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domingo, 21 de septiembre de 2025

Un poema de Antonio Rivero Taravillo

RITO DE INICIACIÓN 
En La rama dorada, Frazer no comenta
nada sobre este rito de pubertad, en mí cumplido 
ya en la madurez aletargada: 
tomar unas cervezas con mi padre, 
solos los dos, hombro con hombre
que a fin de resolver sus diferencias 
hacen coro al pedir la última ronda. 
Ligeramente ebrio, a los treinta y cinco años, 
al lado de este otro hombre maduro, 
hoy me he hecho adulto por el rito 
de un poco de lúpulo y la embriagadora fuerza 
que da el viril cariño de abrazarnos, 
cuando ayer mismo hubiéramos podido 
 tumbarnos a sonoros puñetazos. 
(de Lejos)

En agradecimiento a toda una vida dedicada a la poesía. Descanse en paz.

lunes, 9 de octubre de 2023

Asamblea de neuronas

Andaba yo muy mustio porque a mi edad empiezo a no recordar datos y nombres que he leído; ya me había dado por pensar que casi todo lo que leía acababa engullido por el agujero del olvido definitivo. Y de pronto encuentro en mi librería un libro sobre ángeles y de cuya existencia ya ni me acordaba, y dentro veo un folio donde yo había tomado notas con una letra muy pequeña hacía casi veinte años, décadas antes de mi presbicia. Y me puse las gafas para leer qué decían las notas, pensando que me sonarían a chino, cuando compruebo para mi estupor que absolutamente todas ellas me habían servido de un modo u otro para una novela sobre ángeles que he escrito hace unos cinco años y que, Dios mediante, pronto será publicada; todas esas notas, como pájaros que no sabían que podían volar, eran ideas que habían permanecido vivas y fecundas en ese lugar de mi mente que no es consciente pero sí activo, mío y fecundo. Mis neuronas, reunidas en secretas asambleas, me han hecho un servicio impagable. A lo mejor yo soy una creación de mis neuronas, ¡pero con cuánta fidelidad me sirven!

 

miércoles, 21 de septiembre de 2022

La Virgen de Valme y sus siete siglos de delicadeza

A la Virgen de Valme le pasa como a mí: no es fotogénica. El sábado pasado fui a verla ,y en directo gana muchísimo más que en las fotos. Me pareció verle aún en la mejilla el beso del rey santo, allá en el siglo XIII. Durante la sabatina de los Hermanos, había allí una madre de unos sesenta años con su hija de treinta, alta y agraciada, pero aquejada de algún tipo de deficiencia que le iluminaba el rostro con esa expresión de asombro feliz e inocente que durante el instante de la revelación se les pone a poetas y profetas. La madre la trataba con un cariño conmovedor. ¡Cómo cantaban las dos el Salve Regina! Erasmo de Rotterdam rechazaría su pronunciación del latín, pero se notaba que a la Virgen le encantaba. Se notaba que aquel era el lugar del mundo donde aquella madre se sentía más feliz con su hija, menos juzgada, más reconocida como custodia de una excelsa joya cuyo canto agradaba a la Señora más que ningún otro y a quien las fuerzas más oscuras de este mundo no habrían permitido nacer.

 

viernes, 2 de abril de 2021

A la muerte de mi compañera Leocadia Cano Fernández


Leocadia nuestra, que en el cielo estás 
antes de que sonaran tus campanas, 
tu ángel está llorando en un rincón. 
Los naranjos preguntan dónde has ido. 
La Tierra se ha quedado sin la chispa 
de la Gran Explosión en tu mirada.

¿Qué secretas misiones te confía 
el Gran Poder para quererte al lado? 
¿Cuántos astros te ha puesto en la corona? 
¿Cómo se llama tu legión de arcángeles? 

Cuando en un barco de agua y madreperla 
atraques en la Isla de los Grandes 
y asombres a los álamos Elíseos 
con tu talle, tu gracia y tus espigas, 
te sentarán al lado de Virgilio, 
te besará las manos Garcilaso, 
sabrás si Homero es uno o treinta y siete, 
habrá un duelo entre Góngora y Quevedo, 
que tus pies besarán, reconciliados. 

Ve guardándonos sitio, Leocadia, 
que allí te quieren mucho los poetas. 
Menudas fiestas vamos a montar 
contigo y con hexámetros dactílicos 
tus compañeros de la facultad. 

Hasta entonces, el mar dirá tu nombre, 
la lluvia lo abrirá sobre los lirios 
y el viento no sabrá qué anda buscando, 
serán mucho más tristes 
nuestras vueltas al Sol.

domingo, 3 de mayo de 2020

Mi madre y sus ángeles

De Jesús Cotta Lobato a su madre Isabel Lobato Vargas

Mi madre y sus ángeles

Mi madre y sus ángeles
dan los buenos días.
La casa cimbrea
todas las cortinas 

y aumenta de espacio
las habitaciones
como ocurre en cuentos,
sueños y canciones.

Mi madre y sus ángeles
me hacen un café,
me cuentan sus cosas
todos a la vez.

El sol nos escucha
de rayos cruzados.
Mi padre saluda
desde su retrato.

Mi madre y sus ángeles
suben al balcón
y bajan a verla
la luz y un gorrión.

Riega las macetas
con agua y diamantes.
Las flores que toca
brillan más que antes.

Mi madre y sus ángeles
van a la cocina,
cantan una copla,
hacen la comida.

No saben que sé
que hay postre sorpresa:
polo de melisa,
té, limón y fresa.

Mi madre y sus ángeles
bordan un mantel
donde soy un niño
que escala un laurel.

Repasan las fotos.
Se ríen bien fuerte
con mis chistes blancos
y uno un poco verde.

Mi madre y sus ángeles
rezan el rosario,
labios entreabiertos,
párpados cerrados;

y, a la vez que Venus,
dan las buenas noches.
Tiembla el cielo entero
con sus oraciones.

Ángeles con alas
grandes como estrellas,
 seguid manteniendo
lejos las tinieblas.

(De Niños al hombro)

miércoles, 22 de abril de 2020

Campanas en Sevilla durante el confinamiento

A la hora del Regina coeli me subo a la azotea. Con el confinamiento nunca ha habido en Sevilla tanto silencio, y las campanas la atraviesan de horizonte a horizonte, y siento con ellas que el Cielo no se ha olvidado de nosotros, que el virus no es el rey de este mundo.

Gracias, campanas de Dios, por llover tantos versos y tañidos sobre nosotros.

martes, 24 de marzo de 2020

Campanas de Sevilla durante la cuarentena

Benditas campanas de Sevilla tocando para el Ángelus en estos días de cuarentena. Me subo a la terraza, llueva o no, y dejo que me empapen del amor del cielo con sus tañidos.

Ellas me recuerdan que la Tierra no ha sido abandonada por el cielo, porque el autor de cielos y tierra le preguntó a una muchacha si podía nacer de ella y ella dijo que sí, y desde entonces vivimos en la perla del cosmos, en la favorita de Dios.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Niños al hombro y Menos la luna y yo

Queridos amigos:

Dos cosillas me han alegrado hoy este confinamiento. La primera es la elogiosa reseña que el poeta Jorge de Arco ha hecho aquí de mi libro Niños al hombro. Jorge de Arco ha dado en la tecla de mi poesía, que yo no sabía cuál era.

Y la segunda es un soneto de mi libro Menos la luna y yo que ha escogido para su canal de videopoemas el poeta coetáneo mío Carlos Javier Morales. En sus labios ese poema suena más vital y alegre aún.

Gracias a los dos por amar la poesía.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Unas liras de Beatriz Villacañas

Tengo el honor de que la poeta Beatriz Villacañas me haya dedicado estas liras. Estoy tan agradecido, que allí donde vaya las voy a llevar puestas, como el niño al que le regalan unos patines nuevos.

Cuando era adolescente me aprendí de memoria las liras de san Juan de la Cruz, y desde entonces es para mí un metro muy querido.

Gracias de nuevo, Beatriz, por regalo tan delicado.

CON LIRAS CELEBRANDO A JESÚS COTTA LOBATO
Por ti van estas liras,
Jesús Cotta Lobato, sabiamente
tú ves siempre que miras,
y la verdad, presente,
habita en tu palabra, que es valiente.

 Sabes de trascendencia,
de la vuelta al Origen del camino,
conoces bien la esencia
de lo grecolatino,
de su arraigada unión a lo divino.

Belleza con verdad
en tu palabra habitan, son mensaje
de la inmortalidad:
esencial equipaje
en nuestra humana vida y su viaje.

jueves, 15 de agosto de 2019

Un niño y una niña

Un niño y una niña juegan en el parque. La niña se cae y el niño la ayuda a levantarse y la consuela.

Todo el universo ha estado esperando ese momento. Todo el universo se ha vuelto loco de explosiones e infinitos para ese sencillo gesto de amor. Desde el principio de los tiempos, el bien y la belleza han estado aguardando a que surgiera una criatura inteligente como ese niño y esa niña que los identificaran y los llevaran a la práctica. Todo un voraginoso y desmedido e incomprensible universo ha evolucionado y sigue evolucionando para ser conocidos en su verdadera dimensión de belleza y bien por las únicas criaturas capaces de ello.

Me siento como ese niño y esa niña. El bien y la belleza me necesitan para que, una vez que el universo me ha dado a luz, sea yo su luz, lo único capaz de iluminarlo y celebrarlo. Ese es el sentido de todo.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Ave, María Χαῖρε, κεχαριτωμένη, rezando con Federico

"Pido a la divina Madre de Dios,
Madre celeste de todo lo criado,
me dé la pura luz de los animalitos
que tienen una sola letra en su vocabulario".

Con las palabras de mi amado Federico García Lorca, a quien rezo como a un santo y que sabe incluso el nombre de mi ángel, también pido yo ayuda a la Virgen María, que, entre otras cosas, me protegió de morir cuando, a mis cuatro años, la moto me rodó por la cabeza. Aún resuenan en la ermita de mi pueblo, la Virgen de los Remedios de Cártama, las oraciones de gratitud de mi madre.

Χαῖρε, κεχαριτωμένη, ὁ κύριος μετὰ σοῦ.

Ave María, gratia plena, Dominus tecum.

Llevo en las venas esta devoción a Ella. Y me encanta comprobar cómo la veneran mis alumnos musulmanes, más que muchos que se dicen católicos y juegan al estilo protestante a negarle la hiperdulía.

Aquí le rezo a ella como cuando era un niño con la cabeza llena de rizos y las manos llenas de flores. Ahora solo tengo flores en las manos.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Cincuenta y una vueltas al sol

Hoy doy cincuenta y una vueltas al sol. Exactamente a esta hora nací en mi casa, en la Estación de Cártama, que me hizo paisano de Claudia Prócula.

He hecho una encuesta entre mis alumnos y he averiguado que la mitad de ellos tienen a padres más jóvenes que yo. Dentro de muy poco sus padres serán siempre más jóvenes. Eso asusta un poco.

Mis alumnos han tenido conmigo el detalle de darme una fiesta sorpresa por mi cumpleaños. Desde aquí doy las gracias a Poseidón, Hera, Eco, Selene, Casandra, Tetis, Hipólita, Atenea, Aracne, Psique, Hermes, Antígona, Atalanta y Prometeo. Y dobles gracias a Selene, que me ha hecho este dibujo que tan bien me caracteriza. Pone en mi boca una frase que uso mucho en clase cuando finjo que los quiero dejar con la intriga de algo que anhelan saber.

El nombre que recibo en clase es Aristófanes, uno de mis ídolos.

Gracias, queridos acottados míos. Para mí sois un regalo del cielo y rezo por vosotros.

jueves, 4 de octubre de 2018

El sentido de mi calva

Mi calva ya tiene un sentido. De todos los besos que he recibido en mi vida, que han sido muchos, ninguno tan salvador, auténtico e inmortal como los tres besos que, espontáneamente, me dio un niño rubito de tres años en la calva cuando me agaché a ponerle bien los zapatos, porque se los había puesto al revés.

Luego se fue otra vez a correr por el césped, sin saber que me acababa de salvar la vida y hacerme un regalo que jamás olvidaré. Ahora mismo están los tres besos bailando en mi cabeza, conectándome uno con el cielo, otro con la tierra y otro con él.

Ya para siempre.

Ni siquiera el beso que me dieron en aquella despedida de soltera (aquí) tiene tanta categoría.

Bendito seas, Ernestillo, por ellos toda tu vida.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Don José Ángel Aguirre y mi traducción del alemán

Hay personas que en el recuerdo se me muestran luminosas y han sido hitos en mi vida y todo lo referente a ellas, absolutamente todo, es grato, enriquecedor y precioso. Una de ellas es don José Ángel Aguirre, profesor de medicina en la Universidad de Málaga, a quien conocí en Sevilla durante mi juventud. Siempre será mi director del colegio mayor.

Lo recuerdo alto, rubio, guapo y fuerte, oportuno en la sonrisa y el consejo, poeta y científico, y a él debo el haber superado una de mis primeras crisis existenciales y el haber abandonado sin remordimientos de conciencia un gran proyecto de mi vida.

Para ciertas investigaciones que andaba haciendo en la facultad de biología me pidió que le tradujera un artículo del alemán, porque sabía que yo lo estudiaba en la facultad de filología. Necesitado como andaba yo de dinero, pero más contento aún de que contara con mis servicios, me puse a ello. Yo me las prometía felices porque el vocabulario científico en todas las lenguas que yo más o menos conocía era igual que en español, es decir, procedente del latín y del griego. Pero, ah, amigo, en alemán no: en alemán se han preocupado por traducir todos esos términos universales a palabras de origen alemán. Por ejemplo, encéfalo no es, qué sé yo, encéfalen, sino Gehirnentzündung.

La dificultad del léxico y la sintáctica y el hecho de que yo era un principiante en alemán le presentaron a José Ángel una traducción pésima que él me agradeció y pagó igualmente.

Don José Ángel Aguirre, ahora que estás en el cielo, eres aún más luminoso en mi recuerdo. ¿Cómo podré pagarte tanta luz?

martes, 10 de julio de 2018

Los bemoles, agallas y arrestos del torero Juan José Padilla

Si hay algún valiente en España, ese es Padilla.

Si algún ángel de la guarda está bien entrenado, es el suyo.

Padilla, los que admiramos la valentía y la gallardía te admiramos.

¿A quién tenemos que dar las gracias por ti?

Le voy a decir a la Virgen que te siga cuidando.

miércoles, 27 de junio de 2018

En recuerdo de Dorkas Kagusina Julius

Metí la mano en una bolsa, llena de los nombres de las víctimas de la matanza de universitarios cristianos en Kenia en abril de 2015 en la universidad de Garissa (de la que os ahorro las imágenes), y me tocó su nombre.

Se me encomendó desde entonces su nombre para que, aparte de quienes la conocieron, hubiera un vivo en la tierra que la recordase.

Yo no solo la recuerdo, sino que la llevo en la cartera, en el corazón y en la memoria. Le he prometido dedicarle mi próximo libro y le ruego cosas como si fuera mi ángel. Le he dicho su nombre a la Macarena, para que la cuide especialmente.

Desde entonces Dorkas es de mi familia y la Tierra está más huérfana sin ella. No sé explicar bien qué conexión tan grande siento con una mujer que no ha tenido conmigo más conexión que su nombre en un papelito cuando ya solo estaba en la Tierra su cuerpo.

Dorkas Kagusina Julius, ¡cuánto tengo que agradecerte! Espero de veras que haya un más allá, porque, si no, ¿qué va a ser de mí si cuando muera no estás tú allí para que yo pueda besarte la mano y conocerte por fin?


lunes, 25 de junio de 2018

Llevar tabaco a los viejos

En mi instituto hay un coro de alumnos y profesores y yo canto en él. Una de las profes cantoras le enseñó uno de nuestros vídeos a su hermano y he aquí que el hermano me reconoció. “¡Pero si ese es Jesús Cotta!”.

Su hermano se llama JMA y coincidí con él en primero de carrera. Y le dijo a la hermana: “Si no se acuerda de mí, dile que me llevó al Hospital de la Caridad a llevar tabaco a los viejitos”.

Era ese un recuerdo que yo tenía totalmente olvidado, pero que a él se le quedó grabado. Me he gustado yo mucho en el recuerdo de mi amigo llevándolo a hacer compañía a los viejitos y llevarles tabaco, cuando aún se podía regalar tabaco. Pero más me ha gustado que a él no se le haya borrado ese recuerdo.

El Jesús Cotta joven y con pelo estaba más cerca de Dios que el calvo que ahora os habla y que, mientras se va haciendo viejo, lleva treinta años sin visitar a los viejos.

Gracias, JMA, porque, treinta años después, has sido tú quien me ha llevado a hacer compañía a los viejos y a fumar con ellos mientras nos cuentan su vida.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Gracias, Orosia

Muchas veces he buscado la manera de dar las gracias a Orosia, la profesora que, sin conocerme apenas de nada, me salvó el pellejo una noche en un pueblo de Jaén cuyo nombre ni recuerdo.

Resulta que calculé mal los horarios y cuando me monté en el autobús creyendo que iba a Jaén, me enteré de que me dejaba en un pueblo de la provincia, cuando he aquí que se sentó a mi lado Orosia, a quien conocía de un curso de educación sexual del CEP de Jaén para profesores.

Una de las actividades del curso consistió en que yo tenía que defender ante un grupo de mujeres la superioridad del sexo masculino y sus genitales frente al femenino. Los argumentos que, con tal de resultar convincente, di en ese momento hoy me habrían llevado al paredón. Pero Orosia, que fue quien los tuvo que soportar, no me lo tuvo en cuenta cuando me encontró en el autobús. Antes bien, viendo que el autobús me iba a soltar de madrugada en un pueblo desconocido y pequeño, me ofreció una habitación de su piso para pasar la noche, y así me salvó de andar errabundo por un pueblo dormido y cerrado hasta el amanecer.

Siempre he pensado que no le agradecí lo bastante gesto tan noble y desinteresado y, como no tengo manera de encontrarla, se lo agradezco desde esta atalaya de la Interred por si me oye desde algún lugar. Y esto es lo que le digo:

Orosia, amiga, nunca fue caballero de damas tan bien servido. Recibid mi beso, mi gratitud y mis oraciones. En mi próximo libro de poesía os dedico un poema.

jueves, 25 de mayo de 2017

Pedagogía de urgencia

Recuerdo que de niño estaba en la playa y vi flotando en el agua lo que a mí me pareció un globo bastante feo y alargado y de boca grande, pero, al fin y al cabo, un globo con el que jugar. Cuando lo cogí del agua y lo fui a inflar, mi padre me ordenó que lo tirara. Ante mi estupor por esa orden, mi padre me dijo algo que me quitó para siempre las ganas de globos flotantes en el agua y que a ver si logro poner en pie:

-Eso es una tripa que se ponen los viejos en el pito para hacer pipí.

Papá, nunca te daré bastante las gracias por aquella estupenda e improvisada explicación que mis siete u ocho años entendieron a la perfección.

Desde entonces me han parecido feísimos los condones.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Caramelos de violeta

El otro día una alumna mía, que en clase llamamos Juno, nos trajo unos caramelos de violeta en una bolsita muy mona y bien presentada y los puso en la mesa para todos. Le pregunté si era por algún motivo especial y me dijo que no.

Me pareció muy bonito precisamente que no hubiera un motivo especial. Eso significaba que lo especial éramos nosotros, aquellos a los que ella quería agradar con ese gesto, aquellos por los que valía la pena hacer algo especial.

Hay personas que, allá donde van, con su malos humos, sus malas palabras, sus malos sentimientos y malos olores, producen sufrimiento a su lado; otras hay que, aunque no llevan el sufrimiento, lo consienten a su lado. Y otras que, como Juno, ni lo llevan ni lo consienten, sino que traen consigo aquella primera edad de oro en que no había muerte ni dolor, cuando la libertad se usaba para el bien, y el bien era para la libertad; cuando no había que castigar a la Tierra para sacarle el fruto; cuando Adán y Eva aún no habían mordido la manzana y paseaban con Dios por el Paraíso.

Gracias a Juno y a tantas otras personas por traer consigo la edad de oro con sola su presencia, por no consentir dolor a su lado, por irradiar luz y derrochar simpatía. Gracias a ellas, cuesta menos trabajo levantarse los lunes por la mañana.