Vivir y poesía.
Bitácora de Isabel Huete
SOLIDARIDAD CON HAITÍ
18 septiembre 2010
Adiós, vida
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11 junio 2010
¿Quiénes son?
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20 febrero 2010
Atravesando puentes
Nada había cambiado desde que crucé mi penúltimo puente y espero que nada cambie cuando el lunes atraviese el próximo para llevarle el diagnóstico al hematólogo.
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09 febrero 2010
Estoy requetebien, amigas/os.
Estoy bien, perfectamente, sin novedad de momento en el frente. Hoy, por fin, me he hecho el escáner que tenía pendiente pero hasta la semana que viene no sabré el resultado. Superé las angustias iniciales por tener que esperar hasta este mes para revisarme de nuevo y ahora estoy tranqui y me siento fuerte y dispuesta a lo que venga si es que ha de venir algo.
diointer@wanadoo.es
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Etiquetas: Dalí, Terremoto en Haití, vida
06 enero 2010
Creación del Club de las Personas Positivas
Pues esto se acabó, se marcharon los reyes y esta noche las luces de todas las ciudades se apagarán hasta que finalice este nuevo año 2010. Yo debería hacer lo mismo con los adornos de mi casa pero sé que tanto por nostalgia como por pereza seguiré disfrutando de ellos hasta final de mes... Si tuviera espacio mantendría el árbol y el belén durante todo el año, ¿por qué no si me gustan? En mi familia ha sido tradición poner el nacimiento, después vino el árbol, y con los años me dieron el título de "ponedora de Belenes" porque lo hago con mucho detalle y mimo; soy manitas y me encantan las miniaturas, así que intento reproducir con la máxima fidelidad el ambiente del momento que representa. Cada año compro pequeños detalles nuevos en el mercadillo navideño de la Pl. Mayor y poco a poco la familia belenística va aumentando, lo que implica cada vez más espacio y complejidad pero yo disfruto con ello y pienso que, en definitiva, es lo único que importa.
03 septiembre 2009
De cuentos y cuentos
La vida es un cuento contado con mucho cuento... ¿o no?
Desde el momento en el que todo lo que nos acontece lo percibimos de forma totalmente subjetiva, con una visión distorsionada aunque no menos real de como lo perciben otros, deberíamos concluir que nada es como es ni se parece a lo que es. Ante un mismo hecho, se activa en mí una parte del cerebro que casi nunca es exactamente la misma que se activa en los que lo están viviendo conmigo. Si miro una flor hermosa, siento un deleite que nunca será igual al que siente otro, si es que lo siente, y cuando lo cuente a quien quiera escucharlo sólo podré expresar mi sensación pero nunca conseguiré definir con objetividad la belleza de la flor, si es que la tiene y no es sólo una fantasía mía, un querer verla bella sin serlo. Es en ese sentido en el que considero que contamos la vida con mucho cuento, porque nunca las cosas son como son sino como cada uno las percibimos. Si no fuera así, si todos viéramos las cosas desde la misma óptica, en su esencia perfecta y sin edulcorantes ni desvaríos, no sólo sería muy aburrido sino que, además, nada nuevo podríamos aprender, nada nuevo nos podrían enseñar, nada tendría razón de ser discutido, no habría desacuerdo ni oposición. La vida sería un asco porque carecería de su dosis necesaria de emoción, ilusión y/o fantasía.
Deleite y poesía
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27 julio 2009
Las metas deben ir cayendo (cuando las haya)
El lunes 3 ya me toca regresar al currele, pero siendo agosto será como otro mes de vacaciones porque apenas habrá nada que hacer ya que estaré prácticamente sola. Esa es una de las razones por las que casi nunca utilizo agosto para vacacionarme. Luego me dejo dos semanitas más para otoño, para que no se me haga tan largo la llegada de las Navidades, que las/los que me habéis seguido desde el principio sabéis que me encantan.
Lo duro llegará en septiembre pues aparte de la jornada partida, que empezará el 15, tengo pendientes de editar dos libros... Me faltará tiempo, pero no ganas. Aunque no lo parezca, soy supervaga aunque también es cierto que necesito hacer cosas para sentir que la vida sigue fluyendo en la dirección deseada.
Confieso que, a veces, quisiera ser una princesa de cuento, y otras nadar, aunque sólo fuese por una vez, a favor de la corriente, pero algo me empuja siempre a adentrarme por los caminos más enrevesados. Creo que compito contra mí misma a falta de querer competir con otras personas. No hay meta ni puerta que se abra o se cierre tras mis pasos perdidos.
La vida es un lujo que no podemos permitirnos despreciar. Hay que dejar que la vida nos abrase las entrañas.
La noche es para los soñadores, es decir, para mí.
Noche cerrada y poesía.
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Etiquetas: Noche, vida, Yacek Yerka
24 febrero 2009
Un día más
Pensaba mientras iba de un lado a otro que cada vez me interesa menos los pasos que doy y hacia dónde se dirigen. Recorrer el camino y medir su distancia (o intentarlo) no ocupa mi tiempo; ni siquiera el horizonte me inquieta si no es para ver salir el sol o divisar Venus al atardecer. La prisa ha huido a otros confines y la carga sobre mis hombros cada vez es más ligera.
Ahora me siento más libre y sólo se detiene mi mirada sobre las flores que crecen al borde del camino como glamurosos arco iris. Dejo al viento desnudar mi cuerpo y a los pájaros hablarme al oído. Me adormezco cuando el sol se recrea en mi piel y despierto cuando las estrellas chisporrotean suspendidas en la inmensidad.
Ya sólo me entusiasmo con el abecedario de la vida.
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01 octubre 2008
Lo que aquí se esconde
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10 diciembre 2007
Hay días...
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Etiquetas: México, misantropía, vida
28 septiembre 2007
Entrañablemente viva
Amas más, a las personas y a las cosas, y es delicioso comprobar cómo cuanto más amas más recibes. Se da esa compensación sin buscarla, existe esa compensación aunque tardemos tanto tiempo en descubrirla, quizá porque nos dé miedo fracasar. Algunos no tendrán la suerte de descubrirla y disfrutarla en toda su vida. Yo la he tenido y la recomiendo.
Nunca pensé que hablaría de esta cuestión pero creo que era inevitable. No pretendo ser modelo de nada ni de nadie, ni que ninguno/a de los que me lean sienta pena o, por el contrario, lleguen a pensar que soy la leche. Pa ná. No sufro en absoluto porque me siento curada, porque me queda mucha leña por dar, muchas opiniones que transmitir y muchos sentimientos por dejar aflorar.
27 septiembre 2007
Günter Grass
No sé si en ello tiene que ver la forma de ser de los alemanes, su esquematismo, tan latente en muchos artistas y escritores (no todos, faltaría más) pero me recuerda un poco, aunque salvando las distancias, aquellos diarios que escribían algunas de mis compañeras de colegio en los que se describía los hechos de cada día sin que en ellos se pusiera nada de "alma". Hoy me levanté, desayuné, fui al colegio, en clase de dibujo la seño me regañó, el rosario fue un rollo aunque estuve hablando con mi amiga Pili, nos han puesto garbanzos para comer y ¡qué asco!, a la salida del cole espero ver a Pepín... etc. Sin embargo, mi diario era pura descripción de los sentimientos que los hechos me producían, siendo éstos únicamente citados como el origen de lo que me bullía en la cabeza, que era mucho, quizá demasiado. El dolor, la alegría, la soledad, la libertad, el afecto, la amistad, la responsabilidad, el fracaso, las relaciones familiares, la religión, el amor, el desamor... Todas estas cosas, y muchas otras, eran lo que me llevaban a escribir, como, de hecho, sigo haciendo ahora con este blog.
La razón por la que estos sentimientos o inquietudes se despertaban en mí en un momento dado o tras un hecho concreto y me empujaba a escribirlos era lo de menos. Yo de lo que necesitaba hablar era del fondo de las cosas que me pasaban, de los sentimientos encontrados que me producían, no de los sucesos. Quizá sea ese el motivo por el que me gustan los libros (y las personas) en los que puedo descubrir la existencia de algo mucho más profundo que las meras palabras, por bien estructurados y escritos que estén, porque a mí el cuerpo de los libros es lo que menos me interesa si lo que cuentan no consiguen despertar mis emociones. Y eso me está pasando con Pelando la cebolla, de Günter Grass.
Me pasó lo mismo cuando empecé a leer On the road, de Keruac, aunque nada tenga que ver lo que uno y otro cuentan ni cómo lo cuentan, salvo en ese aspecto algo simplista, para mí, de centrarse más en lo descriptivo que en lo emocional o sentido.
En descargo de Grass, tengo que decir que no entiendo demasiado la polémica que se ha suscitado por su afiliación a la Waffen-SS con 17 años y que no lo haya desvelado hasta ahora. Todavía siguen saliendo artículos de opinión bastante sesudos y encontrados sobre si fue un traidor y/o un mentiroso. Me parece bastante absurda la discusión, sobre todo porque no creo que haya nadie, o casi nadie, que no tenga algún fantasma de juventud guardado en el armario. Es fácil juzgar a toro pasado, cuando tenemos todos los datos en nuestras manos, sin querer reconocer, sin embargo, cuántos coetaneos suyos en España fueron sujetos pasivos de aquel horror, ¿y por qué no decirlo?, del que hubo aquí durante cuarenta años. Y cuántos hay todavía que se niegan a condenar la dictadura y reconocer la república como el único gobierno legítimo. Y míralos, ahí están, pavoneándose en los escaños del Congreso de Diputados, erigiéndose en los genuinos defensores de la democracia... ¡Qué dolor de derecha!
Es evidente que haber pertenecido al cuerpo de élite de las SS es una mancha difícil de borrar, de entender y, si se quiere, de disculpar, pero no creo que con 17 años tuviera mucha información de la realidad y, aún menos, de analizarla. Tampoco parece que participara en ningún hecho condenable, lo cual no se puede obviar a la hora de la crítica. Los hechos son los que son, y también su contexto, y la gente tiene el derecho a evolucionar y a saber ejercer la autocrítica, cosa que Grass hace sin demostrar misericordia alguna hacia sí mismo. Yo no puedo dejar de lado la importancia e incidencia de su trayectoria teórica y práctica adulta, claramente alineada con la defensa de los más desfavorecidos, con los principios ideológicos de la izquierda. Para mí eso es lo que cuenta y lo que me importa.
Yo, que me considero de izquierdas, y bastante, no siempre lo fui. Antes fui liberal (liberales progresistas nos llamábamos), porque mi formación teórica y práctica sobre la política fue nula durante mis años jóvenes. Mi preocupación estaba puesta en otras cosas, en otro tipo de vivencias; siendo, quizá, lo que más me ocupaba y preocupaba entonces conseguir el afecto de mi familia y de otras personas, su reconocimiento. Y ser libre, libre como un pájaro, volar sobre la vida sin que nadie me pusiera impedimentos. Ardua tarea que no conseguí hasta que me emancipé de padres y marido. A partir de ahí, y gracias a que estudié la carrera de Ciencias Políticas y Sociología y me impliqué en la vida universitaria, aprendí por donde iban los tiros y empecé a descubrir cual era el camino que debía recorrer, con cual de sus orillas me sentía más identificada.
No reniego, para nada, de mis inclinaciones liberales de juventud, porque comprendo que las circunstancias familiares y sociales en las que me movía fueron algo así como los árboles que no te dejan ver el bosque. Sólo la experiencia, el aprendizaje continuo de la vida, te permite no sólo ver sino también discernir. Y actuar en consecuencia. Luego he comprendido, con el tiempo como aliado, que mi visión del internado como una prisión, la expulsión de varios colegios por indisciplina, las lecturas a escondidas de determinados libros, las escapadas de casa, las broncas diarias contra la dictadura paterna, mis gritos de libertad, mi defensa incondicional de las compañeras peor tratadas en el colegio, tenían mucho que ver con un espíritu libre y contrario a toda opresión. Pero entonces no lo sabía, y ahora que lo sé, me hago alguna carantoña de vez en cuando por haber sabido descubrir a tiempo cuál era mi lugar en la vida.
Solemos tender a prejuzgar a los demás sin saber de ellos apenas nada (yo la primera). Somos muy osados opinando cuando de la vida de los otros se trata. Si fuésemos con ellos tan condescendientes como con nosotros mismos (que está de puta madre serlo) la convivencia personal y social sería mucho más sencilla. Algunos políticos deberían pensar en ello.
Lectura y poesía.
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Etiquetas: Günter Grass, internado, Keruac, lectura, libertad, vida, Waffen-SS
13 septiembre 2007
Querer
Querer y poesía
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28 agosto 2007
Entre luces y sombras
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Etiquetas: felicidad, Miguel de Unamuno, Tenerife, vida
20 agosto 2007
Mi maestro Bruno
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