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domingo, 11 de septiembre de 2016

Subrrepresentame esta, Fidanza

El título no es, de modo alguno, una falta de respeto para casi el último de los analistas republicanos que pueden ser leídos y debatidos. Señala Eduardo F. en LA NACION: “...la coalición de gobierno debe trazar bien la estrategia si quiere que su proyecto dure ocho años. No resultará fácil. El peronismo ya posee una figura fuerte, que es Sergio Massa, un dirigente hecho, como Néstor Kirchner, para remontar sin prejuicios una eventual desilusión social...". Evidentemente se trata de: a) una expresión de deseos o, b) la convicción de que la política se hace únicamente desde los medios porteños.

Valga entonces el recuerdo sobrerrepresentado (aunque Tucumán está sub): Menem era riojano y le ganó a Cafiero. Kirchner, de Santa Cruz. Puesto en términos políticos, tenés que tener al PJ-PBA para llegar (o PBA, como demostraron 2015, Macri y Vidal), pero no es mandatario “ser" el PJ-PBA. Ahí están Duhalde y Scioli para comprobarlo. Es una simplificación, claro, ya que fue PBA quien determinó que fuera Kirchner y no un Menem que, en 2003, ganó en el NOA y NEA.

Quizás allí residan algunas de las razones que llevaron a Massa a “apurar" el salto de un municipio rico a Nación sin electrocurarse con la gobernación bonaerense.

Volvamos a Fidanza antes de ahondar en lo anterior. No se equivoca cuando apunta: “...Los condicionantes estructurales no prescriben. Podrían, sin pretender agotar el tema, enumerárselos así: primero, el peronismo es la fuerza dominante del sistema; segundo, un gobierno no peronista resulta la excepción y, sin mayorías legislativas y con economía en retroceso, es débil; tercero, si el peronismo está dividido, esa debilidad se matiza pero no desaparece; cuarto, una mejora de la economía debería fortalecer al Gobierno; y quinto, el peronismo en el llano termina reorganizándose en torno a la figura más fuerte, si la posee...".

Puesto así, parece bastante simple el peronismo: “¿quién mide? Vamos con él". Cuando pensó así, y resolvió la superestructura (el PJ-PBA como uno de sus mayores órganos representantes), perdió con Duhalde y Scioli. El primero “era" el peronismo bonaerense y el segundo fue quien el peronismo de la Provincia, en mayor medida, seleccionó dadas las condiciones. Y este último apunte nos parece fundamental: son las condiciones las que mejor explican algunos procesos, y leerlas es el trabajo de quien pretenda conducir.

Pero, Eduardo, Fidanza querido (?), Menem y Kirchner no lideraron al peronismo sino cuando arribaron a Casa Rosada. Antes fueron contendientes y apuestas de sectores del peronismo, bonaerense y nacional. Massa y Cristina lo saben, y como alas derecha/posmoderna e izquierda/moderna, cotejan por el centro y cetro peronista, que aún en tiempos de liquidez pospartidaria son necesarios para arrimar la bocha. De todos modos, siempre existe la “amenaza" que genera terror en el republicanismo, expresada en forma acabada por Prat Gay: “...cada diez años nos dejamos cooptar por un caudillo que viene del Norte, del Sur, no importa de dónde viene, pero de provincias con muy pocos habitantes, con un currículum prácticamente desconocido...".

miércoles, 16 de abril de 2014

¿Polarización o fragmentación?: ballotage, Clarín y las colectoras republicanas

La estrategia propuesta hasta ahora por el oficialismo, de estimular la dispersión frente al proceso electoral que se avecina, es continuista de los lineamientos defensivistas fundamentados en la hipótesis del lame-duck: elevar en consideración a la UCR y al PRO no tendría objeto si no se intentara intervenir en el campo republicano y, de ese modo, contener al FR de Massa, tendiendo a obturar su crecimiento sobre la representación del sector republicano liberal de nuestro electorado. Las clases medias de los grandes centros urbanos, si gustan. En algún momento deberá el kirchnerismo abandonar esta etapa en la estrategia si pretende que el FpV crezca (y aquí consideramos que deben haber certezas para los distintos niveles de armados aún antes de las PASO).

Es defensivista —decíamos— porque se aboca a las necesidades del gobierno respecto a una mejor finalización en términos de poder simbólico, y porque no considera las necesidades políticas (las económicas sí están siendo consideradas) del peronismo en camino hacia y durante 2015: las posibilidades del FpV pasan, fundamentalmente, por ganar en primera vuelta o sacar una luz importante de ventaja sobre el segundo de cara a un eventual ballotage. Los resultados de la gestión económica serán fundamentales a esos objetivos, pero la credibilidad y estabilidad del frente político también tendrán su cuota de importancia.

En el sentido planteado en el párrafo anterior, las necesidades defensivistas del oficialismo coinciden, lamentablemente, con las de algunos de los grandes actores del poder establecido en nuestro país. A fines prácticos los resumiremos aquí, mal, en Clarín y LA NACION, ya que son la voz de expresión de estos sectores y es, Clarín, a pesar de la Ley de SCA, uno de los actores más importantes en cuanto a debate e imposición de agenda se refiere (no define elecciones, no voltea gobiernos con cuatro tapas, pero vaya si conserva poder de veto. Incrédulos preguntar por Boudou, Amado —y odiado por los consumidores del GDA—). Coincide, decíamos, lamentablemente, porque se relacionan en el interés por evitar el crecimiento de figuras opositoras. Afuera, pero también por dentro del FpV para el cristinismo. Afuera, pero también por dentro de la oposición para Clarín.

Entendemos entonces la necesidad del oficialismo, en esta etapa, respecto a la relativa dispersión de preferencias electorales... ¿Cuál sería la de —resumiendo— Clarín respecto a esta fragmentación del voto? Aquí creemos que en la coyuntura se encuentran cómodos con —y estimularán— el escenario que describe actualmente Perechodnik (Poliarquía), de paridad entre Massa y Scioli, seguidos a distancia razonable por Macri y Hermes Binner. Si así no fuera, sería lícito pensar que los ataques contra el radicalismo, el FAP y el PRO (excusas sobran) no se harían esperar. No sólo a la facilidad operacional y a las razones que seguirán luego se debe esta presunción de comodidad: sostenemos que estos ataques no ocurrirán, además, porque estas opciones electorales —UCR, FAP, PRO— son pensadas estratégicamente como colectoras republicanas (o antikirchneristas) de cara al probable (y por ellos esperado) ballotage. Para que cumplan el papel asignado en el juego electoral a las terceras fuerzas en la CABA desde hace tiempo (y que analizáramos en detalle, en base a una nota de Edgardo Mocca y Miguel De Luca, en este posteo de julio de 2011). Desde una mirada efepeveísta, entonces, ¿se entiende la inconveniencia de engordar opciones que pueden ser luego tributarias del Frente Renovador?

Ahora, para justificar este atrevimiento, ¿por qué nos arriesgamos a prefigurar ese escenario y conducta? Porque no se encuentra alejado el primero de las posibilidades que entrega el devenir politico y porque se adapta, la segunda, a lo esperable por parte de nuestro periodismo nunca independiente: ¿qué mejor para ellos que la posibilidad de influir en el proceso de manera controlada, subrepticia y, a la vez, promover la conformación de un mapa político fragmentado?

Una polarización para las elecciones de octubre está en el interés del FpV, como dijimos antes. Es la única fuerza nacional que puede, en un escenario de gobernanza económica perceptible, arribar al 40% de los votos y una ventaja mayor al 10% sobre el segundo. Es que una polarización entre Massa y Scioli le conviene al candidato con mayor anclaje territorial a nivel nacional. Scioli y el FpV en este caso, vista la casi inexistente estructura del massismo por fuera de la PBA. El escenario de ballotage, además, establecería en términos simbólicos e institucionales un Presidente con menor poder que en estos años de kirchnerismo. Como en el cuento de la frazada corta futbolera: si la política ve recortada su maniobrabilidad, son las corporaciones —y más aún las que tienen capacidad para imponer agenda como los grandes medios— las que incrementan su poder de extorsión.

domingo, 13 de abril de 2014

Pagni a Massa: archivá la transversalidad, capo

Carlos Pagni fue quien, desde LA NACION, marcó el camino transversal que Massa recorre luego de su triunfo en las legislativas 2013. Así analizábamos en octubre pasado la hipótesis marca Pagni: “...el pelado analista, militante del sector racional del mitrismo, recomendó recientemente a Sergio Massa que en 2015 fuera a la caza del voto independiente (...) estaría advirtiéndole que el personalismo puede vencer a la organización durante un acotado periodo tiempo (éste, de 2013 a 2015) y el resto (el peronismo) viene solo después (...) para resumir, le recomienda que conserve el caudal electoral que con seguridad cosechará en estas legislativas, compuesto por voto peronista, , perocomo también sostiene Manolo– por voto republicano, progresista o, aún, antiperonista (o antikirchnerista; los límites suelen ser difusos). No lo dice, pero sugiere desde LA NACION que parte de ese caudal puede esfumarse si STM retorna a mixarse con el peronismo realmente existente...".

Massa, obediente —y ante el fallo de la teoría garrochista made in Asís—, se dedicó al cortejo de las clases medias urbanas, desperonizando, des-poskirchnerizando (sí, tal cual: lo explica Meler acá) y derechizando su discurso. Ocurrió igual con su política de alianzas, ya prefigurada en ocasión de su rompimiento con el FpV: buscaría fagocitar dirigentes de todo el espectro político, pero principalmente del campo republicano, a sabiendas de que ya había mordido en la PBA un buen número de los votos de CFK/Scioli modelo 2011 y que del radicalismo y el PRO debía extraer representatividad, cargado como estaba/está de la potencialidad para derrotar al odiado peronismo efepeveísta. Eso, como ahora, implica que mucho de su campaña, basada en el eje —aún no superado— kirchnerismo/antikirchnerismo, depende de lo que haga o deje de hacer el oficialismo (lateralmente, respecto a su reciente gira norteamericana, no consideramos aquí que tuviera motivos electoralistas sino, fundamentalmente, de banca para la campaña).

Ahora, su incapacidad para trascender las fronteras de la provincia de Bs. As. (aunque en ella se juegue buena parte de la suerte nacional en 2015), llevan al pelado analista, Pagni, a recomendarle al FR exactamente lo contrario que hace escasos seis meses. Dice ahora: “...Massa converge con Moyano y Barrionuevo porque, como a ellos, le conviene el deterioro del Gobierno. Sólo si Cristina Kirchner se mantiene al borde del abismo se producirá lo que Massa está esperando desde que ganó las elecciones bonaerenses: que el PJ lo elija como líder y, al hacerlo, le provea esa estructuración territorial de la que todavía carece...".

Uy, exactamente lo mismo que dijimos hace un par de semanas en aquella entrevista con la Agencia Paco Urondo: “...mientras DOS pretendió siempre heredar al kirchnerismo y liderar al peronismo oficialista, con anclaje nacional, el tigrense, al quebrar con el FpV, se encuentra disputando en terreno opositor. Y desde allí tiene un doble desafío, lógico para una tercera fuerza: por un lado sustraer votos republicanos (UCR, FAP) y de la centroderecha (PRO), con anclaje en la zona núcleo o centro y, por otro lado, su apuesta política no se centra en atacar a CFK sino que hace hincapié en su lucha contra Scioli, para hacer así de Massa una necesidad del peronismo nacional, como soñara alguna vez para mismo Macri...".

Lo perdonamos, claro. Al fin de cuentas de eso se trata hacer análisis político o componer canciones: rapiñar de quienes son mejores que uno (¡¿?!) sin que se note tanto. Pero a Pagni se le nota. Igual, lo queremos (?). No es el único. Para el caso, Abel Fernández cita a Ignacio Fidanza, quien también resume de modo similar los dos problemas principales de Sergio Massa: se queda sin conejos para sacar de la galera en lo que respecta a dominio de agenda y se encuentra limitado para crecer ya que no consigue robarle más votos a Macri, la UCR o el peronismo oficialista. Se demostró poco elástico el crecimiento en el espacio cercado por Scioli de un lado (el izquierdo, ja) y Macri del otro. De allí también que matar a Scioli sea una necesidad para el massismo, que así podría intentar nuevamente situarse en la platabanda de la abandonada ancha avenida del medio.

Pero retornemos al análisis del abrupto cambio de estrategia propuesto por Pagni . No es sólo la incapacidad del FR para seguir sumando lo que lo inquieta: es evidente que el paro y la capacidad de fuego del sindicalismo en versión opositora lo asustó. El título de su columna es sintomático: “La puja que amenaza el sueño de Cristina". Inteligente, sabe que más importante que llegar es luego mantenerse. Ve entonces que Massa necesita pactar con lo sucio, con aquello que asusta a la biempensante clase media, con la negritud. De ese modo no hay transversalidad que aguante, no hay coalición clasemediera antiperonista que permita arribar y mantener el poder. Le sugiere entonces, pragmático como los liberales conservadores vernáculos también suelen ser, que debe dirigirse defensivamente hacia el peronismo. Un retorno al cafierismo, a la revolución de los Coroneles. No creo equivocarme si digo que más temprano que tarde veremos al massismo disputar nuevamente por el discurso peronista, con cantos hacia aquello que hasta ahora vienen tratando despectivamente como “el sesho" y “la cáscara vacía" y en odas a su renovación. Es que los zapatitos blancos de Béliz, en el peronismo, no sirven para el barro de la ascensión política última.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Somos peronistas de Carlos Corach

Hace algún tiempo ya, en pleno auge de la batalla cultural, cuando la semiótica prevalecía, alertábamos sobre la importancia de prestar oídos a personajes como el aludido ex ministro menemista (acá y acá), aunque fuera por entonces Beatriz Sarlo quien acaparara mayormente la atención. La revista Debate reconoció esa necesidad, citando esos posteos. Hoy Corach firma una columna estupenda en LA NACION. Estamos prácticamente de acuerdo con todo y recomendamos su lectura. Extraemos algunos párrafos que hacen a la comprensión del presente:

«...En todas las circunstancias, el peronismo aseguró la gobernabilidad del país, tanto durante las crisis propias como ajenas. El verticalismo es el reconocimiento al liderazgo de un jefe, de un conductor...

...El verticalismo no es sinónimo de obsecuencia ni de clausura de los debates internos entre las principales corrientes del pensamiento que se cobijan dentro del peronismo...

...La asombrosa capacidad de estructurar y controlar las transiciones, desde el fin del ciclo de un liderazgo hasta la aparición del sucesor. El peronismo ha conocido los liderazgos de Juan Perón, Carlos Menem, Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. Al extinguirse, en el caso de Perón por su muerte, y en el de Menem, por la finalización de un ciclo político, el peronismo proveyó una conducción colegiada sustitutiva que se hizo cargo de la situación. Fueron las organizaciones sindicales las que ejercieron la conducción del movimiento hasta la derrota de 1983 frente a Alfonsín. Y fueron sucedidas por la liga de gobernadores peronistas hasta el triunfo de Menem, que asumió un liderazgo unipersonal.

Terminada su presidencia, Menem es sucedido por la liga de gobernadores hasta la aparición de Néstor y Cristina Kirchner, en mandatos sucesivos. Al final del ciclo actual, Cristina será probablemente sucedida por la liga de gobernadores u otra conducción colegiada, hasta que un nuevo liderazgo unipersonal asome en el horizonte y se consolide, estimo, en un triunfo electoral en elecciones presidenciales...».

Hacia 2015 estimamos que el peronismo de la PBA tendrá un rol más importante que antaño, producto de la emergencia del municipalismo -propiciada por NK y CFK-, el quiebre de los intendentes nucleados en el FR pero, más importante en términos prácticos, los últimos movimientos del peronismo que aún reconoce a Cristina como su conducción pero con mayores márgenes, hoy, de maniobrabilidad. Sobre todo esto postearemos algo mañana. Sigamos con Corach:

«...La gran reserva electoral del peronismo, que lo hizo prácticamente imbatible electoralmente, es, sin duda, la provincia de Buenos Aires. Si el peronismo se divide en ese distrito, la ventaja se neutraliza y se abre la posibilidad de una derrota a nivel nacional. Las elecciones de 1983, con un peronismo alejado de los reclamos de la sociedad, y las de 1999, con un frente interno de cuestionamientos recíprocos, son un claro ejemplo de esa posibilidad...».

A tono con lo que venimos sosteniendo sobre las posibilidades del pan republicanismo, y a tono también con lo que sostenemos acerca de la importancia de no reproducir la elección de 2003. Fueron también las apelaciones de Scioli y Pichetto acerca de la unidad del peronismo. Sigue Corach:

«...la sociedad reclama una transición pacífica e integradora de todas las vertientes del peronismo, convocante de las fuerzas políticas opositoras, a fin de crear las condiciones de una generosa colaboración que profundice lo que se haya hecho bien y corrija los errores...

...Una condición necesaria en este proceso es la reconstrucción del sistema de partidos. Se debe corregir el gigantesco error, del que el peronismo fue el principal responsable, de autorizar en 2003 el desmembramiento partidario...».

Mi principal -y casi única- discrepancia con Carlos Vladimiro: el traslado de la interna hacia el resto de la sociedad, en 2003, permitió zanjar dos proyectos antagónicos dentro del peronismo. El de profundización del neoliberalismo -dolarización incluida- liderado por Menem y el neokeynesiano incipiente, en alianza con Brasil, conducido por Duhalde y la liga de gobernadores, y luego profundizado por NK y CFK. ¿Se enfrentan dos modelos hoy en el peronismo? ¿Massa propone algo diametralmente opuesto? Está claro lo que el kirchnerismo significa, no tanto todavía el massismo, aunque las alianzas que pretende (y que son las que, no olvidemos, están disponibles si de enfrentar al kirchnerismo se trata) sean indicios importantes en ese sentido. Finaliza Corach (y recomendamos su lectura completa):

«...Después de casi 25 años de ejercicio ininterrumpido del poder, el peronismo se debe un amplio debate y una sincera autocrítica. Estas metas deberían alcanzarse en los dos años que restan de la presidencia de Cristina Kirchner. El punto crucial del tiempo político inmediato por venir ha de ser cuando el conjunto de la sociedad deba decidir en una interna abierta (las PASO) los candidatos del Partido Justicialista...».

jueves, 24 de octubre de 2013

Pliego de condiciones para 2015

No será un emérito como José Claudio Escribano, ni será una nota formal presentada en persona, feis tu feis -como dicen allí donde solía cortarse el queso-, pero el artículo de Alejandro Fargosi, ayer en LA NACION, bien puede ser leído como un “o si no... ¡resolvieron darse gobierno por un año, putos!". Claro, en el actual contexto ese año pueden ser cuatro y con reelección incluida. Es que pueden asustar todo lo que quieran, capo, pero sólo encontrarán un Presidente/a dócil a sus requerimientos si ese Presidente/a decide -él, solito, en su fuero íntimo, en la profunda soledad plena de vacío y matambre al roquefort de la noche- ser un blandengue y hacerles caso por unos minutos de popularidad, efímeros como docena de empanadas en mi cumpleaños.

Según Fargosi, peor que las armas que tiene La Cámpora (¿se referirá a sus cuentas de Twitter?) es el arsenal con el que el kirchnerismo sostuvo su Estado nazi durante estos años, para terror de los Darines, Gianolas y Caseros de la Patria. ¡La Shima-Uta que los parió!

Sostiene Fargosi que el próximo Presidente sólo será grande si deroga las leyes aprobadas para someter -¡oh!- a la Justicia. Sólo seremos un país democrático si terminamos con las prórrogas de la emergencia y las facultades extraordinarias (admisibles sólo en situaciones de Guerra como la pelea entre Moria y Sofía o Lanata y Luis Ventura). Debe sancionarse un nuevo régimen de coparticipación, derogarse la ley de abastecimiento, legislar sobre transparencia (regular sobre los vidrios polarizados, supongo), derogar -ofcors- la ley de medios y acabar con las persecuciones de la AFIP y, bueno, ¿qué puede decirse del INDEC que no haya sido dicho ya por prestigiosos académicos como Fernando Iglesias? (se lo extraña... ¡Volvé del voley, Fer!). “...¿Lograremos un presidente que nos abra la puerta al futuro y comience su gestión cambiando las leyes que le dan un poder inadmisible en una república?...", se pregunta, para -casi- finalizar.

Nos enternece tanto amor por la República, claro, pero creemos que Martínez de Hoz o Dromi tenían mayor poder de síntesis. En fin, casi que podríamos adelantar, jauretchianamente, que si el próximo Presidente/a cumple alguna de estas requisitorias, debe ser inmediatamente juzgado por alta traición a la Patria o, por lo menos, juzgado en sus capacidades para ser declarado un insigne pelotudo.

La macana es que a Fargosi no le faltan precisamente postulantes para que este vuelva a ser su país normal...

martes, 22 de octubre de 2013

Pagni y Massa: ¿peronismo o transversalidad?

El pelado analista, militante del sector racional del mitrismo, recomendó recientemente a Sergio Massa que en 2015 fuera a la caza del voto independiente. Manolo lo interpretó como un pedido para «…que “rechace expresamente” a sus “socios-Pares” (y se rodee de) Personalidades y Sellos, que no carguen con las “molestas” Bases, y que además sean “Presentables socialmente” ante las Clases Medias; en especial el Sector ABC1…». Es decir, Pagni estaría advirtiéndole a Massa que el personalismo puede vencer a la organización durante un acotado periodo tiempo (éste, de 2013 a 2015) y el resto (el peronismo) viene solo después (o si no, mejor, parece desear el pelado). No consideramos del todo equivocada la tesis. Pagni, para resumir, le recomienda que conserve el caudal electoral que con seguridad cosechará en estas legislativas, compuesto por voto peronista, sí, pero –como también sostiene Manolo– por voto republicano, progresista o, aún, antiperonista (o antikirchnerista; los límites suelen ser difusos). No lo dice, pero sugiere desde LA NACION que parte de ese caudal puede esfumarse si STM retorna a mixarse con el peronismo realmente existente. Manolo, en cambio, le advierte que, por fuera del peronismo, cuenta con pocas chances. Algo que también consideramos acertado.

¿Se observa la contradicción? Es que, al romper con el FpV, Massa pergreñó una estrategia a varios frentes. Por un lado, montarse electoralmente sobre una corriente de rechazo al kirchnerismo que se potenció desde 2011. Por otro, sus aspiraciones políticas no pasan por derrotar a Cristina sino que su competidor directo es Daniel Scioli. No es tanto el Congreso nacional, como aquí señaláramos, sino los consejos y la legislatura bonaerense sus objetivos primeros. Para continuar con la estrategia de poder massista, ofrece al electorado un kirchnerismo edulcorado mixturado con peronismo republicanizado y al sistema político (peronista y no peronista) la promesa de una apertura mayor que el kirchnerismo. Para ello se apoya en su Liga de Intendentes de distritos ricos de la PBA y teje alianzas con los sectores económicos que mayores reparos presentan frente al oficialismo nacional (Massa les promete recuperar injerencia decisional). Como nosotros, Pagni ve entonces que el espacio disponible para el crecimiento de una candidatura nacional de Massa difícilmente comprenda al peronismo nacional. No sólo por sus propuestas y alianzas, sino por el espacio que el FpV mismo ocupa y que no resignará alegremente. Sin una reconfiguración determinada por tropiezos económicos o una caída pronunciada de Scioli (que por ahora, según Zuleta Puceiro, no se verifica), 2015 enfrentará al panrepublicanismo del radicalismo y el FAP (¿+ Carrió?), al peronismo de la Liga de Gobernadores nucleado en el FpV y a un espacio más transversal en lo político (Liga de Intendentes) pero no en lo económico (zona núcleo) bajo el liderazgo de Massa.

Los sondeos para el próximo domingo 27 no parecen configurar un escenario catastrófico, además. Luego de registrar una brecha de casi 14 puntos inmediatamente luego de las PASO, el reconocimiento que de los resultados hizo el oficialismo estrechó ese margen a un más escaso 7 u 8%, nada muy alejado del casi 6% que separara a Massa de Insaurralde en agosto. Por eso STM debió asustar con el retorno de la re-reelección si la diferencia fuera inferior al 10%, y por lo mismo el turco Asís consignó que si la diferencia se incrementara en apenas un 1% significaría una derrota para Scioli. Silogismos estos últimos que tienen toda la apariencia de pretenderse profecías de autocumplimiento mandatorio antes que argumentos racionales. La expectativa, por si fuera poco, ha sido en parte despejada por las PASO.

Los resultados del próximo domingo 27 entonces, hacia el interior del peronismo, no configurarán la ventaja clara con la que CFK derrotara a Chiche Duhalde en 2005, ni el impacto simbólico que el triunfo de Cafiero significara sobre el aparato sindical al mando del peronismo derrotado en 1985. Podemos decir que Pagni lee en consecuencia que el escenario se configurará de manera similar al de finales del menemismo (algo con lo que coincidimos), pero pretende que Massa sea De la Rúa en lugar de Eduardo Duhalde. También que su Liga de Intendentes sea la Alianza antes que parte de un peronismo en relaciones promiscuas con el kirchnerismo. Si Sergio Tomás decidiera no escucharlo –aunque escucharlo es la opción que se lleva las palmas por ahora–, aquí consideramos que una ventaja de 10 puntos no significaría aún que ya derrotó al FpV (CFK, Scioli, gobernadores, diputados y senadores). La resolución del dilema peronista camino a 2015, creemos, será fundamentalmente política. Para no extender demasiado este post, volveremos sobre eso en otro.

lunes, 29 de julio de 2013

Ay, Morales (Solá) a mi no me lleva... porque no me da la gana

...Moralito' a no me ieva (La Gota Fría, Carlos Vives).

Recibió mucho atención la nota de Joaco en la blogósfera. Hacía tiempo no ocurría. Debería sentirse orgulloso: recuperó por un instante aquello que lo hizo el analista estrella del diario de Mitre y uno de los abonados habituales al destripamiento bloguero en épocas (y épicas) de la résistance.
- ¿A qué te referís con aquello?
- Simple: operar, pero con probabilidades de incidencia real.
-¿Qué dijo ahora que no dijera antes?
- Que Scioli y Massa son lo mismo, que no tienen proyecto de país fuera del argumento imágenolo/encuestológico y que ese argumento está basado en el “famoseo".
- Es cierto eso...
- En parte, puede ser. Ninguno modeló nunca grandes definiciones ideológicas, es cierto, pero en 2015 Scioli habrá sido gobernador de la PBA durante ocho años, secretario y vicepresidente; Massa intendente de Tigre, jefe de gabinete y capo de la ANSeS.
- Pero igual son lo mismo...
- Y... si pensamos que uno es uno y sus circunstancias, no lo son: la circunstancia de Scioli implica mayor continuidad y la de Massa mayor ruptura respecto a la cabeza del Poder Ejecutivo y al sistema de poder hoy vigente.
- ¿Entonces Morales Solá...?
- Intenta operar sobre la realidad: reconoce al kirchnerismo en lugar de clausurarlo y miente que Massa y Scioli son lo mismo, cuando hoy representan cosas distintas.
- ¿Y...?
- Y... eso funcional a Massa: si son lo mismo pero Massa tiene lo que a Scioli le falta.... Lo que hace Moralito' es intentar retener (y aún arrastrar) los votos que desde Scioli sumaba Massa, porque esos, en parte, son los que están acortando hoy la brecha entre el del FR e Insaurralde.
- Claro... Y hace control de daños respecto al pacto Massa-Macri. Si el kirchnerismo los corre con eso, Morales los separa para justamente no espantar al votante que no es anti-K furioso como el jefe del PRO.
- Porque sabe, además, que ese voto anti-K va a llegar por decantación.
- Y por eso le pega también al radicalismo...
- Redondito, ¿no?
- Rendite, Pagni. Dedicate a otra cosa o esperá a que se jubile el maestro...
- Bueno, lo corrieron a Grondona y le pusieron a Fernández Díaz al lado... Algo se debe haber asustado el tipo...

viernes, 28 de junio de 2013

Sobre los primeros días de Insaurralde y Massa

La largada oficial de la campaña, en esta primera semana, favoreció a Insaurralde por sobre Massa. Si bien el mayor centimetraje en los diarios de mayor penetración se lo llevó el tigrense, no es menos cierto que debió soportar las declaraciones de Tundis, Michetti y el Dr. Fabián Gianola. El candidato del FpV, en cambio, no sólo no tuvo problemas con sus compañeros de lista, sino que desde el lunes mismo se sumó Daniel Scioli a la campaña que mañana sábado contará con el espaldarazo bautismal de Cristina.

Tundis. La periodista de Clarín sorprendió a propios y extraños comentando jocosamente su condición de socialista pero, sobre todo, lo hizo cuando mencionó que ni siquiera Sergio Tomás lo sabía.
Michetti, por su lado, comenzó a enterrar la supuesta ecuanimidad del candidato del FR cuando lo postuló para una interna en 2015 con Mauricio Macri. Massa ganó apoyos en la 1ra. Sección del Conurbano a cambio de amigos que hacen casi innecesarios a los enemigos. Deberá poner mucha energía en demostrar que no es Unión-PRO sin De Narváez. También que, al contrario de la fuerza ganadora de 2009, permanecerán unidas tantas figuras disímiles y aunadas sobre la marcha. El presidente del Concejo Deliberante de Tigre, Julio Zamora, lo reconoció al decir que «después del 23 de octubre hay una prueba de fuego que es demostrar que a pesar de a diversidad y el resultado, este espacio va a continuar trabajando junto». La necesidad de aclararlo no es la mejor señal. Debieron hacerlo luego de que el oficialismo los describiera como un rejunte.
También por los bombos y platillos que Clarín le dedicó a las declaraciones de Gianola, el diario de Magnetto le está pidiendo a Massa definiciones más fuertes que las que todavía entrega. A propósito de Gianola y su «este Gobierno va hacia una dictadura», el gobierno de EE.UU. accedió a desclasificar para nosotros la siguiente comunicación secreta, filmada con un drone:

(Plano corto. Una mano toma el teléfono y marca un número. El plano se va alejando a medida que se desarrolla la conversación)

- Aló, buen día. Soy el Dr. Gianola y quería avisarles que acabo de denunciar que el gobierno se encamina a convertirse en una dictadura...
- Buen día, Dr. Lamento informarle que ya se le adelantaron el Dr. Macri, la Dra. Carrió y el Dr. Quintín.
- Ah, pero que contratiempo. Pensé que sería una novedad...
- No, Dr. La Dra. Susana también nos avisó del avistamiento de una dictadura viva.
- Entiendo, entiendo. Y... ¿la mataron...?
- ... ¿A Susana...?
- A la dictadura, viva, digo...
- Se trataba de una falsa alarma, Dr.
- Ah, pensé que sería como en Uruguay, que destituyeron al dictador Lugo...
- Eso fue en Paragu... Ehhhh, no importa. Le tengo un mensaje del Dr. Massa, Dr., dice que la corte con lo de la dictadura.
- Bueno, pero que se fije, porque estamos haciendo quedar al Gobierno como ineficiente...
- ...
- ¡Claro! ¡Si hace años que se encaminan a una dictadura y nunca llegan!
- Dr., aténgase a su libro, por favor. (¡Click!).
- ... Me colgó el hijo de puta. Y bueh. (Mira a la cámara. Plano se acerca a la cara) Igual te quiero decir. A vos. Cristina. No. Tetenemos. Miedo.

(Cortina musical. Corte comercial).

LA NACION, por su parte, se debate entre la excitación de haber conseguido un símil Scioli que rompiera con el kirchnerismo y una solapada decepción ya que su gorilismo tradicional sufre que el futuro se defina dentro del peronismo. Para la primera reacción, el espacio de publicidad cedido por Laborda, para la segunda una nota de un cada vez más devaluado Fernández Díaz que comienza a componer su nota a partir del quinto párrafo para terminar diciendo, resignado, que «...el candidato a diputado nacional juega con la errónea superstición popular de que no se puede gobernar el país sin el peronismo. Y, por lo tanto, sin decirlo, propone en la política la vieja fórmula que se utiliza para conjurar el mal de amores: un clavo saca otro clavo. Puede ser una buena táctica. El problema es que así los argentinos siempre nos quedamos con un clavo».

La suposición no es errónea, lamentablemente.

Insaurralde -lo consignamos al principio-  empezó mejor la semana. Quienes secundan su candidatura «... consideran que Massa se metió en la campaña con un techo en su intención de voto y difícilmente pueda superarlo. En cambio, estiman que Insaurralde arrancó con un piso interesante y tiene un amplio margen para crecer...». Coincido con la apreciación. El desafío es superar el nivel de desconocimiento. Mencionan también que la lista del FpV es más peronista y la del FR más noventista. Otra vez coincidimos. Fueron pasos en la dirección correcta que Urribarri, consultado sobre una posible re-reelección, señalara que «nadie del Gobierno, ni siquiera cercano al Gobierno piensa instalar o hablar de la reforma para que nadie se perpetúe en el cargo» y quienes pretenden hacerlo tienen como interés «horadar la figura de la Presidenta». En el mismo sentido afirmó el propio Insaurralde que «de temas que constitucionalmente no están permitidos, me parece que directamente no vale ni opinar. El tiempo es de defender lo que hicimos, hablar de gestión y de todo lo que se viene en la Argentina». Y, caramba, una vez más coincidimos: defender lo realizado, hablar de gestión (Lomas de Zamora tiene datos para posicionarse por sobre Tigre: a) Hogares sin agua de red: Tigre 35,81%, Lomas Zamora 2,51% y b) Hogares sin cloaca: Tigre 82,8%, Lomas Zamora 69,1%¹) y expresar todo lo que se viene en Argentina me parece fu-da-men-tal.

¹ Resumen cortesía de Norberto.

martes, 11 de junio de 2013

Yo quiero ver un tren

La mañana me encuentra sospechando en el aire... híper ultra contaminado (...)
Yo quiero ver un tren. Llévame a ver un tren...

Scibona planteó en LA NACION [1] que el oficialismo reestatizará más líneas ferroviarias antes de las elecciones y, como pocas veces ocurre, uno desea que esta vez estén cantando la justa.

Más allá de la cuestiones ideológicas y estratégicas a las que uno apela como soporte, Scibona menciona los argumentos electorales (esa maldad intrínseca del kirchnerismo para tomar medidas en beneficio popular y esperar, luego, retribución en las urnas. Profundo asco) pero, más importante, los argumentos económicos, emparentados con una de las razones que llevaron a reestatizar las jubilaciones privadas. Alienta a pensar en que la información pueda concretarse: «...el gobierno de Cristina Kirchner podría anunciar la reestatización de por lo menos 5 de las 7 líneas ferroviarias de pasajeros del área metropolitana (...) esa decisión en ciernes sinceraría una paradoja: el costo operativo de esos servicios concesionados por el Estado nacional a operadores privados es cubierto mayormente por el mismo Estado mediante subsidios que no han dejado de crecer. La prueba es que, según cifras oficiales, insumieron 2116 millones de pesos en lo que va de 2013 y 4700 millones a lo largo de 2012. De ese total, casi 70% en promedio se destina al pago de salarios, proporción que se eleva al 75% en algunas líneas. Conclusión: el Estado reestatizaría servicios virtualmente estatales...».

Cuando en 2009 el oficialismo decidió recuperar el dinero timbeado por las AFJPs tuvo en cuenta Lehman Brothers, pero más aún que el Estado se hacía cargo de una parte importante de las jubilaciones privadas. Por supuesto, uno de los argumentos para seguir combatiendo la “intromisión" del Estado será el “¿por que ahora?", que no es otra cosa que el reconocimiento de una derrota discursiva y la incapacidad por torcer la percepción de buena parte de la ciudadanía (Lapop 2010, Vanderbilt, EE.UU.) de que el Estado debe gestionar lo que efectivamente debe ser público. Como cuenta Aldo que ahora reflexionan los británicos acerca de las privatizaciones ferroviarias tatcherianas [2]: «...Ferrocarril privatizados han significado mayores tarifas, trenes viejos y una mayor factura para el contribuyente, con las empresas de trenes desviando las ganancias a los accionistas sin apenas inversión, señala un informe reciente.
Los investigadores dijeron que el público se "engañó" al pedir la abolición de las empresas ferroviarias estatales (...) El informe (...) dice que las compañías de trenes privadas dependen en gran medida de las subvenciones públicas para ejecutar los serviciosSostiene que la privatización ha dado lugar a un subsidio indirecto oculto de los contribuyentes...».

¿Y por qué ahora, entonces? Porque la oportunidad lo amerita. Porque el sistema de alianzas (o su ausencia, algo que hemos criticado) ahora lo permite: con Moyano afuera se perdió potencialmente presencia callejera y se sumó al campo opositor un activo engordado políticamente, durante un buen tiempo, por el propio oficialismo, pero permite avanzar, por ejemplo, con la reestatización del control del Belgrano Cargas. Y hacer a aquello que ya sostenía CFK en 2010 y 2011 acerca de la competitividad. Y porque si el Estado la va a poner, no tienen por qué llevársela los privados, menos aún si lo que recauden mejora la ecuación. Un tipo de sintonía fina, digamos.

Si finalmente podemos celebrar lo adelantado por Scibona, será eran referencia al transporte en el área metropolitana de la CABA-GBA, radio de acción principal del kirchnerismo como movimiento político. El transporte en las provincias, como debería ser en el GBA-PBA y en la CABA, depende del poder institucional local, pero está, como suele ocurrir, bajo la presión de concesionarios que invierten poco o nada y exigen incrementos en los subsidios luego de cada paritaria. No sería una mala idea que avanzaran por la senda que está empezando a trazar para el transporte que de el depende el Estado Nacional.

[1] http://www.lanacion.com.ar/m1/1589802-la-reestatizacion-estatal

[2] http://aldoulisesjarma.blogspot.com.ar/2013/06/el-nuevo-orden.html

domingo, 12 de mayo de 2013

Guillermomartinistas de Perón (#neogorilismo)

Va sin reflexiones, addendas ni nada. Simplemente quiero tener esta entrevista a Guillermo Martínez [1] en el blog:

Laura Di Marco
Para LA NACION

"Ha surgido un nuevo gorilismo en la era de los K, que consiste en rechazar todo lo que hace este gobierno por considerarlo contaminado y sospechoso. Se trata de un odio irracional, que no se toma el trabajo de analizar cada medida en particular ni de comparar honestamente a esta administración con las anteriores", dice el escritor Guillermo Martínez, uno de los narradores argentinos más traducidos en el mundo. Martínez, que además de escritor es matemático, considera a los Kirchner "la máxima izquierda que puede tolerar la sociedad argentina", aunque aclara que no se siente kirchnerista.

"Como hombre con militancia en la izquierda, reconozco que este gobierno hizo muchas de las cosas que haría un gobierno socialista, pero las alianzas que tuvo que trabar para poder sostenerse en el poder me parecen repudiables y hacen que yo no pueda sentir identificación", explica.

Hace casi un año, uno de sus relatos, "Infierno grande", fue publicado en la prestigiosa revista estadounidense The New Yorker. Martínez se convirtió, así, en el segundo autor nacional, después de Jorge Luis Borges, en lograr ese privilegio.

Se crió políticamente en el PC, más precisamente en la Federación Juvenil Comunista, y en los años 80, tuvo militancia gremial y política. "Cuando hacía política buscaba cambiar el mundo, pero no logré cambiar ni al consorcio donde vivía", ironiza.

Martínez afirma que los ciudadanos comunes tienen la tendencia a creer en las teorías del complot, porque ese mecanismo contribuye a elevarles la autoestima. Dice: "La gente tiende a descreer de las explicaciones más sencillas y lógicas y, en cambio, cree con facilidad en historias de poderes ocultos que conspiran para producirlos. Esa creencia genera la sensación de que uno es un iluminado y no un ingenuo, como todos los que «compran» la versión oficial. Por eso digo que es un mecanismo que está al servicio de elevar la autoestima. Aunque, ojo, a veces los paranoicos tienen razón. Es obvio que las logias existen, pero de ahí a suponer que todo lo publicado es falso hay un trecho largo".

-¿Será por eso que tienen tanto éxito los libros de historia que supuestamente muestran la trama oculta de las versiones políticamente correctas?

-Por supuesto que sí. A la gente le encanta cuando le cuentan que el hombre, en verdad, no llegó a la Luna, o que las Torres Gemelas en realidad cayeron por un autoatentado perpetrado por el FBI.

-¿El momento actual hace que se interese más o menos por la política?

-La política me interesó siempre. Como socialista, observé el surgimiento de este gobierno con escepticismo, pero poco después me sorprendió empezar a tener cierta esperanza. Por ejemplo, cuando se reabrieron los juicios a los militares, que ya nadie pedía; cuando tranquilizaron el desborde social sin matar a nadie y, sobre todo, cuando rompieron el discurso único en el manejo de la economía y dejamos de tener un monitoreo constante sobre nuestros asuntos.

-¿Por qué cree que existe tanto rechazo hacia el kirchnerismo, sobre todo en la clase media?

-Porque la clase media argentina -a diferencia de las clases medias en otros países donde he vivido, como Gran Bretaña o Estados Unidos- es muy ostentosa y sólo se solidariza con las clases más bajas cuando le va mal. ¿Te acordás cuando, en 2001, golpeaban cacerolas? Entonces, en el declive, es cuando la clase media está de acuerdo con un gobierno que impulsa el aumento de los impuestos o el blanqueo de la empleada doméstica. Pero esa alianza se rompe cuando las franjas medias empiezan a mejorar y entonces ya no están tan de acuerdo con los impuestos, porque tocan su bolsillo. Ese fenómeno encarna el nuevo gorilismo que vemos hoy.

-¿En qué consistiría ese neogorilismo del que habla?

-Es un odio irracional a cualquier cosa que haga este gobierno, sin tomarse el trabajo de pensar honestamente si la medida es buena o mala para ellos. O de comparar esas medidas con las administraciones anteriores, que no fueron mejores. Los brotes de felicidad que produjo la enfermedad de Kirchner fueron otro indicador. Lo más elocuente de este gorilismo es que cuando la clase media comienza a mejorar también empieza a mimetizarse con los valores de la clase alta.

-Pero ¿no es este gobierno el que basa su modelo en el aumento del consumo y mide sus logros en función de la cantidad de autos o de electrodomésticos vendidos?

-Sí, claro. Pero habría que recalcar que existe otro sector de la clase media que se enrola en la educación, en los deportes o en las ciencias, que está más volcado a la cultura y que no necesita consumir tanto. Por otra parte, el Gobierno también debería tomar en cuenta los consumos culturales para medir logros, en lugar de deprimirse porque no rompimos un récord de venta de autos. Es curioso observar lo que sucede con los autos y el tránsito en la Argentina, porque son reveladores de nuestra cultura política. Estar al volante es administrar un pequeño poder, que pone a prueba la autolimitación. Y por la forma en que se maneja, es obvio que eso no ocurre. Cómo manejan resume quiénes son los argentinos.

-¿Y la autolimitación no implica, también, renunciar a comprar dos millones de dólares cuando se tiene información privilegiada, precisamente por estar en el poder?

-Desde luego. Por eso siempre creí que haber nombrado la Corte que tenemos fue un momento de iluminación, en el que sí hubo una autolimitación. Fue un milagro.

-Usted señala los vicios de la clase media, pero el escaso apego de los Kirchner a la autolimitación, o sus alianzas dudosas, también socavaron sus lazos con las clases medias urbanas.

-El problema es muy difícil desde la ética política. Es probable que, para poder sostenerse en el poder en la Argentina un gobierno necesite hacer cosas repudiables: aliarse con intendentes impresentables, sindicalistas que chantajean, capitalistas amigos o con ciertos medios que ahora son enemigos, pero que antes eran amigos...

-Usted dice que los K son la máxima izquierda tolerable en la Argentina. ¿Y a Pino Solanas dónde lo ubica, entonces?

-Pino no podría hacer nada. No tendría la fuerza para barrer con viejas estructuras, ni tampoco para enfrentar factores de poder.

-¿Y Pepe Mujica no le gusta?

-Creo que a los gobernantes hay que juzgarlos por sus actos de gobierno. Y no me dio la sensación de que el Frente Amplio pueda considerarse de izquierda, ni tampoco Lula.

[1] http://www.lanacion.com.ar/m2/1253982-surge-una-nueva-forma-de-gorilismo-en-la-era-de-los-k

jueves, 25 de abril de 2013

Relato y Reforma Judicial

Todo lo que huela a kirchnerismo será siempre, para el relato de los medios opositores, escándalo y atropello. No existe posibilidad alguna de que se trate de la concreción de la voluntad de la mayoría. Pero aquello que no sea sospechado de kirchnerismo, o sobre lo que no convenga cargar un manto de sospecha filo-K, permanecerá afuera de los límites del relato opositor. Así, hemos asistido a la hiperbolización del artículo 114 de la Constitución Nacional para intentar calificar a la reforma propuesta por el Ejecutivo nacional como inconstitucional. Ejemplo:
...En su largo discurso de críticas al Ejecutivo nacional, Aguad aseguró que la reforma del Consejo de la Magistratura "es anticonstitucional porque colisiona con el artículo 114 de la Constitución", y aseguró que los cambios propuestos en el sistema de mayorías para designación y acusación de magistrados implican "una amenaza a la imparcialidad de los jueces"...
La parcialidad actual elogiada como imparcialidad. En fin, licencias poéticas del relato republicano. Pero veamos el artículo 114 de la CN:
Art. 114.- El Consejo de la Magistratura, regulado por una ley especial (...) Serán sus atribuciones:
1. (...)
3. Administrar los recursos y ejecutar el presupuesto que la ley asigne a la administración de justicia.
4. (...).
Pero he aquí que la Corte Suprema de Justicia, órgano del Poder Judicial cuya finalidad última es hacer respetar la letra constitucional, solicitó continuar administrando los recursos de ese Poder del Estado Republicano. Es decir: se aferran a "la caja", pecado kirchnerista si los hay. Y el oficialismo, como entiende que esto (y todo, incluída la Constitución Nacional) se trata de política, concede la modificación propuesta por Lorenzetti y los jueces federales:
...El secretario de Justicia, Julián Álvarez, afirmó que loscambios se harán a partir de una carta enviada por la Corte Suprema a la Cámara de Diputados (...) Las modificaciones (...) sondos. El primero es que la CSJ sea la que administre el presupuesto del Poder Judicial y la segunda es para que los secretarios de los juzgados sean designados sin concurso...
No escuché a ningún político republicano, legítimo representante del sector populista cacerolero moyanista-vandorista justiciero clasista, criticar la inconstitucionalidad de lo que propuso la Corte Suprema. Ni mucho menos leí en ningún medio republicano, preocupados por el avasallamiento a la Justicia corporativa, crítica alguna al inconstitucional pedido de Lorenzetti, jueces & Co. Es que Lo Malo, lo diabólico, sólo puede portar letra K.

miércoles, 10 de abril de 2013

Invertir la carga de la prueba: una obstinación mediática

Aunque la pelea con Clarín, o los medios, haya dejado de ser prioridad para el gobierno, la pelea contra el kirchnerismo será, hasta que se imponga eventualmente el albertofernandismo, el principal objetivo de la prensa corporativa. Sabemos: el Estado es un estorbo para el Mercado (¡psst!, adonde reside el Poder, Beatriz...) y utilizará las herramientas de las que dispone para atacarlo. Una de esos instrumentos se autodenomina “prensa independiente".

Ayer Emilio Cárdenas, en LA NACION [1], criticó la estrategia de campaña permanente llevada adelante por distintos gobiernos (y, principalmente, este horrible Gobierno argentino) debido, ¿argumentó?, a que disminuiría a la democracia (ajá), tornándola frágil (oia), propiciaría enfrentamientos (uy) y colocaría a «los medios de comunicación independientes (como) enemigos intolerables, simplemente porque no contribuyen al discurso que se impulsa desde el poder» (que lo parió).

Es decir, los ataques de distintos gobiernos a la prensa in-de-pen-diente -de Abellaneda (sic)- serían consecuencia de esta modalidad de comunicación gubernamental (proselitismo eterno, diría Diana Conti) y nunca al revés. El carro adelante del caballo. El baúl adelante del motor, como en los fititos páez.

Cárdenas, en su nota, menciona bien a Patrick Caddell, asesor de Jimmy Carter, como padre conceptual de la estrategia de campaña permanente [2]. Sin recordarnos, claro, que Carter fue elegido Presidente luego de que, debido a Watergate, Nixon debiera renunciar y su mandato ser concluido por Ford, su vicepresidente, en compañía de nenes como Rumsfeld, Cheney y el papá de W. Bush, George Sr.

Watergate fue un hito para la prensa, ya que no sólo catapultó al estrellato a los periodistas Woodward y Bernstein (y al hollywoodesco informante Deepthroat), sino que, con la renuncia de Nixon (insólito para la “democracia" norteamericana), consolidó el poder de los medios. Ya no quedaban dudas de que la prensa, como autodenominado Cuarto Poder, podía no sólo influir sino “renunciar" Presidentes. No sería necesario asesinarlos ya, como al montonero Lincoln o al sesentista Kennedy, sino que, a partir de entonces, ajusticiarlos mediáticamente sería suficiente. Más acá en el tiempo: Clinton. En Argentina, la yegua montonera, atea, resentida, marxista, grasa y enemiga del Papa Francisco.

Así, don Emilio Cárdenas (sí, a usted me dirijo), que Jimmy Carter y Caddell pensaran que debían sostener una campaña proselitista permanente, con el objetivo de mantener una popularidad suficiente que los blindara de una embestida mediática, debe entenderse antes en términos defensivos que ofensivos. Mascheranismo al palo. Un Ruggierismo, si usted prefiere. Fue comprender el profundo cambio que operó en la sociedad occidental la revolución tecnológico-comunicacional. Algo que la prensa tradicional se resiste a reconocer, por aquello de que el mejor truco del Diablo consiste en hacernos creer que no existe.

[1] http://www.lanacion.com.ar/1570810-gobiernos-en-campana-permanente

[2] http://en.m.wikipedia.org/wiki/Permanent_campaign

sábado, 2 de marzo de 2013

Re-re. La mirada mediática

Finalmente el arduo trabajo militante llevado adelante por los adalides contra la re-reelección, Hermes Juan [1] y Mauricio [2], ha dado sus frutos. Imagino a Binner brindando en este momento con un vaso de vino con soda (sin vino), recibiendo palmadas en la espalda de quienes veían con preocupación el inexorable hundimiento de la República. Pienso en Macri también, recibiendo felicitaciones de todas las empresas a las que les interesa el país, mientras levanta la copa de champán y brinda porque, ahora sí, sin la señora de ahí enfrente peleando por la re-reelección, por fin puede decirle a Antonia que duerma tranquila.

Antes que en la definición descartando la reforma constitucional, hoy los diarios opositores prefirieron centrarse en el ataque a la Justicia y en el terrible miedo que ahora los jueces, ahogados por el llanto, le tendrán al kirchnerismo. Clarín tituló: «Cristina anunció que avanzará sobre los jueces y la Justicia». Chiquito, abajo de todo, un recuadro para el anuncio de que no habrá reforma. LA NACION tituló: «La Presidenta anunció un fuerte avance sobre el Poder Judicial». Tampoco es titular el anuncio sobre la no reforma, quedó sólo para las frases destacadas.

Uno podría pensar que, luego de tanta alarma sobre una posible reforma constitucional para habilitarle a CFK la posibilidad de presentarse (presentarse) en el 2015, la lógica indicaría festejos, pitos, matracas, serpentinas y descorches varios antes de titular «Cristina renunció a la re-reelección», para abajo editorializar acerca del triunfo de los valores republicanos y el agradecimiento que el país le debe a la prensa, la medalla para Lanata, etc., etc.

El problema, estimados, es que la prensa opositora continúa siendo la cabeza de la oposición. No el total, pero sí parte visible de la oposición realmente existente. Y, como verdadero think tank y proveedor de argumentos, sabe que sin el fantasma de una posible reforma constitucional la oposición electoral se ha quedado sin su caballo de batalla más importante hacia el exterior del núcleo duro opositor. Tratándose de una elección legislativa, la inflación o el dólar (quizás este último sí, pero suena a poco) no son temas tan convocantes para quienes se pretendían salvadores de la República, tal el relato predominante en la vereda opositora.

Hasta me animaría a decir que este anuncio defraudó más a nuestros opositores que al kirchnerismo paladar negro en su versión más ultradianacontista.

[1] http://www.lacapital.com.ar/politica/Binner-junta-firmas-contra-la-re-reeleccion-y-espera-un-acuerdo-nacional-confiable-20120923-0036.html

[2] http://m.minutouno.com/notas/260179-macri-liderara-la-lucha-contra-la-re-reeleccion-cristina-kirchner

sábado, 1 de septiembre de 2012

Democracia radicalizada (o la crítica de Fidanza a los lectores de LA NACION)

En la Argentina de estos días una mayoría estrecha, en constante disminución, se inclina por el álgebra del conformismo; otros, que cada vez son más, advierten el peligro de una democracia radicalizada que los devore.
Eduardo Fidanza, La aritmética del conformismo, LA NACION, hoy.

¿Qué es una democracia radicalizada? No, esperen, mejor empecemos por el principio: ¿se trata de una crítica o simplemente de un fallido? ¿O se trata, como creo, de una crítica social al sujeto «canoso y educado» de Recoleta, Buenos Aires, que abordó a Fidanza en Juncal y Ayacucho y es incapaz de comprender una realidad distinta a la absolutamente suya? Porque la nota de Fidanza es eso: una crítica a su propio público, a los lectores mismos de LA NACION, un sopapo de "despertate, nene, que ya no hay vuelta a la Argentina del Centenario, octava economía, potencia en potencia y granero del mundo". Una argentina pre-peronista, pre-yrigoyenista, que había debido soportar tan sólo una tiranía, la rosista. Esa Argentina que es hablada a través del diario fundado por Bartolomé Mitre, patriarca de la argentinidad de los dueños de la Argentina. Para esa Argentina, le dice Fidanza a su nostálgico interlocutor, ya no hay retorno.

Avistamiento de oligarca durante el naufragio, en el Rio de la Plata,
de su palacio traído desde Paris. Buenos Aires. 1910.

Ese conservadurismo social, que generalmente -no siempre- camina de la mano del liberalismo económico, es depositario de una de las taras que suele achacarle al kirchnerismo (o al peronismo de Perón, je): el del pensamiento único. Extraña aritmética (expresada así: el kirchnerismo no permite que nadie piense distinto), esa del pensamiento único, porque es señalada como la cuña que divide a los argentinos. Extraña, digo, porque implica que si uno pensara como ellos no habría división alguna entre -snif- los argentinos. ¡Alegría! Para ellos: las vaquitas les pertenecen, mientras las penas siguen siendo de nosotros. En fin, todo sea por no perturbar su paisaje recoletense, sus barrios privados y su capacidad para ahorrar en dólares.

Alto. Releo y comprendo que el Sudaca Renegau tiene razón: uno tiene tan sólo un par de ideas y lo demás son variaciones, matices de éstas. Maldito Da Vinci. Lo que ocurre es que no estoy diciendo nada muy distinto a lo que comenté en lo del Comandante Cansado, quien renegaba, el jueves pasado, del deporte argentino de no ver al otro. Quizás Fidanza lo haya leído y de ahí su nota de hoy. No sería la primera vez.

Volviendo a la nota de LA NACION, es una acaba descripción la de Fidanza, cuando habla del temor del canoso y educado señor de Recoleta acerca de una «democracia radicalizada que lo devore»: reniegan de la democracia, reniegan del voto popular, no son capaces de comprender una realidad más abarcativa que la propia e intentan deslegitimar a la política (cuando no responde a sus intereses) en cada ocasión que se les presenta. Escuchen a Fidanza y comprendan su crítica. Quizás, sólo quizás, redundaría en un beneficio para todos. Quizás así, también, dejarían de hacer antiperonismo y/o antikirchnerismo bobo. Amén.

* Imagen: Federico Hurtado. Documentos del Centenario. Le agradecemos, una vez más, al Sudaca Renegau.

jueves, 30 de agosto de 2012

¡Capusotto goebbeliano!


El goebbelianismo ha llegado para quedarse. No fue Goebbels, de todas maneras, su máximo representante,  ya que el ministro de propaganda nazi sólo aplicó principios generales que pueden rastrearse aún en tiempos inmemoriales, y que pueden hasta ser relacionados con la producción en cadena fordista (de Henry y no de Ricardo Fort, no confundir, aunque el mediático argentino parezca salido de una cadena de producción estética), modelo luego adoptado, el fordismo goebbelianista, por las superproducciones hollywoodenses, Stephen King y Maru Botana, quien, rubia y angelical como se presenta, condena al gobierno que le corresponda el turno 2080 al quiebre del sistema previsional. Algo similar a lo que le ocurrirá a la próxima administración estadounidense, pagadera del babyboom postguerra.

LA NACION acusa a Capusotto de refritar una misma fórmula siempre. Humor bajo estereotipo rockero, dicen. «Eternas variaciones sobre un mismo tema». Uy, nada muy distinto a lo que hacen los medios concentrados opositores (y oficialistas, ojo). Es decir: lo que hacen los medios de comunicación en general respecto a la realidad: relatarla de acuerdo a la propia convenienvia. A Capusotto le conviene relatarla en forma de parodia. Y una de esas formas fue "¿Hasta cuándo?", de la que el mismo Diego decía allá por 2009: «Si bien tiene ese lenguaje muy relacionado al humor exacerbado, no deja de ser como ciertos relatos ficcionales que hacen algunos medios de la realidad y no están sustentados por una profundización de lo que se está diciendo: montan una especie de ficción en donde nadie dice que no haya violencia, pero también se utiliza políticamente. Entonces, un asesinato se repite quince veces y te están diciendo que son quince asesinatos». O repiten, goebbelianamente, que este es un gobierno nazi, que el kirchnerismo organiza juventudes hitlerianas y que todo está movilizado por el ansia de poder por el poder mismo. Y la hija de puta de Cristina que le pega a las criad... Ah, no, ese es el Rey Juan Carlos. Perdón. Volvamos.

No sentirían la necesidad de criticar a Capusotto si, previamente, no hubiera este sentado algunas posiciones respecto a su mirada política. En ¿Hasta cuándo? o en la parodia a los derechosos apolíticos que representa Micky Vainilla y que bien podía encarnar en un Mauricio Macri en sus comienzos. Ahora, Jorge Meconio.

La guerra de los medios ha llegado al amor. Digo, al humor. Porque la revistización de los diarios, otrora fuente de información con pretensiones académicas, es un hecho. Porque la función de los analistas y editorialistas mediáticos no es influenciar a todos, sino a los que luego, de manera posiblemente exponencial, pueden influir en sus círculos sociales. La revistización, el humor como vehículo de argumentos y falacias, es más efectiva que las citas de autoridad latinistas de un Mariano Grondona. Hoy. Antes no. El éxito de CQC en sus comienzos se sostuvo en esa fórmula. Nosotros lo sostuvimos en el verano del amor kirchnerista 2012 y lo seguiremos sosteniendo. Eso sí, a chistoso, a mí, no me gana nadie. Bah, sí, todos los que tienen más de 2.000 seguidores en twitter. Snif. Como éste, que el día que el Barça le ganó 3 a 2 al Real Madrid twitteaba:


* Como addenda, el comentario de ram: «...A mí, la verdad, Capusoto no me gusta tanto, pero, que lo encuentre goebbeliano un diario que es lo voz de esos simpáticos señores que pagaban un peso por la cabeza de un indio para "civilizar" la Patagonia, es mucho, tanto que podríamos decir que el humor goebbeliano es el del diario, fíjese, mentirosos, hijos de puta, cadáveres reales y racistas. Divinos». Maravishoso.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Mientras todos le pegan, acá aprovechamos el panfleto de Aguinis


Pobre Marcos: este gobierno hitleriano garantiza la libertad de expresión. Si no fuera así, si estuviera restringida, si la prensa estuviera efectivamente amordazada, su reputación no se arrastraría por el fango de la ignominia y su nombre no sería el hazmerreir de toda aquella mitad por la que Fito Páez no siente asco. En Buenos Aires. En el resto del país no le dan mucha pelota al intelectual aurorista, por suerte. Pero como uno sabe que Tata Dió' tiene su oficina central en porteñolandia, lee medios mal llamados nacionales y se topa con posteos en los blogs destrozando al líder de la resistencia fiscal, es casi imposible combatir, épicamente, por supuesto, la tentación de comentar la reciente nota de Aguinis en LA NACION. Dijo Marcos y es palabra del Señor. Del señor Aguinis, claro:
...las Juventudes Hitlerianas (...) sin embargo, por asesinas y despreciables que hayan sido, luchaban por un ideal absurdo pero ideal al fin (...) Los actuales paramilitares kirchneristas (...) en cambio, han estructurado una corporación que milita para ganar un sueldo...
Un barbarazo monstruoso que oculta, en el texto, otras ideas que son una genialidad, vea. Hay una, especialmente, contribución de aquellas al kirchnerismo, aunque no lo comprendan todos los que, sin misericordia por alguien que puede ya tener una atrofia frontotemporal asociada a la edad, se dedicaron a pegarle simplemente por ser un pelotudo a cuerda. ¿Es que no existe el derecho a ser un pelotudo? Díganme qué parte del Código Civil o Penal señalan a la pelotudez atómica, que forma parte indisoluble de lo humano, como algo a ser penalizado. Ninguna, estimados y pacientes lectores, porque esos textos fundamentales no se detienen en analizar la psicología de los ciudadanos, sino que legislan sobre el humano accionar. Y el accionar que debe ser penalizado no es el de Marquitos Aguinis, sino el de aquellos que le dan cuerda. LA NACION. Su editor, que consintió la nota sin detenerse a pensar "no, mirá, fijate la boludez que escribió. No podemos publicarla. Somo LA NACION, no Seprin o Tribuna de Periodistas. Toda una historia nos respalda, de justificación de crímenes atroces y atentados contra el pueb... Ah, sí, la historia nos respalda: podemos publicarlo. ¡Se imprime!".

Tratando de que las disgresiones no sigan acribillando este texto, señalemos inmediatamente la genialidad aguiniciana, la espléndida contribución que realiza al kirchnerismo cuando dice:
...Gracias a la épica kirchnerista ya no se pueden reunir familias enteras ni grandes grupos de amigos porque estalla la confrontación. Ahora hay elegidos y réprobos, progresistas y reaccionarios, izquierda y derecha que ni pueden dialogar. El oficialismo decide quiénes son unos y otros...
La voy a poner en práctica, se los aseguro. Nada peor que la astilla del propio palo. En la próxima reunión familiar o de amigos, cuando la polémica estalle, voy a proceder, hitlerianamente, a exhibir la nota de Aguinis, prácticamente impresa, con foto y todo, y resaltada en el párrafo citado, para decir a continuación:

- Familia/Amigos, todos saben de mi kirchnerismo recalcitrante. En razón de ello recibí una carta del gobierno que señala, claramente, quiénes de ustedes son los elegidos y los réprobos con nombre y apellido. Los conmino, entonces, a callarse la boca si no quieren que las tropas paramilitares kirchneristas penetren en este mismo momento rompiendo ventanas y puertas para hervirlos en aceite. A Cristina le gustan los niños tiernitos así que vos, Rodriguito, si no querés convertirte en niño envuelto (en la bandera de La Cámpora), quedate especialmente quieto. No crean que es un chiste: no tiene remate. O sí, lo tendría si no se callaran, inteligentemente, la boca. En ese caso los paramilitares kirchneristas los rematarían a todos.

Si el miedo no los paraliza, si no se callan inmediatamente la boca, será prueba de que este gobierno no mete tanto miedo como a Guillermo Moreno le gustaría. Es decir: confirmaría que el kirchnerismo es solamente un reformismo burgués tibión y putito y no la reencarnación del Mal. Veremos entonces.