En 1916, el Cabo Collins, del ejército de Su Majestad la Reina, hizo historia al devolver al pérfido enemigo alemán una bala salida de sus propias -y pérfidas- armas, mediante un sofisticado artilugio de su propia creación:

Lamentablemente, momentos después volvió a hacer historia al recibir el impacto casi simultáneo de 483 balazos, fruto de que los -pérfidos- tiradores alemanes corrigiesen levemente sus trayectorias de disparo...
Lamentablemente, momentos después volvió a hacer historia al recibir el impacto casi simultáneo de 483 balazos, fruto de que los -pérfidos- tiradores alemanes corrigiesen levemente sus trayectorias de disparo...