Ayer las sombras parecían querer cubrirlo todo, aunque mi vieja y herrumbrosa espada consiguió mantenerlas a raya. Hoy siquiera han osado atravesar la barandilla de mi balcón. Mi sonrisa las ha persuadido y mi mirada resplandece de tal manera que no han podido extender sus negros tentáculos.
Y es que frente a los dragones cabrones siempre surge un caballero andante que proteje a la princesa. Por un día he sido princesa y F.P. , mi caballero, los ha lanzado al abismo.
F.P. no llega todavía a ser un amigo pero sí una gran persona que ha luchado desinteresadamente a mi lado y me ha devuelto el pedacito de existencia que creía ya perdido y la fe en la gente de bien. Mi agradecimiento es infinito. Quiero llevármelo a brindar con cava por la victoria.
Grandes personas y poesía.