Hace un tiempo subí la serie de los Mayos de Agüero y se me quedaron olvidados en el cajón de sastre la de sus hermanos mayores: los de Riglos.
Curiosas formaciones rocosas y quizá la imagen más fotografiada y conocida de la provincia de Huesca.
Son además cuna de los amantes de la escalada con sus 300 metros de altura, y así en el lugar se han forjado gestas desde antiguo por abrir nuevas vías, desde aquellos primeros años en que se subía con alpargatas y cuerdas de andar por casa (en la última foto he marcado dos escaladores en plena faena, tomadas con teleobjetivo 200mm al pie mismo de la pared y con un pequeño recorte. A simple vista ni se veían).
Después de ver un buen puñado de fotos del lugar llegué allí con ciento y una fotos en mi mente. He visto maravillas de fotos al atardecer, con los tonos rojizos de la pared saturados. Pero la ideosincracia del turista me hizo llegar al lugar a las cinco de la tarde de un flamante día de agosto, y claro si juntamos las condiciones de luz y la mano del maquinista los resultados son los que son (entiéndase la excusa para no ser cruelmente lapidado)
Curiosas formaciones rocosas y quizá la imagen más fotografiada y conocida de la provincia de Huesca.
Son además cuna de los amantes de la escalada con sus 300 metros de altura, y así en el lugar se han forjado gestas desde antiguo por abrir nuevas vías, desde aquellos primeros años en que se subía con alpargatas y cuerdas de andar por casa (en la última foto he marcado dos escaladores en plena faena, tomadas con teleobjetivo 200mm al pie mismo de la pared y con un pequeño recorte. A simple vista ni se veían).
Después de ver un buen puñado de fotos del lugar llegué allí con ciento y una fotos en mi mente. He visto maravillas de fotos al atardecer, con los tonos rojizos de la pared saturados. Pero la ideosincracia del turista me hizo llegar al lugar a las cinco de la tarde de un flamante día de agosto, y claro si juntamos las condiciones de luz y la mano del maquinista los resultados son los que son (entiéndase la excusa para no ser cruelmente lapidado)