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martes, 6 de septiembre de 2011

Periodismo: se impone un mea culpa


El triste desenlace del caso Candela Rodríguez puso en consideración la responsabilidad (o irresponsabilidad) de los medios masivos de comunicación. Seamos buenos (e inocentes) y retiremos de la ecuación la intencionalidad política en el tratamiento de los sucesos. Vamos más atrás y recordemos la pueblada en Ayacucho: una madre adujo que su beba, de tan sólo tres meses, había sido asesinada por asaltantes y el nuevo caso de "inseguridad" detonó marchas y agresiones contra el intendente local; luego se supo la verdad: la causa del deceso fue una broncoaspiración. Pudo haber terminado en una tragedia mayor. En aquella ocasión Randazzo también criticó a los medios que foguearon el caso irresponsablemente. Una vez más seamos buenos e inocentes y retiremos de la ecuación la intencionalidad de los medios. Regresemos aún más atrás en el tiempo y recuperemos las impresiones de Julio Ortiz, rehén de una toma en Palermo, CABA: “Durante un rato muy largo los cuatro tipos fueron muy correctos, sí estaban armados, pero no sentíamos miedo de que... pasara nada. Pero en un momento prendieron el televisor y empezaron a escuchar todo lo que decían los periodistas. Que pensaban tirarnos por la ventana. Los tipos se empezaron a poner nerviosos, pensaban que eso les iba a aumentar la gravedad después. Y ahí empezamos a tener miedo. ¿Qué necesidad tenían de mentir de esa manera? ¿No se dan cuenta que nos podían matar por una primicia? Tuve que ser víctima de un hecho así para darme cuenta cómo mienten”. (1) Ya a esta altura -imagino- no quieren, amables lectores, que continuemos subidos al tren de la bondad e inocencia. Les pido que ejercitemos nuestra paciencia y, una vez más, retrocedamos para hablar del caso de Matías Berardi, secuestrado y asesinado por sus captores luego de que intentara escapar. Lo macabro del asunto es que los propios secuestradores impidieron que vecinos auxiliaran al chico mientras éste les solicitaba ayuda: les dijeron que intentó robar un auto y lo recapturaron. En la Panamericana, inmediatamente después, lo ultimaron. Una vez más, de la responsabilidad de los medios en la creación del miedo no se habla.

¿Podemos seguir pretendiendo inocencia, ejercitando la bondad y disculpando el accionar mediático? La lógica del rating (lógica del lucro o el fin de los medios), ¿debe seguir primando por sobre la responsabilidad social que, como medios de comunicación, deberían tener? FOPEA (Foro de periodismo de Argentina) hizo un tardío llamado a la reflexión. Cuánto mejor hubiera sido que dijeran antes que "es imperioso que en la cobertura de casos y temas policiales o de hechos vinculados con el delito, los periodistas asumamos nuestro rol sin entrometernos o afectar el accionar policial y/o judicial (...) La primicia no se puede transformarse en un valor en sí mismo y justificar cualquier cosa, como el avasallamiento a los familiares de una víctima, la intromisión en la escena de un crimen (con la posibilidad de contaminar pruebas) o la reproducción de supuestas pistas policiales no chequeadas de manera rigurosa". Hizo, además, una serie de recomendaciones. Consignemos algunas:

  • Ninguna noticia justifica poner en riesgo una vida...
  • El periodista debe respetar la privacidad de las personas...
  • En toda información debe respetarse el principio constitucional de inocencia de cualquier persona mientras una culpabilidad no hubiera sido probada judicialmente...
  • En el caso de que víctimas de tragedias o incidentes, o sus familiares y allegados, prefirieran no exponerse a la prensa, debe respetarse su posición y evitar difundir imágenes o sonido del momento en el que rehúsan la requisitoria periodística.
  • En ningún caso deben consignarse los nombres e imágenes de niños o adolescentes involucrados en actos criminales...
  • Consultar a las autoridades pertinentes y a los organismos responsables de la búsqueda de niños y/o adolescentes sobre si es recomendable en el caso específico dar difusión a la imagen de la víctima.
  • Nunca priorizar la primicia a la vida de una persona.
  • No adelantar los pasos judiciales de manera que se pudiera poner sobre aviso a los delincuentes que intervienen en el hecho.

Ahí están las recomendaciones, por si Claudio Jacquelin -autor en LA NACION de la nota "No se preocupen; es la mafia, estúpidos"- las quiere leer. No creo, porque FOPEA, en 2006, elaboró un Código de Ética y ya demostramos en este espacio cómo gran parte del periodismo lo ignora de manera olímpica.

Yendo al plano estrictamente político (como si todo lo anterior no fuera también político, como si la repercusión del asesinato de Axel Blumberg no hubiera derivado en accionar político), también en ese ítem deben un mea culpa los medios opositores. Horacio Verbitsky relató el incidente entre el periodista de LA NACION, Obarrio, y el ministro Randazzo: «a los alaridos, que retumbaban aunque no tenía micrófono, Obarrio lo intimó: “Leé la nota completa”. Randazzo reclamó respeto, mientras su interlocutor seguía gritando: “Completa, leéla completa”». ¿Qué hubiera ocurrido si en lugar del periodista hubiera sido Randazzo quien le gritara? De la subordinación que le impusieron a espacios políticos opositores, para defender intereses empresariales, y que estos, mayoritariamente, aceptaron gustosos a cambio de centimetraje en sus medios escritos y minutos en los de aire, también deben rendir cuenta. Pero no pueden reconocer públicamente su alineamiento, so pena de perder la posibilidad de autodenominarse periodismo "independiente" o "profesional".

Un mea culpa que abarque estas cuestiones se impone, a esta altura de nuestra vida democrática, como una necesidad. A mayor demora, mayor será el precio que deban pagar en credibilidad. "...Los medios de comunicación han cumplido un papel valioso con la democratización informativa..." -escribía Eduardo van der Kooy luego de la crisis de 2001 (2)- "...pero, en no pocos casos, parecen haber excedido los límites de su función, compitiendo casi con los poderes institucionales y olvidando su genuina responsabilidad. Esa distorsión lo condujo, más veces de lo aconsejable, a desempeñar una tarea disgregadora abonado a la idea de que sólo la crítica y la destrucción pueden constituir nexos con la opinión pública...". Joaquín Morales Solá, en la misma compilación, firmó una nota titulada "¿La prensa en el banquillo?". Decía por entonces: "...¿podría ser absolutamente inocente de la tragedia argentina un protagonista clave y fundamental de las últimas dos décadas? ¿Podría serlo, acaso, cuando muchas veces estuvo a cargo del periodismo la redacción de la agenda política y la construcción del estado de ánimo social? (...) Cuando el periodismo cruza la frontera casi invisible entre la profesión y la charlatanería, lo que está edificando es un discurso demagógico. ¿Por qué el ejercicio de la demagogia debería ser nefasto para la política y sano para el periodismo?...".

Sin mezquindad alguna: cuán bien les haría a los mencionados periodistas leer sus propias notas, las arriba citadas. A la prensa opositora, empresarios y periodistas, también.

(1) Gentileza de Mundo Perverso.
(2) Del libro Reinventar la Argentina. Reflexiones sobre la crisis: Sudamericana, 2003.

lunes, 28 de marzo de 2011

"Bloqueo": esto es lo que piden

No nos engañemos ni permitamos que nos engañen más. Hablan de libertad, de periodismo, de piquetes, pero lo que Eduardo Van der Kooy, Ricardo Kirschbaum, Miguel Wiñazki, Jorge Lanata, Nelson Castro, Alfredo Leuco, Adrián Ventura, Joaquín Morales Solá, Carlos Pagni, Luis Juez, Silvana Giudici, Adrián Pérez, Gabriela Michetti, Ricardo López Murphy, Roy Cortina, Felipe Solá, Gerardo Morales, Mario Das Neves, Francisco de Narváez, Horacio Rodríguez Larreta, Margarita Stolbizer, Ricardo Gil Lavedra, Paula Bertol, Oscar Aguad, Alberto Fernández, el espectáculo, la cultura y el deporte piden es esto:



Acá en video.

jueves, 3 de febrero de 2011

El PF y el PRO: ¿la próxima historia de amor?

El ¿Peronismo? ¡Federal! hace agua. Si se juntan dos "federales" es para evitar que el médico firme el certificado de defunción de ese castillo de naipes en el aire (creado como lugar de aterrizaje para los que saltaran). A esta altura ni Magnetto podría juntarlos para una cena. Tan es así que Van der Kooy se coloca al frente de la candidatura de Macri (que es Macri, sic) y manda a un rincón al otrora candidato de Clarín, Eduardo Duhalde. Dice VDK*:

...“Eduardo es el gran obstáculo para cerrar cualquier acuerdo” (entre Macri y el PF)

...Los peronistas disidentes parecieran, para aquella tarea del jefe porteño, un arma de doble filo...

Sale Duhalde, entonces, y entra Macri, para ponerle la cara a una construcción que represente a la Derecha que, más que conservadora, es reaccionaria y retrógrada. Cuantos nervios e incertidumbre de ese lado, que sacan a su Reina (por Queen, ¿se entiende? Que genial mi chiste) de Capital para pelearla con el alfil Michetti o el caballo Rodríguez Larreta (siempre con respeto, claro, esto es sólo una metáfora ajedrecística).

Se abre así la elección en la CABA, porque Larreta no es Macri y Gabriela no es Mauricio. ¿Por qué arriesgar la principal vidriera de ese sector? Más allá de una gestión que nunca levantó vuelo, una hipótesis podría ser que hay que evitar, a un costo enorme, que Cristina saque un porcentaje de votos similar al de 2007.

Es un ítem a recordar para cualquier análisis de cara a octubre la renovación legislativa. En Diputados se renovarán 129 bancas, la mitad del cuerpo, y en el Senado serán 24 las bancas en disputa (un tercio). El FpV, de sacar un 45% (como CFK el 28 de octubre de 2007) conservaría la correlación de fuerzas surgida de las legislativas de junio de 2009. Sólo en la provincia de Buenos Aires (eje de la disputa bloguera progresismo/peronismo) son 12 los diputados que el FpV pone en juego.

Para terminar, y para que no digan que acá no sabemos reconocer los aciertos ajenos, le vamos a dar la razón a Eduardo Van der Kooy en una de sus apreciaciones. Si, amigos, el holandés no se equivoca cuando dice que:

...Quizás Macri haya terminado de madurar en las últimas horas -aunque parezca una desproporción- lo más sencillo del desafío que tiene por delante: la candidatura. Resta todavía la construcción política alrededor de ella que, sin dudas, presenta todavía muchas mas incertidumbres que certezas.

- Miralo al pelotudo ese. ¡Que cara de nabo!
- Es un afiche tuyo, Mauricio...

* "La candidatura está, pero deberá pasar todavía por un laboratorio", es el sintético y melodioso título de la nota de VDK. No la linkeo porque no tengo ganas de regalarle un click a Clarín.

miércoles, 12 de enero de 2011

Retrospectiva Argentina 2003: la opinión de Eduardo Van der Kooy

Entre lecturas veraniegas de filósofos de la talla de Pepo encontré y agarré un librito de 2003 llamado Reinventar la Argentina. Reflexiones sobre la Crisis. Oia -me dije-, ¿veamos que decían? Editado por La Gaceta y compilado por Daniel Alberto Dessein, advertido estaba, vive Dios. Cuando leí que entre los compilados se encontraban textos de Abel Posse, Joaquín Morales Solá, Rosendo Fraga, Nelson Castro y Cachanosky, entre otros, me dije: "Esperá. No te apresures. Ojealo aunque sea cuando vayas al baño".

Fui al baño.

¿Qué escribía por entonces Eduardo Van der Kooy sobre la crisis de 2001 para la que, aún en el 2003, no se vislumbraba un horizonte de resolución claro y venturoso? La lectura se me dificulta porque el texto quedó salpicado por las lágrimas de mis risotadas pero les copio algo:

Podrá con razón enfocarse la mira sobre la clase dirigente porque así lo determina la escala de responsabilidades sociales. Pero también conviene correrle el velo a los mitos: aquella clase dirigente decadente no sería tal si proviniera de una sociedad auténticamente virtuosa. La misma que se ilusionó con la guerra de las Malvinas, que pareció sorprendida por los desaparecidos de la dictadura y que consintió demasiadas cosas mientras supuso que un peso valía lo que un dólar.

Dejemos de lado la caracterización de la sociedad no auténticamente virtuosa. No muy desacertada, agreguemos como único comentario. No malgastemos nuestro tiempo cavilando en que no deposita responsabilidad alguna sobre las grandes corporaciones económicas. Pasemos de inmediato a la parte más jugosa de su análisis.

Estimado lector, porque lo que vas a leer puede resultarte insólito, debo recordarte que el texto está firmado por Eduardo Van der Kooy. Clarín. TN. Verás que el recordatorio no habrá sido en vano:

Del cisma tampoco ha emergido indemne el periodismo. Los medios de comunicación han cumplido un papel valioso con la democratización informativa pero, en no pocos casos, parecen haber excedido los límites de su función, compitiendo casi con los poderes institucionales y olvidando su genuina responsabilidad.
Esa distorsión lo condujo, más veces de lo aconsejable, a desempeñar una tarea disgregadora abonado a la idea de que sólo la crítica y la destrucción pueden constituir nexos con la opinión pública.

Tomá mate.

No. No se trata de un texto cartabiertista ni lo firma Feinmann (el bueno). Y es congruente con Clarín versión -pongamoslé- 2005. Y hasta podría ser utilizado para justificar la famosa tapa de "La crisis causó 2 nuevas muertes", asignándole un intento gregario a su tarea periodística. Apelando a una inocencia que no poseemos -ni posee el autor de la frase que sigue a continuación- podríamos preguntarnos: "¿Qué le pasó?".

Esto es un escrache a la manera de 678 -lo sé- pero aún así me gustaría, compañeros y compañeras dosmiloncecistas, que no caigamos en la descalificación burda del autor del texto (del texto de Van der Kooy, no del mío, ¿eh?). Su labor sola se autodescalifica. Pero es interesante ver cómo, si permitiera que se filtrara un poco de honestidad intelectual, hasta Eduardo VDK podría escribir los versos más tristes esta noche y algún que otro análisis despojado de condicionamientos corporativos que tuviera algún sesgo de realidad.