
Viene del
post anterior. Sigamos roband... digo, extrayendo algunas conclusiones de esa entrevista de Fontevecchia a Carlos Corach. Ponete colorada (maoísta) de envidia, Sarlo.
Sobre el peronismo, la frase más picante de la entrevista:
—¿Qué era el menemismo?
—El menemismo era lo que hoy es el kirchnerismo. [agrego yo: ¡chan!] En la valoración política del peronismo, el presidente es siempre jefe y el que genera un movimiento...
Está muy bien. Es una descripción del movimiento, pero no de las fuerzas que lo impulsan. ¿Da lo mismo si va para un lado o para el otro? Evidentemente no. Ya con Duhalde, en el '99, una parte del peronismo quería dejar de descansar en la convertibilidad. Ok, me dirán que era una lucha por el control del aparato, pero a fines prácticos triunfó Menem. Si hubiera ganado Duhalde, quizás -sólo quizás- la salida de la convertibilidad hubiera sido menos traumática (y difícilmente el peronismo hubiera virado tan hacia la izquierda). Menem, por el contrario, fue funcional a su criatura, su legado -el que Corach todavía defiende, como vamos a leer más adelante-, y jugó fuerte en contra de Duhalde y a favor de la Alianza, que mantendría el modelo consensuado en Washington con un barniz de "seriedad".
Disgresión. Respecto a Carlos Saúl pensaba, antes del fin de semana, en la elección de La Rioja y el vínculo de Beder Herrera con Menem. Y justo encontré esta entrevista del '94 a
Jorge Abelardo Ramos (en lo de
Gonzalo FK) en la que el por entonces embajador del
Carlo' de Anihiaco se refiere a la campaña mediática del momento contra Menem:
-¿Qué sentido tiene, a su juicio, esta campaña contra el Presidente?
-Quieren impedir su reelección, si es que no pueden hacerle un juicio político y desembarazarse de Menem ahora mismo. En realidad, hasta los empresarios norteamericanos, según Toledo, no está de acuerdo con la Reforma de la Constitución. Tanto la rosca nacional como extranjera, juzgan que Menem ya ha cumplido su misión y debe irse. Están de acuerdo con la desregulación, con la apertura y las privatizaciones, pero no con el Presidente. (...) de todos Menem es la personificación de millones de votos peronistas. Actúa a la defensiva, en un cuadro mundial y nacional desfavorable. La rosca cree llegado el momento de establecer un gobierno "serio".
-¿ Y cuál sería ese gobierno serio?
- (...) En nuestros días, un gobierno compatible, por ejemplo, entre Bordón y Roberto Alemann, sería satisfactorio para el desguace final del Estado y el nacimiento de un Estado antisocial implacable al estilo del soñado por Herbert Spencer...
Justo Ramos, un
zurdo hecho y... ¿zurdo? defendiendo a Menem. Pero mi intención es tratar de abarcar el cuadro más grande: el establishment consiguió desembarazarse del peronismo -por entonces menemista- y colocar un gobierno "serio" personificado en la Alianza delarruísta. No funcionó. Entendieron que el peronismo es el partido capaz de garantizar gobernabilidad y por eso luego, antes que con la UCR, Alfonsín y Cobos,
Magnetto cenó con los que se decían peronistas y federales. Así que cuando Kirchner alertaba, en 2009, contra un retorno a los '90, era una advertencia no sólo para los votantes sino también para los peronistas que pudieran ver con ojos amables el entrismo denarvaeísta en la Provincia de Buenos Aires.
Demasiado largo para disgresión. Volvamos a Corach (malo, malísimo, ram):
...¿Por qué se estigmatiza de menemismo después de caído Menem? Porque la intención era encapsular un conjunto de dirigentes peronistas y eliminarlos en función de que pertenecieron al menemismo. Pero no por eliminar a fulano o mengano, sino por liquidar la estructura ideológica que Menem había incorporado al peronismo. El produce un giro copernicano en el pensamiento económico y social del peronismo...
Uf, por lo menos lo reconoce. Al giro copernicano, digo. Económico y social. Alejado, alejadísimo de los postulados del primer y segundo peronismo. Pero inscripto, ojo, en la lógica de la época:
"pasaba en todo el mundo" -dice Vladimiro en la entrevista-. La experiencia de haber comprado lo que pasa "en el mundo", en "los países serios", es lo que nos permite, humildemente y con dolor, decir que Irlanda, Grecia y España compran problemas al seguir comprando las recetas de ajuste que les venden. Como un buzón. A nosotros nos sirvió para entender que la heterodoxia no es mala palabra, que no hay necesidad alguna de volver a comprar recetas. Por lo de una Argentina económicamente libre y políticamente soberana que le permita aspirar a ser socialmente justa, ¿no General?
—¿El Frente para la Victoria fue un intento de construir un posperonismo?
—Hay un punto de inflexión en la construcción política de la Argentina que es la presidencia de Duhalde y el Congreso del peronismo, donde, a instancias de Duhalde, para bloquear un eventual triunfo de Menem, autoriza a que los peronistas representen a quien quieran. El kirchnerismo construye lo que llamaron el FpV. Es una respuesta a una situación especial, porque si eso no hubiera ocurrido, habría sido el PJ el instrumento electoral con el que hubiera ganado la interna, como lo fue de Menem cuando le gana a Antonio Cafiero.
Interesante. Siempre se dice que Menem hubiera ganado esa interna. Corach dice que no, que la hubiera ganado Kirchner con el PJ (bonaerense y duhaldista) como instrumento electoral. Que la legitimidad de la que gozó Menem, luego de su victoria sobre Cafiero, hubiera sido la legitimidad de Kirchner de cara a las elecciones generales de 2003. La hipótesis, entonces, es que Duhalde, mediante esta ingeniería electoral (trasladar la interna a la general), se aseguró dos cosas: el triunfo sobre Menem y que Kirchner no pudiera capitalizar esta fuerza fundacional. En otros términos: que siguiera dependiendo de él. Kirchner tuvo que esperar a 2005 para desafiarlo y vencerlo, en lo que podríamos denominar la interna del peronismo que terminó por configurar su cara actual. Ese triunfo de Cristina sobre
Chiche Duhalde, del que renegaba José Pablo Feinmann, fue el que posibilitó la "peronización" posterior en 2006/2007. O la kirchnerización del peronismo, como les guste más.
Quizás haya una tercera parte...