Cada noche, el payaso encendía la bombilla colgante y esperaba en silencio. La bailarina, hecha de porcelana y polvo de luna, giraba al compás de la música del gramófono. Él le hablaba con los ojos, ella respondía con arabescos suspendidos en el aire. Los globos flotaban como testigos mudos, y el árbol sin hojas susurraba viejas promesas.
La bailarina nunca envejecía, nunca parpadeaba, nunca se iba. Una madrugada, el payaso se acercó, temblando, y la besó en la frente. Entonces ella parpadeó y sus pies se posaron en el suelo con un suspiro de niebla estelar. “Llevo mucho tiempo esperándote”, dijo, con voz de viento antiguo.
El payaso, incrédulo, extendió la mano. Ella la tomó, y juntos salieron por la ventana hacia el cielo, mientras los globos descendían lentamente, como si ya no tuvieran a quién sostener.
Qué bonito. Porqué no te permites una publicación de doble página, una imagen y un texto corto?Sería una edición preciosa, colorida y emotiva. Venga!! A la presentación estoy invitada.
Ildefonso,la imagen es preciosa, me ha gustado mucho. Ese contraste entre el payaso y la bailarina, el tono de los colores, crea una escena muy sugerente. Además de la ternura que me provoca. Tu texto además acompaña muy bien la imagen. Preciosa. Un abrazo.
Hay relatos que no se leen: se escuchan por dentro. Este payaso enamorado, suspendido entre la luz temblorosa de una bombilla y el silencio que sólo conocen los que esperan de verdad, pertenece a esa categoría. La bailarina —tan frágil como un sueño que se resiste a desvanecerse— gira con la misma cadencia con la que uno recuerda lo que nunca vivió pero siempre sintió. Y cuando por fin desciende al suelo, cuando parpadea y habla con esa voz de viento antiguo, el cuento deja de ser cuento para convertirse en un pequeño milagro cotidiano. El final, con los globos renunciando a su altura porque ya no tienen a quién sostener, es pura poesía visual. Una despedida hacia arriba, que es la mejor dirección para las historias que nacen de la ternura. Un trabajo precioso, lleno de sensibilidad y de esa magia tranquila que sólo tú sabes convocar. Un abrazo, maestro.
Cada noche, el payaso encendía la bombilla colgante y esperaba en silencio. La bailarina, hecha de porcelana y polvo de luna, giraba al compás de la música del gramófono. Él le hablaba con los ojos, ella respondía con arabescos suspendidos en el aire. Los globos flotaban como testigos mudos, y el árbol sin hojas susurraba viejas promesas.
ResponderEliminarLa bailarina nunca envejecía, nunca parpadeaba, nunca se iba. Una madrugada, el payaso se acercó, temblando, y la besó en la frente. Entonces ella parpadeó y sus pies se posaron en el suelo con un suspiro de niebla estelar. “Llevo mucho tiempo esperándote”, dijo, con voz de viento antiguo.
El payaso, incrédulo, extendió la mano. Ella la tomó, y juntos salieron por la ventana hacia el cielo, mientras los globos descendían lentamente, como si ya no tuvieran a quién sostener.
Very creative use of co-pilot! I love the story.
ResponderEliminarWow, poesi av högsta klass !! Älskvärt och med en emotionell bild som fint ackompanjerar det vackra poemet. Mästarklass !
ResponderEliminarEl último párrafo es pura magia... me ha encantado.
ResponderEliminarSaludos.
Qué bonito. Porqué no te permites una publicación de doble página, una imagen y un texto corto?Sería una edición preciosa, colorida y emotiva. Venga!! A la presentación estoy invitada.
ResponderEliminarTomo nota de tus palabras... Quizás algún día confeccione ese librito...
EliminarYa te avisaré cuando suceda, para tomar un café...
Ildefonso,la imagen es preciosa, me ha gustado mucho. Ese contraste entre el payaso y la bailarina, el tono de los colores, crea una escena muy sugerente. Además de la ternura que me provoca. Tu texto además acompaña muy bien la imagen. Preciosa. Un abrazo.
ResponderEliminar¡Ay, qué bonito!
ResponderEliminarMuchas felicidades, Ildefonso.
Un abrazo y feliz día.
Texto e imagen como un magnífico paseo lleno de sensibilidad.
ResponderEliminarBellísimo trabajo.
No te vayas corriendo, en mi blog somos pacíficos, suficientes guerras ya hay para empezar otra. Sólo encontrarás respuestas. ;-)
Aferradetes, amic.
That is COOOOL ART!
ResponderEliminarThis is so creative, Ildefonso.
ResponderEliminarHay relatos que no se leen: se escuchan por dentro. Este payaso enamorado, suspendido entre la luz temblorosa de una bombilla y el silencio que sólo conocen los que esperan de verdad, pertenece a esa categoría.
ResponderEliminarLa bailarina —tan frágil como un sueño que se resiste a desvanecerse— gira con la misma cadencia con la que uno recuerda lo que nunca vivió pero siempre sintió. Y cuando por fin desciende al suelo, cuando parpadea y habla con esa voz de viento antiguo, el cuento deja de ser cuento para convertirse en un pequeño milagro cotidiano.
El final, con los globos renunciando a su altura porque ya no tienen a quién sostener, es pura poesía visual. Una despedida hacia arriba, que es la mejor dirección para las historias que nacen de la ternura.
Un trabajo precioso, lleno de sensibilidad y de esa magia tranquila que sólo tú sabes convocar.
Un abrazo, maestro.
Puro arte, en la imagen y en el escrito.
ResponderEliminarUn abrazo.
Tanto la bonita foto como el relato te adentran ese mundo mágico y de ensueño que ambos representan.
ResponderEliminarUn Abrazo
Excelente trabajo y tambien un buen relato que se complementan el uno al otro.
ResponderEliminarUn abrazo.
Bonita y muy creativa imagen!
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Ildefonso
It’s a beautiful work of art. It has melancholy and motion and plays on the "clown in love" trope and tells a wonderful story.
ResponderEliminarA hug.
He was nailed.
ResponderEliminarIt is certainly a lovely AI. Your story goes well with it too.
ResponderEliminarQué preciosa imagen y qué bonito texto, emocionante!
ResponderEliminarUna imagen llena de belleza y ternura, Idelfonso, bonita.
ResponderEliminarSaludos.
This is so artistic and sophisticated
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