Año 2000. Esa era la frontera que nos separaba del futuro a los chicos que vivíamos en los 60 y 70 y pensábamos que en aquella fecha tan lejana, que daba pie a mil y una conjeturas y a mil y una películas de ciencia ficción, los coches no se iban a mover por las carreteras sino por el aire, las tareas domésticas iban a estar totalmente robotizadas, todos íbamos a andar con trajes de papel aluminio e íbamos a vivir en edificios estratosféricos o en ciudades submarinas.
El futuro estaba en el año 2000 porque todavía quedaba lejos.
Además del futuro, también podría situarse en ese año el Apocalipsis. Ya lo decían los agoreros. Malaquías, sin ir más lejos, profetizó en su día que tras el último papa romano vendría el final, hacia el año 2000 más o menos, tras el 112 papa después de Celestino II : “En la persecución final de la Santa Iglesia Romana reinará Petrus Romanus, quien alimentará a su rebaño en medio de muchas tribulaciones. Después de esto, la ciudad de las siete colinas será destruida y el temido juez juzgará a su pueblo”.
Nostradamus, otro agorero, se había adelantado incluso un año cuando predijo que “El año 1999, séptimo mes, desde el cielo vendrá el gran rey de terror”.
En el año 2000, mucha gente en los EEUU, corría ansiosa a las tiendas para abastecerse de alimentos por si las moscas, ante el temor de una hecatombe nuclear.
Los líderes de sectas y cantamañanas diversos siempre han gustado por los números redondos y el año dos mil era muy atrayente.
Según íbamos acercándonos a esa fecha surgían comentarios de que algo iba a ocurrir. El año 2000 era un año de interrogantes. Se hablaba del “efecto 2000”, con cantidad de seguidores en todas partes. Muchos predecían un caos en los sistemas informáticos, en el control de los misiles nucleares que, según algunos, no estaban programados para un cambio de ese tipo. El caos podía ser catastrófico... Pero nada pasó.
El cine siempre vio una mina en esto del fin del mundo y empezaron a proliferar películas como antaño sobre el tema como ”Hijos de los hombres”, “Ultimátum a la Tierra”, “El día después”, “El quinto elemento”, “La guerra de los mundos”, “Soy leyenda”, “El día de mañana”, “2012” y un largo etcétera. Y todo ello porque en el fondo somos conscientes de que esta sociedad nuestra pisa en este mundo con pies de barro y en continuo riesgo y en cualquier momento todo puede irse al garete.
El futuro estaba en el año 2000 porque todavía quedaba lejos.
Además del futuro, también podría situarse en ese año el Apocalipsis. Ya lo decían los agoreros. Malaquías, sin ir más lejos, profetizó en su día que tras el último papa romano vendría el final, hacia el año 2000 más o menos, tras el 112 papa después de Celestino II : “En la persecución final de la Santa Iglesia Romana reinará Petrus Romanus, quien alimentará a su rebaño en medio de muchas tribulaciones. Después de esto, la ciudad de las siete colinas será destruida y el temido juez juzgará a su pueblo”.
Nostradamus, otro agorero, se había adelantado incluso un año cuando predijo que “El año 1999, séptimo mes, desde el cielo vendrá el gran rey de terror”.
En el año 2000, mucha gente en los EEUU, corría ansiosa a las tiendas para abastecerse de alimentos por si las moscas, ante el temor de una hecatombe nuclear.
Los líderes de sectas y cantamañanas diversos siempre han gustado por los números redondos y el año dos mil era muy atrayente.
Según íbamos acercándonos a esa fecha surgían comentarios de que algo iba a ocurrir. El año 2000 era un año de interrogantes. Se hablaba del “efecto 2000”, con cantidad de seguidores en todas partes. Muchos predecían un caos en los sistemas informáticos, en el control de los misiles nucleares que, según algunos, no estaban programados para un cambio de ese tipo. El caos podía ser catastrófico... Pero nada pasó.
El cine siempre vio una mina en esto del fin del mundo y empezaron a proliferar películas como antaño sobre el tema como ”Hijos de los hombres”, “Ultimátum a la Tierra”, “El día después”, “El quinto elemento”, “La guerra de los mundos”, “Soy leyenda”, “El día de mañana”, “2012” y un largo etcétera. Y todo ello porque en el fondo somos conscientes de que esta sociedad nuestra pisa en este mundo con pies de barro y en continuo riesgo y en cualquier momento todo puede irse al garete.
Pero vamos, ese año concreto, ni fin del mundo ni nada que se le pareciera.
Como mucho algún acontecimiento aislado:
- Un Concorde francés se estrella nada más despegar de París muriendo sus ocupantes.
- Alberto Fujimori vuelve a salir elegido presidente del Perú, aunque poco después será destituido.
- Hugo Chávez renueva su mandato en Venezuela.
- El presidente Clinton está a punto de dejar el Despacho Oral, digo Oval.
- Algún cobarde asesinato de ETA (Ernest Lluch).
- Y el PP gana la mayoría absoluta con Aznar al frente de su partido…
En fin: algunas "desgracias" aisladas, pero de fin del mundo nada de nada.
Como mucho algún acontecimiento aislado:
- Un Concorde francés se estrella nada más despegar de París muriendo sus ocupantes.
- Alberto Fujimori vuelve a salir elegido presidente del Perú, aunque poco después será destituido.
- Hugo Chávez renueva su mandato en Venezuela.
- El presidente Clinton está a punto de dejar el Despacho Oral, digo Oval.
- Algún cobarde asesinato de ETA (Ernest Lluch).
- Y el PP gana la mayoría absoluta con Aznar al frente de su partido…
En fin: algunas "desgracias" aisladas, pero de fin del mundo nada de nada.