Bitácora de Isabel Huete

SOLIDARIDAD CON HAITÍ

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07 abril 2009

Siempre la misma historia

Ya lo sé, o ya lo intuyo: habrá más de uno/a que piense que me pierde el feminismo... Y lo curioso es que las feministas que conozco me dicen que no lo soy o lo soy insuficientemente. En fin, que cada cual con su opinión y yo con la mía, y a intercambiarlas guardando las formas.

¿Y a qué viene esto? Pues no es difícil de imaginar: las opiniones vertidas por los medios de comunicación y opinadores/as varios sobre Elena Salgado, la nueva Viceprensidenta segunda del Gobierno y nueva Ministra de Economía y Hacienda. ¿Y qué se dice? Lindezas, oiga, del tipo "no reune el perfil", "es una mujer dura y seca", "le falta experiencia", "tiene poco peso político", "se tendría que haber sustituido a Solbes por alguien de más categoría", "está ahí porque Zapatero quiere gente de absoluta confianza"... Y estupideces parecidas.

Lo del perfil siempre me ha hecho mucha gracia; es como si te dijeran que si no te has pasado la vida haciendo tornillos es imposible que llegues a hacerlos nunca. Es como decirte que tu inteligencia y preparación no sirve de nada, que nunca puedes aprender, que sólo sirves para ocupar un lugar en la vida de por vida, que avanzar no es tu destino, ¡tú qué te has creído, cretina! Vamos, que si has estudiado Derecho no puedes escribir novelas o que si has limpiado escaleras no puedes hacer de guía turística porque nadie puede salirse del lugar en el que nos han colocado. Oiga, es que no puede usted tener nariz de ministra si siempre la ha tenido de mindundi. Esto está reservado únicamente a los que nacieron con las napias bien puestas y usted no las tiene. ¡Y encima tiene tetas, joder! ¿Pero se ha mirado en el espejo?

Además, es dura y seca. Vamos que tiene un carácter que no va con su condición de mujer superdulce y megadelicada. De usted se espera otra cosa: que no se parezca demasiado a los hombres, que esos sí que pueden permitirse ser superduros y megasecos; les va en los cataplines, mire por dónde. Y no ponga cara de mosquita muerta que a nosotros no nos la da con queso, que sabemos muy bien de qué va, ¡arribista, más que arribista!

Por mucha experiencia que usted tenga, Dña. Elena, habiendo ocupado anteriormente dos Ministerios y una Secretaría de Estado, además de la gerencia del Teatro Real, y tener fama de buena gestora, no pretenda compararse usted con D. José Blanco, que aunque no haya ocupado nunca un Ministerio ni gestionado otra cosa que un partido político, aparte de ser un chisgarabís, decir tontunas cada vez que le ponen una alcachofa delante, y perder las elecciones gallegas, es un tío legal y preparado, tanto como para llevar todas las infraestructuras del Estado... Y es que, mire, él sí que tiene perfil de Ministro de Infraestructuras porque nació haciendo carreteras, y ferrocarriles, y puentes, y puertos... ¡Ah!, ¿que no lo sabía? ¡Pero mujer, si destila un olor a alquitrán que echa para atrás! ¡Si se le ve a la legua que va como un tren en vez de como una moto! ¡Mecachis en la mar salada, qué ignorante es usted, Sra. Vicepresidenta!

Es que eso de la paridad tiene estas cosas: que ponen a mujeres en puestos de dirección por eso de la cuota, ¡con la de hombres que hay por ahí que no tienen desperdicio! Mire, usted tiene que demostrar que vale lo mismo que un hombre. ¿Y ellos no tienen que demostrar que valen lo mismo que una mujer? ¡Pero en qué mundo vive usted, señora! ¿No han demostrado ya los hombres que pueden fregar unos cacharritos y pasar el plumero por las estanterías? Pues ahí lo tiene: pueden hacer las cosas igualito que una mari de las de siempre. ¡Pero si es sencillísimo!

¡Tócate los ovarios!

IGUALDAD, IGUALDAD, IGUALDAD Y SÓLO IGUALDAD, y poesía.

FOTOLIA