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Viaje al Atlántico: Canarias y Salvajes, parte 8 y última

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12 de septiembre del 2010: Nuestro viaje llegaba a su final. Llegó la mañana. Las últimas millas antes de llegar a Tenerife nos depararon todavía algunas observaciones interesantes: un págalo grande ( Stercorarius skua ), pardelas pichonetas ( Puffinus puffinus ), cenicientas ( Calonectris diomedea ) y petreles de Bulwer ( Bulweria bulwerii ). Pero el bimbazo del día fueron las pardelas chicas ( Puffinus assimilis ) que por fin se dejaron ver, ya en aguas españolas. La foto es terrible, pero no es una especie cualquier... Puffinus assimilis . Llegamos finalmente a puerto tras nuestra corta pero intensa expedición a las Islas Salvajes. Nos despedimos de Arturo, el patrón del barco, y de Marga y César. Sin embargo aún podríamos disfrutar de la hospitalidad de Juan José Ramos unas cuantas horas más. Haríamos noche en Los Silos, su pueblo de residencia, situado en el noroeste de la isla. De camino hacia allí nos detuvimos en la carretera junto al Barranco de Ruiz, unos acantila...

Viaje al Atlántico: Canarias y Salvajes, parte 7

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11 de septiembre del 2010: Los miembros de la expedición nos despertamos en el Mojo Picón. Pusimos rumbo hacia la Selvagem pequeña, y recorrimos las pocas millas que separaban las dos islas en poco tiempo, en grata compañía  de pardelas cenicientas, petreles de Bulwer y de las primeras pardelas chicas ( Puffinus assimilis ) que veíamos en nuestro viaje. "¡Yo controlo, yo controlo!", dije antes de que nos estrelláramos.    Adiós Salvaje Grande. Hola Salvaje Pequeña. Fondeamos cerca de una playa, y con nuestra pequeña lancha tomamos tierra. Los dos guardas del lugar nos acompañaron en nuestro recorrido mientras nos mostraban las delicias y maravillas que el pequeño archipiélago nos reservaba. El hogar de los dos guardas de la isla. Los guardas han de ser tan autosuficientes como puedan porque apenas reciben visitas. La energía solar es imprescindible. En caso de tormenta han de subir al punto más alto de la isla (el faro) y cru...

Viaje al Atlántico: Canarias y Salvajes, parte 6

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La noche fue muy larga. Dani agonizaba en su litera. Yo intenté acostarme. Resistí un rato y finalmente me levanté para vomitar. Decidí pasar de pie en cubierta todo el tiempo que pudiera aguantar. Así que salí a la noche atlántica y gocé de las espectaculares estrellas fugaces, convirtiéndome así en vigía. Tras horas de paseo nocturno vislumbré en la lejanía el faro de Salvajes. Di el aviso a Arturo, el patrón, y éste lo confirmó. Tiempo después, con noche aún cerrada, el barco anclaba en las cercanías de Salvaje Grande y yo me estiraba en mi litera para intentar descansar un rato. Con las máquinas detenidas, la mansedumbre del camarote fue una bendición para mi cuerpo agotado tras días de desgaste. Dani yacía en la litera de arriba. Estaba preocupado por él. No se movía ni producía ningún tipo de ruido. Pensé que no debía alarmarme, pero lo hice... un poco. Hasta que al cabo de un rato le oí gruñir por la nariz. Yo también respiré. Y por supuesto, me dormí. El día amaneció con el p...

Viaje al Atlántico: Canarias y Salvajes, parte 5

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Cuando un servidor navegó por primera vez flipó en colores. Yo había hecho varias salidas de algunas horas para ver aves marinas partiendo desde el puerto de Roses, en Catalunya, pero nada comparado a lo que me tocó vivir en compañía de mis amigos de travesía: Juanjo Ramos, el organizador del viaje, Marga Riera, naturalista y atleta, César Javier Palacios, periodista medioambiental, mis compañeros ornitosectarios Dani y Cristina, y Arturo, el patrón de nuestro barco y todo un personaje. Zarpamos el 9 de septiembre. Dani había aterrizado en Tenerife el día anterior. Horas después nos reuníamos todos los integrantes de la expedición. La noche la pasamos ya a bordo, repartidos como pudimos en camarotes (parece mentira la cantidad de posibilidades que ofrece un pequeño velero). Esa primera noche, aún anclados en puerto, fue la más tranquila que tendríamos a partir de entonces hasta nuestro regreso. Dormimos a pierna suelta, e hicimos bien, pues muchos no íbamos a poder descansar con placi...