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viernes, 2 de mayo de 2014

El dos de mayo

El dos de mayo en Madrid, según Sorolla

Siempre que llega este día no tengo humor para celebrarlo. El dos de mayo es un día de liberación, el principio del fin de una pesadilla; pero también el inicio de muchos días amargos para los españoles que habían decidido darse una constitución. Con la derrota francesa se abrió para nuestro país una etapa oscura y decadente. En vez de una monarquía parlamentaria, aplaudimos el regreso del rey que nos iba a poner las cadenas, Fernando VII, el peor rey que ha tenido España jamás, quien restableció el absolutismo, las prerrogativas del clero y de la nobleza, derogando la Constitución liberal de Cádiz y resucitando la Inquisición. España siguió siendo un país analfabeto sumido en el atraso y en la pobreza. ¿De qué nos sirvió liberar el país de invasores? Lo que vino fue todavía peor: veinte años de absolutismo y de atraso social y económico.

miércoles, 2 de mayo de 2012

El 2 de mayo


"Con razón o sin ella." Goya.

Siempre que llega este día tengo una sensación agridulce. Por un lado, la alegría natural de todo español al recordar la gesta heroica de un pueblo indefenso que, ante el vacío de poder que se produjo tras la invasión de las tropas napoleónicas, le echó narices al asunto y supo enfrentarse valerosamente como pudo al invasor. Por otro, una sensación de amargura y tristeza por el "premio" que recibieron nuestros compatriotas por el sacrificio realizado.
Y el convencimiento de haber perdido el tren de la historia.
Como españoles que somos, a ninguno nos gusta que una potencia extranjera invada nuestro territorio. También como españoles es lógico y normal criticar la impunidad, los abusos, las atrocidades y la táctica de tierra quemada empleada por las tropas napoleónicas para someternos.
Y defender a los nuestros con uñas y dientes.

Ahora bien. Con los franceses se difundieron por toda Europa, incluida España, las ideas de la Ilustración: la limitación del poder absoluto de los reyes; la necesidad de limitar los privilegios de la nobleza y del clero; el derecho a tener una Constitución donde se recogieran los derechos y las libertades de los ciudadanos, que no súbditos; la separación entre Iglesia y Estado; la abolición de la Inquisición; etc.

Si en España hubiera prosperado el reinado de José Bonaparte, posiblemente nos hubiéramos convertido en una nación avanzada, laica, moderna, ilustrada.
Con la derrota francesa se abrió para nuestro país una etapa oscura y decadente.
En vez de una monarquía parlamentaria, aplaudimos el regreso del rey que nos iba a poner las cadenas, Fernando VII, el peor rey que ha tenido España jamás, quien reestableció el absolutismo, las prerrogativas del clero y de la nobleza, derogando la Constitución liberal de Cádiz y resucitando la Inquisición. España siguió siendo un país analfabeto sumido en el atraso y en la pobreza.
¿De qué nos sirvió liberar el país de invasores?
Lo que vino fue todavía peor: veinte años de absolutismo y de atraso social y económico.
Así que, si quiero ser coherente y rendir homenaje a tantos españoles que dieron su vida aquellos días por su patria y por su rey, recibiendo a cambio el desprecio de un tirano, este 2 de mayo, como ya es costumbre en mí, voy a disfrutar del día de fiesta pero no pienso dar saltos de alegría.

domingo, 2 de mayo de 2010

El dos de mayo

Hace dos años Forges publicaba esta viñeta.

Como españoles que somos, a ninguno nos hace gracia que una potencia extranjera invada nuestro territorio. También como españoles es lógico y normal criticar los abusos, las atrocidades y la táctica de tierra quemada empleada por las tropas napoleónicas para someternos.

Hasta aquí totalmente de acuerdo.
Ahora bien. Con los franceses se difundieron por toda Europa, incluida España, las ideas de la Ilustración: la limitación del poder absoluto de los reyes; la necesidad de limitar los privilegios de la nobleza y del clero; el derecho a tener una Constitución donde se recogieran los derechos y las libertades de los ciudadanos, que no súbditos; la separación entre Iglesia y Estado; la abolición de la Inquisición; etc.



Fernando VII

Si en España hubiera prosperado el reinado de José Bonaparte, posiblemente nos hubiéramos convertido en una nación avanzada, laica, moderna, ilustrada.

Con la derrota francesa se abrió para nuestro país una etapa oscura y decadente.

En vez de una monarquía parlamentaria, aplaudimos el regreso del rey que nos iba a poner las cadenas, Fernando VII, el peor rey que ha tenido España jamás, quien reestableció el absolutismo, las prerrogativas del clero y de la nobleza, derogando la Constitución liberal de Cádiz y resucitando la Inquisición. España siguió siendo un país analfabeto sumido en el atraso y en la pobreza.

Por eso, sintiéndolo mucho y en homenaje a tantos españoles que dieron su vida aquellos días por su patria y por su rey, recibiendo a cambio el desprecio de un tirano, este 2 de mayo, como ya es costumbre en mí, no tengo nada que celebrar.