Mostrando entradas con la etiqueta apagón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta apagón. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de junio de 2010

ZEN LUZ



RAT y yo fuimos de los tantos afectados por el apagón de la semana pasada.
Estuvimos sin luz ni agua durante 36 horas!
Sé que esto no espanta ni escandaliza a nadie, especialmente a los habitantes de estos confines. Que tan habituados nos tienen a los cortes y falta de suministros.
Es nada en comparación a los cortes programados de fines de los 80´, que se practicaban para apaliar la crisis energética. Se acuerdan?
Crisis energética ha devenido en los últimos años, en uno de esos latigillos que hacen furor en época estival!
Vino a sumarse a la lista de temas, de esos que ni bien se acaban los meses primaverales, tienen asistencia perfecta entre las atenciones de la población.
La agenda del verano incluye el agujero en la capa de ozono, el mosquito aedes aegypti transmisor del dengue, el desvelo por conseguir alojamiento en la costa y alcohol en gel a precios razonables, y los últimos chismes de los políticos y forrándula local.
...Se pronostican para la próxima temporada fuertes calores, grandes subas en el consumo eléctrico, exorbitantes alzas en las facturas del servicio, aplicación de multas por exceso del consumo sugerido, cortes de suministros varios, malestar general.
También se viene con todo el color negro, las tachas en cinturones y balerinas y vuelve para imponerse el talle alto en los jeans!
Aunque ésta es la realidad de todos los veranos, y aquella otra fue una realidad histórica que no esquivó a nadie que tenga, digamos...mas de treinta? Tengo que reconocer sin falsa modestia que a mi barrio siempre le tocó una mano con suerte en la repartija de cortes.
Gambeteó con destreza las molestias, y se mantuvo iluminado cuando otros padecían oscuridad.
Por eso quedamos genuinamente perplejos RAT y yo, cuando sentados a la mesa tomando unos mates vespertinos, -y después de casi 12 horas sin luz-, el día sin más, comenzó a darse a la fuga.
Dimos por terminada la espera y renegamos de cada promesa de solución que llegó cuando todavía estaba soleado.
La noche se fue cerrando y con ella terminaron por colapsar algunos de los sistemas que permiten el giro domestico.
El tanque dejó de cargar agua y pronto se agotó. Con ley marcial se escribió el rígido destino de la que en bidones se reservaba.
Los celulares perdieron señal, y la heladera hizo notar con ruidos, su descongelamiento agónico.
En breve, solo el freezer, -y por unas cuantas horas más-, se convertiría en el último bastión de fría conservación, y salvaría de la descomposición a sus vecinos comestibles del piso de abajo.
Librados de todos aquellos elementos que acompañan nuestras vidas, sin internet, ni tele, ni música, ni lectura, quedamos extrañamente sumidos en un ambiente de bucólica severidad.
Encendimos la radio spika, revalorada en la ocasión, y esas voces en formato de AM desacostumbrado, nos trajeron un inusitado alivio de estar conectados con los acontecimientos de afuera.
Las llamas de las velas parecieron eternizarse y acortaron nuestras miradas.
Los párpados se entornaron y se achicó nuestro mundo.
El universo se redujo al diámetro de la mesa de la cocina, iluminada débilmente de amarillo.
En tanto el aroma a curry, que fragante se desprendía de la cacerola donde se cocía el arroz con pollo, convocaba nuestros espíritus en antiguo ritual, en torno al fuego de la hornalla.
Los recuerdos se expandieron, y los pensamientos se hicieron más audibles.

La de arriba es una foto de la calle vista desde mi casa, con todas sus luces!