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sábado, 2 de mayo de 2020

Bang 74 - Let it drift ( KOTJ Records / Snap!! Records / New H Records Lp)


En un momento de tremenda inquietud, en el que nuestras vidas parecen encontrarse en un extraño suspenso, la aparición de nuevos trabajos discográficos es una de las mejores noticias que podemos recibir. A falta de vacunas y tratamientos, la tan ansiada libertad pasa por poder deslizar la aguja por los surcos y sentir que nada ha cambiado, que los tres viejos acordes y el olor a plástico todavía son capaces de erizarnos la piel. En medio de todo este caos, me tranquiliza saber que hay gente creando, idealistas borrachos de un necesario, ahora más que nunca, romanticismo, puliendo sueños y bruñendo sonrisas. La tan denostada cultura sale, una vez más, al rescate de miles de almas perdidas y la música vuelve a ser la mejor de las brújulas en un mundo desnortado. Esa llamada (a veces con desprecio y clasismo) industria del entretenimiento le planta cara a la más gris de las realidades imaginables, gritando con rabia y convicción que aquí no se para. Las pequeñas discográficas, los sellos independientes y sus bandas están dando un ejemplo de dignidad en el que quizás sea el contexto más adverso para sacar un disco. Pero claro, esto no va de dinero, aquí hay en juego algo muy diferente, algo que difícilmente podrán entender los pseudoartistas que se lamen las heridas versionando el estomagante “Resistiré”. Ustedes son inteligentes y seguro que no hace falta que se lo aclare pero, por si hay algún despistado en la sala, les voy a ilustrar con un magnífico ejemplo, tomen nota. 

KOTJ Records, Snap!!! y H-Records lanzan una OPA hostil contra el aburrimiento y la mediocridad, dando forma de vinilo al nuevo disco de Bang 74; sin olvidarnos de Rock Indiana, que se encarga de la edición en CD. Esta colosal unión de fuerzas ha servido para materializar el primer trabajo de la banda de Ferrol en 7 años. Demasiados años de silencio discográfico, que han quedado reducidos a cenizas por un LP soberbio, un ejemplo de cómo la energía ni se crea ni se destruye, se transforma en melodía. No debería sorprendernos el nivel de “Let It Drift”, segundo largo de Bang 74, ya que esta banda formada en 2006 venía dando lecciones de clase desde su primer sencillo, algo que corroborarían con el excelente EP “Three Kids” en 2009 y con las dos versiones (The Now y Rocky Erickson) que grabarían en 2012 para Rufus en un nuevo single; el LP “Hi-Flying Dreams” (Rufus Recordings, 2013), contribuiría a sentar, de manera definitiva, las bases del sonido de este trío. Fran Millarengo (bajo), Óscar Millarengo (batería) y Cristóbal Veiga (guitarra y voz) se han enfundado el mono de trabajo y han limpiado el material quirúrgico con el que dan forma a sus canciones: precisión, mimo y talento al servicio de la melodía. En los albores de su carrera, hace ya tres lustros, los referentes de Bang 74 estaban claros, era inevitable citar el power pop y el punk rock como sus mayores influencias, sin olvidar la querencia de este trío por las guitarras australianas, ese punto de high energy marca de la casa. Pero lo que ya se vislumbraba en su primer LP es ahora una realidad palpable en varias de las canciones de “Let It Drift”, que viran hacia un pop de raigambre 60’s y regusto psicodélico. La gran virtud de este trío ferrolano es que ese golpe de timón se produce sin perder ni un ápice de su pegada, consiguiendo que la energía no se diluya entre la melodía.

El ideario sonoro de Bang 74 se resume en los 3 minutos y 3 segundos que dura “Almighty Fuse”. El corte con el que se abre este “Let It Drift” es una colisión entre lo mejor de The Who y de Cheap Trick, lucha de poderes que da como resultado un fuerte seísmo en forma de canción redonda, sin fisuras. La búsqueda de la canción perfecta, que impulsa a los cazatesoros del pop de muchos quilates, está presente a lo largo de este LP, con episodios memorables como “All Straight Ahead”, uno de mis pasajes favoritos del álbum, donde la garra se viste de gala; como diría Lori Williams en “Faster, Pussycat! Kill!! Kill!!”: Como un guante de seda forjado en hierro. “Jungle Pam” es otra delicia, que podría haber firmado el Costello más cabreado e irreverente, y en la que las armonías vocales, herederas de los 60, encajan perfectamente con riffs de guitarra que parecen paridos en las Antípodas. “Along The Way” es un excelente medio tiempo, con un breve interludio en forma de guitarras lisérgicas que lo hacen irresistible. Parecido camino es el que recorre “Out Of Fashion”, que aporta unas seis cuerdas que huelen a pólvora en mitad de una canción que rezuma melancolía, enriqueciéndola además con un piano que nos recuerda al rock’n’roll de formaciones escandinavas como Diamond Dogs. “The Park Of The Peacocks” es puro pop de esencias 60’s, la puerta a través de la cual se cuela libremente la psicodelia en “Let It Drift”. Magia. No es casualidad que el siguiente corte se titule “Back To The Wild”, una canción que retoma la senda del disco, aunque introduciendo elementos diferenciadores, como una steel guitar; por si aún no se habían dado cuenta, “Let It Drift” es un LP de detalles, de una sutileza sólo apta para los oídos de quien se sienta a disfrutar de un disco con los cinco sentidos. “Drifting” es un nuevo ejemplo de la habilidad que tiene este trío a la hora de poner cada pieza del puzle en su lugar, un in crescendo de potencia que lejos de desbocarse siempre está al servicio de la melodía. Bravo. Mayor contención se produce en “Eager To Burn”, con unas guitarras medidas al milímetro, que arropan, pero sin tapar, la vigorosa voz de Cristóbal, y con un gran trabajo de armonías vocales que le da cuerpo a la canción. El décimo corte del disco, “Those Heartless Things”, tira de punk rock, pero siempre con esa musicalidad y ese gusto por el detalle que son el sello personal de Bang 74. Esa frescura y esa vitalidad también se desatan en “One More Round For The Captain”, menos de dos minutos de power pop afilado y adictivo. Finalmente, el rock desértico y lisérgico de “Thru’ The Desert” es el que sirve para bajar el telón de un disco notable, una canción que vuelve a coquetear con la psicodelia (didgeridoo incluido), envolviéndola en unas guitarras que son high energy en esencia pura.

Ojalá cuando usted lea estas humildes notas, palabras como virus, pandemia o confinamiento sean sólo el vago recuerdo de un mal trago y pueda dedicarse a disfrutar de este disco sin nada que contamine esa experiencia. Pero tenga siempre presente en qué condiciones se ha editado y valore también la audacia de todos los que lo pusieron en circulación en un momento tan complicado: los propios músicos, diseñadores, los sellos, los distribuidores, tiendas, emisoras de radio, prensa escrita… Todo un engranaje musical y cultural necesario que merece, ahora más que nunca, respeto, apoyo y reconocimiento. “Let It Drift” ha conseguido sacar la cabeza en un parto difícil, ha sido una gestación larga que ha servido para madurar, con paciencia y grandes dosis de talento, una brillante colección de canciones que deberían figurar entre lo mejor de la cosecha nacional de este agitado 2020. Todavía estamos a tiempo de cambiarle la cara a este año cruel y desconsiderado, y lo haremos a base de música como la que desprenden estas doce canciones, no les quepa duda; no vale parar, amigos, nosotros no resistimos, nosotros peleamos.  (Binguero 2020)


domingo, 29 de diciembre de 2019

Tommy Reltone - Ta Voisine Helicoptere (Snap!! Records/KOTJ Records single)


Tommy Reltone es el anagrama de Tommy Lorente, nuestro ídolo francés del powerpop, que está felizmente de vuelta con un single coeditado por KOTJ y Snap!! en España y por Yaourt Productions en Francia. Si algo no se le puede reprochar al bueno de Tommy es que peque de autocomplacencia, ya que en sus diferentes trabajos huye del encasillamiento, a pesar de moverse en unas coordenadas sonoras muy determinadas, y se esfuerza en que cada canción que nos entrega suene diferente a la anterior. "Ta Voisine Hélicoptère" y "L'Anniversaire" son los dos cortes que conforman esta nueva referencia y no son una excepción a esa máxima, en ambas, la guitarra de Tommy suena más 60's que nunca, introduciendo claramente matices que en otras composiciones suyas tan sólo se adivinaban. Puede ser la evolución coherente y lógica que suceda al magnífico disco que nos regaló el año pasado junto a la Cavalerie, un CD grabado a la antigua usanza, urgente, instantáneo, y en el que asomaba la faceta más pub rock del francés. Sea como fuere, demos la bienvenida a otras dos grandes canciones que engrosan la impoluta hoja de servicio de Tommy Lorente, Reltone en esta nueva encarnación, dos pepinazos rebosantes de energía, aunque sin perder de vista la melodía, que dejan bien claro que cuando se trata de meter una marcha más y sacar a relucir el lado salvaje, Tommy también anda sobrado de talento. Por ahora, nos quedamos con ganas de más y con la duda de si Reltone sustituirá definitivamente a Lorente o si se trata tan sólo de un genial ataque de locura transitoria. Mientras despejamos la incógnita, disfrutemos en bucle de este artefacto. Magnifique. (Binguero -2019)



miércoles, 21 de noviembre de 2018

III Mapache Fest



Ha pasado ya una semana y aún sigo recopilando fragmentos de mis neuronas, que permanecen desperdigados por la Lata de Bombillas tras el épico fiestón que allí tuvo lugar el sábado 10 de noviembre. Tercera edición del Mapache Fest, palabras mayores. Un evento que comenzó como una celebración privada, un cumpleaños entre amigos, la excusa perfecta para reunirse y contratar una banda para amenizar la velada. Los Bengala fueron los responsables, a ellos les corresponde el honor de haber sido el grupo que dio el pistoletazo de salida a esta aventura. El año pasado Los Mapaches decidieron abrir las puertas de su guateque de par en par, organizando de una manera más seria el evento: dos bandas, pinchada durante toda la noche y muchas ganas de pasarlo bien. Las Señoritas Estrechas y The Oddballs dieron el do de pecho en una noche memorable. Y así es como llegamos al III Mapache Fest, un festival que agotó sus entradas en tan sólo seis días y que trajo a Zaragoza a dos bandas que saben perfectamente cómo animar el cotarro: Los Glurps! y Lie Detectors.

Pero antes de nada, aclaremos quiénes son Los Mapaches. Ni más ni menos que un grupo de amigos, unos disfrutones que son habituales en los festivales de rock'n'roll más selectos del país, como el Bule Bule Toga Fest, el Surforama, el Funtastic Dracula Carnival o el Wáchina Wáchina Fest, entre otros. Su afición al desparrame y su carácter noctámbulo les impulsó a organizar su propia jarana, un cónclave de viejos conocidos y de canallas de diversa índole al que bautizaron como Mapache Fest. Tras las dos últimas ediciones, el Mapache se asienta como una cita ineludible en la agenda zaragozana, un evento capaz de atraer a gente de lugares como Valencia, Cataluña, Madrid o el País Vasco. Y es que la buena música y el buen ambiente que se respira en el Mapache son sus principales activos, la seña de identidad que le han convertido en una fiesta ineludible para todo amante del rock'n'roll y de la francachela.

En esta tercera entrega, Los Glurps! fueron los encargados de abrir fuego ante un público expectante y con ganas de poner La Lata de Bombillas patas arriba, tal y como sucedió. Estos titanes levantinos descargaron su garage punk en un concierto de alto voltaje que dejó claro que en su terreno no hay quien les tosa. Toneladas de fuzz y alaridos salvajes se apoderaron de la sala, haciendo que los presentes cayeran presa de un baile tribal a la vez que emitían extraños sonidos guturales. ¡Sí, sí, sí, el garage ya está aquí! Y lo demostraron con algunas de las mejores coplas de su repertorio, tanto aquellas que relucen en sus EP's como las que dan lustre a su fulgurante LP. Todo ello con un público entregado, que berreaba sus canciones mientras acababa con las existencias de cerveza del local, temas como "No estoy muerto", "Soy un animal", "No soy Cool" o "Déjame en paz", tonadas que ya son himnos entre la chavalada garagera. Por si todas las fechorías perpetradas fueran pocas, The Bingueros fueron invitados a sumarse a la fiesta, interpretando con Los Glrups! "Burundanga", un tema inédito de los valencianos, y "Cannibal Girl", el hit binguero por excelencia, en una actuación que queda para los anales de la historia. Sonrisa de oreja a oreja, litros de sudor y de cerveza y a por la siguiente banda. Sólo les pedimos a los Glurps! que vuelvan pronto, y que lo hagan con su teclista, al que echamos muchísimo de menos, y no sólo por cuestiones meramente musicales.

¿Qué se puede decir de Lie Detectors que no se haya dicho ya? A mí se me agotan los adjetivos para describir a la que es, en estos momentos, LA BANDA, así, con mayúsculas. Los vascos están en un estado de forma envidiable, algo que refrendan con tremendas canciones y con uno de los mejores directos de cuantos se pueden ver en la actualidad. Lie Detectors funcionan como una maquinaria perfectamente engrasada, con una guitarra que echa chispas, una sección rítmica que alterna seda y hierro y un cantante inimitable que despliega una energía y un carisma pocas veces vistos sobre las tablas de un escenario. Este cuarteto tiene una personalidad que lo hace único, forjada a base de glam, garage, rock'n'roll, pub rock, ye-yé y demas venenos musicales, todo ello con la voz de Txema como catalizador y con una presencia escénica impresionante. Lie Detectors no tienen todavía un LP, ni falta que les hace, con 4 singles han convencido a todo el mundo de que lo suyo va en serio, de que lo tienen. Tienen las canciones, tienen la actitud, tienen el directo, tienen el rollo, tienen todo aquello que a muchas bandas les falta, ese algo que no se ensaya en el local ni se imposta fijándose en ídolos de medio pelo; tienen todos los ingredientes para convertirse en la banda de rock'n'roll más importante de la década en nuestro país. Y si alguien cree que exagero, que se haga un favor y que vaya a verlos en directo. Los Detectors repasaron los temas de sus singles (todos ellos descatalogados), canciones como "Felicidad", "Chelsea Boots", "Pínchalo", "Sin ti no puedo estar"... Verdaderos trallazos capaces de levantar a un muerto, despachados con urgencia, energía y precisión. "Me gusta la calle", himno de los nocheros, y "Zapatos de gamuza azul", el clásico de Perkins en su versión del argentino Moris, marcaron los momentos más álgidos y eufóricos de un concierto impecable, con un público enchufado desde el primer acorde y una banda imparable.


Pero el Mapache Fest es más que conciertos, hubo una rifa (muy loca y accidentada, como viene siendo habitual) en la que se sortearon discos y carteles del evento, obra y gracia del genial Furillo. Se pincharon discos hasta que la autoridad competente decretó el desalojo del local y, sobre todo, se bailó y se gritó sin ningún tipo de medida. Personalmente, sólo puedo agradecer a este grupo de chalados que se hacen llamar Los Mapaches que contasen una vez más conmigo como cómplice en esta bendita locura; todas esas risas y esa felicidad no se pagan con dinero. Y a todos ustedes, amigos, les invito a la próxima edición, en la que seguro que habrá muchas sorpresas, dos (o quién sabe si más) bandas dispuestas a darlo todo y ese espíritu de diversión y fraternidad que hace tan especial al Mapache Fest. No dejen que se lo cuenten, vívanlo en primera persona y no se despisten, que comienza la cuenta atrás para una nueva edición, la cuarta. ¡Larga vida al Mapache Fest!


Binguero (noviembre 2018)





domingo, 21 de octubre de 2018

Tommy Lorente & La Cavalerie

Algunos de los mejores momentos de la historia del rock'n'roll son fruto de la casualidad, el resultado de un arrebato de improvisada inspiración que se traduce en pura magia. No hay como sacudirse las responsabilidades, los prejuicios y las obligaciones para conseguir que brote el talento y la libertad creativa que todo artista guarda en su interior. Es así como nace este disco, como si de una desenfadada reunión entre amigos se tratase; cinco músicos que se citan para tocar, con la única pretensión de divertirse. ¡Y vaya si lo consiguen! Si hay algo que transmite el último trabajo de Tommy Lorente & La Cavalerie es diversión. Todo ello es consecuencia de la química que se respira en el ambiente, que se palpa en cada canción y que consigue que una sesión de grabación trascienda más allá de la mesa de mezclas, llevando la pasión y la inmediatez del directo a nuestros hogares.

Tommy Lorente apenas nos da un respiro, es un creador en estado de gracia, un músico inspirado e hiperactivo que apenas ha dejado reposar su maravilloso segundo disco, "Stupefaction", y que se ha encerrado de nuevo en el estudio con su banda de cabecera para sacarse de la chistera un disco perfecto, sin fisuras. El de Biarritz ha pretendido con este trabajo dar una nueva vuelta de tuerca a sus canciones, a las que dota de mayor frescura, recurriendo a la esencia más primitiva de unas melodías brillantes, a las que insufla una ración extra de brío. Para ello ha recurrido a la grabación en directo, sin mezclas, con todos los instrumentos y las voces registrados al instante. Su arriesgada apuesta convierte a esta colección de canciones en todo un homenaje al rock'n'roll, grabando a la vieja usanza, como solía hacerse en los años 50, y catalizando esa energía, siempre presente en todas sus grabaciones, que aquí se desborda y eleva las composiciones a un nuevo nivel. El repertorio cuenta con 11 cortes, 7 de ellos pertenecientes a sus anteriores discos y 4 soberbias versiones. Las canciones de Tommy Lorente se visten con nuevos ropajes, enriqueciendo su sólida estructura de powerpop con fuertes matices de pub rock, rhythm and blues, garage e incluso punk rock, consiguiendo que suenen nuevas, como si fuese la primera vez que las escuchamos. Esa sensación se transmite desde el primer tema, "Le Rêve Américain", que suena contundente y contagioso, invitándonos a mover los pies desde el primer compás, y ya no cesa hasta que el disco deja de girar. "Dejeuner en Paix" es una versión de Stephan Eicher que consigue mejorar a la original, dotándola de energía y pegada, haciéndonos pensar en el "Somebody Put Something In My Drink" de los Ramones.

"Trop de Questions" forma parte de un CD single que Tommy Lorente editó en 2014, una canción llena de vitalidad, un tema luminoso al que aquí se le ha metido una marcha más y unas guitarras más distorsionadas que la hacen sonar más descarada. Uno de mis temas favoritos de "Stupefaction" es "J'ai Connu Mieux", un rock'n'roll de raíces americanas que en este caso se recrudece, convirtiéndose en un himno que bien podrían haber firmado Doctor Feelgood, con una armónica que haría estremecer al mismísimo Lee Brilleaux. Uno de los momentos más brillantes del disco llega con "Ne Parle Pas de Nous", que no es sino una increíble versión en francés de "Don't Talk About Us", uno de los pelotazos que firmaron Dom Mariani y Darryl Mather al frente de los eternos Someloves; puro sortilegio powerpop. El arranque de "Bien Étrange" nos permite tomar un poco de aire, aunque sustituya los acordes acústicos por la electricidad más pura, consiguiendo darle un plus de energía a este medio tiempo, y haciendo que suene más rotundo gracias a una omnipresente línea de bajo. Pasamos el ecuador del disco y nos encontramos con la tercera versión. Poco puedo decir cuando se interpreta con tanto gusto y precisión una de las mejores canciones del siglo XX. Y es que "Another Girl, Another Planet" de The Only Ones es una composición sublime, que suena maravillosamente bien interpretada en francés por Tommy Lorente & La Cavalerie, que la rebautizan como "Une Autre Fille, Une Autre Planète". Chapeau. "Conquistador" es otro de los cortes presentes en "Stupefaction", y al que se le añade una dosis de urgencia adolescente que nos hace pensar en los Paul Collins y la versión más descarriada de The Beat.

Una de las canciones que más destaca en el ya extenso catálogo de Tommy Lorente es "B.B. (Tu Me Plais Tant)", un corte que no podía faltar en este disco. Una canción que recoge todas las virtudes de Tommy Lorente como compositor e intérprete, la combinación perfecta entre garra y melodía, todo un ejemplo de versatilidad y de originalidad empaquetado en menos de 3 minutos, en los que, en este caso, hay hueco hasta para un arrebato de reggae. Magistral. "Katrine" pertenece a su primer largo, "Une Cruel Manque de Tendresse", el disco que puso a Tommy Lorente en el disparadero, presentándolo en sociedad como uno de los mejores compositores de la escena powerpop actual. No hay duda de que el nuevo vestido le sienta de maravilla a "Katrine", que gana frescura como canción, conservando todo su encanto. Y con "L'Opportuniste" llegamos al final del disco. Broche de oro con una versión del gran Jacques Dutronc, el inclasificable y mordaz compositor parisino, cuya canción luce en una reinterpretación que coquetea con el punk rock. Toque de atención a mandatarios y clase política de todo el Mundo.

La nueva incursión discográfica de Tommy Lorente & La Cavalerie nos muestra el lado más áspero y descarado de este músico francés, que se viste de alquimista para transformar sus composiciones, y cuatro acertadísimas versiones, en nuevas canciones. Ese hechizo lo consigue gracias a la inmediatez del directo y apoyándose en una banda que suena como un cañón; la conexión y el talento entre ellos se encarga de hacer el resto. Esta nueva referencia es mucho más que una simple anécdota en la discografía de este autor, es un disco con entidad propia, en el que Tommy Lorente deja de mirar a Tom Petty, Dom Mariani o Paul Collins por unos instantes, para fijar su atención en Peter Perrett, Wilko Johnson o John Felice. Suban el volumen y sientan la magia de un momento irrepetible que ha quedado registrado para siempre en un disco soberbio. No pierdan más tiempo leyendo esta reseña y háganse pronto con una copia, sólo hay 100 disponibles en una edición limitada y numerada. Bienvenido de nuevo, Tommy.

Binguero (Octubre 2018)



jueves, 17 de mayo de 2018

Tommy & the Rockets - I Wanna Be Covered


Hay bandas a las que se tiene un cariño especial. Músicos que han puesto banda sonora a algunos de los momentos más entrañables de nuestras vidas, compañeros de viaje con los que hemos ido creciendo , desafiando al tiempo y a los cambios de soporte; de lo analógico a lo digital y vuelta a lo analógico, hasta el infinito y más allá. Estoy seguro de que no me equivoco si afirmo que los Ramones son una de esas bandas para la inmensa mayoría de quienes leen estas líneas, todos reservamos en lo más profundo de nuestras entretelas un lugar especial para los de Queens. Joey, Dee Dee, Johnny y Tommy han estado con muchos de nosotros el primer día de instituto, han sido testigos de nuestro primer beso, han protagonizado algunas de nuestras borracheras y nunca nos han abandonado cuando aquel tipo despreciable se enrollaba con la chica que nos gustaba. Sí, hay bandas que nunca te fallan, como los buenos amigos.

Thomas Stubgaard proclama a los cuatro vientos que sus primeros héroes musicales fueron los Ramones, no hay más que repasar sus grabaciones como Tommy and The Rockets para darse cuenta de ello. Tras irrumpir con un sorprendente primer LP, "Beer, Fun and Rock'n'Roll", y contraatacar con tres potentes EP's en forma de 7", el mago danés de la melodía ha decidido rendir homenaje a sus ídolos grabando un disco de versiones. "I Wanna Be Covered" es un disco perpetrado con el amor y el cariño incondicional de un fan, que selecciona 9 pildorazos ramonianos que todos hemos tarareado, e incluso berreado, en más de una ocasión. No es un disco de grandes éxitos, así que no hagan ustedes el feo ejercicio de señalar la ausencia de uno u otro tema; todos tenemos nuestras canciones favoritas dentro del catálogo de los Ramones y no tienen por qué ser necesariamente éstas, es obvio. Estas son las de Thomas, y no se les puede poner ni un sólo pero.

Otros músicos se habían atrevido antes a versionar discos enteros de los Ramones, es el caso de Screeching Weasel, The Queers, The Vindictives, Boris The Sprinkler, Parasites o The Mr. T Experience, y son incontables las bandas que han re interpretado temas de Joey y los suyos. Pero pocas han conseguido el gran reto, que es hacer suyas esas canciones, huir de la recreación, de la copia exacta, e impregnar de su propia esencia esas versiones; Thomas Stubgaard lo ha conseguido. Este ejercicio de nostalgia y de reconocimiento, se abre con "Rock'n'Roll Highschool", uno de los temas más reconocidos de los neoyorquinos, presente en su quinto LP, "End Of The Century", y al que Tommy and The Rockets dan una lectura vocal soberbia. Le sigue uno de mis temas favoritos, "Oh Oh I Love Her So", que se adapta como un guante a la idiosincrasia musical de la banda, un corte presente en "Leave Home", el segundo álbum de los Ramones, grabado en 1977. "I Can't Give You Anything" pertenece a "Rocket To Russia", tercera referencia de los padres del punk rock, y cuya urgencia y pegada se pone al día de la mano de Tommy And The Rockets. "Havana Affair" fue la cara B del primer single de los Ramones, una canción incluida en su homónimo disco de debut en 1976, una parodia sobre la Guerra Fría que Thomas Stubgaard ha querido incluir también en este disco. Uno de los himnos de la Iglesia Ramoniana que más he berreado a lo largo de mi vida es "She´s The One", presente en la magnífica cuarta entrega de la banda, "Road To Ruin", de 1978, y me alegro mucho de que también haga acto de presencia en "I Wanna Be Covered". También directa  de "Rocket To Russia" llega "Locket Love", un ejemplo del talento que estos cuatro muchachos escondían cuando se trataba de escribirle al amor en sus múltiples facetas. Y qué decir de "Don't Come Close", pues que suena maravillosa interpretada por Tommy and The Rockets y que es una de las grandes gemas de los Ramones. Procedente de "Road To Ruin", es uno de sus temas más maduros, una canción con una sólida arquitectura pop que ha sido eclipsada por los grandes himnos de la banda, y que Thomas Stubgaard recupera felizmente para este disco. "Carbona Not Glue" puede que tampoco sea una de las tonadas ramonianas más conocidas, a pesar de figurar en un disco tan reproducido como es "Leave Home", en cambio, "Listen To My Heart", que sirve para cerrar este "I Wanna Be Covered", es uno de los temas más celebrados de los Ramones; ambas canciones encajan a la perfección con el espíritu de Tommy And The Rockets.

KOTJ Records, Roctopus Tea Party Records, Monster ZeroRecords, Rocket Launch y Woimasointu han formado un aquelarre de melodías y guitarras punzantes para dar forma a este nuevo trabajo de Tommy And The Rockets, un disco que parte con la ventaja de apostar a caballos ganadores, pero que tiene el mérito de hacerlo con personalidad y manteniendo su esencia, huyendo del tan temido "grupo tributo", para ofrecernos un resultado final con enjundia y coherencia. Viendo el resultado, no nos queda más que arrojarle el guante a Thomas Stubgaard y retarlo a hacer una serie de tributos a sus héroes; sería genial ver un "I Wanna Be Covered" dedicado a Rockpile o a los Beach Boys. Mientras tanto, esnifaremos pegamento y disfrutaremos de esta entrega mientras esperamos entre la 53 y la 3ª.

Binguero (2018) 



domingo, 2 de abril de 2017

Tommy & the Rockets - R&R Wrecking Machine (KOTJ Records Ep)

"  Thomas y Michael pasan a recogernos con su furgoneta, dentro hay algunos amigos fumando y bebiendo unas cervezas; se respira buen ambiente mientras en la radio suenan los Beach Boys, Jan & Dean y los Ramones. No tardamos en llegar a la playa, el cielo está despejado y luce un sol espectacular. Es un día perfecto para hacer surf. Descargamos nuestras tablas y en apenas unos segundos estamos entrando en el agua, sentimos el olor a salitre y la agradable brisa del mar. Es verano y estamos remando en busca de la ola perfecta. Una sonrisa se dibuja en nuestras caras, ojalá este momento durase toda la vida.

No hace falta que despierte, querido oyente, no ha sido un sueño, todo esto es lo que ha ocurrido desde que la aguja de su tocadiscos se ha deslizado por esta mágica rodaja de vinilo. “Rock’n’Roll Wrecking Machine” es el título de este EP, que contiene cuatro nuevas canciones de Tommy and The Rockets, cuatro temas evocadores que buscan con ahínco la melodía perfecta y que cabalgan sobre impecables estribillos. No sé si Thomas Stubgaard y Michael Chaney tienen una furgoneta, pero desde luego no les hace falta, su solo talento les basta para trasladarnos a un soleado día de playa mientras escuchamos sus canciones. Thomas es un curtido músico danés, antiguo integrante de The Lingertones y de The Hitchcocks, un tipo que siempre demostró especial debilidad por las armonías vocales de los Beach Boys y por la energía de los Ramones. Fan de The New Trocaderos, Thomas decidió contactar con Michael Chaney para proponerle grabar algún tema juntos, éste aceptó encantado y a los pocos meses la cosa se les había ido de las manos; lo que pretendía ser una colaboración puntual se convirtió en un disco de 10 canciones. Es así como se gestó “Beer and Fun and Rock’n’Roll”, el nada pretencioso y honesto título del primer LP de Tommy and The Rockets, que supuso una de las más gratas sorpresas del curso pasado, convirtiéndose, con todos los honores, en disco del verano para amantes del rock’n’roll y del powerpop; un disco de los que tiende puentes. La fórmula de Thomas y Michael no es nueva, pero sí tremendamente efectiva, y es que surf y punk rock parecen haber nacido para ser mezclados sin ningún reparo, como el ron con la Coca-Cola. Pero es que además, Tommy & The Rockets hacen el combinado perfecto, un pelotazo que no deja resaca y que se disfruta desde el primer trago, dejándonos matices de British Invasion, Bubblegum Music y, sobre todo, de Rock’n’Roll perfectamente destilado. A la hora de embotellar este néctar, la ayuda de amigos como Brad Marino, Kris “Fingers” Rodgers y Geoff Palmer (The Connection, The New Trocaderos), es un lujo y un plus de calidad añadido; ellos se ecargan de la batería, de los teclados y de cuestiones técnicas y de producción, respectivamente, en algunos de los temas.

Ghost Highway Recordings y KOTJ Records vuelven a compartir sinergias en una de las parejas de hecho más fértiles del rock’n’roll patrio, a ellos se une en esta ocasión el sello sueco Beluga Records, formando así un inmejorable ménage à trois para dar forma a una irresistible golosina. Y es que desde que suena el tema que da título al EP ya nos damos cuenta de que Tommy and The Rockets han vuelto y que lo hacen en plena forma. Todas las virtudes de su primer LP están presentes en este 7” que nos hace mover los pies desde el primer compás, con ese arranque que recuerda al “Roadrunner” de los Modern Lovers y que pronto se transforma en una deliciosa perla de chiclé bañada en powerpop. Una cara A que no baja los brazos y que nos incita a dar palmas con “Hey Daisy”, puro amor surfero que nos hace pensar en los Beatnik Termites más tiernos. Al cambiar de lado continúa la fiesta con “Get Ready”, la quintasesencia del sonido de Tommy and The Rockets, coros de ensueño envueltos en rock’n’roll de alto voltaje; una advertencia para lo que se avecina en el último corte: Get Ready to Rock’n’Roll. “Gonna Be Alright” cierra un disco perfecto, un dúo con Julie Jean en una canción dulce y optimista que nos deja con ganas de más.

La parte gráfica de “Rock’n’Roll Wrecking Machine” corre a cargo de Dan “Bashie” Larsen, responsable también del diseño del primer disco de Tommy and The Rockets, y cuyo magnífico trabajo en este EP es un motivo más para justificar su compra. Abandonen su letargo invernal, amigos, y súbanse a las cuatro olas que componen este disco, las emociones y la diversión están garantizadas a cargo de dos músicos perfectamente arropados y que vuelven a volar muy alto. “

Binguero (2017) 



martes, 14 de marzo de 2017

Los Platillos Volantes


"   Nadie se atreve a afirmarlo, pero es un secreto a voces: una ancestral civilización, de origen desconocido, lleva décadas visitando nuestro planeta. Su finalidad es liberar a los terrícolas del tedio impuesto por las altas instancias que controlan nuestros designios, que pretenden condenarnos al pensamiento único y a una forma de ocio inocua y estandarizada. Es por eso que, atendiendo el desgarrador grito de auxilio de toda una generación, nuestros aliados descendieron a la Tierra para regalarnos su bien más preciado, el rock'n'roll. Desde entonces, nuestros jóvenes recogen el testigo y mantienen viva la llama organizándose en torno a primitivos conjuntos musicales y realizando rituales sonoros a modo de conciertos. Un punto caliente de nuestra geografía, en lo que a presencia alienígena se refiere, es León; la prueba irrefutable es la actividad musical de esta población. Precisamente de allí procede una banda que no oculta su origen extraterrestre ni tan siquiera en su nombre, Los Platillos Volantes, un cuarteto formado en el verano de 2005.

   En un principio estos músicos se reunieron en aquelarre para venerar a otros míticos marcianos, Los Salvajes, de quienes tomaron incluso el nombre en alusión a una de sus canciones; también repetían los mantras de formaciones como Small Faces, Kinks o Love. Poco a poco fueron componiendo temas propios y empezaron a despertar el interés de más extraterrestres como ellos, hasta el punto de ganar el concurso "Rock in León" en el año 2009, hecho que les llevaría a tocar como banda del eterno Gaby Alegret en el Purple Weekend de 2011; verdadero fenómeno UFO de la escena musical española. Con el paso del tiempo Los Platillos Volantes registrarán sus canciones a través de un disco titulado "Nuevainvisión", en 2008, un album en directo que data de 2012 y un EP de 2014 para el sello donostiarra GP.. Hoy, en pleno 2017, la discográfica más alienígena de todas, KOTJ, publica una nueva colección de canciones de estos leonitas (no confundir con leoneses). Tras algunos ajustes en la formación, los componentes actuales de Los Platillos Volantes son Dani Trillo (guitarra y voz), Jota Montero (guitarra y voz), Alicia Elektra (bajo) y Sam Bredikhin (batería y voz), aunque en sus incendiarios directos suelen rodearse de cómplices que aumentan la nómina musical de la banda; dos de ellos, precisamente, participan en esta grabación, se trata de Alberto Modino, a la trompeta, y de Elena Iglesias, ex de Los Flechazos, que con su Hammond deja una magnífica impronta en las canciones que componen este EP.

   El disco que sostiene entre sus manos, terrícola, se abre con todo un alegato, una defensa descarnada del diferente, una canción que, en forma y en fondo, resume perfectamente el secreto que se nos confió décadas atrás. Y es que "No te quiero ver aquí" es ROCK'N'ROLL en estado puro, en mayúsculas, un pepinazo que nos hace pensar en "The Witch", de los sempiternos Sonics. Una voz desgarrada, alaridos, guitarras afiladas; el primer corte de este EP lo tiene todo para convertirse en un himno del garaje patrio. "El entierro de un hombre rico... que murió de hambre" es el lúgubre título del segundo tema, una versión de una banda venezolana, The Pets, que firmó esta canción en 1968. Tras un comienzo oscuro con unas ráfagas de órgano, la luz se abre paso hacia el estribillo en forma de unas voces que nos llevan a pensar en los mejores conjuntos vocales del pop español de los 60. Una canción que alerta sobre lo efímero de la vida y acerca de la futilidad de los bienes materiales, aludiendo a una muerte segura que alcanza a ricos y a pobres por igual, un mensaje apoyado por una magnífica arquitectura musical y que se remata en el último tramo con un soberbio solo de guitarra; elementos que mejoran, incluso al número original. A continuación la aguja de su tocadiscos penetrará en terreno caliente, deslizándose a lo largo de otro temazo de proporciones cósmicas. "De ti pasé" es una vibrante historia de arrepentimiento, el grito de esperanza de quien pretende recuperar un amor perdido, que se estructura en torno a un riff de guitarra impecable y que se apoya en un órgano que nos recuerda, inevitablemente, a Los Salvajes. Pura magia. Y como broche final una sutil pincelada de psicodelia, eso es lo que plantea "Rock & Roll Circus", la última pista de este disco, que esconde la cara más lisérgica de Los Platillos Volantes, arropada, una vez más, por unas voces y un trabajo de instrumentación sobresalientes. Roberto Argüelles se encarga de dar forma al envoltorio perfecto para este caramelo, con una portada maravillosa que recoge a la perfección la intensidad y la pasión que gastan Los Platillos Volantes; un diez, maestro. 

   Desvelado el secreto, amigos, sólo nos queda difundirlo, y qué mejor manera de hacerlo que comprando este disco y pinchándolo a un volumen atronador. Es, sin lugar a dudas, la única forma de demostrar a los alienígenas que en la Tierra todavía hay indicios de vida inteligente. I Believe.

Binguero (2017)


viernes, 30 de diciembre de 2016

Fingersmiths - Come Clear (KOTJ Records Lp)

Hay discos que hacen que te reencuentres con aquel chaval de apenas 18 años que era capaz de quemar toneladas de calorías en cada concierto, aquel adolescente con capacidad de sorprenderse y de enamorarse a cada acorde. Discos que, lejos de hacer un ejercicio de nostalgia, te transportan a aquellos lugares, con aquellas compañías, con aquellos sonidos que te han forjado como persona y que te han convertido en un enfermo incurable, un adicto al rock'n'roll. "Come Clear" puede presumir de ser uno de esos discos, una colección de canciones impecables que navegan a través de diversos estilos que han definido el devenir de la música del diablo en los últimas cuatro décadas.

Que Valencia es una tierra especialmente próspera en lo que a rock'n'roll se refiere no es, ni mucho menos, un secreto, basta comprobar los festivales que allí tienen lugar, las bandas surgidas al calor de un panorama particularmente activo y la cantidad de gente involucrada en mantener esa llama: músicos, diseñadores, promotores, y todo tipo de agitadores culturales que hacen de la valenciana una de las escenas más atractivas del país. En ese paisaje musical surgen The Fingersmiths. Formada en 2011, esta banda nace como cuarteto, con Antonio a la guitarra, Vis a cargo de las cuatro cuerdas, Juanlu como batería y Edi poniendo garganta y pasión. No tardarán en grabar su primer disco, un trabajo compuesto por seis canciones titulado "The First One, Six Songs", será en 2013. Un año más tarde, la formación sufre algunos cambios, sale Antonio y entra Tim como guitarra, al mismo tiempo casi que se suma Rubén, un nuevo guitarrista que dotará de más músculo al sonido de The Fingersmiths, que finalmente se convertirá en un potente quinteto capaz de arrasar con todo. "Come Clear" es su segundo disco, un LP honesto y humilde en su concepción, pero ambicioso y sólido en lo que a su sonido se refiere, un trabajo que ha visto la luz gracias al esfuerzo conjunto de 11 sellos (¿récord Guinness?) nacionales e internacionales; pasemos lista: Dingleberry Records (Alemania), Hovercraft (USA), Monster Zero (Austria), 59SRS (Rusia), Dead Punx Records (Bélgica), y Sweet Grooves Records, Ghost Highway, Borx Records, Magazine, Devil Recorder y KOTJ Records,  aportando su granito de arena desde la piel de toro.

"Come Clear" es un disco de PUNK ROCK con mayúsculas. Una suculenta rodaja de vinilo compuesta por 12 pepinazos que recogen lo mejor de la época clásica del género, partiendo de la segunda mitad de los 70 y sin hacer ascos a los sonidos nuevaoleros ni al power pop, pero que no se olvida de aquella hornada de bandas (separemos el grano de la paja, por favor) que en los años 90 pusieron de nuevo el punto de mira de la comunidad musical en la herencia de los Ramones y sus compañeros de viaje. Y es así como empieza el disco, con el tema que le da nombre al LP y que deja cierto regusto escandinavo, mucho más nutritivo y edificante que una visita a Ikea; punk rock en su mejor versión. Una versión que se americaniza en el segundo corte, "Through My Window", en el que asoma la alargada sombra de los de Queens, y que a mí me recuerda a uno de sus principales discípulos, concretamente a Ben Weasel, al frente de los Riverdales; punk rock vitaminado, sin adulterar, con el pie en el acelerador, pero sin perder el control del bólido y sin olvidar la melodía. Una melodía que destapa el tarro de las esencias y deja salir la mejor cara de la banda, y es que "Goose Bumps", "Sweet Olivia Song", "Breath On Me", "She Never Phoned Back" o "I Can Do It" son cinco caramelos que se devoran con ansia y que producen una satisfacción instantánea; ésa que te lleva a colocar la aguja en la casilla de salida una vez más. Un repóquer ganador que se completa con canciones como "Way To Go", un tema con vocación de himno que invita a levantar el puño, "Forgotten and Forgot" o "What You Want", que nos remiten de nuevo a los clásicos de la primera promoción de licenciados en punk rock, "Please Don't Let Me Down", que abre una rendija para que entre un soplo de garaje en el sonido de The Fingersmiths, y "Whimper In The Wind", una canción que pone el punto y final al disco y en la que convergen perfectamente esas dos coordenadas en las que se mueve el sonido de esta banda valenciana, coordenadas que, lejos de ser antagónicas, funcionan a la perfección cuando se entremezclan con acierto: Melodía y energía.

"Come Clear" se grabó en directo (como mandan los cánones) y en un solo día en los estudios Milensia de Valencia, y cuenta con otro indudable atractivo, aparte de su sonido, que es el arte de Mik Baro, un fuera de serie para el que se nos agotan los calificativos y los halagos; soberbio. Se han prensado 500 copias del LP, 300 en vinilo negro, 100 en rojo y otras 100 en azul, así que acuda a su camello de confianza y no se quede sin una, amigo, deslice el disco entre sus dedos, colóquelo cuidadosamente en el plato, hágalo girar, baje la aguja y ahí lo tiene. No se engañe, ésta es la única medicina legal que le hará sentirse como si tuviese dieciséis años, y si todavía los tienes, chaval, apunta este nombre entre tus nuevas bandas favoritas: THE FINGERSMITHS.

Binguero (2016) 


jueves, 22 de octubre de 2015

THE CONNECTION + THE NEW TROCADEROS- Pub Eccos, Zaragoza, 20 de octubre de 2015

Un martes noche puede ser un día más, rutinario, aburrido, o puede suponer una experiencia de ésas que te dibujan una sonrisa en la cara. Ayer algunos de nosotros apostamos ciegamente por la diversión y la francachela; y vive Dios que la encontramos. Y todo fue gracias a dos bandas encarnadas en una misma formación, un Espíritu Santo del rock'n'roll, un Jekyll y Hyde, una máquina perfectamente engrasada para hacer lo que mejor saben sus tres integrantes principales (Kurt Baker, Geoff Useless y Brad Marino; la KGB del Powerpop): pasárselo bien. Y es que la máquina de humo del Eccos ayer no daba abasto, The Connection la pusieron al límite con una actuación soberbia, redonda, sin fisuras, sin pero alguno que valga. Un concierto en el que repasaron algunos de los mejores temas de sus tres discos y de sus 7", dejando claro que es una banda que se crece sobre el escenario, que sus canciones mejoran cuando las interpretan en directo y que heredan lo  mejor de formaciones como The Boys, The Real Kids, The Dictators o The Flamin' Groovies, por citar alguna. Tras una breve pausa para recargar baterías, volvían los mismos músicos al escenario, pero ahora presentándose como The New Trocaderos. El ambiente ya estaba suficientemente caldeado, así que al público ya lo tenían en el bolsillo, pero por si quedaban dudas ofrecieron un concierto sobresaliente. Con un punto más canalla que sus predecesores, presentaron las canciones de su primer LP, "Thrills and Chills", un disco que, por derecho propio, debería figurar entre lo mejor de la cosecha del 2015; esperemos que así sea. Garaje, punk rock, Powerpop, y sobre todo rock'n'roll de altísimo voltaje, inundaron el pequeño local zaragozano, que no presentaba un lleno absoluto pero que estaba más que animado para tratarse de un martes a las 22:00, dando forma a una atmósfera fiestera con aroma a sobaquina y cerveza; lo que debería ser un concierto  de rock'n'roll, vaya. Finalmente hubo bises y un broche de oro con la versión del " First Time" de los Boys, que The Connection interpretan a las mil maravillas. Lo dicho, de regreso a casa con una sonrisa en la cara y la sensación de querer más de esa medicina, un brebaje mágico que te hace sentir feliz y más vivo, y con la impresión de que canciones como "Crawling for The Wreackage of a Saturday Night", " Seven Nights To Rock", "Labor of Love" o "Circles" son ya clásicos de nuestro tiempo. Larga vida a The Connection y larga vida a The New Trocaderos. (Binguero -2015)





¿Quien es Binguero?
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viernes, 9 de octubre de 2015

The New Trocaderos - Thrills & Chills (Ghost Highway Recordings / KOTJ Records Lp)

Que el rock'n'roll ha de ser una fiesta es una máxima que deberían tatuarse todas las bandas que deciden consagrar sus vidas a la música del diablo, sólo así nos ahorraríamos desagradables sorpresas. Y qué mejor compañía para una buena fiesta que la de tus amigos, aquellos que te conocen desde hace años, que han aguantado tus borracheras y a los que siempre les debes pasta; cómplices de fechorías y cabronadas varias de juventud, colegas, AMIGOS, en mayúsculas. Está claro que eso mismo es lo que debieron pensar los miembros de The New Trocaderos cuando se embarcaron en esta aventura: hacer del rock'n'roll una fiesta, y hacerlo con los amigos. Es así como Brad Marino, Geoff Palmer y Kurt Baker se juntan hace poco más de dos años para formar una banda en la que tengan cabida todos aquellos dialectos que forman parte del rock'n'roll; desde el punk rock hasta el garaje, desde el power pop hasta el rockabilly, desde el surf hasta el pub rock... Desde un primer momento, el trío se reparte las tareas, alternándose bajo, guitarras y, por supuesto, voces, es así como ve la luz su primer disco, un single que contiene los temas "Money Talks" y "The Kids". Un año más tarde, en 2014, The New Trocaderos deciden invitar a dos colegas más a su fiesta, se trata de Kris Rodgers, a las teclas, y de Craig Sala, a la batería, entre los cinco cocinan un excelente EP titulado "Kick Your Ass" y compuesto por tres temas.
Pero será en 2015 cuando estos party animals del rock'n'roll den un paso al frente y decidan organizar la fiesta más salvaje que hayas escuchado jamás, querido oyente. Tras la salida al mercado de un CD que reúne los 5 temas grabados por The New Trocaderos en sus dos 7", más un tema inédito titulado "Luckiest Man In The World", la banda tira de agenda y llama a tres señoritas de aúpa; y es que una fiesta sin chicas es una mierda, alguien tenía que decirlo. Así es como Brad Marino, Geoff Palmer, Kris Rodgers y Rick Orcutt, es decir, la práctica totalidad de The Connection, se encierran en el estudio junto a Kurt Baker para grabar el material que compondrá su primer LP. Y lo hacen en compañía de ni más ni menos que Kim Shattuck (The Pandoras, The Muffs), Palmyra Delran (Pink Slip Daddy, The Friggs) y Line Cecile Dahlmann (The Dahlmans), tres talentosas mujeres que ponen la guinda a las composiciones de The New Trocaderos con sus deliciosas voces. Doce temas que no dejan lugar para el aburrimiento, doce canciones que se mueven cómodamente entre distintos géneros, como cuando uno se emborracha y se atreve a hablar en cualquier idioma, sin prejuicios, con descaro; pero en este caso con mejor resultado. Desde "What The Hell Did I Do", un rock'n'roll de pata negra que abre el disco, hasta "Business To Tend To", que coquetea con el rockabilly y el blues poniendo el broche de oro al LP, el primer largo de The New Trocaderos está trufado de momentos memorables. Fogonazos vacilones, "I'm So Bad", "By The Balls" (himno para cantar cerveza en mano), instantes deliciosos, "Crazy Little Fool", "Like An

Angel", auténticos rompepistas (y rompecaderas), "Love and Hate", "Hey Big Boy", medios tiempos, "She Don't Know", descaro y actitud punk rock, "Oh Boy (Today Is My Bithday)", hasta una canción para agarrar fuerte a tu chica y arrimar cebolleta, "Love Anymore"; todo esto, y más, tiene cabida en "Thrills and Chills", la fiesta a la que nos invitan The New Trocaderos y que nadie debería perderse. Una selección musical en la que se atisban las sombras de Rockpile, Nick Lowe, The Real Kids, The Ramones, Chuck Berry, George Thorogood, o The Rolling Stones, entre otros, el guateque perfecto para el roquero que se precie de serlo, un disco que luce orgulloso en mi estantería, sabedor de que va a estar entre lo mejor de la cosecha de este 2015.

Una vez más Ghost Highway Recordings y KOTJ Records fusionan sus átomos musicales para crear una nueva bomba de neutrones, que ve la luz en vinilo gracias al buen hacer de ambos sellos. Este fin de semana no lo dudes, hazte con una copia de "Thrills and Chills", llama a tus colegas, compra un camión de cervezas y monta la fiesta de tu vida, la banda sonora ya la tienes; y tus padres seguro que lo entienden, aunque acabes de cumplir 40 tacos. ¡Salud! (Binguero 2015)

 Edición de 300 copias 
200 vinilo negro pvp 17€
100 vinilo de color 20€
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sábado, 3 de octubre de 2015

Kurt Baker - Play it Cool (Ghost Highway Recordings / KOTJ Records Lp)


Sólo guardo respeto por una monarquía, y ésa es la del powerpop; cuyo trono ocupa Paul Collinsdesde hace al menos cuatro décadas. El rey Paul I avisó de sus intenciones junto a sus correligionarios con ese imprescidible EP que grabaron The Nerves en 1976, y más tarde dió un golpe de estado con el primer LP de The Beat, imponiendo las bases del nuevo régimen: melodías, coros y guitarras afiladas envueltas en armiño. Tras unos años de ausencia, el monarca regresó en plena forma para defender su cetro y continuar así con un reinado de bonanza musical. Hasta ahora. Un joven oriundo de Portland, Maine, amenaza con usurpar el trono al rey Paul I, un muchacho de sonrisa contagiosa y con un talento innegable que presenta su tercer disco de estudio; cuidado Rey Paul, ahí viene Kurt Baker.

Nuestro aspirante al trono ha demostrado ser un hombre talentoso y prolífico, cuyas andanzas en el mundo del rock'n'roll comienzan cuando tan sólo cuenta con 15 años y decide fundar su primera banda, The Leftovers. En 2010 Kurt Baker emprende su carrera en solitario, regalándonos en 2011 un discazo, "Rockin' for a Living", que le consagra como el mejor músico de powerpop de su generación. Lejos de apoltronarse, el bueno de Kurt no ha parado de tocar, componer, grabar y colaborar en nuevos proyectos, y tras el lanzamiento de su segundo LP, "Brand New Beat", se establece en España, dando comienzo a una vorágine musical que le lleva a compaginar su tarea en tres formaciones: Kurt Baker Combo, Bullet Proof Lovers y The New Trocaderos. Además de todo eso colabora con la banda de su amigo Kris Rodgers, realiza un sin fin de conciertos (en todos los formatos y con sus múltiples formaciones), trabaja como pincha allá donde se le requiere, imparte clases de guitarra en su peculiar escuela de rock, y todavía tiene tiempo para disfrutar con sus amigos y para hacer de la vida una fiesta con su interminable sonrisa allá por
donde pasa. "Play It Cool" es su tercer disco de estudio, tras el LP en directo "Muy Mola Live!", y supone la consagración definitiva de este monstruo, que retoma el sonido de "Brand New Beat" al que enriquece con nuevos matices, y sobre todo con un sonido más enérgico que nos transporta directamente a sus magníficos conciertos. Esta nueva entrega es un trabajo producido por Wyatt Funderburk, su amigo y productor de cabecera, quien colabora activamente en el contenido y en la ejecución del LP, un disco en el que Kurt se rodea de excelentes músicos, y mejores amigos, como Geoff Palmer y Kris Rodgers (guitarra y teclados de The Connection), Adam Cargin (batería de Screeching Weasel, y el ya mencionado Funderburk a la guitarra.
"Play It Cool" es mucho más que un disco de power pop, es un trabajo que destila new wave, que
tiene aroma a glam rock y que deja un retrogusto al pop y al rock de finales de los 70's y de los primeros 80's; "Play It Cool" es, simple y llanamente, un disco de ROCK’N’ROLL, lo cual ya es mucho decir. "Send Me To Mars" es la canción que abre el disco, la única versión del LP, un temazo de los Wild Hearts que te agita desde la cabeza hasta las uñas de los pies, da gusto empezar así un disco. Le siguen 11 temas en los que el trabajo de guitarras es sobresaliente, y cuya producción capta a la perfección la energía que desprenden Kurt y los suyos en directo. El timbre vocal de Kurt Baker sigue recordando al primer Costello, y alguno de los temas de este álbum nos hacen pensar en el enorme "Armed Forces", es el caso de "Enough's Enough" o "Prime Targets". Pero "Play It Cool" es un álbum poliédrico, como ya hemos anunciado, con fuerte personalidad pero con muchas aristas, en el que tiene cabida la contundencia de Slade, en canciones como "Doin' It Right", la melodía de Cheap Trick, muestra de ello pueden ser "I Got You" o "Monday Night" (todo un himno), la energía de bandas como The Knack, que se adivina en "Can't Say No" o "Play It Cool", el contagioso encanto de la Bubblegum Music o de los primeros Beatles, presente en "Talk Is talk" y "I Can't Wait", e incluso el sonido ochentero de Huey Lewis, en "Back for Good". Ésas, y seguramente muchas más que usted descubrirá, querido oyente, son algunas de las coordenadas sonoras de "Play It Cool", el disco con el que Kurt Baker amenaza la soberanía mundial del power pop.
Ghost Highway Recordings y KOTJ Records cierran el círculo perfecto de una trilogía dedicada a Kurt Baker, Geoff Palmer y Brad Marino, cuyas vidas y carreras se yuxtaponen y se complementan en tres discos indispensables: "Thrills and Chills", de The New Trocaderos, "Labor Of Love", de The Connection, y este "Play It Cool", de Kurt Baker. A nosotros, los adictos al vinilo, sólo nos queda dar las gracias a los dos sellos españoles por esta triple apuesta, y en cuanto al trono mundial del powerpop, sólo cabe esperar para comprobar si habrá abdicación o relevo natural. (Binguero 2015)


Edición de 300 copias 
200 vinilo negro pvp 17€
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