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miércoles, 15 de junio de 2016

Sobre las restituciones de los Selk´man

Llevamos diez años hablando de este tema, que arrancamos allá lejos y hace tiempo con esta nota de La Pulseada. En abril, el Museo de La Plata devolvió a la comunidad Selk´man de Tierra del Fuego los restos de cuatro personas que eran parte de sus “colecciones” formadas durante las campañas de exterminio del siglo XIX. Es una etnia que la antropología daba por desaparecida, comenzó a reorganizarse tres décadas atrás, logró reconocimiento y ahora tiene 36.000 hectáreas propias.
Escribí nuevamente sobre el tema, dos notas. En La Pulseada, la historia de los selk´man y cómo se llegó a esta reparación, en un articulo titulado "La extinción de un modelo científico".
Además, en un Dossier especial de la revista Aletehia que compartí recién, sale una crónica de la restitución de restos a la comunidad Selk´man.

jueves, 19 de mayo de 2016

Como hablarle en la pared

Con la calentura de la audiencia escribí en este blog un brevísimo e irónico resumen de lo que ocurrió en la CIDH. Desde que volvimos de Washington muchos preguntan más detalles de cómo fue y qué interpretamos sobre lo que pasó en la OEA, adonde el gobierno tuvo que asistir para dar explicaciones sobre los decretos que alteraron la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. En esta nota de La Pulseada escribí algo de eso.

domingo, 13 de marzo de 2016

Los DNU del verano contra la ley de medios

137-Medios-Condenados-JuanBertolaEl decreto de la dictadura que regulaba la radiodifusión como si fuera un negocio estuvo vigente casi treinta años, por presión de las corporaciones beneficiadas. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, sancionada en 2009, sintetizó la pelea de los medios comunitarios, las cooperativas, los trabajadores del sector, las universidades y las organizaciones sociales para cambiar de paradigma y democratizar la comunicación. En 60 días, el gobierno de Mauricio Macri echó todo por la borda. En esta nota contamos punto por punto todos los escalones que retrocedió Argentina, otra vez por decreto. // Ver infografías

Los puntos que siguen tienen una historia conocida, que puede repasarse en las páginas de La Pulseada. En 2004 esta revista contó el nacimiento de la Iniciativa Ciudadana por una Ley de Radiodifusión para la Democracia: un inédito consenso entre organizaciones preocupadas por la vigencia de un decreto firmado por el dictador Jorge Videla que regía la radio y la televisión, sólo reformado -por decreto, durante el menemismo- para empeorarlo. Aquella vieja norma, que sobrevivía a los intentos de modificarla por presión de las corporaciones beneficiadas, entendía a la comunicación como un negocio y no como un derecho humano. Así, por ejemplo, para ser licenciatario era requisito “tener fines de lucro”. Los medios comunitarios y cooperativos no estaban en desventaja: directamente, estaban prohibidos. Aquel consenso básico de 21 puntos daba nacimiento a la Coalición por una Radiodifusión Democrática, que tardó en ser escuchada por el gobierno: al año siguiente, otra vez por decreto, se regaló a los prestadores existentes 10 años más de licencias. El panorama cambió hacia 2008, cuando el Poder Ejecutivo sufrió en carne propia el poder de los medios concentrados, durante el conflicto con las patronales del agro que resistían el pago de impuestos. El 18 de abril Cristina Fernández recibió a la Coalición y se empezó a trabajar sobre el anteproyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que presentaría casi un año después, en marzo de 2009, en el Teatro Argentino. Se abrió un proceso inédito en Argentina: la propuesta se debatió y se mejoró en foros federales antes de ingresar al Congreso, que a su vez convocó a varias audiencias públicas. En octubre fue votada por una amplia mayoría parlamentaria, que excedió al bloque oficialista. A partir de entonces empezó la pelea por la plena vigencia, demorada por la estrategia judicial de los grupos económicos obligados a la des-monopolizarse -especialmente Clarín- y por algunas torpezas o inercias en el organismo de aplicación. La judicialización se saldó en octubre de 2013 cuando la Corte Suprema de la Nación declaró plenamente constitucionales los artículos cuestionados por Clarín. Lo hizo después de escuchar a las partes y recibir aportes de varios “Amicus curiae”, en un proceso en el que las radios comunitarias, las carreras de comunicación y otros miembros de la Coalición volvieron a decir presente en defensa del derecho a la comunicación. La ley seguía su camino. En 2015 ya se podía ver una Defensoría del Público en funcionamiento, los primeros concursos de señales de televisión digital para organizaciones sin fines de lucro y la aplicación del FOMECA, un fondo concursable para el fomento de medios comunitarios que ese año rondó los 140 millones de pesos. El mayor reclamo ciudadano lo sostenían las revistas autogestionadas, no alcanzadas por la ley: el sector gráfico siguió sumido en la lógica neoliberal y sufre las consecuencias de una concentración alarmante, que afecta desde la producción de papel hasta los mecanismos de distribución. En el sector audiovisual faltaba un buen trecho para regularizar el espectro, pero el avance era significativo. En diciembre de 2015 todo empezó a cambiar.

La saga de los decretos

El cambio se sugirió el día de la asunción del Presidente, cuando el locutor oficial, al presentar la cadena nacional, dijo “ley de radiodifusión”, en lugar de “servicios de comunicación audiovisual”. Todo un símbolo. Ese día, Mauricio Macri firmó un decreto que creó el Ministerio de Comunicaciones y puso bajo su órbita a la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual. Según la ley, la AFSCA debía ser un organismo autárquico. Tal es así que, siguiendo recomendaciones internacionales, preveía que el mandato de su Directorio estuviera desacoplado de los tiempos del Poder Ejecutivo: designado dos años antes de la elección presidencial, debía seguir hasta dos años después. Podía ser removido por causas justificadas, por intervención del Consejo Federal de la Comunicación Audiovisual (ver: “La representación social”). El gobierno obvió todo eso: el 23 de diciembre dispuso una “intervención” de la AFSCA. Ese día, sin la medida publicada en el Boletín Oficial, el organismo había amanecido rodeado de policías: una intervención de facto. Más tarde se comunicó el decreto. Con el argumento de que su titular, Martín Sabbatella, era un “militante político”, se removió a todo el Directorio y designó en su reemplazo a... un militante del PRO, sin experiencia en el área. Entre Navidad y Año Nuevo, hubo movilizaciones y presentaciones judiciales: los sectores que impulsaron la ley desde 2004 salían en defensa del derecho a la comunicación. El relator de la OEA para la Libertad de Expresión llamó la atención sobre lo que sucedía en Argentina. Faltaba lo peor, que se veía venir. En la conferencia de prensa, Oscar Aguad deslizó: “La ley no se modifica... por ahora”. El periodista Nelson Castro, a quien nadie podría tildar de kirchnerista, lo cruzó fuerte en su programa radial: “Me parece que lo que están haciendo genera un precedente terrible, así entramos en una jungla que es brutal. Yo soy crítico de la gestión de Sabbatella pero la ley ha sido declarada constitucional por la Corte. La ley se puede cambiar por otra ley no por un decreto, esto es muy peligroso para la institucionalidad”. El ministro, en cambio, sostenía la curiosa tesis de que “una ley del Congreso no puede limitar las capacidades de un presidente”. El 30 por la mañana, el Jefe de Gabinete informó que se estaba escribiendo otro decreto, para modificar la regulación del sector. A la tarde el juez platense Luis Arias emitió una medida “precautelar” para que el gobierno se abstuviera de alterar la ley sin dar intervención al Congreso. Otra vez, no importó: el 4 de enero, publicaron el decreto 267, que introdujo severas modificaciones en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y en la Ley Argentina Digital, que regula las telecomunicaciones. Le pusieron fecha del 29 de diciembre, para eludir el fallo judicial, aunque ese día Macri descansaba en Villa La Angostura y ni siquiera había sucedido el anuncio de Marcos Peña. Poco hizo falta para advertir que esas desprolijidades eran lo de menos: el “decreto de necesidad y urgencia” desmontó los principales pilares de aquella ley nacida de un amplio consenso, discutida a lo largo y a lo ancho del país, votada por mayoría en el Congreso y validada por un fallo de la Corte. Después de seis años en los que el desafío fue cómo las grandes corporaciones se adecuaban a la ley, un decreto bastó para invertir los términos: el Estado se adecuó a las necesidades de las empresas. La comparación punto por punto ayuda a comprender las dimensiones de este retroceso.  


Subnotas

miércoles, 26 de noviembre de 2014

2A. El naufragio de La Plata

La investigación comenzó por lo que el gobierno de la Ola Naranja pretendía minimizar y ocultar: las muertes. “La elaboración de una primera base de datos propia con avisos fúnebres, listas de muertos y entrevistas en barrios, en morgues y en cocherías fueron el punto de partida de este trabajo”, cuentan los autores, profundamente comprometidos con el tema desde un comienzo, uno desde las páginas de Diagonales y la otra, escribiendo y coordinando la cobertura de esta revista. “La tarea periodística conjunta permitió consolidarla, diversificar el barrido de fuentes documentales y fuentes testimoniales implicadas, y seguir lo que pasó en todos los poderes del Estado. En La Pulseada, que cubrió el tema con noticias, crónicas y análisis, publicamos más de 100 notas entre las ediciones impresa y web entre abril de 2013 y marzo de 2014”.
2A. El naufragio de La Plata indaga en todos los poderes sin concesiones: reconstruye acciones e inacciones del comité de crisis comandado por Berni y Casal, del municipio de los hermanos Bruera y cada una de sus delegaciones, de los gobiernos nacional y provincial, de los juzgados, fiscalías y defensorías involucrados. También cuenta el derrotero del tema en los ámbitos legislativos, donde se pusieron en escena comisiones investigadoras que funcionaron sin pena ni gloria y ni siquiera fueron capaces de interrogar a los máximos responsables de la tragedia. Y otro gran aporte: no se olvida de la responsabilidad de las empresas privadas, ya sea las prestadoras de servicios públicos, como EDELAP, las patronales de algunas de las víctimas —como Mandelbrot, en el caso de Josué, entre otras— o el Hospital Español, que antes de ser impugnado por las muertes de pacientes internados allí se benefició con ayudas millonarias que el Estado no dio a sus propias instituciones de salud. Josefina López Mac Kenzie y Martín Soler conocen de principio a fin cada expediente, la trayectoria de las asambleas barriales y las historias de muchísimas víctimas y sus familiares, sin atarse a ninguna versión más que la propia, construida a partir de cientos de testimonios recogidos y páginas leídas. 
El 2A es el 2 de abril de 2013, cuando buena parte de La Plata quedó bajo el agua y se incendió una bomba ubicada a pocos kilómetros, llamada Destilería YPF. El naufragio es lo que vino después: la falta de respuestas en una ciudad que vive en riesgo de inundación, el manoseo del listado de víctimas y los “Teatros de Cámara”, como llaman los autores a los honorables simulacros de investigación. El 2A es un hito en la historia de la capital bonaerense; marca un antes y un después. El libro editado por La Pulseada, el quinto publicado sobre el tema, es el primero basado en una investigación periodística y es esclarecedor. La pesquisa se inscribe en la mejor tradición del periodismo argentino: es extensa y profunda, rigurosa con los datos, comprometida con las víctimas e implacable con los poderes públicos. Y todo el trabajo gráfico del libro está a su altura, empezando por la portada, en la que Juan Bertola —autor de una emblemática tapa de esta revista en mayo de 2013 y de las viñetas del proyecto “Prohibido olvidar”— sintetiza en una imagen continua, interminable, las distintas escenas, reclamos y sensaciones que el agua sacó a flote a partir del 2A.

viernes, 2 de mayo de 2014

Seguimos en la calle...

...y con la ternura de Kevin y Jose, sacamos una de las tapas más hermosas que recuerde en la historia de La Pulseada.


jueves, 24 de abril de 2014

Libros

Estoy impresionado -y harto de imprentas-: en menos de dos meses salieron nueve libros en los que participé de alguna manera, sea escribiendo, editando, corrigiendo o gestionando; y hay algunos más en camino.
De ellos, ninguno me pone tan feliz como éste, que expresa la vigencia de un proyecto de comunicación popular que cumple 12 años y enseñó a muchos, entre quienes me incluyo, qué es hacer periodismo.
Los esperamos el sábado.


domingo, 30 de marzo de 2014

Malabaristas

Cuando nació La Pulseada, en 2002, decían que estábamos locos. Con el tiempo demostramos que no era así —o que se trataba de una sana locura— y supimos que no estábamos solos: hay centenares de publicaciones autogestionadas que garantizan la pluralidad de voces y perspectivas en distintas comunidades del país. Hace cuatro años nos asociamos para trabajar juntas y nos descubrimos como un actor vital del derecho a la comunicación. Hoy la tenemos difícil en lo económico y estamos resistiendo embates de las corporaciones. Quiénes somos, qué problemas enfrentamos, qué proponemos y qué reclamamos las integrantes de AReCIA.

Publicado en La Pulseada Nº 117, marzo de 2014 

“Una revista independiente es una revista que no tiene otros dueños que los que la hacen y que no tiene negocios paralelos más que el periodismo —dice Ingrid Beck, directora de Barcelona—. Se mueve ideológicamente según sus convicciones, no según criterios económicos”.
Convicción. Vocación. Pasión. Es eso lo que reúne a las más de 300 publicaciones que integran la Asociación de Revistas Culturales Independientes de la Argentina (AReCIA). Lo que hacen no es una mercancía. Diversas en sus contenidos y estéticas, todas implican otra forma de producir, que no busca multiplicar el lucro para considerar sostenible a un medio sino obtener una justa remuneración del trabajo realizado en forma autogestionaria. Muchas veces no lo logran, pero siguen adelante: “Sabemos que cada uno daría la vida por lo que hace. Somos acción, intransigencia y rebeldía —define Claudia Acuña, referente del colectivo Lavaca, que edita Mu—: Por todo lo que mueren los demás, que es el prestigio, a nosotros no nos mueve un pelo. Sí nos mueve, y nos podemos llegar a matar, si alguien se mete con nuestro producto, porque es nuestra vida. Entre revista y vida no hay diferencia”.
Lavaca nació al calor de las protestas del 19 y 20 de diciembre de 2001, con crónicas que circularon por internet. Eran periodistas experimentados cansados de la lógica de los medios comerciales. Organizados en una cooperativa, desde 2006 editan el periódico Mu. Además hacen radio, enseñan, editan libros y sostienen un espacio cultural.
La idea original de Barcelona también data de 2001, aunque recién salió a la calle en septiembre de 2003, criticando a través de la parodia al periodismo de la época.
Ambos medios fueron los fundadores de la Asociación de Revistas Culturales Independientes (AReCIA), que hoy reúne a centenares de revistas de distintos lugares y tiempos.
“Las revistas culturales nos hemos constituido como un espacio de legitimación de la palabra, de la investigación, del debate, en donde la ética periodística sigue teniendo valor y la calidad de los productos realizados no tiene nada que envidiarles a los medios hegemónicos”, escribe desde Rafaela, provincia de Santa Fe, el grupo de jóvenes que edita la revista Mural. Son seis. Estudian en la universidad -privada: la única a la que tienen acceso en su ciudad- pero se conocieron en la militancia social y política. “Decidimos hacer Mural porque creemos que en nuestra ciudad, al igual que en todo el mundo, se difunde sólo una mirada de la realidad, la de los dueños de todo, una mirada que invisibiliza muchas otras formas de decir, hacer y pensar”. En Rafaela, ese medio es la tribuna de los que quieren otro mundo: “Buscamos denunciar lo injusto, lo que genera desigualdad, y también queremos mostrar los procesos organizativos desde abajo”. ¿Quién los banca? Ellos. “No hay patrón, no hay editores que dicen qué sale o no dependiendo de los intereses económicos de un grupo empresarial. Las decisiones se toman de manera colectiva y democrática. Con la revista apostamos a otra forma de construir y trabajar en un medio”, resumen. Cada número de Mural tiene el rostro de Silvia Suppo, una sobreviviente de la dictadura asesinada a puñaladas en marzo de 2009. Un supuesto robo. En el pueblo, todos saben otra cosa. Pero nadie dice.
La imagen de Suppo en la contratapa de la revista no es una buena estrategia para salir a vender publicidad. Sí para mostrar que otra comunicación es posible.
En Rafaela hay reglas implícitas para hacer un periodismo “rentable”:
No cuestionar la soja.
No mencionar los agrotóxicos.
No hablar de negocios inmobiliarios.
No discutir la historia oficial.
No investigar al transporte.
Es decir: no hacer periodismo.
La historia se repite pueblo a pueblo. Las publicaciones independientes libran batallas cotidianas contra la monopolización de las voces, los contenidos y las estéticas. Y lo más importante: hablan sin restricciones de política, género, música, filosofía, artes visuales y prácticas corporales, entre otros temas. Viven de lo que dicen y no de lo que callan, como hacen los grandes medios comerciales.

Independientes, no neutrales

En Bariloche, los que dicen se llaman Al Margen y llevan diez años dando batalla. Es una revista hermana de La Pulseada: creció junto a un intenso trabajo social con niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. “Al Margen es una organización social que, entre otras actividades, edita una revista de la calle —define Sebastián Carapezza, el coordinador editorial—: La revista es quizás la parte más visible, pero entre los compañeros se han ido desarrollando otros brazos”. Tienen una cooperativa de construcción donde trabaja una decena de jóvenes; el espacio “El semillero”, donde brindan talleres artísticos y de oficios; y además hacen actividades culturales en barrios. Participan de mesas y redes por la niñez y adolescencia, y siempre buscan articular con otros medios de comunicación populares. “Todo eso es Al Margen —resume Carapezza—. En nuestro caso el proceso se dio a la inversa de lo que marca cierta lógica de las organizaciones. Primero nació la revista y después creció la organización social, la dimensión política. Hoy lo que hace interesante al proyecto es la variedad de actividades que desarrollamos en diferentes planos”.
Los editores lo saben bien: la comunicación es política y todos los medios tienen intereses. La pregunta es cuáles.
Detrás de quienes concentran el panorama mediático hay soja, petróleo, timba financiera, concesiones de aeropuertos y autopistas y mucho más.
Detrás de las revistas independientes hay organizaciones sociales, centros culturales, grupos de jóvenes, cooperativas de trabajo, editores con vocación por lo que hacen.
No son “grandes” y “chicos”. Los revistas autogestivas –independientes del poder económico y del poder político- estamos lejos de ser marginales: se calcula que el sector de las revistas independientes del poder económico y del poder político aglutina un promedio de dos millones de lectores mensuales y realiza un aporte significativo a la industria gráfica, que el año pasado ascendía a los $3,5 millones por mes destinados a pymes de todo el país. 

En la cuerda floja

Cada año, los censos de AReCIA traen una buena noticia: somos más. El nacimiento de nuevas revistas —pese a que el precio del papel y otras adversidades nos obligan a hacer malabares para subsistir— revela la vigencia de los medios impresos para expresar la diversidad cultural de las comunidades. En la asociación, las publicaciones recién nacidas se encuentran con otras, “hijas del 2001” como La Pulseada o Mu, e incluso más experimentadas. “Hay revistas que tienen 20 años: vos imaginate que sobrevivieron a corralitos… Cuando vos te sentás con una persona como Julia, que algunos la miran como si no supiera hacer nada, y sabe hacer cosas que Fontevecchia todavía no aprendió…”, sentencia Acuña.
Julia es Julia Pomiés, de Kiné, una revista dedicada a cuestiones corporales que desde 1992 persiste, por la fidelidad de sus lectores: docentes, agentes de salud, estudiantes y especialistas en distintas disciplinas vinculadas al cuerpo. “Arrancamos en una crisis”, dice Pomiés, que ya no le teme a ninguna tormenta. El capital inicial surgió de la indemnización que ella y Carlos Alberto Matos, los impulsores del proyecto, cobraron tras ser despedidos de la Editorial García Ferré, en los primeros años del menemismo.
La conversación con La Pulseada se da en los primeros días de 2014, cuando los editores comenzábamos a enterarnos de aumentos de costos que oscilaban entre el 30 y el 70%. “La amenaza de la inflación es grave porque es un negocio donde la plata se recupera 75 días después de haberla puesto —explica Julia, y tiene confianza—: Hay que tener mucho cuidado, pero ya pasamos otras crisis; suponemos que ésta no va a ser la peor”.
“Los principales problemas actuales son los costos industriales, que son altísimos, la falta de pauta publicitaria y el ahogamiento que nos produce el sistema de distribución. O sea: todo”, resume Beck (ver subnotas). Acuña define el momento actual en dos palabras: “Estamos sobreviviendo”. Y aclara que en Argentina, con la experiencia de la dictadura a cuestas, “hay que tenerle mucho respeto a la palabra sobreviviente”.
—Estamos sobreviviendo quiere decir estamos peleando. Y si tenemos claro el principio por el cual peleamos, yo creo que es una cuestión de tiempo, pero es un hecho: el futuro es nuestro. Lo que me parece interesante de la supervivencia es ponerse de pie. Ningún sobreviviente está de rodillas: está de pie acusando y da testimonio.
¿De qué damos testimonio?
—De lo que significa la concentración. Y de por qué el lector es el perjudicado, no sólo nosotros. Estamos dando testimonio de lo que significa una corporación que es monopólica en el papel y nadie la tocó. Papel que además está manchado de sangre y de mierda. Cosa que nadie cuestiona ni se ha logrado mover en todos estos años. ¿Cómo va a haber democracia informativa si hay sólo tres diarios que tienen el monopolio del papel? Es incompatible. Y nadie se escandaliza por eso.  Cada tanto aparece en la agenda, aparece como si fuera el caso Graiver: ¡no! ¡Es el caso Argentina! Tres diarios fijan el precio del papel: ése es el mayor agravio a la libertad de expresión. Eso es dictadura. Eso es Videla. No es metafórico. El modelo corporativo tiene la simplicidad de lo brutal. Su negocio es controlar o destruir. Por eso somos enemigos naturales de Clarín. No es personal: es ideológico.

La nueva batalla

Ocho años atrás, Clarín y La Nación —los diarios que, asociados con la dictadura, se quedaron con la producción de Papel Prensa— sólo dominaban el mercado de diarios. De un tiempo a esta parte, amenazados por la caída de sus ventas, irrumpieron también en el mercado de revistas. Hoy editan más de 30 títulos cada uno, según informó la Sociedad de Distribuidores en el Foro Social de Revistas Culturales realizado en octubre de 2013. Ninguno de sus productos llega a kioscos desde el Centro de Distribución, requisito obligatorio según las regulaciones vigentes: en cambio, las empresas hacen que los camiones deban retirarlos directamente en imprenta, evitando pagar el porcentaje que sostiene el sistema al que sí deben recurrir los más chicos.
“Su estrategia es comerse al resto. No hago un juicio de valor sobre esto, simplemente describo la dinámica actual que todos los que estamos sentados acá conocemos”, definió Fernando Ausas, titular de la Dirección de Regulación del Sistema Nacional Integrado de Venta y Distribución de diarios, revistas y afines, que depende del Ministerio de Trabajo, en una de las reuniones que se realizaron el mes pasado con representantes de AReCIA, el gremio de canillitas, la Sociedad de Distribuidores de Diarios y Revistas de la Capital, la Asociación Argentina de Editores y otros 40 referentes del sistema que hoy está en completamente en crisis (ver “La distribución”).
En el circuito porteño ya cerraron 1.000 kioscos y otros tantos están endeudados con Clarín, que hoy hace con puntos de venta y distribuidores lo que en los ‘90 hizo con los operadores de cable del interior: fundirlos para quedarse con todo. “Hoy está dominando la mitad de los recorridos de Capital, con compras que son fraudulentas y se están investigando”, denuncia Acuña.
Clarín y La Nación, los grandes ausentes en aquella reunión, están pagando a los canillitas un porcentaje menor al 33% del precio de tapa que establecen las reglas vigentes. En otras palabras: las revistas independientes que van a kioscos pagan costos más altos que los grandes medios.
“Yo no espero nada de la corporación, más que se muera. Y yo estoy totalmente convencida de que Clarín se está muriendo, como se murió La Prensa y era una híper empresa... —dice Acuña—: El tema es si en esa muerte no nos arrastra a nosotros. Yo creo que en eso está teniendo éxito: porque todavía manda como modelo. Algunos todavía creen que el periodismo es eso. Lo ves en Tiempo Argentino, que lo imita en todo y quiere ser el Clarín bueno. Estamos obligados a crear. Eso es matar a Clarín. Cada vez que se produce una novedad en el periodismo Clarín muere un poco más. Para mí este momento es una fiesta: antes, hacer periodismo era repetir una fórmula; ahora, hacer periodismo es crear algo nuevo”.

Notas relacionadas

jueves, 6 de febrero de 2014

Otra pata del derecho a la comunicación


La democratización de la comunicación es una necesidad social. A partir del 2009 las discusiones sobre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual profundizaron un debate que hace mucho más tiempo venían planteando los medios comunitarios, el movimiento cooperativo, las universidades públicas y los trabajadores de la comunicación. El conjunto de la sociedad tomó conciencia de que es necesario intervenir con políticas para garantizar la pluralidad de voces. Después de que la Corte confirmó que la ley que regula a la radio y televisión es plenamente constitucional, hay que consolidar y profundizar esa concepción de la comunicación como derecho humano y garantizar que la libertad de expresión no sea un lujo, sólo disponible para quienes sobreviven a las lógicas del mercado.

En mayo del año anterior ingresó al Congreso nacional un proyecto de Ley de Fomento para la Producción Independiente y Autogestiva de Comunicación Cultural por medios gráficos e Internet, que desde la Asociación de Revistas Culturales Independientes de Argentina (AReCIA) entendemos como la otra pata de la ley de medios, porque con el mismo espíritu propone intervenir en un sector también amenazado por la concentración mediática.

Hoy, la buena noticia es que con el intenso debate de estos años, las corporaciones periodísticas perdieron credibilidad y lectores. La mala: que empresas como La Nación y Clarín reformularon sus estrategias para dominar el mercado de la prensa gráfica. Comenzaron a editar revistas para compensar la caída en las ventas de diarios y a controlar la distribución y comercialización con maniobras extorsivas. Un ejemplo: impusieron a los canillitas una quita al porcentaje que reciben por la venta. Mientras las revistas culturales independientes respetan el 33 por ciento otorgado por ley, hoy las editadas por La Nación y Clarín entregan sólo un 22 por ciento. Esta lógica corporativa empobrece al sector.

Las publicaciones gráficas y de Internet, independientes y autogestivas, libran cotidianamente una batalla contra la monopolización de las voces, los contenidos y las estéticas.

AReCIA reúne actualmente a más de 300 revistas culturales. Algunas tienen más de 20 años y, sin publicidad oficial, sobrevivieron a distintas crisis, corralitos, prácticas monopólicas y otras pesadillas de la economía argentina. Otras son recientes y muestran la vigencia de los medios impresos para expresar la diversidad cultural de las comunidades. Todas implican otra forma de producir, que no busca la maximización del lucro para considerar sostenible a un medio, sino la justa remuneración del trabajo realizado en forma autogestionada. La mayoría son del mal llamado “interior” del país. Tras ellas hay organizaciones sociales, centros culturales, grupos de jóvenes, cooperativas de trabajo, editores con vocación por lo que hacen. No venden silencios, como los grandes medios comerciales, sino que hablan sin restricciones de política, de cine, de género, de música, de filosofía, de artes visuales y prácticas corporales, entre otros temas. No tienen otros dueños que quienes las llevan adelante ni intereses comerciales por detrás de sus medios. Y no son marginales: se calcula que el sector aglutina un promedio de dos millones de lectores mensuales, y que realiza un aporte significativo a la industria gráfica, que asciende a los 3,5 millones de pesos por mes destinados a pymes en distintas regiones del país. Constantemente amenazadas por el precio del papel y las condiciones desfavorables para la circulación, estas revistas culturales sobreviven porque las sostienen las y los lectores.

Esa realidad nos ha llevado a reunirnos para construir de manera colectiva: la competencia pertenece al paradigma que queremos dejar atrás. Tras años de estudiar y debatir nuestras problemáticas, elaboramos el proyecto que plantea, por sobre todas las cosas, el reconocimiento del sector como un actor vital en el proceso de comunicación del país, que responde a una lógica diferente de la estrictamente comercial, nacida de las mismas prácticas de resistencia de la sociedad.

El proyecto impulsado desde AReCIA, presentado por el diputado Jorge Rivas y que ya cuenta con el aval de legisladores y universidades nacionales, tiene cuatro patas fundamentales: un tratamiento impositivo más equitativo; un fondo económico destinado a la inversión, desarrollo y consolidación del sistema de producción independiente y autogestivo; el acceso prioritario a créditos, licitaciones y concursos, y garantías en los mecanismos de circulación y difusión: medios públicos, bibliotecas y centros culturales, entre otros. Eso es lo que garantiza este proyecto de ley: que el sector de revistas independientes y autogestivas pueda multiplicarse, fortalecerse y crecer para estar a la altura de esa necesidad social de la que somos hijos y deudores.

viernes, 25 de octubre de 2013

Bajar la edad de punibilidad: ilegal, ineficaz y perverso

—Hay quienes desde posturas progresistas dicen “bueno, bajar la edad es garantizar el derecho a defensa”: ¿qué piensan de eso?
Carola Bianco: Que es ilegal, ineficaz y perverso bajar la edad de imputabilidad. Es absolutamente ilegal bajar la edad de imputabilidad bajo el ropaje que le quieran poner, de régimen especial o lo que sea. Si lo hacen, nosotros nos vamos a encargar de hacer una acción declarativa de inconstitucionalidad. No se puede ingresar al sistema penal a ningún pibe si antes no se comprueba que se ingresó al sistema de promoción y protección y ese sistema falló. Y entonces se requiere una intervención de tipo penal, que siempre va a tener que trabajar con el sistema de promoción y protección. La pena, cuando es un pibe menor de 18 años, nunca puede ser para castigo y reinserción, como puede ser tenida en cuenta para el caso de los adultos, aunque se diga que no es para castigo. En el caso de los jóvenes el encierro tiene que ser por el menor tiempo posible y controlado por el juez de Garantías; y si hay una alternativa en libertad debe ser tomada y llevada adelante por el sistema de protección, que todavía no se creó en su totalidad y por eso no funciona… Nosotros nos entrevistamos con los jueces de ejecución penal y nos dicen: ‘No tenemos a dónde mandarlos, los tenemos que encerrar porque cometieron un delito y no tenemos otro lugar’. Si la única herramienta que tenés es un martillo, todos los problemas se parecen a un clavo… Por otro lado, es una medida inefectiva. Los delitos que comete la franja etaria de 14 a 16, para la que se quiere generar un régimen penal especial, son ínfimos, como que te diga 0,2%. Y en todos los casos actuaron adultos, entregando las armas y usando a los pibes como eslabones de una cadena delictiva. Además, la baja de la edad no disminuye la cantidad de homicidios dolosos ni de delictividad. Finalmente, un chico a los 14 años no aprende que el daño es algo malo a través del encierro. Eso se aprende a través del amor, del trabajo constante, del lazo de solidaridad, del vínculo de todos los días. Por eso, en términos éticos y políticos, el planteo es absolutamente perverso.

De esto y mucho más hablamos con los integrantes del Programa Niñez de la UNLP, en una larga conversación publicada en el último número de La Pulseada. Gente buena, formada, comprometida, que apuesta a la organización colectiva y disputa el derecho para el pueblo. Vale la pena tomarse el tiempo para leerlos.

domingo, 18 de agosto de 2013

Los enigmas del Princesa

El periodismo es apasionante cuando de contar historias se trata. En agosto, el informe de tapa de La Pulseada trata sobre el pasado, el presente y los futuros posibles del "Teatro Princesa", el sitio de la vieja sociedad de Unione e Fratellanza de los italianos. En la crónica entrecruzan los obreros que vinieron a construir la ciudad, personajes entrañables -y discutidos- de la ciudad, el "desierto" de la cultura platense durante el menemismo -y los refugios de quienes resistían-, el fantasma del COU y la especulación inmobiliaria, y mucho más.
La bajada dice así:

Vio nacimientos y muertes. La solidaridad de los italianos que construyeron La Plata y la topadora que motoriza el ordenamiento urbano de la nueva época. Fue un cine masivo, el primer salón de tango platense y un teatro experimental. Un trozo de la historia de la ciudad se condensa en el misterioso edificio de diagonal 74 que ahora se ofrece como una oportunidad inmobiliaria. Personajes, leyendas, escenas y preguntas sobre un sitio que es bastante más que un “lote” en venta.

Y pueden seguir leyendo clikeando acá.

viernes, 24 de mayo de 2013

Linda trama

Imagen tomada de http://www.robotzonda.com.ar/
"Hacer haciendo entre lo público y lo comunitario". Así le pusieron de título al programa.

No sabía muy bien a dónde iba ni para qué, cuando acepté la invitación del colega Oscar Bosetti a su programa de radio, TramaS, grabado en Radio Eter y trasmitido por veintipico radios, comunitarias o universitarias, de las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Mendoza, Chubut, Neuquén y Río Negro.
Resultó ser una "audición de conversaciones de libre reproducción", con una persona invitada, y esta vez el invitado era yo. Aquí el resultado, emitido esta semana, una charla placentera donde hablamos de los colectivos culturales de la ciudad (y en particular de La Grieta), de La Pulseada y la obra del padre Cajade, de La Plata, de la comunicación social, la historia reciente y las últimas inundaciones.

Lecciones del desastre


Falta de infraestructura que se había recomendado (y sobra de negocios en el cemento); sistema de salud desmantelado; pobreza y contaminación en las periferias; una destilería riesgosa; ausencia de un plan ante graves emergencias (y zona liberada para que la Policía se encargue de una cuestión sanitaria). Pérdidas humanas y patrimoniales; vitalidad de las redes de solidaridad; la comunicación y la producción universitaria en medio del caos; la búsqueda de responsables. Informe especial sobre la peor catástrofe de la ciudad que se creía perfecta y aún no se secó. 

Así dice la bajada de "Lecciones del desastre", el informe de tapa de La Pulseada de mayo, después una intensa cobertura sobre las inundaciones en La Plata realizada en la web (que sigue actualizando). Un orgullo de trabajo periodístico en equipo, en el que participaron Josefina López Mac Kenzie, Josefina Garzillo, Agustina Sarati, María Laura D´Amico, Josefina Oliva, Soledad Iparraguirre, Facundo Arroyo, Milva Benitez, Laureano Barrera, Juan Manuel Mannarino, Luis Ferraris, Gabriela Hernández, Kaloián Santos Cabrera y quien suscribe.

viernes, 10 de mayo de 2013

"Los argentinos tienen que saber"


El periodista platense Miguel Graziano acaba de publicar En el cielo nos vemos. La historia de Jorge Julio López. Cuenta la vida del testigo y militante desaparecido -en dictadura y en democracia- y también la historia del caso -incluido su maltrato judicial y político-. El libro ya se consigue en librerías y será presentado el próximo miércoles por la tarde en la Facultad de Periodismo.

Publicado en La Pulseada

A López lo desaparecieron muchas veces. La primera fue en octubre del 76. El Estado terrorista lo secuestró junto a muchos militantes de la Unidad Básica de su barrio, Los Hornos, vinculada a Montoneros. La segunda fue casi 30 años más tarde, cuando estaba por escuchar los alegatos contra el represor Miguel Osvaldo Echecolatz, condenado a prisión perpetua en una causa que lo tuvo como querellante y testigo.

La tercera desaparición fue en los medios. Pasaron unos meses de su secuestro y dejó de ser tema relevante en la agenda; pasaron años y directamente dejó de ser tema, salvo honradísimas excepciones que se cuentan con los dedos de una mano.

La última desaparición fue la menos notoria y la más grave: López no está entre las preocupaciones de los investigadores del Poder Judicial, donde la causa duerme impune y se pasea en carretilla entre oficinas que esquivan el bulto. Fue la menos notoria, porque prácticamente nunca fue tratada con interés y compromiso. Es la más grave, porque López sigue desaparecido y su ausencia es una incógnita y un símbolo de impunidad.

*

Entre las honradas excepciones del periodismo siempre estuvo Miguel Graziano. Y ahora está su libro, En el cielo nos vemos, editado por Peña Lillo y Ediciones Continente.

Uno de los méritos del trabajo es contar la historia de este hombre de apellido López, “Tito” para su familia, “Partido Socialista” para sus antiguos compañeros, “el viejo” para los militantes de derechos humanos. Poco se sabe y se dijo de él, más que su condición de “testigo clave”, “desaparecido en democracia”, o los mil y un rumores de la causa.

Pocos conocen de su infancia en Villegas, su paso por San Martín de los Andes para hacer el servicio militar o su relación con el trabajo en la construcción y en las quintas, de cómo y por qué militó en Montoneros, de cómo (sobre)vivió el terror de los centros clandestinos, o de por qué hizo memoria, silenciosamente, escribiendo en los reversos de almanaques, boletas y bolsas de cal. De sus dibujos y su letra temblorosa en esos apuntes que hacía con el objetivo de buscar justicia por sus compañeros, donde repetía que “los argentinos tienen que saber”.

Esta revista contó una vez, hace cinco años, parte de esa historia (La Pulseada 47). Graziano la completa, la hace más profunda, la narra casi día a día y con todas las fuentes al alcance: desde los familiares más cercanos hasta un exhaustivo trabajo documental.

El otro gran mérito de En el cielo nos vemos es su calidad de documento. Aun arriesgando la fluidez narrativa, Graziano apuesta a eso. Registra todo. Hay transcripciones completas de declaraciones; entrevistas y discursos de sus compañeros que buscan justicia. Entre tanto silencio, parece necesario recordar absolutamente todo lo que pasó. Especialmente porque el libro no es sólo “la historia de Jorge Julio López”, el desaparecido, sino también la historia del caso, del trato que recibió políticamente, de cómo fue -poco y mal- investigado. Al contar esta etapa, casi en tiempo real, el autor repone cada momento del caso: el largo período en que estuvo a cargo de la Policía Bonaerense (“como poner un zorro a cuidar un gallinero”, decía la incansable Adriana Calvo), las trabas planteadas por funcionarios como Eduardo Luis Duhalde o Esteban Righi para que la investigación pasara al fuero federal (recién en abril de 2008, tras un año y medio de la desaparición, la Cámara de Federal de Apelaciones resolvió que la carátula de la causa fuera “Presunta desaparición forzada”, y ordenó apartar a la Bonaerense), las equívocas intervenciones de Hebe de Bonafini o Alejandro Incháurregui poniendo en duda la desaparición, como así también sensaciones, opiniones y diálogos de la familia y los compañeros de López, las intervenciones urbanas pidiendo justicia, los datos reales o falsos arrojados a la escena pública ante cada aniversario. Vale recordar, en ese sentido, que este caso que revive lo peor de los años del terror no sólo incluye un desaparecido sino también un NN: el hombre calcinado que apareció en el Camino Negro a poco del secuestro de López, pero que no es López: “uno de los cadáveres que más tiempo lleva en la morgue judicial de la provincia de Buenos Aires y ha resistido varios intentos de traslado a un osario”.

 *

En el cielo nos vemos es un libro sencillo y a la vez contundente sobre un hecho que define como “un manual de la perfecta impunidad”.

Graziano cuenta a López más allá del testigo desaparecido: “tranquilo, callado, un poco cerrado, introspectivo. Le gustaba cuidar de su jardín y tenía una pequeña huerta. Mezclaba rosas y malvones con tomates, orégano, lechuga y acelga. Construía sus propias macetas cuadradas con pedazos de tejas. También le gustaban los frutales. Tenía un limonero, ciruelos, higos y una parra. En el fondo de la casa mantenía, además, un gallinero. A los 43 años empezó a ir a la Unidad Básica, pero a su familia no le contaba de las discusiones de las que participaba. Mucho menos de las tareas de investigación que le mandaban hacer, aprovechando sus habilidades como albañil…”

Cuenta al López obstinado por recordar y resguardar la verdad de lo sucedido, pese a la promesa de olvidar que había hecho a su esposa Irene: “Cada vez que se encontraba un adulto fuera del ámbito de la familia, López sacaba el tema. Habló con los quinteros de Los Hornos y los tamberos de Poblet. Y con el sepulturero del Cementerio de La Plata. Eso le permitió sacar conclusiones, elaborar hipótesis, teorías. Encontrar una explicación a lo que había pasado”.

Y cuenta al López comprometido con la búsqueda de justicia: “Un día se presentó ante Nilda y Rufino con una carpeta en donde tenía escrito todo lo que le había pasado. Les mostró sus dibujos y los sorprendió con una historia contada de manera un tanto anárquica en el reverso de las bolsas de cemento. Pronto estaban manos a la obra en la reconstrucción de su historia”.

*

La historia no tiene final y es lógico, porque el caso López aún espera verdad y justicia. El autor cierra con un epílogo contundente: “La desaparición forzada de Jorge Julio López podría haberse evitado. El Estado no pensó en la protección de los testigos a la hora de armar los juicios, ni investigó si el aparato represivo estaba desactivado, ni armó una red de prevención con vigilancia sobre los represores. Faltaron fondos y voluntad política”.

López desapareció una vez, otra vez y otra vez. Graziano dice que escribió el libro para evitar una desaparición más: para hacerlo presente entre nosotros.

Ilustrado con dos fotos paradigmáticas de Helen Zout en tapa y contratapa, En el cielo nos vemos ya se presentó en la Feria del Libro y llegó a las librerías de La Plata. En la próxima semana tendrá una bienvenida local con una conversación a la que están invitados Marisa Álvarez (El Día), Alfredo Silleta (Diagonales) y el autor de esta nota. La cita es en la Facultad de Periodismo, el miércoles 15 a las 15.30 horas. La otra invitación es sumergirse en el libro, compartirlo y comentarlo. Porque, como decía el viejo, los argentinos tienen que saber.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Salió La Pulseada

La primera del año:

Número 107. Marzo de 2013
HERMANOS. Al de Pablo Ferreyra lo mató una patota sindical. Al de Vanesa Orieta lo hicieron desaparecer por negarse a robar para la Policía. Ellos se encontraron buscando justicia y ahora hablan de violencia institucional y sindical, políticas de derechos humanos y transformaciones personales.
EDUARDO CANDREVADedicó su vida a radio Futura, pionera de la comunicación popular en La Plata. Se fue este verano. Amigos, familiares y compañeros cuentan todo lo que nos dejó y le rinden un merecidísimo homenaje.
BARUYOLos chicos nos presentan relatos divertidos donde se meten personajes del Barrio Aeropuerto.
NIÑEZ Y ADOLESCENCIAFaltan profesionales, escasean recursos, el teléfono no atiende las 24 horas, sigue la violencia policial… El último diagnóstico del Consejo Local platense alarma.
INDOCUMENTADOSEn estos años hubo avances en los trámites de documentación pero todavía hay muchos que no tienen su DNI y por eso no acceden a otros derechos. El Estado admite que no sabe cuántos ni quiénes son.
DINO SALUZZI. Nacido en Salta y ciudadano del mundo, hijo y padre de músicos, nos dice que la música es “un acto de amor supremo que se completa cuando se comparte con otros”.
TRATA DE PERSONAS. El fallo de impunidad en el caso Marita Verón sacó a la luz un infierno poco reconocido: las redes de esclavitud sexual que someten a miles de personas y a las que apenas se opone un puñado de políticas aisladas.
Con la edición impresa, el almanaque de La Pulseada. Para tener presentes los derechos del niño todos los días del año.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Buenas nuevas

Hace unas horas se conoció la noticia del procesamiento del dueño del Ingenio Ledesma, Pedro Blaquier, y el administrador general de la empresa, Alberto Lemos, por su participación en delitos de lesa humanidad.
Para entender por qué los imputan y, sobre todo, porque el procesamiento es un notición, les recomiendo el informe que publicaron Josefina y Verona en La Pulseada de septiembre (y también esta charla con los fiscales que siguen la causa). Para cargar energías y seguir empujando por más justicia...

Qué lindo, qué lindo, qué lindo que va a ser
una cooperativa en la empresa de Blaquier...

jueves, 8 de noviembre de 2012

Por un país con infancia, por un coliseo lleno

El próximo miércoles casi cerramos el año de La Pulseada, con música popular a total beneficio de la obra de Cajade: la Orquesta Popular de Cámara mentada por le Chango Farías Gómez y las Fulanas trío tocan en el Coliseo Podestá, a las 20.30 horas.
Seguimos festejando los 10 años de la revista, seguimos luchando por los pibes y pibas, y seguimos denunciando el vaciamiento de las políticas públicas de niñez y adolescencia en la Provincia.


Vénganse todos a llenar el Coliseo!

domingo, 22 de abril de 2012

Venezuela: lecciones de abril

El intento de derrocamiento del presidente Hugo Chávez en abril de 2002, organizado y liderado por los principales multimedios privados, fue una dura lección para la Revolución Bolivariana, que encaró una pelea contra el “latifundio mediático” a través de medios públicos y comunitarios. Una década más tarde, los protagonistas cuentan cómo pasaron de ir contra la corriente a organizar nuevos sistemas de comunicación.

[En La Pulseada N° 98, abril de 2012] > Leer más...

lunes, 7 de noviembre de 2011

1ª Fiesta del Libro en la UNQ

La primera Fiesta del Libro de la Universidad Nacional de Quilmes se realizará el 9, 10 y 11 de noviembre, de 13 a 20 horas.
Los invito especialmente al panel sobre "Desafíos actuales para las revistas autogestionadas. Tres hijas del 2001, una década después", que se realizará este miércoles de 18 a 19 horas en el Aula 22 de la UNQ, con la participación de Martín Azcurra (Sudestada, Lomas de Zamora), Verona Demaestri (La Pulseada, La Plata) y Sergio Ciancaglini (Mu -colectivo Lavaca-, Buenos Aires).
Un rato más tarde, a las 20 horas, se presentará el libro "2001. Relatos de la crisis que cambió la historia", de Walter Isaia y Manuel Barrientos, con la presencia del sociólogo Matias Eskenazi como comentarista.
Además, durante toda la feria habrá un stand del proyecto de extensión "Construcción y fortalecimiento de redes de medios para la democratización de la comunicación", con ejemplares de las distintas revistas que integran la Asociación de Revistas Culturales Independientes de la Argentina (AReCIA) y la red de Revistas por la Inclusión Social en la Argentina (RISA).

lunes, 31 de octubre de 2011

Por qué damos La Pulseada

Nos lo recordó Mariano Sassiain ayer, en una jornada solidaria en Plaza San Martín.
Tiene 16 años y vive desde los 9 en el hogar que fundó Carlitos Cajade.
Quiere ser periodista, pero no hacer cualquier periodismo.
Es curioso que el video esté subido a youtube por el diario El Día, que poco tiene que ver con esta lección que nos da Marianito:



El mejor recuerdo para Carlitos, el mejor estímulo para seguir dando La Pulseada.
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