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miércoles, 26 de marzo de 2025
El universo y el amor
Si la arena de la playa fuera blandita como un colchón de pluma y el mar tan inocuo como una piscinita, ¿para qué iban a tomarse el trabajo dos amantes de buscar una playa solitaria? Total, sería una experiencia tan fácil e interesante como mascar chicle. Mejor quedarse en casa, que está más cerca. La playa solitaria sólo será una inmensa alcoba y les inspirará versos rubios como la arena si es un objetivo difícil de alcanzar, si las olas son espumosas y capaces de derribarlos, si la arena les quema los pies y tienen que correr a abrazarse bajo la sombrilla: la arena ardiente, las olas gigantes, tenían como objetivo que se comieran a besos.
lunes, 27 de noviembre de 2023
De cómo el amor nos salva
Decían los griegos que el amor es un dios, y los cristianos dicen que Dios es Amor. Y este poema dice, según yo lo entiendo, que el amor es lo único que queda cuando nada queda y lo único que salva cuando todo condena. Por eso me gusta tanto y os lo mando en un moisés por el Nilo de Facebook.
MOISÉS
Dame la mano. Hay que cruzar el río
Para llegar al otro lado, y siento
Que las fuerzas me faltan. Cógeme
Como si fuera un bulto abandonado
En un cesto de mimbre que se mueve
Y que llora a las luces del crepúsculo.
Cruza el río conmigo. Aunque sus aguas
No replieguen su cauce ante nosotros
Esta vez. Aunque Dios no nos asista
Y una nube de flechas acribille
Nuestras espaldas. Aunque no haya río.
(Cuaderno de vacaciones, de LUIS ALBERTO DE CUENCA)
martes, 14 de febrero de 2023
Un poema de amor por san Valentín
ODA SÁFICA DEL AGUA
¿Qué tendrá el agua que tan bien combina
bajo la luna con tu cuerpo a solas
en este punto del planeta azul
donde te gozo?
¿Qué ligereza luminar es esta?
¿Qué danza ingrávida te guía al fondo
de las pupilas donde estáis nadando
tú y los nenúfares?
¡Cómo te quiere el agua, cómo brilla
suya en tu piel multiplicando lunas!
¡Qué alborotada te bendice y ríe!
¡Cuánto le gustas!
(Jesús Cotta, Digno del barro, editorial Renacimiento)
lunes, 27 de julio de 2020
Érase una vez un hombre
Esto es un hombre de cuarenta años
siervo de su trabajo y sus manías.
Nadie lo invita a una barbacoa
y pasa los domingos viendo porno.
No conoce su nombre la mujer que recibe su semen previo pago. Sus padres ya murieron. Y no sabe ganarse a su sobrino el día de Reyes.
Sin nadie que le diga si ese traje le queda bien o mal sube a su coche, que limpia cada día, y va al gimnasio; luego a tiendas de ropa y electrónica.
No cree en el amor ni en Dios ni en nada más que en su colección de minerales que llenan un vacío sin luz ni eco con cientos de cajitas en vitrinas.
No sabe aún que dentro de diez días entrará una mujer por esa puerta y él beberá los vientos y su boca y llegará por fin tarde al trabajo.
En vez de minerales habrá flores y sábanas muy limpias en su vida. Le mancharán de caramelo el coche dos niñas parecidas a su padre que en traje de primera comunión le pedirán a Dios un hermanito.
No conoce su nombre la mujer que recibe su semen previo pago. Sus padres ya murieron. Y no sabe ganarse a su sobrino el día de Reyes.
Sin nadie que le diga si ese traje le queda bien o mal sube a su coche, que limpia cada día, y va al gimnasio; luego a tiendas de ropa y electrónica.
No cree en el amor ni en Dios ni en nada más que en su colección de minerales que llenan un vacío sin luz ni eco con cientos de cajitas en vitrinas.
No sabe aún que dentro de diez días entrará una mujer por esa puerta y él beberá los vientos y su boca y llegará por fin tarde al trabajo.
En vez de minerales habrá flores y sábanas muy limpias en su vida. Le mancharán de caramelo el coche dos niñas parecidas a su padre que en traje de primera comunión le pedirán a Dios un hermanito.
sábado, 21 de diciembre de 2019
Agarrado a la cola de la Estrella
Pues eso: que agarrado a la cola de la Estrella, os lanzo unas felices Navidades, oro y prosperidad, amor e incienso, mirra y salud.
Lo hago con este cuadro precioso que está en la iglesia de San José de Sevilla, del pintor Arístides Artal.
Y aquí podéis pinchar para cantar los villancicos que varios poetas actuales nos han dejado en la revista Numen. El género del villancico está vivito y coleando.
Y ahí va el mío, en coplas:
Una lágrima cayó
de la Virgen a la nieve.
Nunca la nieve engarzó
un cristal más transparente.
José soñó que velaba
el sueño de una doncella
y cuando se despertó
lo estaba velando ella.
En el sueño que envió
el ángel a san José
ya estábamos tú y yo
caminito de Belén.
Por la mano de la Virgen
están tu nombre y el mío
bordados en el embozo
de la sábana del niño.
Lo hago con este cuadro precioso que está en la iglesia de San José de Sevilla, del pintor Arístides Artal.
Y aquí podéis pinchar para cantar los villancicos que varios poetas actuales nos han dejado en la revista Numen. El género del villancico está vivito y coleando.
Y ahí va el mío, en coplas:
Una lágrima cayó
de la Virgen a la nieve.
Nunca la nieve engarzó
un cristal más transparente.
José soñó que velaba
el sueño de una doncella
y cuando se despertó
lo estaba velando ella.
En el sueño que envió
el ángel a san José
ya estábamos tú y yo
caminito de Belén.
Por la mano de la Virgen
están tu nombre y el mío
bordados en el embozo
de la sábana del niño.
lunes, 30 de septiembre de 2019
Escena de amor
El otro día vi, en un descampado que se usa como aparcamiento, cómo el guardacoches, un hombre alto, joven, de rostro severo, fumaba de pie y señorial bajo un paraguas que atentamente desplegaba para él un hombre maduro y gordo que, por su manera de vestir, de estar y de mirarlo, supuse que estaba prendado de él o que era su pareja o que pretendía ganárselo para que lo fuera. Al guardacoches parecía importarle un rábano que su pretendiente, si lo era, se mojara mientras él fumaba felizmente resguardado, y el pretendiente sujetaba para él el paraguas sin desmayo y solícito. Bajo el paraguas habría habido cómodamente cobijo para los dos, pero algo en la índole de la relación entre los dos parecía impedir esa posibilidad.
Si en realidad, como a mí me pareció, el que sujetaba el paraguas lo amaba, ¡la de cosas que nos hace hacer nuestra sed de amor! ¡Lo tremenda que es esa sed, que nos saca bajo un chaparrón para que un hombre que ni nos mira pueda fumar viril y guapo si estropearse el peinado!
Si en realidad, como a mí me pareció, el que sujetaba el paraguas lo amaba, ¡la de cosas que nos hace hacer nuestra sed de amor! ¡Lo tremenda que es esa sed, que nos saca bajo un chaparrón para que un hombre que ni nos mira pueda fumar viril y guapo si estropearse el peinado!
lunes, 23 de septiembre de 2019
El amor no solicitado
Recibir el amor que pido no me hace necesariamente mejor, sino más feliz y completo. Lo que me hace sin duda mejor es agradecer el que no he pedido, es más, el que creo no necesitar.
Nadie pidió a Antígona inmolarse para enterrar a su hermano ni a Sócrates que muriera por la justicia ni a Cristo por amor al hombre ni a Juana de Arco por su patria, pero la Historia, agradecida, los venera. No rechaces el caramelo que te regala espontáneamente un niño, aunque no te gusten los caramelos.
Nadie pidió a Antígona inmolarse para enterrar a su hermano ni a Sócrates que muriera por la justicia ni a Cristo por amor al hombre ni a Juana de Arco por su patria, pero la Historia, agradecida, los venera. No rechaces el caramelo que te regala espontáneamente un niño, aunque no te gusten los caramelos.
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