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domingo, 29 de mayo de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
Celso Pareja-Obregón y su Bitácora
Mi buen amigo y admirado doctor Celso Pareja-Obregón, ha abierto un Cuaderno.
Cargado de anécdotas, buen hacer, y una pizca de sentido común, amén de contrastes humorísticos -los justos-.
Todos los interesados en aprender, disfrutar y reir (supongo que los César y Jorge Cadaval también) deben visitarle.
El enlace aquí.
Un gran abrazo Celso.
domingo, 19 de septiembre de 2010
miércoles, 15 de septiembre de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
martes, 19 de enero de 2010
Des-programando
Llevo unos días programando entradas. Pero las programadas se desprograman y el programador de turno no está en Cádiz, sino en Sevilla.
Así es que “El Cuaderno está desprogramado, y no se puede programar, el buen programador que lo programe, dejará de desprogramar el programa”.
O dicho de otra manera mucho más efectiva. Los Mercuriales me tienen completamente desprogramado. Para la tertulia del 20 están organizando cosas nada programadas y nos vamos a encontrar allí una serie de hombres desprogramados, sin programa previo.
Sólo Cotta ha pedido de una vez por todas el himno mercurial, pero ¿Jesús, hay que programar algo?
Así es que “El Cuaderno está desprogramado, y no se puede programar, el buen programador que lo programe, dejará de desprogramar el programa”.
O dicho de otra manera mucho más efectiva. Los Mercuriales me tienen completamente desprogramado. Para la tertulia del 20 están organizando cosas nada programadas y nos vamos a encontrar allí una serie de hombres desprogramados, sin programa previo.
Sólo Cotta ha pedido de una vez por todas el himno mercurial, pero ¿Jesús, hay que programar algo?
miércoles, 13 de enero de 2010
La auténtica poesía (2)
A la poesía le ocurre lo mismo que a la narrativa. Muñoz Molina, ¿Muñoz Molina?, Javier Cercas, ¿Javier Cercas?, esa es la narrativa española.
¿Esa es la narrativa española? ¡Estamos bien entonces! Menudo año, por más que digan. Pastiches repletos de palabras de lomo gordo y eterno endeudamiento.
A la narrativa le ocurre lo mismo que a la política. Y a la política lo mismo que a la blogaduría.
¡Estamos listos! Quien desea leer acude a los clásicos. No me extraña que las citas figuren siempre de similares autores.
Leer, lo que se dice leer, se lee poca literatura y mucha basura. Y recuerdo el poema de Miguel Agudo:
El camión de la basura
va recogiendo
la madrugada.
Y aquí, entre toda la vida, entre lo que recomiendan y lo que dejamos que caiga en nuestras manos, descubrimos algo que realmente gusta, que merece la pena: el silencio, la ingratitud y el tiempo.
¿Se habían creído que iba dar un nombre? Lo acabo de hacer. Lo acaban de leer. Aunque no ha deslumbrado.
Mañana compartiremos mesa con José Julio Cabanillas y Jesús Cotta. Mis primeros poemas aparecieron en Moguer, en 1983, y Cotta los conocía. No está bien que hable de Jesús, de su poesía. Pero puedo indicar que entre Cabanillas y Cotta me sentiré repleto. Completamente lleno de la mejor lírica contemporánea. La que más me completa, la auténtica.
¿Esa es la narrativa española? ¡Estamos bien entonces! Menudo año, por más que digan. Pastiches repletos de palabras de lomo gordo y eterno endeudamiento.
A la narrativa le ocurre lo mismo que a la política. Y a la política lo mismo que a la blogaduría.
¡Estamos listos! Quien desea leer acude a los clásicos. No me extraña que las citas figuren siempre de similares autores.
Leer, lo que se dice leer, se lee poca literatura y mucha basura. Y recuerdo el poema de Miguel Agudo:
El camión de la basura
va recogiendo
la madrugada.
Y aquí, entre toda la vida, entre lo que recomiendan y lo que dejamos que caiga en nuestras manos, descubrimos algo que realmente gusta, que merece la pena: el silencio, la ingratitud y el tiempo.
¿Se habían creído que iba dar un nombre? Lo acabo de hacer. Lo acaban de leer. Aunque no ha deslumbrado.
Mañana compartiremos mesa con José Julio Cabanillas y Jesús Cotta. Mis primeros poemas aparecieron en Moguer, en 1983, y Cotta los conocía. No está bien que hable de Jesús, de su poesía. Pero puedo indicar que entre Cabanillas y Cotta me sentiré repleto. Completamente lleno de la mejor lírica contemporánea. La que más me completa, la auténtica.
jueves, 24 de diciembre de 2009
Geranios secos
Veamos, esto comienza a calentarse. Y no lo digo por el tiempo. ¿No tienen nada que hacer? ¿Quién hace la comida? ¿Quién atiende a los invitados?
Nada. Mensajitos y mensajitos a móviles. Si por mí fuera, que se hundan Movistar, Orange, Vodafone, Yoigo y todas aquellas compañías de miserias.
Ridao se luce, me envía un mensajito con el siguiente texto:
“Si el niño Jesús pudiera
mañana vernos comer
se quitaba del Belén.”
Capitán es más suave y elegante, además de economizador:
“Con dos cojones.”
El Povedano también se luce con el mensaje, pero lo omito.
Los hay que llaman, los hay que por email te resucitan, otros lloran. Y los más: lo de siempre, lo de todos los años. Tradición a la última. Geranios secos y absurdos.
Suena el móvil de nuevo, otro mensaje.
¡Me cachis en burrito Platero!
Nada. Mensajitos y mensajitos a móviles. Si por mí fuera, que se hundan Movistar, Orange, Vodafone, Yoigo y todas aquellas compañías de miserias.
Ridao se luce, me envía un mensajito con el siguiente texto:
“Si el niño Jesús pudiera
mañana vernos comer
se quitaba del Belén.”
Capitán es más suave y elegante, además de economizador:
“Con dos cojones.”
El Povedano también se luce con el mensaje, pero lo omito.
Los hay que llaman, los hay que por email te resucitan, otros lloran. Y los más: lo de siempre, lo de todos los años. Tradición a la última. Geranios secos y absurdos.
Suena el móvil de nuevo, otro mensaje.
¡Me cachis en burrito Platero!
jueves, 10 de diciembre de 2009
viernes, 27 de noviembre de 2009
No dar la cara
Iba por la avenida de la Constitución con mi amigo Salvador Ibiza, y un descastado, desaliñado y muchos más “de” me ha dicho, “¿Quieres marihuana?”. A lo que he respondido, “¡De Merivilla!”.
Me ha mirado con una cara de desprecio y desesperación, y muchos más “de”.
Recuerdo que una vez, en la avenida de la Palmera me asaltaron dos individuos a punta de navaja, y me pidieron el reloj, a lo que exclamé, “¡Venga ya, hombre!”. Y seguí mi camino. Los pobres se miraron y se marcharon.
Cuando descubrí realmente lo que había pasado me temblaron las piernas de miedo. Es un recurso natural. No es defensa, es despotismo, y muchos más “de”.
Uno de ustedes tiene un virus en su equipo, y manda anónimos con spam. Sí, está comprobado. El informático Adrián, después de mucho destapar la destreza, y muchos más “de”, me ha respondido.
¡Pasen el antivirus! No vaya a ser que os cojan desprotegidos y desencadenen una debacle, y muchos más “de”.
Bueno, tengo que describir el desinterés del desarrollo de la presentación de mañana.
¡Pasen el antivirus! No se corten, la “d” es sólo una letra. Pero pasen el antivirus, no se vaya a meter como un dedo en la deuda de la almeja.
Enciendo el último cigarro de la noche y apuro el M. M. Olga dice que está nerviosa, vamos atacada. Mujer, escucha a María Villalón, y a Ondina Maldonado, a la Jiménez Sarmiento déjala por favor, déjala todavía. (Hay veces que me muestro y otras que es mejor no dar la cara).
Me ha mirado con una cara de desprecio y desesperación, y muchos más “de”.
Recuerdo que una vez, en la avenida de la Palmera me asaltaron dos individuos a punta de navaja, y me pidieron el reloj, a lo que exclamé, “¡Venga ya, hombre!”. Y seguí mi camino. Los pobres se miraron y se marcharon.
Cuando descubrí realmente lo que había pasado me temblaron las piernas de miedo. Es un recurso natural. No es defensa, es despotismo, y muchos más “de”.
Uno de ustedes tiene un virus en su equipo, y manda anónimos con spam. Sí, está comprobado. El informático Adrián, después de mucho destapar la destreza, y muchos más “de”, me ha respondido.
¡Pasen el antivirus! No vaya a ser que os cojan desprotegidos y desencadenen una debacle, y muchos más “de”.
Bueno, tengo que describir el desinterés del desarrollo de la presentación de mañana.
¡Pasen el antivirus! No se corten, la “d” es sólo una letra. Pero pasen el antivirus, no se vaya a meter como un dedo en la deuda de la almeja.
Enciendo el último cigarro de la noche y apuro el M. M. Olga dice que está nerviosa, vamos atacada. Mujer, escucha a María Villalón, y a Ondina Maldonado, a la Jiménez Sarmiento déjala por favor, déjala todavía. (Hay veces que me muestro y otras que es mejor no dar la cara).
jueves, 26 de noviembre de 2009
¡A ver si se me pega algo!
Veamos, ¡estos mercuriales están zumbados del quince! No se ponen de acuerdo para la próxima tertulia. Unos que si el 2, otros que si el 6, el 7 ó el 8 de diciembre. Y van diciendo por ahí que si es fiesta, que si juega el Sevilla o el Coria.
¡Estos mercuriales! Lo mejor es borrarse de la tertulia. Total, desde hace cuatro tertulias no se come ni una almeja. Muchas verduritas a la plancha, poco alcohol, y el tono de la voz de José María Jurado que hace retumbar la Biblioteca del Hotel.
Romano, el profe, nos lee su última genialidad de la antigüedad literaria. Ridao se cachondea del arte. Cotta llega tarde. Julio es ahora un pobre roble dilapidado en hojas de acacia. Nuestro mantenedor mantiene y se deja mantener. Los invitados que siempre van a llegar, nunca vienen. Nuestro Capitán viaja. Alejandro, entre baños y recuerdos.
¡Qué no! Esto es un panal de abejas asesinas, descafeinado y distante. Recluidos en una soledad desmesurada, una tertulia es un acontecimiento. La nuestra, además de enriquecer, resucita.
No voy a dañar más la integridad de nuestra esencia. Mientras seamos hombres, se puede escuchar. Llevo treinta minutos pegado al teléfono. Una reserva para Londres y el señor del otro lado (¡ahora no escucha!) me cambia mi suite por una vulgar habitación a lo Simply Red.
Mercuriales. Tenemos que encontrar un sitio acorde a nuestra condición. En Londres voy a buscar algo digno. Os cuento.
Por cierto, el viernes estaremos en Zaragoza. Presentaremos el libro de poemas de Olga Bernad en Siltolá (en la Biblioteca de Aragón a las 19'30 horas). Aguantaré en el Ave, un viaje con Romano y Abel Feu. ¡A ver si se me pega algo!
¡Estos mercuriales! Lo mejor es borrarse de la tertulia. Total, desde hace cuatro tertulias no se come ni una almeja. Muchas verduritas a la plancha, poco alcohol, y el tono de la voz de José María Jurado que hace retumbar la Biblioteca del Hotel.
Romano, el profe, nos lee su última genialidad de la antigüedad literaria. Ridao se cachondea del arte. Cotta llega tarde. Julio es ahora un pobre roble dilapidado en hojas de acacia. Nuestro mantenedor mantiene y se deja mantener. Los invitados que siempre van a llegar, nunca vienen. Nuestro Capitán viaja. Alejandro, entre baños y recuerdos.
¡Qué no! Esto es un panal de abejas asesinas, descafeinado y distante. Recluidos en una soledad desmesurada, una tertulia es un acontecimiento. La nuestra, además de enriquecer, resucita.
No voy a dañar más la integridad de nuestra esencia. Mientras seamos hombres, se puede escuchar. Llevo treinta minutos pegado al teléfono. Una reserva para Londres y el señor del otro lado (¡ahora no escucha!) me cambia mi suite por una vulgar habitación a lo Simply Red.
Mercuriales. Tenemos que encontrar un sitio acorde a nuestra condición. En Londres voy a buscar algo digno. Os cuento.
Por cierto, el viernes estaremos en Zaragoza. Presentaremos el libro de poemas de Olga Bernad en Siltolá (en la Biblioteca de Aragón a las 19'30 horas). Aguantaré en el Ave, un viaje con Romano y Abel Feu. ¡A ver si se me pega algo!
jueves, 19 de noviembre de 2009
Cordura habitual
Un Cuaderno irreverente implica sentido común, y paciencia. Despejar las dudas de los lectores es un acontecimiento nada habitual, pero bastante cuerdo.
Dejemos de habitar sin habitar, y vivamos lo cierto, que es auténtico.
Por más que leo a Chantal Maillard, no hay por donde cogerla. ¡Menuda poesía!
Algunos versos dignos, de libros anteriores, ¡pero ahora! Eso no es poesía. Y este, no es un Cuaderno apostólico.
Dejemos de habitar sin habitar, y vivamos lo cierto, que es auténtico.
Por más que leo a Chantal Maillard, no hay por donde cogerla. ¡Menuda poesía!
Algunos versos dignos, de libros anteriores, ¡pero ahora! Eso no es poesía. Y este, no es un Cuaderno apostólico.
lunes, 16 de noviembre de 2009
domingo, 8 de noviembre de 2009
viernes, 6 de noviembre de 2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
El movimiento oscilante
Un Cuaderno es un espacio abierto donde expresamos sentimientos, hablamos en voz alta, nos tocamos el pelo, la cara. Dejamos las imbecilidades para otros, a nosotros nos va la marcha, nos suele ir la despedida, y el desconcierto.
Si te digo que vengas, te marchas. Si te doy las gracias, me reprimes. Si firmas como Antonio te conviertes en anónimo cruel. Y así un día y otro día. Hasta el amanecer. Lluvioso y triste en esta época del año.
Un Álogo es un movimiento oscilante, que bascula poco, lo justo. Se repite por comodidad o acostumbramiento. Pero es necesario como el aire.
Un Cuaderno es libre. Deja de imponer criterios, de establecer teorías políticas y sociales, nos importan un carajo tus creencias, tus religiones. No sé si sabes, que la literatura está mucho más por encima que la religión. Infinitamente. Y si no lo reconoces, también te comerán los gusanos, imbécil.
El pimiento, verde o rojo, es la única verdad, la auténtica. Y ¡Cállate por dios! ¡No jodas más!
Tu risa, tu vergüenza, tu única contradicción aparente. Desde que te vi, siempre has manifestado esa carita de gilipollas. Pero es la que tienes. Debes aguantar, entre todos, este desconcierto.
Si te digo que vengas, te marchas. Si te doy las gracias, me reprimes. Si firmas como Antonio te conviertes en anónimo cruel. Y así un día y otro día. Hasta el amanecer. Lluvioso y triste en esta época del año.
Un Álogo es un movimiento oscilante, que bascula poco, lo justo. Se repite por comodidad o acostumbramiento. Pero es necesario como el aire.
Un Cuaderno es libre. Deja de imponer criterios, de establecer teorías políticas y sociales, nos importan un carajo tus creencias, tus religiones. No sé si sabes, que la literatura está mucho más por encima que la religión. Infinitamente. Y si no lo reconoces, también te comerán los gusanos, imbécil.
El pimiento, verde o rojo, es la única verdad, la auténtica. Y ¡Cállate por dios! ¡No jodas más!
Tu risa, tu vergüenza, tu única contradicción aparente. Desde que te vi, siempre has manifestado esa carita de gilipollas. Pero es la que tienes. Debes aguantar, entre todos, este desconcierto.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
El pimiento y la palabra
Cuando dicen que todo me importa un pimiento suelo acordarme de mi madre. Es normal, ella lo dijo una vez y lo escribí en un poema. Cuando dicen que soy un hijo de puta, suelo acordarme de mi primer perro, al pobre lo tuve que sacrificar tras un accidente.
Es triste, ayer recibí más email anónimos que personas entraron en el Cuaderno buscando el telechichi. ¡Lo que es la vida! Cada uno opina lo que desea, es lo bonito, y libremente, en un estado de derechos torcidos.
La muerte de Ayala es una pena, pero llegó su hora, estaba ya un poco mayor. Y nos ha dejado buena obra, excelente. Y López Vázquez, él también nos ha dejado una digna obra gráfica y divertida.
Los buenos desaparecen, y tardamos casi una eternidad en descubrir algo que merezca la pena en nuestro tiempo.
El sábado estaré en Cádiz. Quiero dormir en La Caleta, y bichear un poco los ensayos carnavaleros.
Todo me importa un pimiento, a ser posible verde, que el rojo, hace daño de noche.
No defraudes a la palabra, digiérela.
Es triste, ayer recibí más email anónimos que personas entraron en el Cuaderno buscando el telechichi. ¡Lo que es la vida! Cada uno opina lo que desea, es lo bonito, y libremente, en un estado de derechos torcidos.
La muerte de Ayala es una pena, pero llegó su hora, estaba ya un poco mayor. Y nos ha dejado buena obra, excelente. Y López Vázquez, él también nos ha dejado una digna obra gráfica y divertida.
Los buenos desaparecen, y tardamos casi una eternidad en descubrir algo que merezca la pena en nuestro tiempo.
El sábado estaré en Cádiz. Quiero dormir en La Caleta, y bichear un poco los ensayos carnavaleros.
Todo me importa un pimiento, a ser posible verde, que el rojo, hace daño de noche.
No defraudes a la palabra, digiérela.
jueves, 22 de octubre de 2009
Telechichi
Veamos, es una vergüenza que se acuda a este Cuaderno por un término indignante. Telechichi es el protagonista. ¡Y todo por un Álogo en una entrada! Además de números de teléfono de alto contenido erótico-fatal-incertidumbre, el verso de Cervantes que reina la foto de La Caleta aparece en el buscador más buscado.
Ya Ridao nos otorgó lecciones de índice indolente al respecto. Y ahora visito las visitas que visitan y me llevo la conclusión o el simple susto.
¡Vamos Juanito, Ardentía, hasta ahora dominabas! ¡No te dejes ganar por un término de pronunciación desagradable, poco poética, cursi y anticuada!
La vida, mujer, hombre, ser de otro mundo, que tecleas la palabra de placer y acudes a un teléfono de mal humor, de mal olor, de mal sabor.
La dignidad domina, por encima del pragma, y del digma, cualquier telechichi efímero.
Dignidad señores, que cuando muera me recuerden por otros términos escritos, que este es tan solo un accidente ajeno. Pero me río, cuando alguien busque en otros o en otras, sus propias desvergüenzas indignas y miserables, se encontrará con la bitácora de este gaditano.
Lo demás es lo propio, que dijo aquel.
Ya Ridao nos otorgó lecciones de índice indolente al respecto. Y ahora visito las visitas que visitan y me llevo la conclusión o el simple susto.
¡Vamos Juanito, Ardentía, hasta ahora dominabas! ¡No te dejes ganar por un término de pronunciación desagradable, poco poética, cursi y anticuada!
La vida, mujer, hombre, ser de otro mundo, que tecleas la palabra de placer y acudes a un teléfono de mal humor, de mal olor, de mal sabor.
La dignidad domina, por encima del pragma, y del digma, cualquier telechichi efímero.
Dignidad señores, que cuando muera me recuerden por otros términos escritos, que este es tan solo un accidente ajeno. Pero me río, cuando alguien busque en otros o en otras, sus propias desvergüenzas indignas y miserables, se encontrará con la bitácora de este gaditano.
Lo demás es lo propio, que dijo aquel.
sábado, 17 de octubre de 2009
¡Escúpeme tierra!
He dicho alguna vez que este Cuaderno es irreverente. Y lo es por lo que escribe su dueño. Exclusivamente. Hoy hablamos de algo y mañana decimos lo mismo con otras palabras. No queremos oír álogos bonitos. Ni deseamos engañar a nadie.
Últimamente, y debido a cuestiones que omito, he descubierto que los poetas somos unos miserables. Miserables en grado sumo. Odiaba a muerte a los funcionarios, pero ahora también odio a los poetas. Me odio a mí mismo. ¡Es la vida joder, es la vida!
Mis razones tendré para escribirlo, mis motivos tendré para decirlo. Argumentos al fin y al cabo que no justifican nada, exclusivamente lo que pienso.
¿Nunca habéis pensado eso de trágame tierra? Pues yo digo, ¡escúpeme tierra! Pero hazlo ahora, que mañana es tarde, y ayer demasiado pronto.
Una película de amor inanimado. Una ventaja decidida en la suerte. La lluvia que cala la fachada. Todo es falso, egoísta y miserable.
Hasta mañana pues, que el dolor de cabeza supera esta dieta blanda que me hace delirar. Pero en conciencia.
Últimamente, y debido a cuestiones que omito, he descubierto que los poetas somos unos miserables. Miserables en grado sumo. Odiaba a muerte a los funcionarios, pero ahora también odio a los poetas. Me odio a mí mismo. ¡Es la vida joder, es la vida!
Mis razones tendré para escribirlo, mis motivos tendré para decirlo. Argumentos al fin y al cabo que no justifican nada, exclusivamente lo que pienso.
¿Nunca habéis pensado eso de trágame tierra? Pues yo digo, ¡escúpeme tierra! Pero hazlo ahora, que mañana es tarde, y ayer demasiado pronto.
Una película de amor inanimado. Una ventaja decidida en la suerte. La lluvia que cala la fachada. Todo es falso, egoísta y miserable.
Hasta mañana pues, que el dolor de cabeza supera esta dieta blanda que me hace delirar. Pero en conciencia.
viernes, 16 de octubre de 2009
Dieta blanda
¡Qué mala suerte! Mi estómago está como el colador de la leche de vaca. Sí, donde se queda la nata. ¡Qué asquito, la nata de la leche!
Herido por todos los días del año, y por todos los años de la vida, esta parte baja duele, molesta, condiciona. ¡Maldita la hora que declararon inútil total al poeta!
Entro en un restaurante. De los buenos. Y digo, una sopita y un pescado en blanco. Y de beber agüita clara, mineral y de marca conocida, que la Solares sólo sabe a agua.
Y así pasan los días. Las bellezas me miran, y dicen, “Angelito, tendrá malito el estómago, el niño”. El niño, ¡joder con el niño de barbas! Y de postre, una mentita poleo, verde oscurita, que ayuda en el baño.
Esto es vida. ¡Esto es vida! ¿Esto es vida? Estoy de la sopita boba hasta el huevo de avestruz, y del pescaíto en blanco hasta la armeja de Ridao (¿de Ridao? lo siento José Miguel, si pones “almejilla” en Google, el primero en salir, un servidor, usted en cuarto lugar).
Mientras unos sueñan con lo que deseen soñar, para qué vamos a exponer aquí cuestiones privadas que respeto, yo en cambio no dejo de pensar en un buen plato de lentejas, un solomillo de buey y unos erizos cojonudos. Regados por ese vinito fresco que quita el sentío.
En su lugar me lamento con dieta blanda. ¡Y tan blanda!
Herido por todos los días del año, y por todos los años de la vida, esta parte baja duele, molesta, condiciona. ¡Maldita la hora que declararon inútil total al poeta!
Entro en un restaurante. De los buenos. Y digo, una sopita y un pescado en blanco. Y de beber agüita clara, mineral y de marca conocida, que la Solares sólo sabe a agua.
Y así pasan los días. Las bellezas me miran, y dicen, “Angelito, tendrá malito el estómago, el niño”. El niño, ¡joder con el niño de barbas! Y de postre, una mentita poleo, verde oscurita, que ayuda en el baño.
Esto es vida. ¡Esto es vida! ¿Esto es vida? Estoy de la sopita boba hasta el huevo de avestruz, y del pescaíto en blanco hasta la armeja de Ridao (¿de Ridao? lo siento José Miguel, si pones “almejilla” en Google, el primero en salir, un servidor, usted en cuarto lugar).
Mientras unos sueñan con lo que deseen soñar, para qué vamos a exponer aquí cuestiones privadas que respeto, yo en cambio no dejo de pensar en un buen plato de lentejas, un solomillo de buey y unos erizos cojonudos. Regados por ese vinito fresco que quita el sentío.
En su lugar me lamento con dieta blanda. ¡Y tan blanda!
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