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lunes, 30 de abril de 2018

Del libro al paladar: Perdices con chocolate de EL EFECTO STARLUX (Juan Ballester)





«…luego me invitó a comer, a mi piso. En el mercado de Santo Domingo compró dos perdices, cuatro lonchas de tocino, cincuenta gramos de chocolate y dos botellas de rosado navarro. Piqué seis chalotes, desleí la pastilla de cacao y ligando la salsa, soñé que acabaríamos como en los cuentos con final feliz, comiendo perdices.»



EL EFECTO STARLUX
Juan Ballester
Arola Editors, 2011

SINOPSIS: «Diles que se marchen»…  Aunque en los suicidios siempre impresionan más los motivos que el propio hecho de morir, los argumentos de Tino Polo colgaban por su peso en la torre del campanario de Vinaroz y la estampa era digna de su iglesia, la cual más parece una fortaleza medieval que un lugar de culto. Anteayer, Germán Casanova creía controlar la situación hasta que, al llegar a la sala de autopsias, fue al armario-vitrina a por unas tijeras y descubrió que sus manos temblaban, que no era un patólogo capacitado para practicar la cirugía sino un pobre hombre que se negaba a afrontar la pérdida de su mejor amigo; lo había visto tantas veces con el neopreno amarillo aguantando la respiración que no podía creer que el alma le hubiera abandonado. Y cuando Germán le sacó el escarpín derecho con la amarga sensación de que había quedado pendiente una charla entre ellos, averiguó, benditos los oídos, que Tino no lo iba a dejar con la palabra en la boca y que, si escuchaba con los ojos, respondería a sus preguntas en la conversación más íntima, sincera y anhelada que dos personas hayan tenido jamás.
Pocos libros me han impresionado tanto como éste. Cayó en mis manos porque me hizo gracia la portada, la sinopsis me intrigó y, cuando quise darme cuenta, me hallaba atrapada por la historia sin posibilidad de separarme de ella.
Germán y Tino son dos opuestos, no sólo por educación y nivel social. La personalidad reflexiva del primero, frente al carácter impulsivo del otro, no impiden una amistad con letras mayúsculas que trasciende a la propia muerte. A través de una insólita conversación post mortem, viviremos su paso de niños a hombres, sus aventuras en tierras lejanas, sus viajes del amor al desamor, sus triunfos y miserias. Una narración apasionante plena de personajes inolvidables donde Vinaroz es principio y final; ese puerto al que, igual que las barcas de pesca cada tarde con la sirena de cortesía, todos acaban volviendo.
El humor irónico suaviza algunos episodios especialmente duros de una trama compleja. No estamos ante una novela de lectura fácil. Abundan los saltos temporales sin previo aviso, porque los sucesos se encadenan con el ritmo anárquico con que acuden los recuerdos a la mente de Germán mientras realiza la autopsia de Tino. La mente funciona así cuando vaga a sus anchas, no se atiene a esquemas ni orden establecido. Una prosa muy particular que a mí me ha sorprendido gratamente. Aunque de éste autor lo que admiro es lo que cuenta, por encima de cómo lo cuenta. Posee una capacidad magistral  para despertar las emociones del lector; todas, las confesables y las que preferimos mantener dormidas porque duele reconocerlas en voz alta.
A Juan Ballester le estaré siempre agradecida porque me ha enseñado la lección más importante desde que decidí dedicarme a la escritura. Y es que los libros, una vez los depositamos en manos ajenas, dejan de ser nuestros. Entonces le pertenecen también al lector. Pondré todo mi empeño en no olvidarlo.
Volviendo a la novela, Germán me ha hecho recordar que nada humilla más que una mirada de lástima, de la mano de Tino he aprendido que para un hombre honesto no existe arma más letal que la deslealtad y al fin entiendo por qué la malvada bruja del Oeste de El Mago de Oz era de color verde esmeralda. El texto que he escogido, donde Germán y Arantza comparten unas perdices con chocolate, transmite el desencanto de un hombre escéptico. No lo culpo, tal vez los finales felices sólo existen en los cuentos y en la mente de los lectores rebeldes que hacen suya una novela y se atreven a fantasear con esa página no escrita por el autor.

PERDICES CON CHOCOLATE

2 perdices limpias y abiertas en dos
50 g de chocolate puro
1 vaso de vino blanco o rosado
1 vaso pequeño de vinagre de vino
1/4 de litro de caldo de ave
6 chalotas o 1 cebolla
1 diente de ajo (sólo si no se usa chalota)
sal, pimienta, laurel, 1 clavo


Salpimentar las perdices y envolver cada mitad en una loncha de tocino. Freír a fuego lento en cuatro cucharadas de aceite de oliva hasta que el tocino esté dorado y reservar. En el mismo aceite, sofreír las chalotas picadas, agregar el vino y reducir el alcohol a fuego vivo. Echar en una cazuela, junto con una hoja de laurel, el clavo, el vinagre y el caldo de ave. Añadir las perdices y cocer a fuego lento durante 25 minutos. Cuando las perdices estén cocidas (la carne del muslo se retrae y deja ver el hueso), desleír el chocolate en un poco de caldo y añadir. Cocer hasta que la salsa reduzca y espese un poco.

Buen provecho y feliz lectura.

OLIVIA ARDEY

lunes, 2 de abril de 2018

Del libro al paladar: Galletas de clavo y jengibre de CRÍMENES EXQUISITOS (Abarca/Garrido)




“Aquel cuerpo no pertenecería ya más al de una virgen pura, él mismo se había encargado de mancillarlo y vejarlo a conciencia… Una punzada en la ingle le recordó aquellos momentos tan intensos y placenteros… Eros y Tanatos, el máximo placer para un esteta…”


CRÍMENES EXQUISITOS
Nieves Abarca y Vicente Garrido
Ediciones Versátil, 2012

SINOPSIS: El cuerpo de Lidia Naveria, una joven de la alta sociedad coruñesa, aparece flotando en el estanque de Eiris recreando la famosa Ofelia de Millais. ¿Qué relación tiene este crimen con el macabro asesinato acontecido meses antes en la Abadía de Whitby? La inspectora Valentina Negro, con ayuda del famoso criminólogo Javier Sanjuán, liderará una investigación que la llevará a colaborar con Scotland Yard, en una oscura trama a caballo entre A Coruña y Londres. Lo que nadie puede llegar a sospechar es que en la vertiginosa cuenta atrás para atrapar al asesino, deberán enfrentarse a las obsesiones más inconfesables de la sociedad actual.

Cuánto he disfrutado con este libro lleno de sorpresas, que combina goce, estética y muerte. Puro deleite para los amantes del género, que no se conforman con relatos de crímenes de leer y olvidar. Esta novela va más allá, no se queda en el “cómo”, sino que nos estimula la adrenalina y el ansia por conocer el “por qué”. El lector de novela negra es un sibarita de las emociones, en continua búsqueda de esa suma de tama, prosa y personajes que lo mantenga con el corazón al galope hasta la última página. Yo he disfrutado de este libro, con un argumento soberbio y brillante en la manera de contarlo, que alterna pasajes inquietantes, sobresaltos y tensión. Y he agradecido esos guiños de ironía oscura tan mediterránea que los coautores dejan caer de tanto en tanto para aliviar una historia espeluznante como pocas.
En España se ha escrito, y se escribe, excelente novela negra. Si García Pavón nos enamora del escenario y las costumbres, Vazquez-Montalbán o Silva consiguen que nos encariñemos con el muerto, Abarca y Garrido logran que nos seduzca el asesino, de una personalidad compleja que nos apasiona e incita a devorar el libro para entender qué clase de demonios le soplan al oído y lo empujan a matar.
Gran acierto también, a mi parecer, el de la localización. Se acostumbra a asociar el delito con grandes escenarios urbanos, por eso la intriga se multiplica cuando el crimen sucede en una tranquila comunidad rural o, como en este caso, sacude la calma cotidiana de una capital de provincia.
Me han encantado también esos imperceptibles retazos de realidad, que son la sal de las historias de ficción. Como el hecho de que quien ve la muerte de cara, indefenso como un niño, sólo es capaz de suplicar en su lengua materna. O la importancia con que se cuida cada personaje, por modesta que sea su presencia. Ninguno sobra, cada cual tiene su función en una novela en la que nada está puesto al azar y que está construida sobre un armazón meticulosamente bien ensamblado en el que cada tornillo cuenta.
De entre todos ellos, me quedo con la señora Maruja y sus galletas de clavo y jengibre. Un personaje de ambiente que, por sí solo y con cuatro gestos, muestra más de la ciudad y las personas que la habitan que diez párrafos de descripción costumbrista.
Os invito a que probéis estas deliciosas galletitas extraídas de la novela, irresistibles como el final colosal que nos regalan los coautores para deleite de los fieles al género.







GALLETAS DE CLAVO Y JENGIBRE

Ingredientes:
180 g de harina
50 g de azúcar moreno
65 g de mantequilla en pomada
2 c.s. de caramelo líquido
½ c.s. de bicarbonato
1 c.s. de jengibre rallado
¼ de c.s. de clavo molido
Azúcar glass para espolvorear

Preparación:
Precalentar el horno a 170º y colocar una hoja de papel sulfurizado en la bandeja de horno. Echar la mantequilla, el caramelo y el azúcar en una sartén y calentar a fuego bajo, removiendo hasta alcanzar una textura uniforme. Retirar del fuego. Tamizar 160 g de harina, las especias y el bicarbonato, y añadir al preparado hasta formar una masa. Espolvorear con el resto de la harina la mesa de trabajo y estirar con rodillo hasta 5 mm de espesor. Usar unos cortapastas con forma de abeto y de estrella para hacer las galletas. Colocar sobre el papel en la bandeja y hornear 10 min a 170º, hasta que se doren los bordes. Retirar del horno y dejar enfriar un poco. Quitar el papel y enfriar del todo. Colocar las galletas en una fuente, espolvorear con azúcar glas y servir.


Buen provecho y feliz lectura.

OLIVIA ARDEY

viernes, 23 de febrero de 2018

Del libro al paladar: Pollo al ajillo de LAS RANAS TAMBIÉN SE ENAMORAN (Megan Maxwell)





—¡Pollo al ajillo de la Avelina! —exclamó Marta al escucharle—. Qué suerte por Dios. Mataría por ese pollito.
—Una pringailla con un poquillo de pan nos dejaras dar ¿no? —babeó Patricia.
De todos era conocido que Avelina, la madre de Adrian, era una magnifica cocinera.

LAS RANAS TAMBIÉN SE ENAMORAN
Megan Maxwell
Ed. Versatil, 2011

SINOPSIS:
Marta Rodríguez es una joven y divertida madre soltera que conduce una Honda CBF 600. Trabaja en el taller de moda flamenca de Lola Herrera, donde hace un poco de todo. Tan pronto soluciona temas de banco como diseña y cose el mejor vestido de flamenca. La vida de Marta, y su entorno, da un giro de 180 grados cuando el hijastro de su jefa, Philip Martínez, un empresario inglés, serio a la par que sexy, se cruza en su camino. ¿Qué será Philip, una rana o un sapo más en el gran charco de la vida?
Una novela actual que ya va por su quinta edición. Comedia romántica cañí para amantes de la los libros divertidos. Sentimientos a flor de piel, momentos eróticos y una permanente sonrisa asegurada.
Con la originalidad de una trama basada en la moda flamenca, en las que viviremos los problemas de una madre precoz y sin pareja que debe lidiar con una hija adolescente. En esta historia, la familia y el valor de la amistad tienen un peso muy importante. De telón de fondo, la complicada búsqueda del amor y cómo nos sorprende cuando no se busca. Está claro que, si el corazón quiere, puede con las diferencias de clase y hasta con las barreras culturales.
En las primeras páginas, cuando la intriga entre la pareja empieza a despertarnos el gusanillo lector, la autora nos narra una comida entre compañeros de trabajo en fiambrera compartida.

POLLO AL AJILLO

1 pollo troceado
1 cabeza de ajos
3 patatas
1 vaso de vino blanco, excelente el fino Tío Pepe
10 cucharadas de aceite de oliva
Perejil, pimienta y sal

Dorar en una sartén el pollo salpimentado. Pelar las patatas y cortarlas a cuadros, sazonarlas y freírlas en aceite en otra sartén. Cuando el pollo ya tenga color, añadir el ajo picado y dejar que empiece a tomar color para verter el vino, lo dejamos reducir y añadimos el perejil picado. Antes de servir, añadimos las patatas fritas y damos un par de vueltas.

Buen provecho y feliz lectura.

OLIVIA ARDEY

viernes, 26 de enero de 2018

Del libro al paladar: Lingïni con le vongole de LE GUSTA LA MÚSICA, LE GUSTA BAILAR (Mari Higgins Clark)




El placer de la lectura se multiplica si la historia traspasa las páginas y nos permite viajar en el tiempo, pasear por lugares desconocidos, cuando es capaz de evocar melodías o nos asombra con delicias para el paladar.
Como si de un juego se tratase, vamos a descubrir una delicia culinaria escondida en las páginas de un libro.

LE GUSTA LA MÚSICA, LE GUSTA BAILAR.
Mary Higgins Clark
Ed. Debolsillo, 2003

Una historia de suspense adictiva a las que a autora nos tiene acostumbrados. Chica en peligro y una trama de intriga trepidante en torno a los anuncios de contactos.
En la página 184, la autora nos narra una cena en el restaurante “Pasta Lover’s” de Nueva York, en la que el agente del FBI Vince D’Ambrosio y Nona Roberts, realizadora de televisión, comparten unos linguini con salsa de almejas. Se trata de una especialidad napolitana de pasta plana, parecida a los tallarines pero algo más cortos.

LINGUINI CON LE VONGOLE

1 diente de ajo picado
4 cucharadas de aceite de oliva virgen
1 cebolla pequeña en rodajas
250 g. de almejas limpias y escurridas
Un chorro de vino blanco
250 g. de salsa de tomate
Orégano, sal y pimienta al gusto
250g. de linguini (si no encuentras esta variedad fresca,
con tallarines corrientes sale muy bien)

Cocer la pasta al dente y reservar. Calentar el aceite de oliva en una cazuela grande. Saltear las cebollas hasta que estén traslúcidas. Añadir el ajo y seguir cociendo hasta que el ajo empiece a dorar. Incorporar las almejas y saltearlas durante 1 minuto aproximadamente.
Añadir el vino blanco y reducir hasta que el líquido se haya evaporado casi por completo. Añadir la salsa de tomate, la sal, la pimienta y el orégano. Poner a hervir hasta que reduzca un poco.
Añadir los linguini, remover para cubrirlos uniformemente. Servir caliente.

Buen provecho y feliz lectura.


viernes, 29 de diciembre de 2017

Del libro al paladar: Risotto ai funghi de LA OTRA CARA DE LA VERDAD (Donna Leon)




“Franca bebió varios sorbos de agua, probó el risoteo y dejó el tenedor. Como si no se hubiera producido la interrupción, miró a Brunetti y dijo:

—En política quien más me gusta es Cicerón.

—¿Por qué?

—Porque él sabía odiar.”



LA OTRA CARA DE LA VERDAD
Donna Leon
Seix Barral, 2009

SINOPSIS:
Cuando el comisario Brunetti conoce a Franca Marinello, esposa de un hombre de negocios veneciano, descubre que está lejos de ser la rubia superficial que el vestuario caro y el notorio lifting facial hacían prever. Su evidente operación estética pasa a segundo plano cuando en su conversación alude a Cicerón y a Virgilio. Varios días más tarde, Filipo Guarino, jefe local de los carabinieri, acude a Brunetti para investigar la muerte del dueño de una compañía de camiones, presuntamente relacionada con el transporte ilegal de residuos y la llamada ecomafia. Las pesquisas del comisario demuestran que la deslumbrante Franca Marinello ha estado en contacto con el principal sospechoso, un hombre siniestro con un violento pasado. Pero la verdad siempre tiene un lado oculto.

Esta novela me ha reconciliado con la autora. Donna Leon, estadounidense de nacimiento afincada en Venecia, en el último libro que leí de la serie me saturó con su insistencia cansina por criticar la corrupción de la clase política y el sistema en general, como si sólo en Italia se cociesen habas. Es más, he notado que debe haber asumido que entre el blanco y el negro existe una amplia gama de grises dado que, cosa extraordinaria, aparece un personaje positivo oriundo del sur. Incluso se le pide perdón, ¡por primera vez!, por un comentario despectivo de esos que tanto abundaban en anteriores novelas y que a punto estuvieron de hacerme aborrecer la serie después de acompañar a Guido Brunetti durante dieciseis libros antes que éste. Así pues, continúo como entusiasta seguidora del comisario veneciano.
En casa de su suegro, Brunetti cena frente una mujer a la que le interesan los clásicos latinos, como a él. De esa conversación parte la trama, centrada en la ecomafia y la ilegalidad de los actos de esos grupos que actúan al margen de la ley y la ilegalidad de de esos otros grupos que tienen encomendada la tarea de velar por que la ley se cumpla. En medio de todo ello una mujer esclava de un físico que no ha buscado y que soporta como el peor de los castigos, casada con un hombre que le dobla la edad y por el que, pese a que puede suponerse lo contrario, siente un amor auténtico, leal e incondicional. Capítulo a capítulo entenderemos en porqué de su amargura, desencanto y odio latente. ¿Hasta dónde es capaz una mujer de llegar por amor? La respuesta está en las páginas del libro.
La trama con final inesperado engancha de tal modo que Donna Leon se hace perdonar esa manía de arengarnos poniendo opiniones suyas en boca de sus personajes. Incluso tiene detalles como el de mostrarnos la afición de Brunetti por Il Gazettino, periódico de las chachas tal como lo define la autora; ese rasgo de “normalidad” se agradece entre tanta cita a Virgilio, Cicerón y Hery James. Como novedades, los primeros celos de Paola, su padre el conde empieza a sentirse viejo, Guido descubre que quiere a su suegro y al fin veremos a la signorina Elettra deslumbrada por un hombre.
El párrafo que he escogido, entre bocado y bocado de risotto en el palazzo Falier, da un poco de miedo. Si el odio es condición indispensable en un buen político, apañados vamos.

RISOTTO AI FUNGHI

180 g. de arroz redondo (1 tacita de café por persona)
½ bolsa de setas variadas congeladas o un bote mediano de setas en conserva
caldo de pollo o de verduras
½ vaso de vino blanco
Azafrán o colorante que lleve algo de azafrán de verdad
Ajo, aceite y sal
2 cucharadas de mantequilla
Queso parmesano rallado



El secreto del risotto está en añadir el caldo poco a poco durante la cocción.
Saltar las setas en un poco de aceite con el ajo. Retirar éste y reservar las setas.
En otra sartén grande, sofreír el arroz en cuatro cucharadas de aceite hasta que empiece a estar transparente, salar y regar con el vino blanco. Reducir durante un minuto. Añadir las setas y el azafrán e ir añadiendo cazos de caldo poco a poco e ir removiendo con una cuchara de madera hasta que el arroz esté cocido (nunca más de 20 minutos). Ya al final, agregar la mantequilla y queso parmesano al gusto. Apagar el fuego y dejar reposar un par de minutos antes de servir.

Buen provecho y feliz lectura.

OLIVIA ARDEY


miércoles, 29 de noviembre de 2017

CON SABOR A IRLANDA: Cottage Pie


Como muchos sabéis, mi novela CON SABOR A IRLANDA, cuya protagonista es cocinera accidental, incluye un mini recetario al final con los platos escogidos por Lys Scott para cada personaje que la acompaña durante las páginas de su propia historia.
Ahora que comienza el frío, pocas cosas son tan agradables como saborear un delicioso guiso humeante en buena compañía. Para celebrar que la novela en edición ebook se encuentra disponible a la mitad de su precio habitual, os propongo experimentar en la cocina con alguno de los platos que os propongo en CON SABOR A IRLANDA.

Hoy ha amanecido lluvioso, me encantaría degustar el pastel campesino de cordero y puré de patata que tanto me gustó en un pub de la zona de Temple Bar de Dublín, The Old Storehouse, y que después saboreé en un pub irlandés de Benidorm. Y he de decir que este segundo del Jimmys Red Lyon estaba tan bueno o más como aquel que descubrí en mi viaje a Irlanda.
No os diré a qué personaje dedica Lys esta especialidad de la cocina tradicional irlandesa, lo descubriréis en las páginas del libro. Pero sí os dejo el enlace a la receta. ¡Buen provecho y feliz lectura!

viernes, 24 de noviembre de 2017

Del libro al paladar: Gimlet de LA MARCA DEL MERIDIANO (Lorenzo Silva)




«No era el momento y el lugar, pero vio la ocasión y eso es algo que una mujer no desaprovecha nunca. Tan pronto como el guardia Arnau enfiló hacia los aseos de la gasolinera, la sargento Chamorro se dio la vuelta y, mirándome como si quisiera fulminarme, me espetó:
-Tú te estás guardando algo»



LA MARCA DEL MERIDIANO
Lorenzo Silva
(Ed. Planeta) Premio Planeta 2012

SINOPSIS: En una sociedad envilecida por el dinero sucio y la explotación de las personas, todavía el amor puede ablandar a las fieras. Un guardia civil retirado aparece colgado de un puente, asesinado de manera humillante. A partir de ese momento, la investigación que ha de llevar a cabo su viejo amigo y discípulo, el brigada Bevilacqua, abrirá la caja de Pandora: corrupción policial, delincuentes sin escrúpulos y un hombre quijotesco que buscará en el deber y el amor imposible la redención de una vida fracturada. Ambientada en la Cataluña actual, esta absorbente novela policíaca de Lorenzo Silva, maestro indiscutible del género, se adentra más allá de los hechos y presenta un sólido retrato del ser humano ante la duda moral, el combate interior y las decisiones equivocadas.

Con ese lance de Virginia a su amigo y superior comienza esta nueva entrega de la serie Bevilacqua, que esperábamos con ganas quienes seguimos desde hace años las aventuras de la pareja de guardiaciviles. A renglón seguido veremos a Rubén esquivar el desafío verbal de su compañera, para centrarse en la investigación que es el eje de la novela. No será hasta el último capítulo cuando comprobaremos que ese párrafo de inicio era un aviso para el lector que, entonces sí, descubrirá que Vila se estaba guardando algo. Un asunto personal que el autor nos había dejado adivinar en un libro anterior y que en esta novela utiliza con toda intención como comienzo y fin de la trama. Me ha gustado este recurso para cerrar el círculo de una etapa en la vida de Rubén Bevilacqua que nos permite entender el porqué de su desencanto.
En esta novela, que me ha dejado un magnífico sabor de boca, se percibe una madurez en los personajes, en cómo interactúan y en la amistad que comparten, que no sólo enriquece lo que Lorenzo Silva nos cuenta, sino también cómo lo cuenta. Me ha gustado mucho el planteamiento de la trama, la estructura, el paralelismo entre esas fronteras imaginarias que suponen un antes y un después en la vida de las personas, entre la honestidad y la deshonra. Divisorias invisibles inventadas por el hombre y que convierten la novela además en el reflejo de una realidad social tan de actualidad con las elecciones catalanas. La historia está salpicada de referencias musicales, literarias e incluso televisivas que a mí me han resultado entrañables porque comparto gustos y generación con el autor.
En cuanto al meollo policial, en esta ocasión Vila se enfrenta a sus fantasmas al tener que investigar la muerte de su compañero y maestro. Un viaje retrospectivo en el que los recuerdos felices se alternan con los remordimientos, que le servirá de expiación y en el que, en tanto reflexiona sobre la amistad que tuvo y la que tiene, descubrirá que los años no lo han convertido alguien distinto pero sí en un hombre más experto, que el honor perdido no se recupera jamás, que cada cual forja su destino a través de sus propias decisiones y que sólo la distancia que da el paso del tiempo nos permite saber si fueron correctas, equivocadas o si siempre nos quedará la duda.
Y para deleitar el paladar, no todo va a ser lidiar entre fogones. Bevilacqua pide en dos ocasiones un clásico de la coctelería cuya invención allá por el XIX se achaca a un cirujano de la Royal Navy, a fin de que los marineros tomasen dosis suficientes de vitamina C y evitar así el escorbuto. Exquisito ingenio.

GIMLET

2 partes de ginebra
½ parte de zumo de lima natural
3 cubitos de hielo


Agitar en coctelera y servir sin el hielo en copa de coctel.

Buen provecho y feliz lectura.


viernes, 27 de octubre de 2017

Del libro al paladar: Pastel de pescado de LA TORMENTA PERFECTA (Sebastian Junger)




“Cogen el coche y se dirigen a una cafetería llamada Sammy J’s y piden dos cervezas más, pastel de pescado y judías pintas. El pastel de pescado es el favorito de Bobby, y es seguro que no volverá a tomarlo hasta que regrese. Lo último que un pescador quiere comer mientras está en el mar es pescado.”


LA TORMENTA PERFECTA
Sebastian Junger
Debolsillo, 2000

SINOPSIS: Fue la tormenta del siglo, una tempestad con olas de más de treinta metros de altura, producto de una extraña combinación de factores que los meteorólogos llamaron «la tormenta perfecta». Estalló, en octubre de 1991, sin que nadie hubiera podido presagiarla. Con la tensión narrativa de la propia furia de los elementos, Junger nos lleva al corazón de la tormenta, describiendo con gran fuerza el valor, el temor y el pánico que se desatan ante un fenómeno de estas características. Recrea los últimos momentos de la tripulación del “Andrea Gail”  y relata la valentía de unos rescates en alta mar que dejaron héroes y víctimas, entretejiendo la historia de la industria pesquera, la meteorología y los testimonios de personas que se vieron afectadas por la tormenta.
“La tormenta perfecta” nos deja un sabor a mar y nos transmite el desamparo que se siente cuando se está dominado por una fuerza de la naturaleza que escapa a nuestro conocimiento y control.


De todos los libros que he leído en mi vida, sólo éste me ha provocado escalofríos. Varias veces he tenido que interrumpir la lectura porque se me ponía la carne de gallina. Seguramente porque desde el comienzo sabía que los durísimos episodios que narra Junger, con rigor y sin aspavientos, eran sucesos verídicos.
A pesar de que odio viajar en barco —o quizá por ello— me fascina todo lo referente a la náutica, en especial películas y libros que abordan el tema. Esta novela, que muestra la cara menos amable de las costas de Nueva Inglaterra, está narrada como un documental; es increíble la cantidad de información que contiene en torno a la pesca de altura. Pero Junger no aburre, todo lo contrario; la tensión narrativa crece conforme aumenta la situación crítica para la flota pesquera y las unidades de rescate en medio de un mar embravecido e inclemente como el infierno.
Pese a ser un relato riguroso de hechos reales en el que se evita la implicación emocional —de otro modo, la lectura se convertiría en un sufrimiento—, el autor nos presenta en el primer capítulo a los protagonistas de la tragedia. Logra ponernos en la piel de esos hombre duros de la mar «a los que puedes golpear con un martillo y no les saldrá un cardenal» que se enrolan en los pesqueros conscientes de que existen muchas posibilidades de no volver con vida; los capitanes por vocación, los pescadores casi siempre por dinero.
La historia fue llevada al cine y me alegro de no haber visto la película porque dudo que supere esta soberbia novela que, además de hacer un repaso a la historia de la pesca en los Grandes Bancos de Terranova desde 1600 hasta hoy, aporta datos curiosos sobre los desastres marítimos y transmite al lector sensaciones tan indescriptibles como el desamparo y estupor de un hombre que sabe que va a morir o la valentía, e impotencia también, de los equipos de rescate predispuestos a jugarse la vida por salvar una ajena. Especialmente conmovedora resulta la distinta manera conque los familiares asumen la pérdida de un ser querido, el lastre angustioso de los supervivientes para continuar con su vida, junto con la sensación de culpa y remordimientos del autor por hurgar en esa herida que nunca acaba de cerrar.
Horas antes de embarcar, Bobby Shatford y su novia Christina, se enfrentan a la tensión ante ese viaje incierto que a los dos les da mala espina. La última comida que compartieron fue un pastel de pescado antes de que el mar los separara para siempre.



PASTEL DE PESCADO FRESCO,
DESAYUNO Y BRUNCH TÍPICO DE NUEVA INGLATERRA

½ Kg de filete de bacalao fresco escalfado
½ Kg de patatas peladas y cocidas
2 cucharadas de mantequilla
¼ de taza de leche
½ cebolla picada (mejor tierna, entonces 1 entera), o cebollino
2 huevos para cubrir las empanadas
1 taza de pan rallado grueso
Aceite abundante para freír
Sal y pimienta

Triturar las patatas con un tenedor y añadir la mantequilla. Ir añadiendo la leche, pero debe quedar una pasta consistente. Agregar la cebolleta o cebollino picados. Escalfar el pescado en una sartén con agua, salpimentados, durante diez minutos (hasta que blanqueen). Enfriar, desmenuzar y mezclar con las patatas. Rectificar de sal y pimienta y hacer una tortas redondas como hamburguesas gruesas.
Batir el huevo, rebozar con él las tortas y pasar bien por pan rallado (repetir el rebozado dos veces). Meter diez minutos en el congelador para que el pan se agarre a las empañadas. Freír en aceite bien caliente y sacar de la sartén sobre un plato con papel de cocina. En Nueva Inglaterra se sirven con salsa de tomate, salsa picante o un huevo escalfado y Boston Baked Beans, las judías pintas típicas de Boston.

Buen provecho y feliz lectura.

OLIVIA ARDEY

viernes, 25 de agosto de 2017

Del libro al paladar: Bizcocho de LA ESPOSA GENTIL (Lia Levi)




“—Mañana es el Año Nuevo judío.
Teresa pensó que había pasado casi un año desde que se le echó llorosa en los brazos y destruyó en un instante el entramado de tradiciones que le había dado calor en ausencia de la madre perdida.
Preguntó con inseguridad si podían hacer algo en casa para celebrar aquel Año Nuevo, pero Amós negó con la cabeza. Entonces ella se encerró casi dos días enteros en su cocina y amasó y decoró todos los tipos de tartas y de bizcochos que la habían consagrado como la princesa de los hornillos.”


LA ESPOSA GENTIL
Lia Levi
Alianza Editorial, 2012

SINOPSIS: Saluzzo, una pequeña localidad piamontesa, recibe el comienzo del siglo XX. En la noche del nuevo año de 1900, Amós Segre se promete cumplir sus dos sueños: amasar una fortuna y encontrar una mujer para casarse. Surgen varias candidatas, judías como él, pero termina enamorándose de Teresa, una campesina cristiana. Al dejarla embarazada, siendo gentil y no judía, se rompe la armonía familiar. Amós y Teresa se van a vivir juntos. Aunque Amós no es muy religioso, Teresa se da cuenta de que echa de menos las tradiciones judías, por lo que decide aprender y aplicar en casa sus costumbres. La familia se reconcilia con Amós, el amor crece, los hijos empiezan a llegar y los negocios a marchar viento en popa. Amós está haciendo realidad sus dos sueños. Pero un clima de incertidumbre se va a ir volcando sobre la familia de Amós y de Teresa según se acerca el final de los años treinta en los que se aprobarán las leyes antisemitas.

Esta es una novela de las que deja un magnífico sabor de boca y que sin duda volveré a leer. No sólo por la belleza de la prosa y la originalidad del planteamiento. La autora no relata los acontecimientos históricos y sociales en Italia, desde el nacimiento del siglo XX hasta la época fascista. Considero un acierto el recurso de hacernos vivir la historia a través de lo que les sucede a sus personajes. Evitando la descripción literal, Lía Levi nos regala una lectura amena que se agradece. Aunque la trama está narrada en tercera persona, a lo largo de las páginas se alterna el punto de vista de ambos protagonistas.
Una pareja unida por ese tipo de amor que sólo se escribe con palabras mayúsculas. Descubrimos que la diferencia religiosa, causa del rechazo y ruptura con la familia de Amós, no es tan grande como la desigualdad social que existe entre Teresa, una campesina, y su marido que es dueño de un banco. Todo ello contado mediante una prosa optimista y divertida que dulcifica la amargura de algunos sucesos.
He disfrutado de ese paseo por los años de matrimonio entre un hombre tan reservado y poco comunicativo y una mujer que simboliza la positividad ante la vida. Me ha encantado Teresa, ejemplo de hasta donde llega la generosidad de una mujer por amor a su marido. Esta novela hace cierto el dicho de que la verdadera felicidad consiste en hacer felices a los demás.
Teresa es experta en bizcochos. Y porque es uno de los personajes literarios que más me ha gustado en mucho tiempo, os propongo a modo de homenaje este dulce tan humilde y sencillo como ella.




BIZCOCHO AUTÉNTICO

6 huevos
El peso de los huevos en harina de repostería
El peso de los huevos en azúcar
1 cucharadita de té de levadura Royal

Para que salga perfecto es preciso pesar los huevos sin la cáscara y añadir idéntica cantidad de azúcar y de harina. La receta clásica no lleva levadura, pero una cucharadita hace el bizcocho más esponjoso.
Separar las claras de las yemas. Batir las claras a punto de nieve. Añadir el azúcar hasta que se forme un merengue fuerte. Añadir moviendo despacio y con mucho cuidado las yemas, la harina y la levadura.
Poner en un molde redondo engrasado (mejor desmontable) y cocer a horno suave, unos 160º, hasta que suba y pinchando en el centro con una aguja salga limpia. Desmoldar frío.

Buen provecho y feliz lectura.


viernes, 28 de julio de 2017

Del libro al paladar: Sopa de cebolla de LOS ROBOS DE RUTLAND PLACE (Anne Perry)




“Emily la contempló con perplejidad.

—Puesta a tener antojos a causa de tu estado, ¿no podrías haber escogido algo más civilizado? ¡Las cebollas, Charlotte, son completamente inaceptables! ¿A quién diablos quieres que visitemos después de tomar sopa de cebolla?”



LOS ROBOS DE RUTLAND PLACE
Anne Perry
Ed. Debolsillo, 2004

Una muerte por envenenamiento trastoca una rutinaria investigación en una aristocrática zona de Londres. ¿Se trata de un accidente o de un suicidio? ¿O acaso de un asesinato? Averiguarlo será el objetivo del tenaz inspector Pitt y su perspicaz esposa Charlotte, y para alcanzarlo deberán recorrer un laberinto de adulterios, reputaciones dudosas, chantajes e incluso incestos que la alta sociedad londinense oculta tras un velo de virtud irreprochable.

Una entrega más de la serie, aunque en esta novela el peso investigador lo asume la decidida Charlotte. Precisamente por el poco protagonismo de Thomas Pitt, su lectura se me ha hecho algo más tediosa. Los robos en el vecindario dónde su esposa vivía de soltera, antes de caer en la escala social al casarse con un policía, a los que se sumará una muerte  para añadir suspense, son un pretexto para que la autora nos muestre las diferencias entre las costumbres entre una y otra clase.
La novela es un escaparate de la doble moral de la clase alta que puebla Rutland Place, sus vicios ocultos, su afán por aparentar, la ociosa y mecánica vida de las mujeres entretenidas en diarias visitas de cortesía que, prisioneras del tedio, imaginan romances y magnifican sus sentimientos, cuando no se entregan a una vida licenciosa y oculta. Del otro lado, tenemos a Charlotte que personifica el espíritu práctico de la mujer de clase media, esa que carece de lacayos y carruaje, que cocina y da la vuelta a los cuellos de las camisas cuando se ven gastados.
Una interesante reflexión sobre la sociedad victoriana, no exenta de vicios inconfesables, con la sorpresa de alguna mujer que se atreve a ser ella misma y escapar de la esclavitud de las normas establecidas. Eso sí, mientras su familia oculta el secreto. Lo mejor de la novela son las últimas páginas donde la trama da un vuelco que se resuelve con final inesperado.
En la escena que he escogido, Emily, casada con un Lord, reprocha a su hermana su inaceptable elección. A renglón seguido acaba reconociendo que “¡esta sopa está buenísima!”. Buen ejemplo de cómo eran las cosas en el Londres aristocrático de esos años: pura apariencia.

SOPA DE CEBOLLA

2 Cebollas Grandes.
1 Litro de caldo de pollo  o de agua
½ vaso de vino blanco
8 rodajas de pan tostado
Queso rallado gruyere o edam,
(con parmesano queda muy bien también)
2 cucharadas de mantequilla
sal y pimienta



Cortar la cebolla en rodajas. Sofreír en la mantequilla y cuando esté blanca y transparente, añadir el vino y reducir el alcohol a fuego vivo. Agregar el agua o caldo y salpimentar. Dejar cocer hasta que reduzca y la cebolla esté cocida. Colocar el pan tostado en cazuelitas individuales o platos hondos, espolvorear el queso por encima. Verter la sopa muy caliente para que el queso se funda y servir de inmediato.

Buen provecho y feliz lectura.



viernes, 30 de junio de 2017

Del libro al paladar: Mermelada de frambuesa de PRINCESA (Patricia Sutherland)





“—De acuerdo —susurró sobre sus labios—. Guirnaldas para el chat, mermelada para el directo… ¿Algo más?
Dakota se puso en pie con Tess en brazos, la depositó sobre la mesa después de hacerle sitio y se inclinó sobre ella, imponiéndose con su cuerpo.
—Síiii —murmuró en un suspiro al tiempo que empujaba el tarro de mermelada entre las piernas de Tess—. Que empiece el directo.”


PRINCESA
Patricia Sutherland
Jera Romance, 2011

SINOPSIS: Theresa "Tess" Gibb es una inglesa culta e independiente que vive en Estados Unidos desde hace quince años. La editorial para la que trabaja en Boston, acaba de nombrarla editora de una colección de la que se hará cargo tan pronto regrese de Londres, de visitar a los suyos.
Pero lo que prometía ser poco más que unas cortas vacaciones en familia, se convierte en un viaje que transformará completamente su vida cuando recuerdos del pasado se entremezclan con la familiaridad del entorno, y Tess se da cuenta de que lleva años echándolo en falta.
Todo continua igual que en sus recuerdos, entrañable y a la vez, irremediablemente pasado: su familia, su casa, su barrio, su hermana -eternamente enamorada del vecino de al lado-...
Todo excepto él, Dakota, el vecino de al lado, un anti-héroe por el que Tess se siente inexplicablemente atraída a pesar de ser el amor platónico de su hermana...
Y de ser once años mayor que él.


Qué sensación incomparable te queda al acabar una buena novela. Para mí lo son las que llegan al corazón del lector y sus personajes permanecen en la memoria. Pues eso me ocurrió con esta historia apasionante, apasionada, original y valiente en su planteamiento. No es habitual encontrar protagonistas románticos más jóvenes que la heroína de la novela. Dakota, un motero malote y descarado, lo es y se hace querer. Tess, la chica, es toda sensatez y seriedad. Como podéis imaginar, la relación entre ambos es explosiva.
La novela me sorprendió por su planteamiento inicial: ¿podría una enamorarse de un hombre once años más joven? La siguiente pregunta quise averiguarla por mí misma devorando el libro casi del tirón: de ser así, ¿tendría futuro esa relación?
No quiero desvelar nada, sólo diré que esta historia sobre el amor y la diferencia de edad ha sido mi gran descubrimiento.
La autora demuestra pericia y buen hacer al mantener la atención del lector mediante la trama romántica pura y dura, es decir, centrando el hilo narrativo en la, a priori problemática, relación de ellos dos.
Otra cosa que me ha fascinado es el oficio que demuestra Patricia Sutherland. Su prosa es ágil y su estilo depurado. En cuanto al modo de describir los ambientes y transportar al lector a los escenarios que pisan los personajes a través de la evocación de los sentidos, sencillamente envidiable. Las novelas escritas con tal brillantez narrativa son las que engrandecen el género romántico.
Si os gustan las novelas románticas con diálogos geniales, personajes con carisma y erotismo con clase (¿cómo no iba a escoger la receta de la mermelada de frambuesa?), os la recomiendo sin dudarlo. 



MERMELADA DE FRAMBUESAS

1 Kg de frambuesas (o de fresas o fresones)
700 g de azúcar

Lavar y secar las frambuesas, que estén limpias y sin magulladuras (si se hace con fresones, cortar en cuatro trozos cada uno). Dejar enteras en un bol, cubrir con el azúcar y dejar varias horas en la nevera. Hervir la mezcla a fuego vivo durante 20 minutos sin dejar de remover con una cuchara de madera para evitar que se agarre. Dejar enfriar y colocar en botes de cristal. Si se quiere conservar, deben llenarse los botes de cristal con la pulpa aún caliente y cerrarlos herméticamente. Tras 15 minutos al baño María estarán listos para guardar y consumir. 

Buen provecho y feliz lectura.


viernes, 26 de mayo de 2017

Del libro al paladar: Pastel de patata de STUDIO SEX (Liza Marklund)



 

“-… nadie sabe de dónde procedía, quizá fuera alemán o checo. Al parecer se registró en los legajos como Bengtzon.
Anne Snapphane le dio un soberbio bocado a su pastel de patata.
-Qué poco dramático. ¿Y tu madre?”


STUDIO SEX
Liza Marklund
Ed. Suma de Letras, 2010

SINOPSIS: Ocho años antes de los dramáticos sucesos de Dinamita…
La reportera novata Annika Bengtzon acaba de empezar unas prácticas de verano en un importante periódico de Estocolmo, el Kvällspressen. Allí Se encarga de la aburrida tarea de atender la línea telefónica de los chivatazos. Pero antes de que haya tenido la oportunidad de adentrarse en el frenético mundo del periodismo, aparece el cadáver desnudo de una chica joven en un cementerio. Una bailarina de striptease que trabajaba en el club Studio Sex ha sido violada y estrangulada, y el principal sospechoso es un secretario del Gobierno. Annika rápidamente se da cuenta de que ese caso puede ser la oportunidad para escribir su primer gran artículo y catapultarse a la fama. Sin embargo, a medida que descubre el oscuro infierno de los clubes de alterne, se va internando peligrosamente en un mundo de sexo y violencia.
Que nadie se lleve a engaño porque en este libro confunden tanto la portada como el título. Estamos ante una novela negra al puro estilo sueco de las que están tan de moda. La autora y la obra han sido distinguidas con varios galardones. Ésta es una “precuela” de otra novela publicada con anterioridad. La trama gira en torno a secretos políticos, la rivalidad periodística y a la falta de ética de los medios de comunicación cuando se antepone el poder a la justicia.
Una constante en el libro es la violencia hacia las mujeres. La autora consigue, de un modo magistral, provocar en el lector la impotencia de la víctima inmersa en un infierno del que no sabe salir. Con el acierto de no recrearse en detalles escabrosos, lo hechos se narran haciendo hincapié en lo que sienten ellas y en el perfil manipulador del agresor.
En paralelo vamos descubriendo el pasado de la protagonista y el porqué de su empeño en esclarecer el asesinato de una mujer anónima. En el párrafo que he seleccionado, donde Anne come pastel de patata; Annika resume su historia familiar en tres líneas. Tal es la sensación de desarraigo que transmite la protagonista, además de una enorme falta de afecto. Capítulo a capítulo, descubriremos el motivo.
Me costó centrarme en la lectura por la abundancia de nombres poco familiares, pero se me hizo adictiva hacia la mitad del libro. El final inesperado es lo mejor de la novela. En cuanto a la gastronomía, poca cosa. Los personajes se alimentan a base de café y comida rápida. Casi al final descubrí éste sencillo pastel de patata.

PASTEL DE PATATAS

1 cebolla cortada en aros finos
1 patata grande por persona cortada en rodajas no muy gruesas
1 taza de queso emmental rallado
1 brik pequeño de nata líquida
Aceite de oliva

Pochar la cebolla en una sartén hasta que quede transparente.  Engrasar una fuente pirex. Poner una primera capa de cebollas, otra de patatas. Salpimentar y añadir un poco de queso. Continuar formando capas de cebolla, patata y queso (reservar más o menos la mitad)..
Mezclar la nata con un poco de sal y echar sobre las patatas. Llevar al horno y cocer a fuego suave al menos durante una hora. Retirar cuando las patatas estén bien cocidas.
Cinco minutos antes de finalizar la cocción, cubrir con el resto del queso emmental y meter de nuevo en el horno hasta que la superficie se vea dorada.

Buen provecho y feliz lectura.

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