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miércoles, 10 de octubre de 2012

El engorde opositor hacia 2013 y 2015

El poder es un bien intangible que puede hacerse tangible vía cuenta bancaria pero, en términos políticos, el poder no es un bien ganancial sino una transferencia. Así, en toda relación de poder hay alguien que otorga autoridad a otro y otro que acepta esta trasferencia de poder. Ejemplificado: para que Cobos, en 2008, se convirtiera en figura, la opinión pública debía recortarle una porción de autoridad a la Presidenta e, inmediatamente, otorgársela a Cleto. Otro: la pantalla partida entre De Angeli y Cristina operaba como una  fenomenal transferencia de poder, al equiparar el voto popular con el carisma y los gestos del ruralista. Parte del poder de los mass media es su autoridad y capacidad para seleccionar un contrincante y servírselo a la opinión pública como reencarnación de algún héroe griego o Martín Palermo.

Camino a 2013, quienes ofician de voceros del poder corporativo (Pagni, Rosendo Fraga, etc.) -y oposición realmente existente-,  advierten que no existe oposición nacional: no tienen a una Alianza conformada por un partido de anclaje territorial nacional al que se suman figuras con gran consenso en la opinión pública (mediáticas, bah) para disputar elecciones presidenciales con algún viso de triunfo. Remarcan, entonces, algo fáctico: sí existen figuras con consenso en sus respectivos territorios, pero inarticuladas (y con pocas posibilidades de hacerlo exitosamente en el futuro) allende las fronteras distritales.

Tenemos así a Macri en la CABA, De Narváez en la PBA (según dicen, recuperando algo de terreno por la razón que intentaremos desarrollar en estas líneas), De la Sota en Córdoba, Binner y Del Sel en Santa Fe, y Cobos en Mendoza. Excepto Cleto, los restantes cuentan con presupuesto. Excepto Macri y DLS, los restantes pueden ser candidatos en las legislativas del próximo año. De estos, FDNarváez sería el mejor mirado por el establishment, pensando en efectivizar, está vez sí, el plan 2009 de noventización del peronismo.

Esa es entonces la apuesta hacia 2015: utilizar 2013 como engorde político a partir de apuestas distritales. Y para engordar de capital político camino a 2013 a los arriba mencionados es que persisten el encarnizamiento anti-K, Lanata y su adrenalina para corazones antikirchneristas, el convertir a la política en entretenimiento (y barro) con noticieros y programas políticos trasvestidos al formato chimentero de la siesta, el cacerolismo y el aprovechamiento del conflicto con las fuerzas de seguridad, escalones todos servidos para ser utilizados por los candidatos opositores en sus respectivos distritos con el fin de alcanzar el trampolín que significaría triunfar en 2013.

Fue, de similar manera, la apuesta fallida del pasado año electoral, cuando pensaban utilizar los triunfos opositores que descontaban en Catamarca y Chubut, al inicio del calendario, para instalar la idea de un cambio de aire político (que el oficialismo rebatió con la idea del "huracán" Cristina). Y sí, luego insistir con una nueva Unión Democrática, que se unan el agua y el aceite, bajo la creencia que DLSota, DNarváez, Macri, Binner y/o el radicalismo pueden sumarse aritméticamente. Tendrán, además, el caramelito del reciente ejemplo de Capriles en Venezuela.

Para el oficialismo, el momento económico jugará un rol fundamental: ese será su único "huracán" que traccione nacionalmente. Deberá además resolver cómo neutralizar el sí que formidable aparato comunicacional opositor, pero la clave estará en la construcción territorial, apartado en el que el oficialismo está, hay que decirlo, hasta ahora, en deuda.