Bitácora de Isabel Huete

SOLIDARIDAD CON HAITÍ

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Mostrando entradas con la etiqueta Sergio Cuateco. Mostrar todas las entradas
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25 abril 2009

Mamáááááá!!

Cuadro de Julien Dupré, pintor francés del s.XIX

Pues sí, las cosas van y vienen a un ritmo frenético. Haber solucionado mi problema laboral ha implicado más tiempo de trabajo, lo que cual no me importa porque estoy encantada con mis nuevas tareas y con la gente que me rodea, pero eso significa menos tiempo para mí y mis pasiones (que son las suficientes como para que no pueda abarcarlas todas con la intensidad con la que acostumbro a hacerlo), aparte de que se me han juntado dos o tres cosillas más, como es mi revisión del cáncer cada ocho meses, las pruebas del preoperatorio para quitarme el quiste benigno de la teta (¿os acordáis los visitadores/as más antiguo de mi blog?) que me descubrieron hace un año, la preparación del viaje a EDITA en Punta Umbría (Huelva) y organización de la venida de los escritores y editores mexicanos amigos, que primero pasan por Madrid y, por supuesto, por mi casa los que quepan.

También estoy preparando el prólogo del nuevo libro de cuentos de Sergio Cuateco, que me lo ha pedido encarecidamente y con esa delicadeza tan característica de todos ellos/as, así como la corrección de estilo, que no es moco de pavo porque escribe tal cual hablan, en el más puro argot, lo cual me parece perfecto y digno de respeto, pero en algunas ocasiones es complicado no meter la tecla porque para un lector español puede llegar a ser ininteligible. Me ha dado total libertad, así que conservando los nombres de las cosas que en el lenguaje popular utilizan y las expresiones más típicas, me he metido a fondo con la parte gramatical. Y es que los mexicanos se comen un montón de preposiciones y conjunciones y el tiempo de los verbos son utilizados de forma un tanto heterodoxa. N`ombre, ¡pinche libro ha escrito el güey Cuateco! Cuenta un chingo de historias en las que habla de batos, de carrujos de marihuana que huelen a mota, de amanecer hasta el chongo, de morras que hacen güeyes a los novios, compas que son buen pedo y terminan dándoles pa’sus tunas a los amigos, güeys que están briagos, mujeres mensas o sonsas esperando un llamado, prostitutas de grandes ligas, de la migra que está culera, de ir de grapa, del pinche congal, de pinche pito guango, no tocar (instrumento musical) ni madre y cantar pa’ la chingada… En fin, que una cosa es el castellano puro y duro, común a todos y que pocos lo hablamos con la corrección obligada, y otra muy diferente es la incorporación de palabros en cada país que nadie, o casi nadie que no haya nacido en él, entiende.


Por cierto, de lo de mi cáncer, todo sigue sin problemas. Ya son seis años resistiendo y espero que sean muchos más. Soy una enferma crónica que ni se siente ni cree que esté enferma y mucho menos crónica. También soy de las que cree que se pueden ganar las batallas si uno se lo propone; quizá no sea un axioma irrefutable pero hay muchas más probabilidades de que se cumpla si uno confía en ello que si se pasa el día lamentándose.


Ritmazo y poesía.

26 mayo 2008

EDITA 2

Además de lo que es el encuentro general y lo apetecible del viaje en plena primavera; casi siempre los campos verdes, los matorrales de flores amarillas en la mediana de la autopista hasta llegar a Andalucía, donde son sustituidas por adelfas de todos los colores; el paso por Despeñaperros, siempre impresionante y novedoso para mi mirada aunque lo haya recorrido mil veces; las casi infinitas extensiones de olivos de Jaén, tan ordenados en hileras que parecen trazadas con un tiralíneas, y la adivinanza de la cercanía del mar cuando pasas Huelva, me recreo en el encuentro que tendré con una serie de personas que para mí son importantes, en el abrazo en el que nos fundiremos, en la alegría indubitable de saber que cada uno espera ese momento mágico como si fuera la primera vez.

En el camino hice un amigo muy simpático en una gasolinera a la salida de Sevilla al que quiero dar a conocer porque fue valiente y se dejó acariciar casi como un corderillo. Me dijo su nombre al oído pero los días no pasan en balde y ya no lo recuerdo...
(Mi amigo caballo y yo en una gasolinera de Sevilla)

Los últimos 100 km. de Sevilla hasta Punta Umbría siempre me parecen interminables, pero cuando por fin atravieso la cancela del Albergue Juvenil en el que cada año nos alojan y oigo y huelo el mar (está a pie de playa) siento que algo en mí se transforma. Es el mar, lo sé, porque su cercanía me produce mucha tranquilidad, me sabe a vida y a sueños, me transporta a muchos momentos trascendentales de mi vida, unos buenos y otros no tanto. Siempre está ahí como un referente de lo que soy y de lo que he sido. El mar, para mí, es lejanía y grandeza, pero también serenidad, y riesgo, y danza, y renovación, y abismo.

(Playa de Punta Umbría. Huelva)

Creo que después de hacer 700 km. estábamos todos un pelín desaforados, aunque contentos porque al final la recompensa valió la pena. Por eso, cuando Sergio Cuateco sacó su cámara para inmortalizar la llegada, quisimos dejar patente que estábamos más que contentos, como auténticas motos. 


(Erándini, Mayoral, yo y Gabi Cuateco ante la recepción del Albergue. Punta Umbría. Huelva)

Después de ducharnos y cambiarnos, nos fuimos a cenar sabiendo que en los lugares habituales, encontraríamos amigos, como así fue. Era inevitable que en el primer bar nos encontráramos con Javier Seco, un monstruo creativo y una de las personas más animosas y divertidas que conozco; Juanje, gran fotógrafo y colaborador de uno de mis libros-objeto, tierno y cariñoso; Hugo Larrazábal, poeta y lo que se tercie, mimoso y mi calvo favorito; las chicas de Kukú Bazar, un grupo rompedor de teatro experimental que vinieron a Madrid (son de Vitoria) a animar una de mis presentaciones, increíbles; Yolanda Pérez, poeta, editora y performance, de la que ya he hablado en este blog; los chicos de La Más Bella, tan originales y divertidos como siempre; Braulio, uno de los tres cananeros de La última canana de Pancho Villa, algo huérfano sin Javi Berros y Juanjo Barral, a los que eché de menos; Goiko, poeta autodenomidado reversista que está alucinado de ver el éxito que ha logrado a sus bastantes años y hombre tímido pero de gran carisma; Tucha, pintora de extraordinaria sensibilidad y persona a la que profeso un gran cariño porque es deliciosa y además muy inteligente... En fin, que estábamos todos encantados de habernos conocido (unos a otros) y el reparto de besos y abrazos fue tan efusivo y emocionante como siempre. 

Y ya, una vez besados y manoseados todos, nos pusimos a comer y a beber lo que no comemos en todo el año: coquinas que nunca pueden faltar porque somos adictos (para quien no las conozca, son como pequeñas chirlas planas y de forma alargada, y muy sabrosas), choco (sepia rebozada), hacedías (como lenguaditos muy pequeños), pijotas (minipescadillas), puntillitas (chopitos), calamares del campo (aros muy finos de cebolla y de pimiento verde rebozados y fritos) que es una de mis debilidades, y cerveza, y vino blanco del Condado, y manzanilla, y después lo que se terciara...

Más o menos a las 11 de la noche empiezan todos los días lo que son los recitales de todo tipo en un pub-bar que se concierta todos los años, aunque este tocó cambiar y a mí, la verdad, me gustó menos que el de los años anteriores aunque fuera más grande, pero había más follón de gente y sobre todo visitantes del pueblo, que los pobres, al no entender demasiado qué es lo que se cocía allí, lo mismo les daba gritar, que reír a carcajadas o que ponerse a jugar al billar. En todo caso, tampoco es que nosotros nos contengamos demasiado porque a esa hora, después de habernos puesto ciegos a comer y beber, solemos llegar bastante desatados todos. Pero es curioso, cuando hay algún/a interviniente que destaca por su originalidad o por su calidad, empiezan los chisteos y todo el mundo se calla. No puedo negar que hay de todo, aunque la mayoría son bastante buenos y merece la pena escucharlos con atención, aunque a veces hay más gente en la calle que dentro... Pero eso es normal porque tenemos mucho que contarnos y muchas ganas de reírnos. 














(Javier Seco)







                    (Juanje y Hugo Larrazábal)















 (Braulio Gª Noriega recitando)










                                                                                    (Tucha, a la izquierda)



Pues así transcurrió la primera noche, que no por ser la primera fue la más divertida porque lo fueron todas, aunque sí la más emotiva y la más emocionante. Así lo viví yo y así lo cuento.

Amistad y poesía.

17 mayo 2008

EDITA-1

Teatro del Mar, sede de EDITA

Vista general del vestíbulo con los stand

Sergio Cuateco en el stand de Diógenes

Cada año, cuando termina EDITA, ya esto soñando con la convocatoria del año siguiente. Para mí es una de las experiencias más gratificantes y divertidas que vivo cada año por dos razones: la primera, porque tienes la oportunidad de ver las nuevas ediciones de las distintas editoriales alternativas que asisten y de escuchar los recitales poéticos o creaciones artístico-literiarias de quienes se pasan el año dejándose el alma en volcar sus sueños y vivencias en un papel o en una vídeo creación, o también en una performance, o en lo que sea. Y la segunda porque vuelvo a ver a amigos y amigas que no puedo ver casi nunca durante el resto del año y con los que disfruto mogollón, porque cuando hay buena sintonía el placer es inmenso, y más si todo va acompañado de buen vino del Condado, cerveza, o una manzanilla bien fresquita junto a una fuente de coquinas y otras de choco, pijotas, hacedías o puntillitas... La pena ha sido que L. Felipe Comendador, mi querido Luisfe, no nos ha regalado su presencia este año; tampoco Javi Berros, a quien adoro, ni Ángel Petisme, ni José Blanco, todos amigos muy queridos. Otro año será.

Este año en Diógenes Internacional habíamos acordado con nuestra amiga mexicana Gabriela Juárez que llevaríamos desde Madrid a Punta Umbría a tres de sus compatriotas que venían al encuentro (ella al final no pudo venir, y lo he sentido un montón porque es una bella persona). Para allá nos fuimos, pues, en amor y compañía, José Mayoral, Sergio Cuateco y su hija Gabi, Erándini y yo, cargados de bolsas y libros. Este año, además, era el primero en el que las editoriales podíamos disponer de un stand para  colocar nuestros libros. 

El Teatro del Mar es del Ayuntamiento y lo cede a la organización de Edita para que en él se celebren todo los eventos. Se inauguró el año pasado y realmente ha sido un cambio importante, no sólo por el mayor espacio del que disponemos sino también por ser un edificio nuevo muy diferente al salón que nos cedían antes en la Casa de Cultura, una cutrez, la verdad, para los tiempos que corren.

Estoy intentando subir más imágenes pero a pesar del ADSL, el wifii y todos esos rollos patateros, tengo problemillas, así que tras esta presentación y panorámica general del lugar del encuentro, me despido por hoy sin contar ni la mitad de lo que quisiera y esperando mejores tiempos de conexión con blogger.

Encuentro y poesía.

07 mayo 2008

Imposible...

Imposible ponerme a escribir y contar. EDITA primero, y a continuación Sevilla y Córdoba, y hoy Toledo. No es que haya decidido irme de vacaciones indefinidas, pero tengo a un amigo mexicano y a su hija en casa, Sergio y Gabriela, y estoy intentando que conozcan lo más posible de España. Entre Mayoral y yo les hacemos de cicerones y lo están pasando de muerte pero todos estamos también agotados. Ver Sevilla en un día, Córdoba en una mañana, Toledo en seis horas... es de locos. Y el viernes a Segovia o Ávila, ya veremos. Eso sí, me he puesto morada de hacer fotografías.

En fin, que ellos se portaron de lujo cuando estuve en México y yo estoy encantada de tenerlos aquí y poder corresponderles.

Madrid 2, Barcelona 0, de momento, y comiendo mazapán a todo plan...

Espero retomar mis disertaciones para el fin de semana, que ganitas tengo muchas. 

Arte y poesía.

FOTOLIA