DE REPENTE LA COSTUMBRE DE
VIVIR
De repente la costumbre de vivir
nos resultó dolorosa.
nos resultó dolorosa.
Con el vértigo en las venas intuimos
el absurdo de nuestra finitud
y de la mecánica
(dormir, comer, trabajar
dormir, comer, trabajar,
morir cada día).
Comprendimos
que jugar a ignorar el tiempo
apenas logra silenciar un rato
los labios de la herida abierta
que supone seguir vivos.
(Poema extraído de la antología, coordinada y prologada por Vicente Muñoz Álvarez, 23 Pandoras, Baile del sol, 2009)