Primer turno electoral en la Ciudad Autónoma, elecciones que deberán resolverse en ballotage casi con seguridad. En espejo de la nacional, en la que es la oposición (el PRO + UCR, bah) la que debe llegar al 30% para evitar un triunfo en octubre del oficialismo, en la CABA es el oficialismo el responsable por evitar la segunda vuelta. Las encuestas lo marcan: el PRO no retiene todos los votos de Michetti en las PASO, no suma por afuera y no alcanza el 50% requerido.
Resumen de encuestas:
Poliarquia: HRL 46,7; ML 26; MR 21,3
Valladares: HRL 45,6; ML 28,5; MR 19,8
M&F: HRL 44,7; ML 23,5; MR 21,3
Desde ya, aclaramos que para este blog son minúsculas las chances de que Larreta no triunfe en segunda vuelta. El segundo lugar y espacio en ballotage que estaría alcanzando Martín Lousteau con la mentira de ECO (no le asignamos futuro o gravitación al novel sello) deberían servir como prueba. Precisamente sobre Lustó y el rol de las terceras fuerzas en CABA es que pretendemos hablar.
La candidatura en el distrito del ex ministro del kirchnerismo, revistando filas actualmente con Carrió y los jirones del radicalismo porteño —los que están con el PRO pero no en el PRO— partió de una correcta lectura del que luego sería el frente Cambiemos, con el objetivo de hegemonizar el voto en CABA y obturar el crecimiento del kirchnerismo (que además, debemos reconocer, hizo esfuerzos importantes por continuar siendo testimonial). La lectura parte de un adecuado diagnóstico del electorado porteño (por acá habíamos aportado algo al respecto), al que podríamos caracterizar con las cualidades típicas de cualquier gran centro urbano y con la particularidad de ser una ciudad capital. Concentra así guita, infraestructura, medios de comunicación y una presencia en la agenda que no se condice con el peso de la misma en el debate nacional. Para resumir injustamente al votante porteño, como en cualquier generalización, podemos apuntar:
1. Necesidades básicas satisfechas, y demandas con las que el relato del kirchnerismo no conecta, como seguridad, poda de árboles, tránsito, etc. El progresismo en la CABA no gana elecciones. De la Rúa no lo era y Aníbal Ibarra (o el frepasismo) ocurrieron en un momento particular.
2. Posibilidad de emitir un mensaje nacional, abroquelado en los votos que colectan el PRO+ECO; y ahora que existe un oficialismo distrital fuerte, también un mensaje local, del que hace usufructo Lousteau.
3. El buen trabajo realizado por el PRO para ligarse emocionalmente a la CABA. Para los porteños, Macri es uno de los suyos.
En referencia al mensaje local del punto 2, ha sido el nicho que ocuparon las terceras fuerzas en la Ciudad Autónoma, recogiendo votos antiPEN y antiGobCABA que luego, trasladados a lo nacional (o aun al ballotage en el distrito, como ocurría cuando Daniel Filmus era el contrincante) se decantan por oposición al oficialismo nacional, como una colectora de voto por algunos denominado sofisticado. Lo señalabamos en 2011 para Pino Solanas: “...Ello le permitió al líder de Proyecto Sur aglutinar un importante porcentaje de votos que luego pueden, con escasas contradicciones, ser tributarios de la derecha representada por Macri, visto como quien puede enfrentar con mayor éxito a la horrenda tiranía K. Es decir, P. Sur colecta por izquierda-cultural votos que luego pueden ser aprovechados por la derecha-política/económica...". Así, ahora Guga Lousteau como antes Pino. En el distrito puerto, el que mayor PBI per capita maneja, el negocio para la tercera fuerza pasa por ser oposición tanto al PEN como al gobierno de la CABA. Reconociendo, claro, que en última medida, pensando en la elección presidencial, es siempre en beneficio del gobierno distrital, el PRO. O lo que es decir, Mauricio Macri.