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domingo, 26 de mayo de 2013

El porqué de nuestra guerra civil

Foto de Robert Capa

Para hacer pólvora necesitamos tres ingredientes básicos. 
Para algo más complejo como es hacer una guerra se precisan algunos componentes más. 
Digo esto porque es tarea imposible encontrar una causa única que explique el estallido de nuestra contienda. Detrás de la lucha fratricida hay un conglomerado de factores importantes que lo explican.
Razones hay de todo tipo y color. Algunas se deben a causas internas, pero otras responden a inconfesables intereses externos. También hubo “accidentes” o acontecimientos fortuitos que precipitaron los hechos.
El tema de la guerra siempre levanta pasiones y es dado a ser revisado dependiendo de la ideología o de los intereses de cada cuál, lo que añade una carga subjetiva que aunque no es conveniente, es difícilmente evitable.
Tal vez porque no ha pasado demasiado tiempo y aún hay algunas heridas abiertas.
Resulta cuanto menos llamativo que algunos historiadores, pseudohistoriadores y columnistas de periódico de determinadas tendencias pretendan "revisar" este capítulo de nuestra historia reciente y coincidan sospechosamente en su análisis con la versión que los vencedores nos impusieron a la fuerza durante la dictadura y que constituyó la historia oficial del régimen que los chicos nos teníamos que aprender en las escuelas.

Causas de la Guerra Civil:

18 de julio de 1936, un golpe minuciosamente preparado triunfa en diversos puntos de la España rural. Ante la resistencia mostrada en las principales ciudades por parte de las organizaciones obreras y sindicales, el golpe se convierte en guerra civil. 
¿Cómo se llegó a esta situación? ¿Era inevitable? 
Entre otros factores, se señalan los siguientes: 
- La influencia de los acontecimientos internacionales, como la crisis económica de los años 30. 
- Los intereses de países extranjeros, como Italia, Alemania o Rusia. Muchos opinan que nuestro conflicto vino a ser el prólogo de la guerra mundial que vendría a continuación. 
- Las reformas republicanas, que  pusieron en contra del sistema a importantes sectores del ejército, la Iglesia, los terratenientes y las clases medias. 
- La polarización y radicalización de las ideas políticas de los españoles… Los extremistas de ambos bandos   contribuyeron a la corta vida del periodo republicano.

Pero no se nos puede olvidar 

LA CONSPIRACIÓN INTERIOR 

No era una novedad en España que los cambios de gobierno se hicieran a golpe de pronunciamiento militar, más bien eso fue lo normal durante buena parte del siglo anterior. Y de nuevo ahora tiene lugar una conspiración militar, en este caso contra el gobierno legítimo de la República, por parte de militares católicos, monárquicos, tradicionalistas, acostumbrados por la historia pasada a dirimir con las armas que les ha dado la nación asuntos que son competencia de todos. La UME (Unión Militar Española) conspira contra el gobierno republicano porque lo considera rojo, ateo y desvertebrador de España. “España ha dejado de ser católica” Desafortunadas palabras de Azaña que no ayudaron en nada a evitar el desastre. 
De esta manera, militares como Sanjurjo, Mola, Varela, Fanjul, Goded,  Franco  y otros que se se van sumando, como Yagüe y Queipo de Llano, van trazando planes para derrocar al gobierno del Frente Popular. Aunque hay historiadores, pseudohistoriadores y columnistas políticos metidos a investigadores de la historia que afirman –como ya hicieron machaconamente los vencedores en su día- que la guerra la empezó la izquierda, la realidad desmonta ese mito interesado cuando descubrimos que había una confabulación contra la república desde su mismo inicio. Ahí estaba la Unión Militar Española trazando planes desestabilizadores, el general Sanjurjo intentando un golpe de estado que le costó el exilio a Portugal o las conversaciones con Mussolini por parte de Calvo Sotelo, el líder de Renovación Española, donde se fijaba un plan de apoyo económico, armamentístico y logístico. 
La responsabilidad principal de la guerra es de quienes la iniciaron. 
Algunos decidieron prender fuego a España para salvarla. 
Sobre los que iniciaron la guerra también hay otro mito que conviene desmontar: 
Frente al peligro de desintegración de la patria, Franco acudió con mano firme para salvarla. 
Algo curioso si se tiene en cuenta que, a pesar de la conspiración en marcha, el dictador estaba dubitativo y no participó en el golpe hasta el final. Sus dudas le valieron el calificativo por parte de otros militares de “Miss Canarias 1936”. Franco no estaba pues en la primera línea de la sublevación. Sí lo estaban otros como Mola o Sanjurjo. Uno desde Navarra y el otro desde su exilio en Portugal. Lo que sí sabemos es que los dos perecieron en sendos accidentes de avión en diferentes momentos del conflicto y de esta manera el general gallego se quedó solo al mando de la dirección de la operación. Si a ello le añadimos que a Goded le fusilaron en Barcelona y a José Antonio Primo de Rivera en Alicante, estaba bien claro que el mando absoluto de la nación iba a quedar en manos de quien se incorporó el último a la rebelión militar.

domingo, 14 de abril de 2013

14 de abril de 1931


Gobierno provisional de la Segunda República

Hoy se conmemora el aniversario de la proclamación de la Segunda República. Ese ensayo fallido donde se intentó consolidar un sistema democrático a la par que reformar el país para modernizarlo y ponerlo en sintonía con otras naciones europeas.
Pero los tiempos eran malos. La crisis mundial de los años 30, iniciada con el crack de la bolsa de Nueva York, se cebaba con los más débiles, a la par que cobraban fuerza los movimientos extremistas de derecha y de izquierda, como estaba ocurriendo en otros lugares donde ascendían al poder sistemas totalitarios, como el fascista y el nazi, mientras que marxistas y anarquistas amenazaban con tomar el poder mediante una revolución y poner todo patas arriba, como ya lo habían hecho los bolcheviques en Rusia.
Tiempos de miseria, intranquilidad y agitación.
Y fruto de ese ambiente de enfrentamiento larvado, la propia República fue zarandeada por radicales de distinto signo y finalmente víctima de una conspiración militar que degeneró en guerra civil.
La guerra no sólo iba a ser entre izquierdas y derechas. Era un enfrentamiento entre puntos de vista irreconciliables que se habían ido gestando a lo largo del tiempo. Un choque de trenes imposible de detener porque la gestación había sido larga, muy larga. Se habían ido acumulando odios, rencores, miedos y egoísmos personales. Y el parto, lógicamente, iba a ser doloroso. Era un enfrentamiento entre monárquicos y republicanos, entre marxistas y fascistas, entre demócratas y antidemócratas, entre terratenientes altaneros y jornaleros hambrientos, entre fuerzas patronales y organizaciones sindicales, entre ateos convencidos y católicos militantes, entre los partidarios de las reformas y sus detractores, entre revolucionarios y conservadores, entre la Iglesia y el Estado, entre nacionalistas independentistas y nacionalistas españolistas, entre militares que conspiraban y militares fieles a la República…
Es decir que el baño de sangre estaba garantizado.
Y en medio de estas disputas se situaban muchos españoles cuya moderación les impedía adoptar de forma libre posturas abiertamente radicales.  
Dice Paul Preston (1) que no hubo dos Españas sino tres. Hubo algunos españoles, muchos, que no estaban ni en un bando ni en otro. Y no es porque fueran de centro, que también los hubo, sino porque sus posturas se alejaban de cualquier atisbo de radicalidad. Así, Clara Campoamor, la diputada del centro, la que consiguió el voto para la mujer, fue vapuleada tanto por la izquierda como por los ultraderechistas del bando de Franco. Niceto Alcalá Zamora, el que fue Presidente de la República, tanto le odiaban los de derechas como los más exaltados anarquistas y marxistas. Miguel de Unamuno, simpatizante en un principio de los “salvadores” que iban a solucionar los graves problemas nacionales, cuando se percató de la catadura moral y de los métodos de personajes sanguinarios como Millán Astray o Yagüe, no pudo reprimirse el pronunciar la memorable frase de “venceréis pero no convenceréis”, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, atestado de falangistas, lo que le valió el arresto domiciliario hasta su muerte.
Grandes “incomprendidos” por los extremistas fueron:
Manuel Portela Valladares, político moderado centrista al que le tocó ser presidente del gobierno desde finales del 35 hasta las elecciones del 36 y que se había negado a permitir que Franco utilizase al ejército para invalidar el resultado de las elecciones en las que resultó ganador el Frente Popular.
Ortega y Gasset, por adoptar una postura abstencionista en el conflicto, no decantándose por un lado ni por el otro.
Salvador de Madariaga, por su actitud comprometida, activa y militante por conseguir la paz a toda costa. Uno de los protagonistas de lo que los franquistas llamaron “El contubernio de Munich”, celebrado en 1962 Y donde se juntaron falangistas arrepentidos, monárquicos, católicos, demócratas, socialistas y nacionalistas vascos y catalanes exiliados.

Julián Besteiro

Julián Besteiro, catedrático de Filosofía y Letras, socialista moderado, se mantuvo al margen de la radicalidad revolucionaria mostrada por muchos de su ideología, condenado a 30 años de cárcel por el Consejo de Guerra tras la victoria franquista, murió en la cárcel por las pésimas condiciones de salubridad existentes.
Indalecio Prieto, Presidente del gobierno al inicio de la guerra, también se opuso a la radicalización que mostró su partido en los últimos años de la República. Exiliado en México se desligó de las posturas revolucionarias.
Y  Manuel Azaña, el que fue Presidente del Gobierno primero y de la República después, injustamente tratado por los extremistas de ambos bandos, ya lo decía bien claro en 1938 en un discurso lleno de buen juicio y moderación…
“Es obligación moral, sobre todo de los que padecen la guerra, cuando se acabe como nosotros queremos que se acabe, sacar de la lección y de la musa del escarmiento el mayor bien posible, cuando la antorcha pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones, que se acordarán, sí alguna vez sienten que les hierve la sangre iracunda y otra vez el genio español vuelve a enfurecerse con la intolerancia y con el odio y con el apetito de destrucción, que piensen en los muertos y que escuchen su lección: la de esos hombres, que han caído embravecidos en la batalla luchando magnánimamente por un ideal grandioso y que ahora, abrigados en la tierra materna, ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a sus hijos: Paz, Piedad y Perdón.”(2)


Hablar de que la España de aquellos días era la historia protagonizada exclusivamente por extremistas es una manera maniquea y tendenciosa de explicar los hechos. La realidad era mucho más rica y compleja desde un punto de vista político, social, moral e ideológico.
Precisamente fue desde esa postura sensata, pacífica y tolerante desde donde se pudo avanzar, tras la muerte del dictador, en la reconciliación y la recuperación democrática para todos los españoles.



_____________________
(1) Paul Preston. Las tres Españas del 36. Ed. Debolsillo. Barcelona 2011.
(2) Fragmento del discurso pronunciado el 18 de julio de 1938 en el Ayuntamiento de Barcelona por Manuel Azaña como Presidente de la República.

jueves, 24 de mayo de 2012

Personajes de la Guerra Civil

Niños jugando a fusilar durante la guerra.
Imagen tomada de aquí.

Hacía tiempo que no dedicaba una entrada al juego de "Descubre el personaje".
Traigo hoy algunas fotos de personas que fueron testigos o participaron en nuestra Guerra Civil.

¿De quiénes se trata?

Para dar las mismas oportunidades a los que quieran participar en el juego, no publicaré las respuestas hasta pasado un tiempo prudencial. Así que nadie se extrañe si de momento no aparece su comentario.

A ver quién acierta más.
Como estamos en crisis, esta vez no habrá "jamón de pata negra" para el ganador. Lo siento.
Ya vendrán tiempos mejores.

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martes, 27 de marzo de 2012

Guadalajara no es Abisinia

Soldados haciéndose la foto con material incautado a los italianos.

Últimos días de marzo del año 1937.
En otra tentativa de aislar Madrid, los Republicanos españoles infligen a los italianos una grave derrota en la Batalla de Guadalajara.
Los italianos estaban crecidos, tenían la moral alta. Habían cosechado un gran triunfo en la campaña de Abisinia y posteriormente otro en Málaga. Además, el suyo era el ejército más moderno que operaba en la península. De esta manera, cuatro divisiones motorizadas avanzan hacia Madrid. Pueblo tras pueblo, van cayendo las posiciones en manos italianas, pero el avance es lento. La respuesta republicana es contundente, incluida la aviación. Los brigadistas internacionales acuden masivamente. La Brigada Garibaldi, antifascista, se enfrenta con sus compatriotas italianos. La derrota es aplastante y los fascistas italianos, temiendo por sus vidas, huyen en desbandada. Y eso que Mussolini había comunicado al Alto Mando italiano en España la orden de no volver con vida a Italia a menos que lograran la victoria.
Algunos italianos con gran sentido del humor incluso llegan a reconocerlo cuando dicen: “Huimos en desbandada con un valor increíble”.
La victoria republicana, su mayor éxito militar en toda la guerra, supondrá una humillación para el fascismo internacional y servirá para levantar la moral republicana.
El propio bando franquista reconocerá la valía de su enemigo con frases como “los españoles, aunque sean rojos, tienen cojones.”
La derrota fue tan radical que los españoles de ambos bandos les cantaban coplas ridiculizándoles.

Al general Bergonzoli que dirigía las tropas de la División Littorio le decían:

General de las derrotas:
si quieres tomar Trijueque,
no vengas con pelotones;
hay que venir ...con pelotas.

La canción más conocida es una versión de "Faccetta nera", la que cantaban los fascistas italianos en la ocupación de Abisinia, ahora "traducida" al castellano. La hay en versión nacional y en versión republicana:


(…)
Niña bonita, no te enamores,
deja que vengan los valientes españoles,
los italianos se marcharán
y de recuerdo un bebé te dejarán.


(...)
Guadalajara no es Abisinia,
allí los rojos tiramos bombas de piña.  
Los italianos se marcharán
y de recuerdo un cadáver dejarán.   




La canción italiana 



La "versión" española


miércoles, 1 de abril de 2009

Aniversario del fin de la Guerra Civil española


1 de abril de 2009:

Hoy hace setenta años que terminó nuestra guerra civil. Sin embargo, no podemos celebrar setenta años de paz y fraternidad. La larga dictadura del general Franco que vino después abrió otra página negra de nuestra historia reciente. Casi cuarenta años de "nacionalcatolicismo", en los que los sectores que con mayor vehemencia apoyaron la cruzada del dictador se vieron protegidos y recompensados, entre ellos la Iglesia y los grandes terratenientes.
Se abrió así una larga etapa, no de perdón o reconciliación, como sería lógico entre gentes cristianas, sino de represalias, venganzas personales, privaciones, represión, censura, miedo...
Una larga dictadura en la que los españoles, tutelados y sin libertades, volvimos a ser considerados menores de edad.

Fuente de la foto: jordicarreno, en Flickr

viernes, 27 de marzo de 2009



GUERRA CIVIL ESPAÑOLA


Crónicas de retaguardia

Fotos sobre la guerra.
Hablando sobre nuestra guerra pasada, Jorge Porras, un alumno de 6º de Secundaria de Adultos del curso pasado me recomendó visitar el blog de Fernando Olmeda donde hay un enlace que nos conduce a unas fotos estupendas sobre Madrid en Guerra. Os las recomiendo. Aunque estremecedoras por el tema en cuestión, son muy buenas.

Fuente de la imagen: Pepe González (en flickr)

jueves, 26 de marzo de 2009

Una canción de la guerra civil

martes, 24 de marzo de 2009

lunes, 23 de marzo de 2009

MAPAS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA


VERANO 1936










NOVIEMBRE 1938










El camino hacia la guerra

Causas de la Guerra Civil

18 de julio de 1936, un golpe minuciosamente preparado triunfa en diversos puntos de la España rural. Ante la resistencia mostrada en las principales ciudades por parte de las organizaciones obreras y sindicales, el golpe se convierte en guerra civil.

Del 18 de julio de 1936 al 1 de abril de 1939 tiene lugar el desarrollo de las operaciones.

¿Cómo se llegó a esta situación? ¿Era inevitable?




  • La influencia de los acontecimientos internacionales:

España no vivía al margen de los graves sucesos que estaban teniendo lugar en Europa y en el resto del mundo. La crisis económica de los años treinta, iniciada con el crack de la Bolsa de Nueva York en 1929, inundó Europa – convaleciente aún de la pasada guerra- de paro y miseria. Las democracias occidentales se volvieron inestables y la II República española se convirtió en un ensayo democrático fallido en plena época de depresión mundial.

El ascenso de los sistemas totalitarios en Europa, comunismo estalinista, fascismo, nazismo... fue algo típico del periodo de entreguerras. En España apareció un movimiento de extrema derecha, la Falange Española, con una estética y una escenografía muy parecidas a las de los camisas negras de Mussolini. También surgió una izquierda revolucionaria que recordaba mucho a los “espartaquistas” alemanes y a los que asaltaban fincas en el “mezzogiorno” italiano, antes de la llegada de Hitler y del Duce respectivamente. Y como consecuencia de los radicalismos, también en España, los asustados propietarios tenían miedo de que una convulsión social pusiera en peligro su status social y económico, demandando “mano dura” que asegurara el orden: el miedo a la revolución como causa de la guerra.


  • La conspiración militar

No era una novedad en España que los cambios de gobierno se hicieran a golpe de pronunciamiento militar, más bien eso fue lo normal durante buena parte del siglo anterior, y de nuevo ahora tiene lugar una conspiración militar, en este caso contra el gobierno legítimo de la República, por parte de militares católicos, monárquicos, tradicionalistas, acostumbrados por la historia pasada a dirimir con las armas que les ha dado la nación asuntos que son competencia de todos. La UME (Unión Militar Española) conspira contra el gobierno republicano porque lo considera rojo, ateo y desvertebrador de España. “España ha dejado de ser católica” Desafortunadas palabras de Azaña que no ayudaron en nada a evitar el desastre. De esta manera, militares como Sanjurjo, Mola, Queipo de Llano, Yagüe, Franco... van trazando planes para derrocar al gobierno del Frente Popular


  • Los intereses internacionales:

España se convierte en objetivo preferente y campo de pruebas de las ideologías totalitarias que estaban asentándose en parte de Europa: comunismo estalinista, por un lado, fascismo y nazismo, por el otro. En el solar español se ensaya el prólogo de la guerra general que luego tendrá lugar en el continente: tácticas de combate, armamento, apoyo logístico y económico (aviación alemana bombardeando Madrid y el norte industrial, tropas italianas en Guadalajara, armamento ruso...) Muchos consideran la Guerra Civil como el primer episodio de la Guerra Mundial.


  • Las fuerzas nacionales que se oponen a las reformas de la República:
Falangistas, monárquicos, tradicionalistas, Iglesia, terratenientes, grandes propietarios, en general todos los sectores perjudicados por dichas reformas. Durante el bienio reformista (1931/1933), el gobierno de Azaña acomete una serie de reformas necesarias para modernizar España: reforma militar (Ley Azaña), religiosa, educativa, social, agraria, territorial... Dando lugar a actuaciones novedosas, atrevidas y revolucionarias: sufragio universal con voto femenino, matrimonio civil, divorcio, posibilidad de realizar expropiaciones si se consideran necesarias para el interés nacional, etc. Todo ello proporcionará grandes e incondicionales enemigos a la joven República española.


  • La polarización de las ideas políticas de los españoles

Ante la escasez de clase media y la estructuración de la sociedad española en ricos y pobres, las ideas tendieron a polarizarse, a radicalizarse. Fueron muchos los compatriotas que simpatizaron o se afiliaron a corrientes revolucionarias (anarquistas, comunistas, socialistas...) o a movimientos de la extrema derecha (falangistas, monárquicos tradicionalistas...). La política de reformas propiciada por el primer gobierno de la República va a soliviantar a unos y va a radicalizar aún más a otros. La lentitud y el legalismo con que se aplican las medidas reformistas o se dejan de aplicar (bienio conservador –1933/1935-), provocan que muchos obreros y campesinos pierdan la paciencia y se lancen a tomar por la fuerza lo que creen que les pertenece por derecho: asaltos de fincas, brotes revolucionarios, quema de iglesias, etc. Como consecuencia de todo ello se crea un clima de crispación y violencia que nada ayuda a la estabilidad del sistema. Fruto de ese clima enrarecido de enfrentamientos fue el asesinato del Teniente Castillo, de la Guardia de Asalto, al parecer por unos pistoleros de Falange, lo que llevó a su vez al asesinato de Calvo Sotelo, líder de la oposición conservadora, por guardias compañeros del Teniente asesinado, motivo desencadenante de la Guerra Civil.


(Además de los enlaces sugeridos en el texto, te propongo consultar buenas páginas sobre la Guerra Civil, más información sobre el desarrollo de la guerra, batallas importantes, imágenes, canciones de los dos bandos, carteles...)




Fuente de las fotos : Periódico La Democracia






UN LIBRO SOBRE EL TEMA

Y para los que les guste leer:
Literatura sobre nuestra guerra civil.
"Partes de guerra", edición de Ignacio Martínez de Pisón, una recopilación de relatos de grandes escritores españoles de diferentes ideologias y sensibilidades, treinta y cinco historias que nos hablan de aquel conflicto, desde el frente o desde la retaguardia, desde la zona republicana o desde la zona nacional. El orden de las historias no es el de la fecha de la elaboración de las mismas, sino el orden cronológico al que ellas aluden. Se inicia el libro con un relato de Manuel Rivas, "La lengua de las mariposas", tema llevado al cine por José Luis Cuerda.