecutados sin miramientos. Se trataba de "La noche de los cuchillos largos", también conocida como la "Operación colibrí". Una actuación contundente y decisiva que contaba con la colaboración de Himmler y de Goering. Los autores eran efectivamente miembros de las SS (Secciones de Seguridad), cuerpo de élite, y de la Gestapo, la policía política del régimen. La unidad nazi en torno a Hitler y a las SS quedaba así consolidada definitivamente.

Y hoy, 30 de junio, como todos los veranos, este blog echa el cierre temporal.

¡Hasta la vuelta!

martes, 23 de junio de 2015

Foto de una ciudad ocupada


23 de junio de 1940: Adolf Hitler visita la ciudad ocupada de París.

Las tropas alemanas habían invadido Francia en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. París fue ocupada. El 23 de junio, Hitler se hizo la famosa foto y el 25 tuvo lugar una reunión con los altos mandos franceses quienes, ante la imposibilidad de dominar la situación, solicitaron un armisticio. 
Hitler quiso quitarse la espinita de la derrota alemana en la anterior guerra y seleccionó el lugar de reunión donde precisamente se había firmado el armisticio de los aliados con Alemania, en el mismo vagón de ferrocarril. Hitler además se sentó en el mismo lugar que lo habían hecho los vencedores en la pasada contienda y dispuso que los franceses ocuparan los asientos que antes habían ocupado los alemanes, pero ahora como derrotados. 
La firma del armisticio supuso el fin de la guerra en Francia. Por ese acuerdo, Alemania ocupaba dos tercios de Francia. La parte no ocupada la administraría un gobierno colaboracionista, el gobierno de Vichy, siendo su primer ministro el mariscal Petain. Inmediatamente se organizaría la resistencia francesa, dirigida por el general De Gaulle.

jueves, 30 de abril de 2015

30 de abril de 1945


30 de abril de 1945: Adolf Hitler toma la decisión de suicidarse en su búnker de Berlín ante la llegada de las tropas soviéticas. Junto a él, Eva Braun y la familia Goebbels al completo: Joseph, Magda, sus hijos… 

Se acabó lo que se daba. 
El día anterior, Hitler se había casado con Eva Braun. No hubo “luna de miel”. 
Y el día 30, ante la inminente llegada del Ejército Rojo, ambos se suicidan. 
La guerra estaba perdida. 

El refugio del führer estaba excavado debajo de la Cancillería a 16 metros de profundidad con un perímetro de hormigón armado. Constaba de dos plantas. En la inferior estaba el “führerbunker”, el cuartel general de Hitler. Allí consumió sus últimos días con un puñado de fieles e incondicionales seguidores. 
Estamos a finales de abril de 1945, Berlín, la capital del III Reich está rodeada por las tropas soviéticas y una lluvia de bombas cae sobre la ciudad sitiada. La situación es desesperada y Hitler, en compañía de su nueva esposa, decide poner punto y final a su vida. El matrimonio Goebbels decide también suicidarse no sin antes haber envenenado a sus hijos con cápsulas de cianuro.

domingo, 23 de marzo de 2014

Aniversario


23 de marzo de 1933.
El parlamento alemán, el Reichstag, aprobó una medida por la que Hitler consiguió plenos poderes de forma excepcional. La llamada “Ley habilitante”, por la que asumía el control del poder legislativo y convertía su mandato en una dictadura. 
El führer llegó al poder por vía electoral y medida tras medida fue eliminando las bases en las que se sustentaba la democracia alemana:
1.-Disolución de los sindicatos, tras haberlos demonizado convenientemente, y creación del Frente Alemán del Trabajo (sindicato único). 
2.- Control de la información y de los medios de comunicación. Importante papel de la propaganda -a través de su mano derecha Goebbels-, por la que se hacían responsables a judíos, extranjeros y formaciones políticas no afines de todos los males que aquejaban a los alemanes.
3.- Prohibición del derecho de huelga. 
4.- Ilegalización de los partidos políticos (excepto el Partido Nazi). 
5.- Acoso e intimidación a los jueces poco proclives a sus medidas.
6.- Boicot contra los negocios judíos. 
7.-Detención de los líderes sindicales y de los opositores políticos. Dirigentes comunistas y socialdemócratas fueron a parar con sus huesos a los campos de concentración. 


¿Cuál es el límite para un gobernante aunque haya sido elegido? ¿Es legítimo que un gobierno electo pueda incluso destruir los fundamentos del Estado de Derecho? 


domingo, 29 de abril de 2012

Una boda sin luna de miel

Eva Braun y Adolf Hitler

29 de abril: Hitler se casa con Eva Braun en el búnker de Berlín. Al día siguiente ambos se suicidan ante la inminente llegada del Ejército Rojo. La guerra estaba perdida.
El refugio del führer estaba excavado debajo de la Cancillería a 16 metros de profundidad con un perímetro de hormigón armado. Constaba de dos plantas. En la inferior estaba el “führerbunker”, el cuartel general de Hitler. Allí consumió sus últimos días con un puñado de fieles e incondicionales seguidores.
Estamos a finales de abril de 1945, Berlín, la capital del III Reich está rodeada por las tropas soviéticas y una lluvia de bombas cae sobre la ciudad sitiada. La situación es desesperada y Hitler, en compañía de su nueva esposa, decide poner punto y final a su vida. El matrimonio Goebbels decide también suicidarse no sin antes haber envenenado a sus hijos con cápsulas de cianuro. 
Así fue. Tras constatar que los suyos habían desobedecido o no habían podido cumplir sus órdenes en la batalla de Berlín y comprobar que sus dos hombres de confianza en la guerra, Himmler y Goering, le habían traicionado, no dispuesto a abandonar Berlín, decidió poner fin a su vida.
Himmler pretendía negociar una paz a espaldas de Hitler con los americanos, a la que estos se negaron, logrando atrapar con vida al Jefe de las SS. No pudiendo evitar que este se quitara la vida al morder una cápsula de cianuro que había logrado esconder.
Goering pretendía que Hitler, asediado en su búnker por los rusos, le nombrara sucesor. Para ello le envió un telegrama que decía así:

Mein Führer:
En vista de la decisión que usted ha tomado de permanecer en la fortaleza de Berlín, ¿está usted de acuerdo en que yo asuma el liderazgo del Reich, con total libertad de acción, tanto interna como externamente, como vuestro sucesor?
Si no recibo respuesta hasta las 10 de la noche de hoy, daré por entendido que usted ha perdido la libertad de decisión y por tanto actuaré en beneficio de los intereses de la nación y de nuestro pueblo. Usted sabe cuáles son mis sentimientos hacia usted en estos graves momentos de nuestras vidas.
No tengo palabras suficientes para expresarlas. Que Dios le proteja y que a pesar de todo lo traiga pronto aquí.
Lealmente
Hermann Göring

Hitler lo mandó detener y arrestar junto a su familia. Luego los aliados lograrían capturarlo y sentarlo en el banquillo en Nuremberg y condenarlo a la horca. También escapó del castigo al lograr suicidarse con cianuro.

Última foto de Hitler vivo el 19 de abril de 1945

Desconfiando Hitler de la capacidad mortífera del cianuro, suministrado con anterioridad a la traición por Himmler, el führer lo prueba con su perra Blondi, la cual muere fulminantemente.
Luego, ya en la sala de mapas, puso fin a su vida mordiendo la cápsula de cianuro y pegándose un tiro, no sin antes haber dejado bien clara la orden de que quemaran su cuerpo junto al de Eva, para evitar que los rusos pudieran vejar su cadáver, como así había ocurrido con su correligionario Mussolini.
Sobre el cadáver de Hitler se ha escrito mucho. Algunos nostálgicos insinúan que pudo escapar y refugiarse en algún país como Argentina. Esta teoría incluso la secundó Stalin durante la Guerra Fría, para insinuar que las naciones democráticas europeas eran de poco fiar porque habían permitido que Hitler se escapara. Lo cierto es que tras la Guerra Fría se desclasificaron los documentos de la KGB donde se revelaba que sí se habían encontrado sus restos, que a pesar de estar carbonizados sus dentaduras estaban intactas y que estas piezas fueron comparadas con los archivos dentales existentes en poder de un ayudante del dentista de Hitler, comprobando que se trataban de las mismas personas. Eso es al menos lo que nos cuentan algunas fuentes.


lunes, 27 de febrero de 2012

Cinco millones y medio de parados




En 1933, año en que Hitler llegó al poder, Alemania contaba con una población aproximada de sesenta y seis millones de habitantes.
El Führer acabó en pocos años con el paro mediante un programa de rearme, creando un formidable ejército. También acabó con los recursos del país por lo que se imponía forzosamente una guerra de conquista.

domingo, 15 de enero de 2012

Si Hitler hubiera sido un tipo normal...



¿El destino de la humanidad puede depender del capricho o de las frustraciones de un resentido?

De todos es conocido que Adolf Hitler no tuvo una infancia feliz.
Su padre, Alois Hitler, era un alcohólico, despectivo con sus vecinos, que le trataba brutalmente y que pegaba a toda la familia cuando volvía a casa borracho.
Encima, Adolf sospechaba que su padre era hijo ilegítimo y que podía haber algo de sangre judía en sus venas.
A nivel profesional o vocacional tuvo una tremenda frustración personal por motivo de no ser admitido en la Academia de Bellas Artes de Viena.
Malvivió en la capital austriaca casi como un vagabundo, vendiendo sus pinturas, sufriendo la humillación por parte de los comerciantes judíos que decidían comprarle o no algún cuadro de los que pintaba.
Para rematar, se sabe que Hitler tuvo problemas de salud. Su estómago era delicado, por eso tal vez era vegetariano. No bebía alcohol ni fumaba, ni toleraba que se hiciera en su presencia. También se habla de sus problemas sexuales de raíz psicológica, sus extrañas relaciones con las personas del sexo opuesto.
Los freudianos insisten en patologías sexuales que tuvieron su punto de partida en la infancia. Comentan su aversión o miedo a las mujeres. Y muchos afirman que tuvo lugar un desplazamiento de la fobia que sentía hacia las mujeres a la fobia hacia los judíos, convertidos en chivos expiatorios de todas sus neuras.
O sea que nuestro personaje va configurando a lo largo de su trayectoria un “curriculum” vital que poco a poco da lugar a una personalidad especial llena de resentimiento hacia todo y hacia todos.

       

¿Qué hubiera ocurrido si este hombre hubiera tenido un pasado normalito, con un padre corriente que no le pegara, una infancia como otros chicos y que más tarde fuera admitido en la Escuela de Bellas Artes de Viena, saliendo de ella convertido en un pintor aceptable, con un trabajito normal, con una novieta teutona de piel blanca y de mejillas coloradotas, con un estómago a prueba de  cerveza y de salchichas con chucrut?

¿Habría llevado a Europa y al resto del mundo al desastre de una guerra con 50 millones de muertos?


jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Y si España hubiera entrado en la guerra mundial junto a Alemania?



Un relato de historia- ficción.
                                 

23 de octubre de 1940. Frontera hispano- francesa. Estación de Hendaya.

Hace poco más de un año que empezó la guerra. Son poco más de las tres de la tarde. Hitler se pasea impaciente y levemente contrariado por el andén de la estación. El tren donde viaja Franco viene con retraso. "Das ist ja eine schöne Bescherung! (1) No me gusta esperar. En fin, todo sea por lo que es. Habrá que dar algunas migajas al pequeño dummkopf (2) para que quede contento. España nos interesa para quitar a los ingleses el control de la entrada al Mediterráneo y como vía de paso para África."  
Franco también estaba impaciente y nervioso. No las tenía todas consigo. Los falangistas y buena parte de los militares le apoyaban en las peticiones que iba a proponer al Führer, nada menos que recuperar Gibraltar, recobrar la unidad peninsular a expensas de Portugal y un buen bocado en las colonias norteafricanas. Pero, claro, sin enojar demasiado a Petain. Un hueso duro de roer y un gran aliado de Adolf con su régimen colaboracionista, el de Vichy. Los más moderados entre las distintas familias franquistas, parte del ejército y los católicos, no querían nuevas aventuras tras la guerra civil con el fin de consolidar el nuevo régimen, por eso habían pensado que si Franco pedía mucho a Hitler a cambio de la entrada en guerra de España, el austriaco se habría negado en redondo; pero Franco tenía otros planes y anhelaba, en sus delirios de grandeza, una buena recompensa gracias a su aportación a esta guerra.
En esto, resoplando como una bestia metálica y rodeada de vapor, irrumpió la locomotora en la estación haciendo rechinar las ruedas de hierro contra los raíles.
¡Al fin! Ya llegó el que se esperaba.

                             
Franco descendió del vagón con gesto resuelto y jovial. Vestía traje militar con gorro de campaña, mientras que Hitler vestía uniforme del Partido con gorra de plato. Franco, al lado de Hitler parecía todavía más pequeño y más frágil, con esa sonrisita nerviosa y forzada que el general exhibía en contadas ocasiones. El gallego venía con el cuñadísimo, el filonazi Serrano Súñer. Al Führer lo acompañaba su ministro de exteriores Joachim Von Ribbentrop.
Primero, los apretones de manos con el amo de Europa y las fotos para la prensa. También esas sonrisas y esos saludos con el brazo levantado cumpliendo el ritual esperado. Y en seguida la subida al coche- salón y esos intérpretes por ambas partes traduciendo a toda velocidad.

En primer lugar, Franco se deshizo en elogios hacia el el Führer por la enorme ayuda aportada durante la guerra civil. Luego pasó a loar el nuevo orden mundial que estaba iniciándose en Europa gracias al impulso alemán. Hitler por su parte alabó a Franco por su victoria contra el comunismo e insistió en crear un nuevo diseño de Europa en el que el general español jugaría un papel importante como guardián del sur. Era necesario que España participara de forma positiva y que facilitara el paso de las tropas alemanas para proteger las costas africanas. Era imprescindible que España tuviera un papel activo para que la victoria del eje fuera una realidad en toda Europa.
Se habló de Gibraltar y de que España lo recuperaría tras la guerra. Se habló de Portugal como un objetivo legítimo de España a conseguir a medio plazo, no de forma inminente. Ahora no sería el momento más adecuado. Se habló de Orán y de Marruecos y el Führer no quiso atarse las manos de momento, ya que al día siguiente tenía concertada una entrevista con Petain y de entrada necesitaba su colaboración. No obstante, dijo a Franco que ese tema lo abordarían tras la victoria, pero que desde ahora podía contar con su apoyo incondicional, ya que históricamente le pertenecía el dominio de esa parte del Mediterráneo. El Caudillo también hizo referencia al armamento necesario y la promesa alemana de enviar baterías de costa de gran calibre junto a los técnicos necesarios para montarlas y adiestrar a los españoles en su manejo. El resto de la entrevista se prolongó durante cerca de dos horas. Se habló sobre todo de apoyo logístico y técnico, de envío de armas y material por parte del Reich, de estrategias y de posibles contratiempos.

Y así fue como finalmente España entró en guerra.


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(1) ¡Maldita la gracia que me hace!
(2) Tonto

domingo, 20 de febrero de 2011

Goebbels



"Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad."
Frase atribuida a Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, fiel al führer como un perro, hasta su muerte. De hecho acabó también sus días en el búnker de la Cancillería de Berlín junto a su esposa Magda Goebbels, quien no dudó tampoco en poner fin a la vida de sus seis hijos ante la llegada del ejército rojo a la capital alemana.
Joseph Goebbels, una de las personas más poderosas del Tercer Reich, era un hombre temperamental, de brillante oratoria, capaz de convencer a las masas, incisivo y tenaz, propietario de una leve cojera por tener una pierna más larga que la otra, debido a una enfermedad que sufrió a temprana edad. Era también una persona resentida: fue declarado inútil cuando se presentó como voluntario para alistarse a la Primera Guerra Mundial. Doctor en Filología, acabada la guerra, no tuvo ningún éxito a nivel laboral ni profesional. Todo lo que consiguió se lo debió al Reich. Editor de la revista nazi Der Angriff, “El Ataque”, y posteriormente controlador absoluto de los medios de comunicación, fue el mayor promotor de las ideas de odio hacia los judíos y los extranjeros, culpables según él de todos los males que aquejaban a Alemania. A pesar de tener un físico poco agraciado, nada que ver con el prototipo de ario que decía defender, tuvo cierto éxito con las mujeres, debido tal vez a su posición privilegiada.

"Somos un partido antiparlamentario, con buenos fundamentos, que rechazamos la Constitución de Weimar y las instituciones republicanas por ella creadas; somos enemigos de una democracia falsificada, que incluye en la misma línea a los inteligentes y los tontos, los aplicados y los perezosos; vemos en el actual sistema de mayoría de votos y en la organizada irresponsabilidad la causa principal de nuestra creciente ruina. ¿Qué vamos a hacer por tanto en el Reichstag?
Vamos al Reichstag para procuramos armas en el mismo arsenal de la democracia. Nos hacemos diputados para debilitar y eliminar el credo de Weimar con su propio apoyo. Si la democracia es tan estúpida que para este menester nos facilita dietas y pases de libre circulación, es asunto suyo (…). También Mussolini fue al Parlamento. Y a pesar de ello, no tardó en marchar con sus camisas negras sobre Roma."
J. Goebbels. Artículo en Der Angriff. 1928.

lunes, 14 de febrero de 2011

Hitler y las mujeres


Con Eva Braun

Anodino, poco fogoso, nada apasionado y sin embargo un seductor para muchas mujeres, tal vez por lo que simbolizaba más que por su apariencia física de hombrecillo corriente, eso sí: enérgico, de mirada penetrante, absolutamente convencido de las ideas que expresaba. Para él la mujer era un ser inferior como ya se encargó de señalar en más de una ocasión.
Hitler hablaba de la moral de las tres “k”: “Kinder, Küche, Kircher”, una forma de asignar a las mujeres sus tres obligaciones principales: atender a los niños, trabajar en la cocina y asistir a la iglesia. En 1934, Adolf Hitler se dirigió a la Organización Nacional de Mujeres Socialistas y les dijo que “el mundo de una mujer es su esposo, su familia, los niños y su hogar”.
Para él, las mujeres, al igual que las masas, había que seducirlas y manejarlas. Aunque le encantaba rodearse de mujeres, él siempre decía que su novia “era Alemania”. Una vez que una admiradora algo descontrolada le dio un beso en la boca él puso una cara de repugnancia como si hubiera tomado un purgante. En general evitaba todo contacto físico con las mujeres, hasta tal punto que muchos de sus colaboradores llegaron a pensar que podía ser homosexual.
No obstante, hubo muchas mujeres en su vida. Algunas jugaron un papel fundamental, otras fueron un mero adorno o complemento de su persona. Casi todas terminaron su vida trágicamente. Algunas se suicidaron o al menos lo intentaron. Este hombre parecía llevar consigo el sello de la fatalidad con el que marcaba con un fin desgraciado a aquellas que compartieron su vida con él.
Desde un punto de vista cronológico, la primera mujer que marcó su vida, aunque indirectamente, fue su abuela paterna, Marie Schicklgruber. Esta mujer fue seducida y embarazada por un alemán adinerado. De esa relación nació Alois Hitler, un hijo natural. Adolf siempre tuvo la sospecha de que por sus venas podría correr sangre judía. Esto le atormentaba a menudo y posiblemente le marcó a la hora de relacionarse y de tomar decisiones: agredir a los judíos era una forma de castigar su parte negativa o posiblemente contaminada que no quería aceptar.

Klara Pölzl

La segunda mujer que influyó en su vida fue su madre, una madre protectora, perdida a temprana edad, que al contrario que su padre le suministró una enorme cantidad de cariño. Cuanto más agresivo era su padre más se volvía hacia su madre buscando afecto, y más temor a que su padre descubriera el secreto: esa búsqueda edípica de calor en su madre, Klara Pölzl, mucho más joven que su marido.
La muerte de su madre, quien curiosamente falleció siendo atendida por un médico judío, acabó también de marcar a un joven Adolf.

Con Geli Raubal

Tercera. Hitler tuvo una relación afectiva con su sobrina Geli, lo que le provocó cierto complejo de culpa por tratarse de una relación incestuosa y también por fundados temores a la corrupción de la sangre que pudiera derivar de la relación sexual (por su posible ascendencia judía, el judío que sedujo o violó a su abuela paterna Marie Schicklgruber). El temor lo proyectó sobre los demás, sobre los judíos, sobre los no arios. Habría así un vínculo estrecho entre su patología sexual y su vocación política de odio a los judíos. Se daría así un paralelismo entre la evolución psicológica de Hitler y su evolución política entre 1928 y 1931, año en que apareció muerta Geli, que al parecer se suicidó, tal vez por un embarazo poco deseado.
Cuarta mujer. Magda Goebbels, amante sin condiciones, quien sentía una adoración enfermiza por el führer. Se cuenta que Joseph Goebbels estaba al tanto de ello pero que por admiración incondicional hacia su líder y/o por obtener beneficios y cargos consentía esa relación. Era tanta la devoción de Magda que el nombre de todos sus hijos empezaba por “H”: Helga, Hildegard, Helmut, Hedwig, Holdine, Heidrun. Magda Goebbels no dudó en acabar con la vida propia y la de sus hijos cuando Hitler decidió suicidarse en el búnker de Berlín.

La familia Goebbels

Eva Braun, la quinta, la definitiva y última, la más conocida entre todas sus amantes. Tenía grandes cualidades que supieron hacer más estable la relación: fidelidad, sumisión incondicional, habilidad para hacerle sentir bien... Adoraba a Hitler pero no era correspondida. Se convirtió por dos días en la esposa del líder alemán. Él quiso premiar su lealtad y su amor sin condiciones casándose con ella en el búnker poco antes de suicidarse ambos, él de un tiro y ella ingiriendo una cápsula de cianuro.
Aparte de estas mujeres fundamentales, también hubo algunas amantes y amigas ocasionales, muchas de ellas actrices, gente del mundo del espectáculo y del arte.
Estrellas como Olga Tschechowa o Winifred Wagner, viuda de un hijo del célebre compositor..
La actrid Inga Ley, de gran belleza, casada con Robert Ley, líder sindical del Frente Nacional del Trabajo, al que le fue infiel, y que también terminó suicidándose.
Una joven aristócrata britanica fascista y admiradora de Adolf: Unity Valkirie Mitford, quien antes de que se iniciara la guerra iba a los mítines alemanes con la bandera británica y la svástica, y quien se pegó un tiro cuando Inglaterra declaró la guerra al Reich, muriendo años después por las secuelas del intento de suicidio.

Con Leni Riefensthalt

Leni Riefensthalt, más conocida como la “querida de Hitler” por la prensa norteamericana, aunque algunos dicen que no hubo ninguna relación más que la propia admiración mutua, antigua actriz y cineasta, autora de películas propagandísticas del régimen nazi. Hitler respetaba su trabajo y reconocía en todas partes su talento ¿Una profesional de su trabajo o una devota del régimen nazi?
Una de las pocas "mujeres de Hitler" que tuvo la suerte de morir a edad avanzada.
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Ver también:

Las mujeres de Hitler



sábado, 15 de enero de 2011

Delirios de grandeza


Palacio de Mussolini (proyecto)

Sí, delirios de grandeza.
Algo propio de dictadores y autócratas, acostumbrados a la obediencia sin rechistar y a ser considerados en su entorno como dioses. Caudillos por la gracia de Dios o del destino, padres salvadores de la patria o de la revolución, que llenan calles y plazas de estatuas propagandísticas de su ego y acometen obras faraónicas, expresión de su grandeza como el Valle de los Caídos o el rascacielos que proyectaba Mussolini, o también el “Palacio de los Soviets” de Stalin, un proyecto aprobado en 1934 que no llegó a hacerse porque la Segunda Guerra impuso otras prioridades, o la megaciudad que pretendía construir Hitler, proyecto encomendado a Albert Speer, más conocido como “arquitecto del tercer Reich”, designado por el führer para llevar a cabo la construcción de Germania, la que iba a ser la capital del mundo.

Germania: la capital de Europa (proyecto)

Ese mismo delirio que les lleva a celebraciones multitudinarias para darse un baño de masas o a rebuscar en la historia nombres altisonantes que poner a sus vástagos como hizo Pinochet -“Augusto” Pinochet- con su hijo "Marco Antonio".
O el ansia por emparentar con la realeza, como las maniobras de doña Carmen para que su nieta, al casarse con Alfonso de Borbón Dampierre, aspirara a entroncar su familia con la realeza española.
Los delirios de grandeza, propios de personajes como Mussolini, Adolf Hitler, Stalin, Pinochet o Franco, forman parte de un trastorno psicológico que en ocasiones esconde un complejo de inferioridad. Expertos grafólogos, como Germán Belda García- Fresca, vicepresidente de la Asociación Española de Grafología, han sacado conclusiones sobre sus letras, al comprobar que se dan rasgos comunes en estos “hombrecillos con fuertes complejos de inferioridad que buscan desesperadamente demostrar una grandeza de la que carecen”. Todo ello se remonta a la infancia, con importantes carencias (amor excesivo por la madre, rabia contra el padre, algo común en Hitler y Franco, por ejemplo) y complejos: Franco era bajito y de voz atiplada y continuamente tenía que hacer cosas para demostrar su hombría. Comenta entre otras curiosidades este autor que todos ellos escriben la “F” invertida, mirando hacia la izquierda, hacia el pasado (la “F” de fascismo, curiosamente). Sus caligrafías denotan avidez, tendencia al acaparamiento, autoafirmación, arrogancia, egocentrismo…

Palacio de Stalin (proyecto)

Delirios de grandeza que les hace sentirse imbuidos de autoridad para “investir” y otorgar cargos y títulos como los viejos monarcas absolutos, como hizo Franco quien, merced a la ley de 4 de mayo de 1948, asumió la potestad de poder conceder títulos nobiliarios, algo que había abolido la II República. Un total de 39 títulos concedidos a sus amigos de la “cruzada” contra los “rojos”. De esta forma los nietos de los que colaboraron con el golpe militar y con la dictadura reclaman esos títulos como un derecho hereditario, exigiendo que en plena democracia se les siga renovando, lo que levanta las lógicas protestas de diversas entidades que exigen la supresión de los títulos concedidos por Franco a todos aquellos “que participaron y colaboraron en el sostenimiento de la dictadura”.
La inmensa mayoría de los nombramientos que hizo el “Caudillo” son mirados con desprecio por parte de la aristocracia española quien considera en primer lugar que deben ser otorgados por un rey, opinando por otra parte que una guerra civil seguida de una dictadura no es el escenario adecuado para recompensar a nadie con un nombramiento de ese tipo.
El dictador no tuvo escrúpulo alguno en nombrar duques, condes o marqueses a militares sublevados, renombrados falangistas y empresarios colaboradores o afines al régimen.
Entre otros, Franco otorgó los siguientes títulos:
- Al general Mola, golpista como él, le concedió el título de Duque de Mola.
- Al general Queipo de Llano, autor de importantes estragos en Sevilla, el título de Marqués de Queipo de Llano.
- Al general Yagüe, más conocido como el carnicero de Badajoz, tristemente famoso por la matanza de miles de civiles, el título de marqués de San Leonardo de Yagüe.
- Al falangista Onésimo Redondo, el de Conde de Labajos.
- A Pilar Primo de Rivera, delegada nacional de la Sección Femenina, el Condado del Castillo de la Mota.
- A Pedro Barrié de la Maza, fundador de una compañía eléctrica, el de Conde de FENOSA, o sea: “Conde de las Fuerzas eléctricas del Noroeste”. Si no fuera ridículo, hasta tendría su gracia.
¿Se imaginan otros títulos nobiliarios parecidos como el Marqués de ENSIDESA, el Duque de Azucarera Española o el Conde de Renfe? Suena, cuanto menos, cómico.
Para Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), resulta incomprensible que en plena “democracia todavía tengan honores los que se levantaron contra un Gobierno legítimo. Es como si a Tejero le nombraran conde del 23-F".
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Obras y sitios de interés que hablan de todo esto:
- La vida secreta de Franco. David Zurdo y Ángel Gutiérrez, EDAF SA. Madrid 2005.
- Franco, caudillo de España. Paul Preston, Grijalbo Mondadori. Barcelona 1993.

sábado, 20 de febrero de 2010

La noche de los cristales rotos

Algunos lo ven divertido.
Fuente de las imágenes: Wikipedia


Noche del 9 al 10 de noviembre de 1938.
En muchas ciudades alemanas miles de establecimientos, sinagogas, cementerios y domicilios judíos fueron asaltados, saqueados y destrozados. Aunque el gobierno alemán quiso presentar los hechos como una revuelta espontánea ciudadana, lo cierto es que contaba con el consentimiento y apoyo de las autoridades y de las SS. Este hecho, que sembró las calles de terror y miedo, fue el inicio del holocausto judío. Mucha gente fue golpeada. Hubo asesinatos. Los nazis culparon a los judíos de haber provocado indirectamente con su actitud el asalto.
En la wikipedia leemos: Más de 30.000 judíos fueron detenidos e internados en campos de concentración; unos cuantos incluso fueron golpeados hasta la muerte. El número de judíos alemanes asesinados es incierto, con estimaciones de entre 36 a 200 aproximadamente durante más de dos días de levantamientos. El número de muertos más probable es de 91. Esta violencia indiscriminada explica que algunos alemanes que no eran judíos fueran asesinados simplemente porque alguien pensó que «parecían judíos».
En Austria también fueron asaltadas las sinagogas y los hogares judíos. La población también fue humillada y golpeada, sometida a toda clase de vejaciones.





miércoles, 17 de febrero de 2010

La noche de los cuchillos largos

Ernst Röhm
Imagen de wikipedia


Lucha por el poder: una vieja historia

Verano de 1934. Al año siguiente de ganar las elecciones, Hitler intentó aglutinar y centralizar en torno a él todo el movimiento nacionalsocialista, sin fisuras que obstaculizaran dicha unidad. Su objetivo era el poder absoluto, el control total del Estado. Los miembros de las SA (Secciones de Asalto), por su actitud chulesca y camorrista y sus actuaciones espontáneas y "de por libre" amenazaban dicho objetivo, además era un secreto a voces que las SA pretendían absorber y controlar al ejército alemán.
Eran muchos entre las filas nazis quienes, desconfiados y recelosos, despreciaban los métodos y la ambición de Ernst Röhm, líder de las SA. También se comentaban y criticaban sus posibles inclinaciones homosexuales.
En este estado de cosas, la noche del 30 de junio al 1 de julio, tiene lugar una "purga", al estilo estalinista, una depuración a las bravas: cerca de un centenar de miembros de la citada organización fueron ejecutados sin miramientos.
Se trataba de "La noche de los cuchillos largos", también conocida como la "Operación colibrí". Una actuación contundente y decisiva que contaba con la colaboración de Himmler y de Goering. Los autores eran efectivamente miembros de las SS (Secciones de Seguridad), cuerpo de élite, y de la Gestapo, la policía política del régimen.
La unidad nazi en torno a Hitler y a las SS quedaba así consolidada definitivamente.

domingo, 14 de febrero de 2010

Hitler, Mussolini y Franco. Sus relaciones con los demás.


(Hitler y Mussolini contemplando a la joven república que acaba de nacer. La nurse es Franco.)


Los fascismos son un producto de la crisis de entreguerras. Con frecuencia se comparan las características de las distintas familias fascistas y se extraen rasgos comunes de todas ellas: totalitarismo, antisemitismo, xenofobia, política exterior agresiva, militarismo, antiliberalismo, apoyo a los grandes terratenientes y propietarios, etc.
Hay otras características más personales y profundas que atañen a la idiosincrasia, a la manera de ser o de ver la vida de estos señores. A esas peculiaridades del carácter, del trato con los demás, de las relaciones con las mujeres... son a las que pretendo referirme en esta entrada.
¿Tenían los tres dictadores aspectos en común?
Como personas eran bastante complicadas.
En los tres encontramos una insatisfacción personal o profesional que los condujo a posturas radicales.
Mussolini, por ejemplo, quiso capitalizar el sentimiento de insatisfacción que se apoderó de la sociedad italiana tras el fin de la contienda haciendo un llamamiento a la lucha contra los partidos de izquierdas, a los que señaló como culpables del descalabro, y para ello creó en Milán en 1919 los "Fasci Italiani di Combattimento", grupos paramilitares de agitación que constituyeron el germen inicial del futuro Partido Nacional Fascista.
De todos es sabido el enorme grado de frustración familiar, amorosa, profesional y nacional que arrastraba Hitler (Y si no, ver mi entrada sobre los problemas del führer).
Franco a su vez se sentía desplazado e infravalorado por una República que lo tachaba de rebelde, ambicioso y de poco fiar.



Gusto por la violencia
Fascismo y violencia tenían bastante que ver. De todos son conocidas las palizas que los camisas negras, las SA, las SS o los falangistas propinaban a los "rojos" y demás “morralla” liberal o judeizante. La “dialéctica de los puños y las pistolas” sustituye al diálogo y al debate sereno. No se razona, se siente y se actúa. El culto a la virilidad, a la fuerza física, a la guerra es una característica de todos los movimientos fascistas. El “cree, obedece, lucha” de Mussolini sustituye al “libertad, igualdad, fraternidad” del liberalismo ilustrado.
Mussolini era enormemente visceral. En el colegio se hallaba en permanente disputa con sus compañeros. Era un niño difícil que siempre se metía en líos. Cuando tenía once años fue expulsado del internado en el que estaba estudiando, ya que había cortado con una navaja a un compañero de clase. Ya de mayor estuvo en prisión. Fue expulsado del partido socialista. Estuvo arrestado otra vez por tenencia ilegal de armas...
Sus camisas negras se van convirtiendo en protagonistas de numerosos episodios de violencia y agresión física o verbal contra sus adversarios políticos, sobre todo contra los socialistas y comunistas; el fenómeno fue llamado "squadrismo".
                                                                  El duce en plena faena patriótica.


Lucha y pasión por el liderazgo
Mussolini entró en discusiones con algunos jefes que ponían en duda su posición de guía del movimiento (sobre todo Dino Grandi). De ahí que se atribuya al Duce lo siguiente: «¿Puede el fascismo dejar de contar conmigo? ¡Claro! Pero también yo puedo dejar de contar con el fascismo».
Hitler no quería compartir el poder, con el apoyo de sus incondicionales se quitó de encima gente molesta como a Ernst Röhm y las SA en “La noche de los cuchillos largos”.
Franco no era el director absoluto del golpe que acabó en guerra. Era uno más. Estaban Queipo de Llano, Goded, Mola, Sanjurjo... pero acabó siendo el jefe de las operaciones y el amo de España.
Porque cuando un dictador ejerce de tal sin serlo intrínsecamente nos encontramos con otra cosa diferente, por ejemplo, con un Miguel Primo de Rivera, que fue capaz de dimitir y todo.
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Machismo
Mussolini: “A las mujeres, bastonazos e hijos”.
Sabemos que en la propaganda fascista hay por ahí alguna imagen donde se ve a una niña cosiendo con la "singer" y el niño jugando con un fusil. Y luego un mensaje que dice algo así como "Tu hermana cose con la singer y tú te entrenas con el mosquetón.” Vamos: machismo puro y duro.
Hitler y la moral de las tres “k”: “Kinder, Küche, Kircher”, una consigna nacionalsocialista que mandaba a las mujeres a atender a los niños, a la cocina y a la iglesia. En 1934, Adolf Hitler se dirigió a la Organización Nacional de Mujeres Socialistas y les dijo que “el mundo de una mujer es su esposo, su familia, los niños y su hogar”.
En la España de Franco, la Iglesia, la Sección Femenina y el Nacionalcatolicismo reinante, machacaban a la mujer con sus obligaciones domésticas. Ser buena esposa y madre era lo fundamental: “La mujer: la pata quebrada y en casa”. Era un dicho popular.
Las mujeres
Sobre la relación de estos líderes con las mujeres no hay coincidencia entre los tres. Mientras las relaciones de Hitler y de Franco -claro está que no me refiero a las que tuvieran entre ellos, sino con las damas- eran más bien anodinas y poco pasionales (Ambos tenían pocos vicios: no bebían alcohol, no fumaban, ni lo consentían en su presencia, tenían escasos escarceos amorosos, comían más bien poco), Mussolini parece ser que fue un mujeriego de aúpa y tuvo un montón de amantes, la última: Clara Petacci, fusilada y colgada boca abajo junto a él en una gasolinera por los partisanos antifascistas.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Los problemas íntimos de Hitler.


Una obra suya


La figura de Hitler, siempre polémica y suscitando pasiones, está asociada a la imagen de un dictador cruel y responsable de la muerte de millones de personas, que llevó a su país al desastre y provocó la mayor guerra de la historia, además del exterminio masivo de grupos humanos considerados como inferiores.
¿Cómo se forjó esa personalidad?
¿Pudieron influir decisivamente en él algunos acontecimientos de su vida?
1º- Un padre alcohólico, Alois Hitler, despectivo con sus vecinos, que le trataba brutalmente y que pegaba a toda la familia cuando volvía a casa borracho.
Comenta Hitler: «Entonces tomé la decisión de no llorar nunca más cuando mi padre me azotaba. Unos pocos días después tuve la oportunidad de poner a prueba mi voluntad. Mi madre, asustada, se escondió en frente de la puerta. En cuanto a mí, conté silenciosamente los golpes del palo que azotaba mi trasero». John Toland, Adolph Hitler. (1)



Alois Hitler

2º- Una madre protectora, perdida a temprana edad, que por el contrario le suministró una enorme cantidad de cariño en contraste con el padre. Cuanto más agresivo era su padre más se volvía hacia su madre buscando afecto, y más temor a que su padre descubriera el secreto: esa búsqueda edípica de calor en su madre, Klara Pölzl, mucho más joven que su marido.
3º.- El descubrir que su padre era hijo ilegítimo y que podía haber algo de sangre judía en sus venas.
4º- La frustración personal cuando no fue admitido en la academia de Bellas Artes de Viena.
5º- El malvivir en Viena casi como un vagabundo, vendiendo sus pinturas, y la humillación sufrida por parte de los comerciantes judíos que decidían comprarle o no algún cuadro de los que pintaba.
6º- La muerte de su madre, quien falleció siendo atendida por un médico judío; sin embargo, Hitler parecía estarle agradecido por sus atenciones: le regaló un cuadro suyo y más tarde, ya como canciller, le permitió salir de Austria.

Se sabe que Hitler tuvo problemas de salud. Su estómago era delicado, por eso tal vez era vegetariano. No bebía alcohol ni fumaba, ni toleraba que se hiciera en su presencia. También se habla de sus problemas sexuales de raíz psicológica.
Ron Rosenbaum intenta desentrañar el origen de los desatinos de Hitler.

Explicar a Hitler. Los orígenes de su maldad.” (2)

Según comenta en esta obra, los freudianos hablan de patologías sexuales que tuvieron su punto de partida en la infancia. Comentan su aversión o miedo a las mujeres. Luego tuvo lugar un desplazamiento de la fobia que sentía hacia las mujeres a la fobia hacia los judíos.




Otra obra suya

Hitler tuvo una relación afectiva con su sobrina Geli, lo que le provocó cierto complejo de culpa por tratarse de una relación incestuosa y también por fundados temores a la corrupción de la sangre que pudiera derivar de la relación sexual (por su posible ascendencia judía, el judío que sedujo o violó a su abuela paterna Marie Schicklgruber). El temor lo proyectó sobre los demás, sobre los judíos, sobre los no arios. Habría así un vínculo estrecho entre su patología sexual y su vocación política de odio a los judíos. Se daría así un paralelismo entre la evolución psicológica de Hitler y su evolución política entre 1928 y 1931, año en que apareció muerta Geli, que al parecer se suicidó.
Aparte hay una anormalidad patológica que podía afectarle: el tener un solo testículo, el derecho. El sentimiento de castración desde pequeño, aumentado por el miedo hacia su padre que le pudo llevar a un mayor temor de castración por causa del complejo de Edipo: aceptación de la propia persona como castrado, actitud pasiva y sumisa en las relaciones sexuales. Se ha hablado con frecuencia del papel de humillado desempeñado por Hitler en relaciones sadomasoquistas. De la perversión sexual a la política perversa parece, según los freudianos, que sólo hay un paso.



El autor no está totalmente de acuerdo con estos planteamientos de los seguidores de Freud. Comparte más el punto de vista del historiador John Lukacs, quien establece un paralelismo entre Hitler y Churchill, y señala que “la sexualidad y sus apetitos parecen haber desempeñado una parte menos que decisiva en sus vidas”. Es decir, que eran apáticos sexualmente hablando.
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