Mostrando entradas con la etiqueta la ciudad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la ciudad. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de abril de 2015

El primer photoshop de la historia platense

Hace rato andaba con ganas de hacer radio y el amigo Juan Delú me tentó. Por eso, este año todos los lunes voy a andar por el aire de RAP Todo Terreno, en las mañanas de Radio Futura 90.5.
La primera columna fue el 13 de abril. Me preguntaba por donde empezar y me dije: por el principio. Nos remotamos a la fundación. “El primer photoshop de la historia”. ¿Cómo es eso? Si: la primera imagen, la de la inauguración de la ciudad, es un montaje.
La Plata, que pretendía ser la ciudad de la “conciliación nacional”, se inauguró en un contexto de fuertes internas políticas. Por eso, muchos de los principales dirigentes políticos del momento se ausentaron a la inauguración del 19 de noviembre de 1882. ¿Qué hizo Rocha? Trucó la imagen. Le encargó un montaje al fotógrafo Thomas Bradley y luego encargó una litografía al grabador milanés Quincio Cenni, que incluyó a todos los que habían faltando, incluso a él mismo.


Acá podés escuchar la columna:



miércoles, 2 de abril de 2014

Dar testimonio

Relato escrito para el libro  
Agua en la cabeza
Club Hem/Pixel, abril de 2014 .

Nunca me gustó mucho mi barrio, y eso que es el barrio que elegí, cuando era pibe, y mal que mal sigo acá hace quince años.
Es oscuro, hostil, abrumador. Jamás hay silencio ni tranquilidad. Dicen que si los hubiera, el barrio desaparecería. Así nomás. Se habla mucho, todo el tiempo, aunque se dice poco. Y la sinceridad escasea. Pocos dicen por qué dicen lo que dicen.

En mi barrio hay muchas fachadas, muy lindas, pero ningún lugar es sólido. Casi todo está en alquiler. Hay mucha mudanza; la gente que está acá mañana se va a vivir enfrente, a la vuelta, a la otra calle. Y hay una gran desconfianza, también. Las palabras se usan a medias. Los ojos están cansados de sospechar. En la calle todos te saludan, pero nadie te avisa cuando pasa algo importante. El que avisa no traiciona, dice el dicho. Acá todos traicionan.

Suena fatal pero es así. Quiero decir: odio a mis vecinos. A la mayoría.
O quizás no. Quizás no los desprecio sino que me dan lástima. Muchas veces no tienen la culpa. Un poco sí, pero también es cierto que el clima tira. Se criaron acá y entonces... en fin. Son competitivos, individualistas, dan la vida porque las cosas lleven su nombre. Acá la fama es la perdición. La gente se vuelve jactanciosa, se olvida de dónde vino. Y eso que nadie nació acá: todos se creen fundadores, refundadores, hombres y mujeres de una gloria indiscutible.

Y como en todas partes, hay excepciones. Refugios. Lugares que sentimos que son todo, aunque uno sabe que son una islita. Uno quisiera que fueran el mundo, y a veces hasta lo cree, hasta que sale a la calle y se encuentra con los personajes de siempre: la vieja autoritaria, el gordo hipócrita, el pendejo creído. Más digo: creo que nunca me fui de acá porque están esas excepciones que son esperanzas. Porque siento que poquito a poco, cada vez somos más. Que un día, ojalá, estos pagos se llenarán de gente sincera, frontal, talentosa pero humilde, capaz de hacer cosas por el otro.

Hay personas que son así. Son compañeros. Yo por suerte los conocí de chico, y me amparé en ellos. Son como una comunidad adentro de otra. Por eso no me doy mucho con los otros vecinos, ni ando vendiendo el alma de casa en casa. Más de una vez me dije: si algún día me obligaran a frecuentarlos, a hacer las cosas que ellos hacen, me mudaría a cualquier otro lado. Y al final me quedé acá. Uno siempre cree que las cosas pueden cambiar.

Enfrente, en ese predio enorme, vive un viejo conservador. Con mucha guita, negocios por varios lados, y un prestigio ganado quién sabe cómo. Para mí es insoportable. Si por él fuera, encerraría a todos los pibitos pobres que le pasan por delante pidiendo una moneda. Viejo choto, de esos que te hablan del orden y la moral y por lo bajo piensan lo bien que vivían en la dictadura. Pero mucha gente lo quiere, o dice que lo quiere, y le presta mucha atención. Y uno piensa: algún día se van a ir todos estos y la cosa va a ser distinta. El viejo tiene más de cien años, un día se tiene que morir. Quién dice, de repente las cosas cambian.

En abril, sí. En abril tuve esa sensación de que algunas cosas cambiaban. Que estaba bueno seguir acá, en el barrio, con estos compañeros, viviéndolo de otro modo. Fue triste y alegre a la vez. Los días se hicieron largos, difíciles, furiosos. Dicen que cuando el agua sube, lo primero que sale a flote es la mierda. Pero acá la mierda es la vida cotidiana, entonces lo que salió a flote fue otra cosa. Fue como una señal, de esas que tienen un antes y un después, que dejan una marca. Una escena increíble: los de enfrente estaban inmutables, incapaces de reaccionar. Se quedaron sin palabras mientras nuestras casas se llenaban de vida. Acá, en esta porción del barrio, nos convertimos en brújula para quienes buscaban respuestas en una ciudad desvencijada y extraña. Aparecieron caras desconocidas, inesperadas, que buscaron amparo entre nosotros. Que le dieron valor a nuestras palabras. Que le dieron sentido al dar testimonio. Y en la emergencia, conocimos otros vecinos que son compañeros. Con ellos recordamos, como en otros tiempos difíciles, por qué habíamos elegido estar acá, en este barrio de palabras, en este oficio mágico y maldito.

sábado, 29 de marzo de 2014

2-A: Desbordes

Varios (cada vez más) colectivos de la ciudad de La Plata estamos impulsando juntos este punto de encuentro de acciones culturales, a un año del 2-A que marcó un antes y un después en la ciudad.


Hace un año, la inundación sacó a flote lo peor y lo mejor de la ciudad. Nos encontramos con una ciudad ajena, fragmentadxs, incomunicadxs. Pero también capaces de organizarnos para articular la solidaridad, reclamar justicia y proponer nuestras propias imágenes y relatos. Distintos colectivos impulsamos acciones artísticas y comunicacionales para superar el naufragio. Este 2 de abril proponemos reunirnos todos juntos, en la plaza, bajo el techo de una carpa y el abrazo del reclamo compartido.
Un punto de encuentro para las acciones desde el arte, la comunicación y la cultura.


Convocan: ARECIA La Plata y MediosPopularesLP (La Pulseada, Otro Viento, Estructura Mental a las Estrellas, Mascaró, De Garage, Anred, Radionauta, Radio Estación Sur, Radio Futura, La charlatana, Tinta Verde, Letercermonde, Marcha), Lectores Salvajes, Malisia,
Pixel Editora, Club Hem Editorxs, Síntoma Curadores, Colectivo Libélula, Volver a habitar, La grieta, Laboratorio de ideas, La marca del agua, Prohibido olvidar, Colectivo Mostro, La Talita dorada, Detectives Salvajes.

domingo, 9 de marzo de 2014

La Plata Spoon River

En unas semanas se cumple un año del naufragio platense. Acaba de salir de imprenta la antología La Plata Spoon River, iniciativa del abogado y poeta Julián Axat de la que tuve el gusto de participar.
Les comparto el poema que escribí para ese libro*, epitafio de Cristhian David Mendoza Benitez, una de las víctimas de la inundación.

Soy Cristhian David
Hijo del mestizaje
Hijo de la pobreza
Hijo de la migración
Nunca supe de dónde era
Fui y vine
   La Plata, Caaguazú
   Caaguazú, La Plata
Me concibieron allá
Me parieron acá
Me ahogaron allá
Me enterraron acá

Y mis papás acá
me imaginan allá
Me tienen acá
pero me piensan allá
 me ven
con los abuelos.
No pueden admitir
la violencia del agua
  del arroyo mal domado
Que se llevó a los viejos
Que se llevó la casilla
Que me llevó
Que me devolvió acá
sin el título
apenas con un certificado frío
y el nombre equivocado

Somos los Mendoza
Somos los Benítez
Somos los Garay Ruíz
Somos los sin tierra
Los que migran buscando
Los que buscan migrando
Acá y allá
   en la ciudad universitaria
   en la capital de la madera
Somos, siempre
  los sin futuro
  los sin historia
  los sin derechos
  los sin patria

¡Mi nombre tiene una H!
La H no se pronuncia
Ni se pronuncia, mi nombre
  allá
     donde iba a ser licenciado
se pronuncia acá
     donde no admiten la violencia
     del arroyo mal domado
     donde escriben Cristhian
     y firman “repatriación”

Aunque yo
     Cristhian David
         Mendoza
         Benítez
         Garay
         Ruíz
nunca supe cuál es mi patria
si la de agua o la de tierra
la que sobra, la que falta
la que mata, la que sepulta
la que niega, la que llora

o una nueva que todavía esperan
los sin justicia
acá
y allá
con una H en la garganta.


*Basado en la investigación del caso que hicieron Josefina López Mac Kenzie, Milva Benitez, Laura D' Amico y Cristian Lora para La Pulseada.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Oeste 61

El Oeste, para los platenses, es rojo. El que tomamos con Dani, cartel verde y blanco, pasa por la esquina de casa. Es el micro que une al oeste platense con el cementerio y los hospitales. Así cuenta su recorrido: desde Gambier, al final del Abasto, hasta el San Juan de Dios, el Niños y el Policlínico.   

El Oeste es relativo. Todos los puntos cardinales lo son. Carhué, nuestro oeste, está al este de General Acha. Trenque Lauquen está al este de Castex. Y Villegas está tan al oeste de La Plata, como al este de General Alvear. Cuando Estructura llama Oeste, sin necesidad de dar explicaciones, a Guaminí, Pringles o Tapalqué, se posiciona. Habla de la Provincia de Buenos Aires. Habla desde La Plata. Confiesa esa ubicación, por primera vez en cinco números, en su propia portada. 
Los sábados el Oeste 61 pasa cada una hora. 
Hasta el final de todo, sale 2 con 65.   

El primer barrio es el de la muerte. Frente al paredón blanqueado hay florerías, placas y cremaciones en oferta. Suben hombres y mujeres solos, arriba de los 40, y se sientan en el fondo. El micro pasa por un enorme corralón de ladrillos y dobla en 137. Ahora todo remite a la construcción. Ladrillos, vidrios, materiales. 
En la construcción trabajaba Tito, un hombre nacido en Villegas –el oeste del que habla la revista- y venido a La Plata en busca de una mejor vida. En el ´73 se juntó con pibes que armaron una Unidad Básica en el barrio y se hizo montonero. Una noche de 1976 lo secuestraron. Sobrevivió y buscó justicia. 30 años después volvieron a chuparlo. El micro pasa a tres cuadras de su casa, en Los Hornos, barrio de obreros, policías y silencios.

Un cartel municipal anuncia el asfalto en una zona donde el trazado es irregular, las calles se cortan y faltan plazas. La ciudad sigue mucho más allá del cuadrado. Sin límites: así se llama un periódico destinado al oeste platense, que se edita hace 22 años. La ciudad desborda; los arroyos también. En el recorrido, el micro pasa junto a tres cursos de agua sin entubar. Pasa también por varios locales del bruerismo, la fuerza política que naufragó en el casco platense pero sigue cosechando votos en la zona de los tomates y las flores. 
-Prohibido olvidar –dice el dibujo de Juan Bertola en memoria del 2 de abril de 2013, cuando La Plata se pareció a Epecuén. Es la página 69, entera. Estructura vuelve a confirmar desde donde discute, escribe y publica.

La única garantía de supervivencia son los propios compañeros que han afrontado alguna vez los mismos riesgos, y el sostén emotivo, los mismos lectores. Es en esa experiencia compartida donde se configura, qué duda cabe, la hermandad entre la revistas”, escribían Agustín y Vero en 2011, en la tercera Estructura Mental. Dos años después, fieles a la idea, participan de un agrupamiento de revistas culturales, impulsan una distribuidora de ediciones independientes e invitan a colegas a pensar “Historias del Oeste”.
A mí la consigna me remitió a ese bondi que muy pocas veces tomé. La primera vez que escribí para La Pulseada, hace diez años, la revista tenía en la tapa un colectivo del nuevo Sistema de Transporte Urbano (SUT). Por la esquina de casa pasa uno. Va a Gambier. Dani lleva un bloc de notas rojo, como el Oeste. 

Agustín Gambier fue uno de los fundadores del Jockey Club platense y también de la ley de minoridad. En la zona hay escuelas e institutos que llevan su nombre, como también el barrio y la Estación –hoy convertida en centro de jubilados- que pertenecía al ramal Avellaneda del extinto Ferrocarril Provincial. Pocas vías quedan de ese tren que conectaba La Plata con el oeste bonaerense. Con mente de petróleo, asfalto y transporte automotor, lo liquidó el frondicismo con el Plan Larkin. Corría el año sesenta y uno.  61: como el bondi que va dejando atrás las madereras, parrillas y créditos personales para internarse en una zona de calles de tierra, perros sueltos y Ave María Purísima.

Es literal: la zona se llama Abasto porque los fundadores la destinaban a los cultivos para abastecer a la ciudad. La frontera se corre cada vez más. Recién después de la Rotonda que cruza la 520 con la Ruta 2, casi al final del recorrido, aparecen los campos verdes y los invernaderos. En el camino está el Hospital de Romero, la Unidad 43 y los institutos de menores. Si esta parte también fuera literal, la localidad se llamaría Reclusión. Porque La Plata destinó su oeste al encierro de los locos y los delincuentes, los que no se ajustaban a la norma. Los pobres.

El Oeste fue el patio trasero de la ciudad blanca e ilustrada que siempre quiso ser La Plata, obra pretenciosa de la misma generación que inventó un desierto donde había tehuelches y gauchos matreros, como bien narra esta Estructura Mental.
La construcción de La Plata fue parte de ese proyecto político de generales, terratenientes y abogados. Su Museo de “Ciencias Naturales”, como bien recupera Mariano Dubín, fue participe de la operación de enterrar históricamente al indio. Más tarde, la aristocracia local también buscaría enterrar históricamente al peronismo: así, lo borró de sus libros y de también de su mapa, cuando la “Libertadora” desmembró a Berisso. El sitio de donde venían los borceguíes con olor a frigorífico y a puerto que en 1945 pisotearon los símbolos más queridos por esos platenses céntricos cuyas revistas culturales hablaban de Europa y el resto del mundo civilizado. 

El Oeste 61 va rápido. En una hora completa el recorrido. A la vuelta frena frente al puesto improvisado de remeras y camisetas, junto al puente que cruza la 520. El micro empieza a llenarse otra vez. Algunos suben con flores, cosechadas ahí nomás, que llevan rumbo al sureste donde se lloran las ausencias.
Casi todos bajan ahí, en el Cementerio, donde alguien creyó que se había escondido el viejo nacido Villegas, desaparecido en democracia, cuando una versión infame lo daba por perdido. Ahí donde fueron a parar tantos, en abril, cuando los arroyos desbordaron.
Unas cuadras después tocamos el timbre nosotros, ni bien el bondi entra al casco urbano, cerca del San Juan de Dios. 4 kilómetros al sur de Malisia, donde a la noche vamos a celebrar la quinta Estructura Mental a las Estrellas, que es celebrar su capacidad de pensar a las letras sin despegarlas de los territorios y la vocación de compartir con otros sus búsquedas en geografías diversas.

Texto Dani Badenes / Dibujos Dani Lorenzo
* El texto y las imágenes forman parte de un cuadernito, edición única,
realizado para celebrar la salida del Nº5 Estructura Mental a las Estrellas.
Fue producido, escrito, dibujado y montado el 2 de noviembre de 2013.
La totalidad de los dibujos puede verse en este álbum de FB.

viernes, 24 de mayo de 2013

Linda trama

Imagen tomada de http://www.robotzonda.com.ar/
"Hacer haciendo entre lo público y lo comunitario". Así le pusieron de título al programa.

No sabía muy bien a dónde iba ni para qué, cuando acepté la invitación del colega Oscar Bosetti a su programa de radio, TramaS, grabado en Radio Eter y trasmitido por veintipico radios, comunitarias o universitarias, de las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Mendoza, Chubut, Neuquén y Río Negro.
Resultó ser una "audición de conversaciones de libre reproducción", con una persona invitada, y esta vez el invitado era yo. Aquí el resultado, emitido esta semana, una charla placentera donde hablamos de los colectivos culturales de la ciudad (y en particular de La Grieta), de La Pulseada y la obra del padre Cajade, de La Plata, de la comunicación social, la historia reciente y las últimas inundaciones.

Lecciones del desastre


Falta de infraestructura que se había recomendado (y sobra de negocios en el cemento); sistema de salud desmantelado; pobreza y contaminación en las periferias; una destilería riesgosa; ausencia de un plan ante graves emergencias (y zona liberada para que la Policía se encargue de una cuestión sanitaria). Pérdidas humanas y patrimoniales; vitalidad de las redes de solidaridad; la comunicación y la producción universitaria en medio del caos; la búsqueda de responsables. Informe especial sobre la peor catástrofe de la ciudad que se creía perfecta y aún no se secó. 

Así dice la bajada de "Lecciones del desastre", el informe de tapa de La Pulseada de mayo, después una intensa cobertura sobre las inundaciones en La Plata realizada en la web (que sigue actualizando). Un orgullo de trabajo periodístico en equipo, en el que participaron Josefina López Mac Kenzie, Josefina Garzillo, Agustina Sarati, María Laura D´Amico, Josefina Oliva, Soledad Iparraguirre, Facundo Arroyo, Milva Benitez, Laureano Barrera, Juan Manuel Mannarino, Luis Ferraris, Gabriela Hernández, Kaloián Santos Cabrera y quien suscribe.

viernes, 28 de diciembre de 2012

El catálogo de la muestra

Para los que no pudieron estar ayer, premio consuelo: ya está disponible la versión digital del catálogo. Por Ruta 5 pueden pasar cualquier día de estos y confrontar miradas, esa es la idea.



jueves, 20 de diciembre de 2012

"Todavía no llegó el cocinero"


27 de diciembre, 20hs, en el restaurante Ruta 5
(calle 5 e/ 50 y 51) 

Es un punto de la ciudad cargado de producción cultural. Condensa símbolos que expresan una frontera porosa entre diferentes culturas, la tensa convivencia de distintas identidades, el cruce de prácticas contradictorias y el rejunte como modo de ser en la ciudad.
Exponer Ruta 5 no es invitar a un restaurante sino proponer una posibilidad: la de repensar los espacios culturales nodales para La Plata.
La propuesta no consiste en demarcar y distinguir lo Bello de lo Feo, ni lo Bueno de lo Malo. Se trata de señalar el lugar para volver a él con otros ojos y construir una mirada más compleja, densa y comprensiva de la cultura platense. 

Síntoma curadores 
Expone: Ruta 5 (lo de Aníbal)
Textos del catálogo: 
Josefina Garzillo, Jerónimo Pinedo, Juan Bautista Duizeide
Curador invitado: Dani Badenes

sábado, 31 de marzo de 2012

Repensar la ciudad cuadrada

"La Plata vista desde el río", por Juan Bertola

 “Aglaura, donde cada habitante está convencido de que vive en un lugar poblado de virtudes y defectos que ya no existen. No hay nada cierto en lo que los habitantes dicen de Aglaura, pero de tanto repetirlo han terminado forjando una ciudad sólida y compacta que sólo tiene consistencia en sus cabezas”
(Italo Calvino, en Las ciudades invisibles)

“En todas las ciudades hay una historia admitida, por lo común lanzada en grageas por el diario más ´representativo´, comentada por las personalidades más o menos importantes y aceptada por el poblador medio. La Plata no es la excepción” (Gabriel Fernández)

“…no está mal imaginar otros relatos posibles, donde Walsh, Yunque, Villafañe o Virus sean parte de la capital cultural, donde la fundación pueda ser contada como una historia de montajes, donde emerja una ciudad capaz de hacerse cargo de sus propios silencios. Acaso sea hora, en fin, de asumir que la ciudad universitaria es también la de las bicicletas, que la cuna de los poetas eximios es también la ciudad del rock, que la creación de la generación del 80 fue también ciudad Eva Perón y que, lejos de cualquier conciliación, La Plata fue diezmada por esa represión sobre la que el festejo del centenario pretendió –y no pudo- desplegar un manto de olvido” (reflexiones finales de Un pasado para La Plata).

En unos días defiendo una tesis que lleva por título "Un pasado para La Plata" y que problematiza los usos del pasado de una ciudad cuyas historias más conocidas fueron escritas en tiempos de dictadura.
Como el conocimiento es libre, la pueden bajar, leer y distribuir, entrando acá.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Sonría, estamos violando sus derechos

“Si estáis dispuestos a sacrificar un poco de libertad para sentiros seguros, no merecéis ni lo uno ni lo otro”
(Thomas Jefferson)

El “anhelo insaciable de seguridad” –usando palabras de Robert Castel- y la demanda de soluciones inmediatas, ha llevado a que gobiernos y candidatos de todos los signos políticos coincidan en propiciar la vigilancia electrónica en las ciudades.
Así, en marzo de 2009, la presidenta lanzó un plan financiado con 400 millones de pesos para incrementar recursos en materia de “seguridad” que incluiría, entre otras medidas, la instalación de 5.000 cámaras en distintos puntos del Conurbano bonaerense, Mar del Plata, Bahía Blanca y el Gran Mendoza. Desde entonces, en sucesivas visitas a otras provincias, anunció inversiones millonarias en el mismo sentido. A Tucumán, por caso, le corresponden 30 millones y el gobernador declaró que “todo lo que se reciba será para la adquisición de tecnología, sobre todo un sistema de cámaras de vigilancia”. En junio de este año, por su parte, el gobernador Scioli afirmó que la Provincia de Buenos Aires instalará 300 cámaras en villas como La Cava y Fuerte Apache, una decisión que acentúa la estigmatización social que identifica pobreza con delito.
“Tenemos que llenar de cámaras”, sostuvo por su parte el jefe de gobierno reelecto, Mauricio Macri. “Ha demostrado ser una muy buena herramienta, para ayudar, disuadir, controlar. Por eso ya pusimos 170 cámaras. Y estamos firmando un contrato para llegar a poner mil cámaras en los próximos 12 meses. En el interín también hemos ido convenciendo a las asociaciones de comerciantes barriales, de que nos ayuden, que paguen las cámaras; que nosotros en el centro de monitoreo las sumamos, las coordinamos y podemos dar respuestas…”
Mientras tanto, empresas del rubro tientan uno a uno a los distintos municipios, que para mostrar que se ocupan del problema montan visibles centros de supervisión donde exhiben la multiplicación de los dispositivos de control. Se ve que gusta: ahora mismo, en La Plata, el intendente que busca la reelección promete “cámaras de seguridad en todos los barrios” como “lo que sigue”, la profundización del proyecto (-no, la foto no está trucada).
Junto a los cercos electrificados, las casas amuralladas, la proliferación de los custodios privados y los “vecinos en alerta”, las ciudades se están transformando por dispositivos que filman la vida cotidiana, las 24 horas. Es imposible saber a ciencia cierta cuántas cámaras hay instaladas, especialmente si se cuentan las que aparecen por iniciativa privada. Pero cada día son más: las hay en plazas y edificios públicos, casas y comercios, y por supuesto en las calles. Hasta existe un programa de televisión (el Prende y apaga) basado en el usufructo de los dispositivos de vigilancia electrónica.
“La arquitectura del miedo y la intimidación se extiende por los lugares públicos de las ciudades transformándolos, incansable aunque furtivamente, en zonas vigiladas y controladas a todas horas”, escribe Zigmunt Bauman en Confianza y temor en la ciudad. “Lo malo es que, además de la inseguridad, es posible que también desaparezcan de las calles las principales atracciones de la vida urbana, como la espontaneidad, la flexibilidad, la capacidad para sorprender y ofrecer aventura”. Porque las cámaras no registran sólo los delitos que pudieran ocurrir: filman todo. Todos somos sospechosos. Así, la multiplicación de ojos atenta con el anonimato característico de urbanidad y lesiona libertades individuales básicas.
¿Quiénes pueden acceder a esas imágenes y con qué recaudos? ¿Cómo y cuánto tiempo se pueden guardar? ¿Pueden difundirse públicamente? ¿Quién garantiza la confidencialidad de datos sensibles? ¿Pueden registrar sonido y archivar conversaciones? Una cuenta pendiente del Parlamento es lograr una regulación consistente para la videovigilancia, junto con la de otras herramientas que configuran Un mundo vigilado, tal como el sociólogo belga Armand Mattelart tituló su último libro. Hoy en día, la información de tarjetas de crédito y pases de transporte personalizado, junto los registros que guardan esos sistemas de captación de imágenes y sonidos, son un botín codiciado por ciertas empresas, y esa apetencia constituye una amenaza para los derechos más personales. Así, la precariedad de la vida actual “se combina con nuevos sistemas de vigilancia en permanencia y a distancia, basados en la potencia inquisitorial de la informática”escribe Mattelart: “Lo que ha cambiado en la última década es que a partir de entonces estas sociedades de control se solapan con sociedades de sospecha”. No sonríamos. Es lo que sigue.

lunes, 17 de enero de 2011

Hechos del 2010 en La Plata

Durante mis vacaciones publicaron esto en Diagonales.
Cinco observaciones:
1. Me resulta gracioso el título de "personalidad platense".
2. La pregunta era por el hecho del año en la ciudad. Sí: algunos contestaron cualquiera.
3. Patético el presidente del Lobo diciendo "el hecho del año soy yo" (Algo similar es la intervención de Tauber, aunque más cuidada).
4. A Melazo le preocupa la seguridad. A otros nos preocupa (y nos provoca inseguridad) que Melazo sea juez. De hecho, no soy el único que menciona el perverso desalojo en Gorina, del que es responsable.
5. Hace ya bastante que no trabajo en la CIC, pero bué... Muchas veces el periodismo googlea lo que puede preguntar.

martes, 14 de diciembre de 2010

Presentación de "La Plata, ciudad inventada"


"...hacer un libro sobre La Plata significaba hacer un poco de justicia

y salir a desdecir los clichés con los cuales comúnmente
se describe y narra a la ciudad. La idea era reconstruir cómo las personas,
sus relatos y visiones singulares del mundo se encuentran y comparten,
por distintos que sean los caminos que elijan (...)
El libro se llenó de amigos, fanatismos, de gente invitando gente que tenía
la otra mitad de una historia como si se tratara de un asado y no de un libro.

(...) La intención tácita de todos los convocados del libro fue hacerle vivir
al lector de qué se trata habitar esta ciudad cuando La Plata tiene escondida
su belleza en un lugar al que no acceden los turistas y que es difícil mostrar"
(fragmentos del prólogo de Celina)

La compilación La ciudad, ciudad inventada tiene 80 autores. La lista incluye músicos, poetas, artistas plásticos, libreros, actores, fotógrafos, periodistas, diseñadores, docentes, arquitectos, ensayistas, realizadores de cine… Ellos son: Gustavo Astarita, Juan Manuel Moretti, Adrián García Bogliano, Sergio Pujol, Daniel Krupa, Anahí Mallol, San Poggio, Marcela Cabutti, Diego Gravinese, Martín Raninqueo, Enzo Oliva, Juan Soto, Helen Zout, Martín Lucesole, Santiago Barrionuevo, Gonzalo Ré, Leo Vaca, Juan L. Bertola, Hernán Rojas, Alberto Sbarra, Igor Galuk, Marcos Archetti, Ezequiel Ortíz, Gustavo Provitina, Jorge Vimercati, Andrés Salinero, Javier Ferreyra, Agustín Sirai, Leandro Aliano, Mora Garese, Pablo David Sánchez, Julia Dron, Gabriel Pérez Raventos, Francisco Ungaro, Fernando Massobrio, Andrés Lavasellli, Julieta Di Marziani, Juan Martín Martínez Zuviría, Pablo Zuccheri, Silvio Zuccheri, Gonzalo Mainoldi, Figurones, Javier Beresiarte, Beatriz Catani, Blas Arrese Igor, Federico Mutinelli, Daniel Badenes, Jorge Muiña, Mariel Zabiuk, Martín E. Graziano, Gabriel Vallejos, Juan Dolce, Matías López Donadío, Febe Chaves, Facundo Bañez, Omar Giménez, Alan Talevi, Maximiliano Costagliola, Eric Schierloh, Eduardo Cejo, Jaquelina Abraham, Pablo Morgante, Marcelo Metayer, Marcelo Rizzo, Gustavo Caso Rosendi, Agustín Masaedo, Juan González Moras, Mario Arteca, Esteban Rodríguez, Kubilai Medina, Lucas Finocchi, Fernando Rickard, Luciano Mutinelli, Sergio Poli, Luz Maggio, Javier Maldonado, Ramiro García Morete, María Eugenia López, Julián Axat y Agustina Cicchetti. El trabajo de compilación fue realizado por Celina Artigas.

El libro se presenta el próximo 16 de diciembre a las 19 horas, en el Galpón de Encomiendas y Equipajes (18 y 71).

viernes, 19 de noviembre de 2010

La torta y las hormigas

A propósito del aniversario de La Plata, Santo [el ciudadano] insistió e insistió, hasta que anoche me dispuse a escribir una notita para Letercermonde.
Habla sobre los caprichos de Rocha, el asado podrido y la foto trucada de la fundación, y las ciudades que se frustraron. Sostiene que es quizá su majestuosidad imposible lo que debemos festejar en la ciudad donde las hormigas se morfaron la torta del Centenario.
En fin, la efeméride de los fuegos artificiales ha parido una irreverencia propia de este blog, pero fuera de él, que dejo linkeada acá.

IMAGEN LA LITOGRAFIA DE QUINCIO CENNI (1885),
SOBRE UNA IMAGEN TRUCHADA DE LA FUNDACIÓN

sábado, 29 de mayo de 2010

Qué ciudad

Un cartel provocativo.
Una manzana vacía en el centro de una ciudad apretujada.
El sitio del “viejo mercado”, como todavía se lo nombra a más de 37 años de la demolición del centro de abasto "Buenos Aires", lleva todo ese tiempo disputado sin éxito, y mientras tanto alberga a un precario estacionamiento de un nivel y sin techo, ahí, a pocas cuadras de todo, entre las calles 3, 4, 48 y 49 de La Plata.
En los ´90 se hablaba de hacer cocheras, proyecto propio de un modelo de ciudad y de sociedad donde prima aquella “religión del automóvil” que bien caracterizaba Lewis Mumford.
Ahora hay quienes pretenden que se construya un lujoso hotel 5 estrellas y un centro de convenciones con la iniciativa privada de NH, una cadena internacional que llegó al país en 1999 y ya maneja varios grandes emprendimientos (como el City, a metros de la Plaza de Mayo).

La construcción de un hotel así estaba en la plataforma de campaña de Julio Alak, cuando perdió con Pablo Bruera, aunque el proyecto también cuaja con el perfil de éste, que alguna vez fue parte de la tropa alakista (y hasta se consideró el sucesor natural: “Bruera es agosto”, decían las pintadas).
El negocio no parecía propiciado por el actual Ministro de Justicia, sino por quien encabezó la boleta a nivel provincial: el gobernador Daniel Scioli, que transcurrió toda su campaña en un piso de un hotel NH en la Capital Federal. Oh casualidad, la cadena tiene acciones en el grupo que recibió en concesión por 30 años (y opción a otros quince) el Provincial de Mar del Plata.

De concretarse el proyecto platense, el hotel podrá tener 12 pisos gracias a la reciente sanción de un nuevo Código de Ordenamiento Urbano. La nueva ordenanza fue promovida por el bruerismo y privilegia grandes intereses inmobiliarios, sin pensar un modelo integral de ciudad (algo de eso escribí acá).
Ahí enfrente de la manzana vacía, en 4 y 49, funciona un bar bastante nuevo: Pedro Telmo. Los rumores adjudican su propiedad o parte de ella a los hermanos Bruera, lo que explicaría el frecuente hostigamiento de Control Urbano a otros bares y centros culturales de la zona.

Si tuviera que caracterizar políticamente al gobierno municipal, además de la salida clásica que implica definirlo como “peronista” (cierta vocación de ese movimiento histórico pareciera justificar que sea -como lo es- una bolsa de gatos), utilizaría una metáfora del periodismo: es timermaniano. En los ´70, a la hora de definir su moderno diario La Opinión, Jacobo Timerman enunciaba su fórmula ganadora: en lo cultural, de izquierda; en lo político, de centro; en lo económico, de derecha. Salvando las distancias de contexto, sólo eso podía explicar la convivencia de Adelina de Alaye con Alejandra Sturzenegger en un mismo gabinete, por dar un ejemplo con nombres propios.
La analogía timermaniana se complica en tanto hay toda una "industria de la cultura" en juego, pero a grandes trazos pienso esa cintura de darle el paquete de cultura y educación al frepasismo residual mientras la economía la manejan figuras de la derecha neoliberal. Y sobrevivir en la convivencia de discursos contrapuestos.
Símbolos: una secretaría de derechos humanos, algún atisbo de ambientalismo (los residuos secos en bolsa verde), un puñadito de recursos librados al presupuesto participativo (bandera del progresismo “foromundialista” con gran impulso del PT brasileño y el socialismo rosarino) y, para decir algo cercano, una presencia en la zona de Meridiano V respetuosa de la iniciativa vecinal y de grupos autogestionarios.
Negocios: basta mirar la distribución del presupuesto municipal, juzgar la política de transporte público o analizar el sentido de la reciente reforma del COU, para quitarle cualquier atisbo de progresismo al intendente Bruera.

Pero la cosa patina cuando un símbolo toca el nervio de los negocios. Estoy pensando en la intervención urbana que ilustra este post, que encontré fotografiada en Harto Andar. Por lo que pude averiguar, la gigantografía anónima colgada el martes en la manzana del viejo mercado duró poco más de un día. Los agentes municipales, que acostumbran a “intimar” cuando encuentran una publicidad no permitida, pusieron sus propias manos para sacarla. Y habrían incluso aplicado una multa a los concesionarios del Estacionamiento, de los que resulta inverosímil que tuvieran algo que ver (¿se imaginan a Cáritas exhibiendo ese culo? ¿se imaginan a la Iglesia con ese sentido del humor?...)
La cosa es que el cartel no está más.
Ahí enfrente, en el cocoliche estético de Pedro Telmo, una frase dice que el manicomio está lleno de problemas de fronteras (a propósito, linda y acertada frase). También tienen ese inconveniente quienes gobiernan la ciudad, con el límite que separa la gestión pública de los negocios privados.

sábado, 15 de mayo de 2010

"el juego psicogeográfico de la semana"

escoja un país, una ciudad, más o menos poblada, y una calle más o menos bulliciosa, de acuerdo con lo que está buscando. construya una casa. amuéblela. aproveche al máximo los escenarios y los alrededores. escoja la estación del año y la hora del día. reúna a la gente adecuada, con la música y las bebidas adecuadas. obviamente, la luz y la conversación deben ser acordes a la ocasión, al igual que la meteorología o sus recuerdos.
si no ha habido error en sus cálculos el resultado debería satisfacerle.

(En POLLATCH, n°1, 22 de junio de 1954)

Algo me llevó, hoy, sábado, con frío, con mate, a releer unos textos situacionistas que tenía por ahí. La reivindicación de la aventura y de la alegría, en general, y la ironía lúdica de un texto como éste, en particular, me devolvieron la imaginación a un "estado de Muestra Ambulante" (placentero, por supuesto). La "Introducción a una crítica de la geografia urbana" de Guy Debord, por su parte, me quedó picando:

De todos los asuntos en los que participamos con mayor o menos interés, la búsqueda a tientas de una nueva manera de vivir es la única cuestión que sigue siendo apasionante.

(¿Sí? ¿Será la única?)

martes, 4 de mayo de 2010

La ciudad privada

Regreso a una vieja práctica de este blog: la de revisar papeles viejos y volver sobre recuerdos atesorados, esos gustos difíciles de darse en artículos que se escriben en tercera persona. En la biblioteca de casa tengo una colección de Cuadernos de La Plata: una revista en formato de librito que salió entre octubre del ´68 y algún momento de 1972, vinculada a la intelectualidad socialista de la ciudad. Están los nombres de Enrique Anderson Imbert, Alejandro Denis-Krause, Aníbal Sánchez Reulet, Noel Sbarra, Emilio Corbiére, José Sazbon, entre muchos otros. Arrancó dirigida por Guillermo Korn y Luis Aznar, con su oficina ubicada en el edificio Odeón de Venezuela, lugar de tempranos exilios. El número que siempre me llamó la atención ya tiene domicilio platense: es el tercer Cuaderno, y data de julio de 1970.
De eso hace cuarenta años. Y ahí están, sobre el papel amarillento y la tinta intacta, los mismos dos apellidos que se leen acá al costado. Anselmo R. Badenes escribe un artículo sobre la ciudad. Eduardo C. Schaposnik asume, en ese número, la dirección de la revista. Recién algunos años después el primero, mi papá, sería el yerno del segundo, mi abuelo materno.
Cuarenta años hace. Mi viejo era arquitecto. Digo era, en tiempo pasado, porque cuando nací ya estaba en plena retirada de la profesión. “Antes arquitecto y ajedrecista, ahora docente y escritor”, se definió alguna vez, palabra más o menos. No he leído mucho de lo que escribió, salvo aquel librito de palabras talladas en el taller de René. Para mí era profesor. Daba clases de matemáticas o de geometría. Iba a la cárcel de Olmos, y también tomaba un TALP hacia Junín. Sobre su paso por el FOSMO evoqué algo el año pasado. Después apareció el Autocad y las clases en ingeniería.
La cosa es que en 1970 era arquitecto. Hace cuarenta años... Pablo estaría dando sus primeros pasos. Y él escribió en el Tercer Cuaderno de La Plata un artículo que se titula “¿En qué ciudades vivimos?”.
No lo fui a buscar de casualidad. Lo hice pensando en el nuevo Código de Ordenamiento Urbano que acaba de aprobarse acá mismo, a espaldas de la sociedad, con una alianza entre el bruerismo y los felipistas de Unión-Pro. La ordenanza tiene 143 páginas pero, en esencia, no es difícil de sintetizar. Más negocio inmobiliario y menos planificación urbana. Edificios más altos en el centro, sin calcular ni importar el riesgo sanitario, la contaminación sonora, el colapso de los servicios públicos (En mi barrio casi se festeja que la zona es más o menos definida como de preservación, o sea que zafaríamos de las topadoras y los rascacielos. Pero no hay barrio sin ciudad…)
El arquitecto Badenes decía en aquel entonces que la forma de nuestras ciudades era producto de un puñado de ideas básicas. La primera, fundamental, era la propiedad privada de la tierra. Y en el centro, se trata de un bien escaso. “El aprovechamiento de la tierra urbana sólo puede traducirse de una manera: con el aumento de construcciones sobre ella. Así, primero se densificó la planta sobre cada lote, eliminando los espacios libres, y luego se comenzaron a construir plantas sobre plantas, en la medida en que la técnica lo hacía posible”. Las técnicas modernas de construcción -el esqueleto de hormigón armado, el ascensor- nos legaron torres, blocks, monoblocks y rascacielos, que no fueron más que “productos simples del afán especulativo del poseedor de la tierra (sigue siendo así) o bien afanes de ostentación de los gigantes del dinero”. Ante el crecimiento sin control surgieron los códigos de edificación. Frente a la regla, surgió la corrupción y la entrega. Decía el artículo de 1970: “el Derecho y la Técnica no han hecho más que secundar los deseos del poder económico, que es el nervio de nuestra época”. Los códigos de regulación, única herramienta para poner un poco de orden, nacían atrasados y burlados por la realidad.
Le sigue a esa reflexión un punteo de “los problemas más peligrosos y poco analizados en nuestras ciudades”. Desde la falta de conocimiento sobre las redes de servicios públicos que se superponen en las calles, hasta la ausencia de control sobre la contaminación del aire, pasando por los problemas de tránsito que “se han resuelto hasta hoy con ´parches´; semáforos, señales, manos de circulación, cruces y desvíos” que provocan más problemas que soluciones. Si no fuera por algún dato muy específico, algún término en desuso o el papel amarillo de la edición, diría que el artículo está escrito ayer. Pero hace cuarenta años.
Decía mi viejo, cuando era arquitecto y el director de la revista no era su suegro, allá por 1970:
“¿Puede la tierra urbana ser de propiedad privada? ¿Puede alguien enriquecerse con beneficios que, de hecho, pertenecen a la comunidad que los ha creado? ¿Puede un propietario arruinar a otro, ejerciendo los derechos que la ley le concede inicialmente? ¿Puede la comunidad entera seguir arruinándose, construyendo edificios que son lamentables formas de mediocridad?”

Cuarenta años después, La Plata tiene un "nuevo" código. El procedimiento legislativo nos dice bastante. Los concejales de la Comisión de Planeamiento se reunieron en un domicilio particular. Se cagaron en las advertencias de especialistas y en las opiniones de organizaciones sociales. Votaron en una sesión cualquiera, sin debate público.
Voy a llamar a papá y darle la mala noticia de que, hasta ahora, han podido.


FOTO MARINA LOSADA, de su trabajo "Tapar el sol"

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Elogio a los muñecos

En esto siempre fui poco platense: nunca me gustaron mucho los muñecos. Quizá sea por el gesto de hacer algo para quemarlo –aunque sí me agradan otras expresiones de arte efímero–, o bien por el ruido y la pirotecnia, que nunca se fomentó en mi familia ni me atrajo.
Los últimos cuatro o cinco fines de año los pasé fuera de La Plata, así que ni los vi. Sólo una vez participé del armado de uno, con amigos de Bernal. Quemamos a Samanta Farjat. Era plena temporada post jarrón de Cóppola, cuando nacían los mediáticos en la tele basura.
Esta vez hay algo que me atrae de los muñecos. Y no hablo de ninguno en particular: no es la estética ni son los motivos representados los que me convocan al elogio, sino la práctica.
La práctica de lo colectivo ante todo, en una época de desencuentros y retóricas del individualismo. El ejercicio de distribuir tareas, poner el cuerpo y compartir en un grupo que va más allá de la familia y a menudo es inter-generacional.
También, por qué no, la hazaña de proyectar y construir algo con las propias manos, en tiempos de pérdida de ciertos saberes populares, decadencia de la educación técnica y promoción de un ultra-consumo que multiplica los productos inútiles pero automáticos. Por último, sin ninguna duda, la decisión de ocupar la vereda, la rambla, la calle. Algo que se hizo siempre, pero se ha vuelto provocativo como nunca.
No lo era en los orígenes del ritual, allá por los años 50, cuando los espacios públicos se vivían de otro modo, y también los lazos comunitarios: los primeros momos, de hecho, fueron iniciativa de vecinos agrupados en clubes sociales y deportivos.
Hoy vivimos en ciudades de inseguridad televisada; de rejas, cámaras y vecinos en alerta que se relacionan desde la sospecha; de incluidos con miedo (a los excluidos) que, con voces de autoridad o silencios que otorgan, piden más y más medidas represivas.
En ese contexto, el hecho de que haya pibes en la calle aunque no estén yendo al colegio ni al trabajo, que estén juntos, que permanezcan de día y de noche, se vuelve una elogiable provocación.
Porque si juzgáramos esta tradición con la última iniciativa del programa político de la intolerancia, centenares de platenses deberían pagar multas o ir a prisión por el cúmulo de faltas cometidas. Pensémoslo un poco: los chicos piden monedas; los muñecos obstruyen el paso y a veces tienen palabras o imágenes que, según un juicio subjetivo, pueden ofender la decencia. Se toma alcohol en la vía pública. Y en la madrugada del primer día del año, los vecinos se reúnen tumultuosamente, mientras se producen ruidos de cualquier especie que afectan la tranquilidad de la población.
Todas y cada una de esas acciones son penadas en el Código Contravencional que redactaron los “equipos de gestión” del gobernador Scioli. Dicho sea de paso, esa propuesta tiene estado legislativo y, si la movilización social no la frena, podría ser aprobada en marzo. Tengamos esto presente si empezamos el año contemplando un muñeco que arde en llamas. Quizá la luz del fuego, los pies puestos en la calle y el encuentro con amigos en el espacio público, nos ayuden a reflexionar sobre lo que aparece como ataque contra la inseguridad y lo es, en verdad, contra algunas de las libertades más básicas.

IMAGEN "Sapodragón", muñeco realizado por el grupo
La Grieta y amigos, Meridiano V, fin de 2008


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...