Dominar el mundo cuesta una pasta. pero una pasta. Ni os imagináis la de gastos que genera. Sobornos, ejércitos, gastos fijos, Oreos... La Dominación Mundial exige mano de hierro con los gastos y guante de seda con los contables.
Pero, eso sí, hay cosas en las que no hay que regatear. Se paga lo que vale, y punto.
Por ejemplo...
Pero, eso sí, hay cosas en las que no hay que regatear. Se paga lo que vale, y punto.
Por ejemplo...
....los tronos imperiales.