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miércoles, 30 de marzo de 2011

Paranoia totalitaria

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Nude with Umbrella, 1930s by William Mortensen

Nude with Umbrella, 1930s, by William Mortensen

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Asad denuncia una "gran conspiración" extranjera contra Siria.  Encabeza El País su primera plana.

¿Por qué será que todos los dictadores y totalitarios tienen en común el victimismo de considerarse presa de grandes conspiraciones extranjeras?  ¡Qué patéticos son!

domingo, 27 de febrero de 2011

SHAME ON YOU, EUROPE! (QUOTES TO REMEMBER–Javier Valenzuela)

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Gaddafi, 1973

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Este Nerón greñudo, de rostro acartonado y estrafalaria vestimenta que vocifera mientras acribilla a su pueblo quiso ser Saladino en su juventud. Lo fue, de hecho, por un tiempo en los más salvajes y húmedos sueños de algunos. Lo sé, resulta difícil de aceptar para los que no vivieron los años setenta y ochenta del pasado siglo, para los que tan solo lo han seguido en los últimos tres o cuatro lustros. Pero, créanme, Gadafi fue guapo en su juventud y no iba de tirano, sino de revolucionario. ¿Como Fidel Castro? Algo así.

© Javier Valenzuela / El País

 

El subrayado y las negritas son mías.  Naturalmente.  Y efectivamente, la cara contorsionada, colérica y terrorífica del Gaddafi actual fue una vez tan joven y agraciada como la del carismático dictador comunista Fidel Castro.  Por lo general, en nuestra juventud siempre somos hermosos especímenes que podemos esconder al mismísimo infierno concentrado en cuerpo y mente.  Y esos seres que se creen nacidos bajo la conjunción de todas las constelaciones para, aun cuando nadie se los pidiera, salvarnos de los espantosos y terribles futuros suelen por lo general conducirnos hacia alguna variante incluso hasta peor que cualquier cosa imaginable o meramente sospechable.

Y aún en este paralelismo de imagen y de fondo pero no siempre coincidente al 100%, nadie menciona entre los horrores la Ciencia del Genocidio Sutil porque, indiscutiblemente se necesita ser un ser superior (para la maldad) como lo es Fidel Castro y la ideología comunista de fina orfebrería, para poder desarrollar esas habilidades y hacer coincidir ciencia y arte en un trasunto diabólico.

Estas revueltas, revoluciones, cambios y ola de incertidumbres inmediatas y futuras, deberían hacer recapacitar a todo el mundo, no sólo a las grandes potencias europeas y a los Estados Unidos, sobre la aconsejable utilización de una cautela mayor.  Los conservadores también deberían sopesar sus odios y sus amores.  La progresía, su visceralidad y sus fascinaciones, también viscerales.  No se piensa con las entrañas sino con el cerebro.  Los progres españoles de antes y los neo-progres (nu-lefties) deberían ya aceptar que el tiempo pasa y que el espejo dice la verdad, y esa verdad no se refleja solamente en la flacidez de la carne y en las arrugas alrededor de los ojos, sino en que lo imaginario que ellos defendían (con respecto a algo que no vivían) no correspondía ni correspondió nunca con la realidad, y que los representantes y horrendos hacedores de esa (otra) realidad nunca jamás defendieron sus intereses ni sus sueños, salvo solamente para utilizarlos en beneficio propio.

Todos, TODOS, deberían avergonzarse.

© 2011 David Lago González

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Gaddafi, 2010

martes, 22 de febrero de 2011

Lessons to be learned

Sí, como he oído y visto decir a Simon Peres, las revueltas generalizadas por el mundo árabe, llevaran real y finalmente a regímenes más justos y a una armonía de distintas formas de vida que no tienen por qué vivir eternamente enfrentadas haciendo pender a todo el mundo de un hilo, también la Unión Europea y los distintos países demócratas y “demócratas” que marcan y deberían marcar un seguimiento de los desmanes que otros tantos cometen impunemente, deberían darse cuenta de que todo esto es asimismo una lección para ellos y sus mandatarios, y deberían comedirse más al abrazar, secundar y refocilarse pública, notoria y vergonzosamente con sátrapas, dictadores, reyezuelos, represores totalitarios de cualquiera y de ninguna ideología, que cuando dicen a mostrar las verdaderas hienas que llevan dentro, los dejan en tal mal lugar.  Esto vale para todos, pero en particular se lo pueden aplicar con todo el peso implacable de la justicia personajes como Berlusconi (con respecto a Gaddafi), Sarkozy (con respecto a Ben Alí) y José Rodríguez Zapatero (con respecto a Fidel y Raúl Castro, y a Mohammed nosécuántos).

No es lo mismo un beso de piquito que uno de tornillo.  Vergüenza sobre todos ellos.  Shame on them.

(Como el Chávez de Venezuela es el más impresentable de todos los liberticidas, y ofende y da vergüenza ajena sin ni siquiera hablar la boca –que nunca mantiene callada—, ya va por el mundo con un cartel tácito de no acercarse mucho al perro.)

DLG

domingo, 13 de febrero de 2011

LEYENDO EN WOOSTER (domingo, 13 de febrero de 2011)

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Wooster a tope: parece que comienza a remitir la resaca de la Ley Antitabaco, para alegría de sus propietarios, empleados y clientes (sobre todo, los habituales, que hemos encontrado un sitio agradable y ya al margen de los bares del Madrid profundo que todavía sobreviven por estas calles del Rastro y Lavapiés, donde pasar un rato tranquilo para leer el periódico, abrir el portátil o conversar con parroquianos y personal del local).

Pero escribo rápido unas pocas impresiones sobre lo leído en la prensa (El País) porque estoy invitado a algo que hay llamado “asopao de mariscos”, plato que está siendo guisado en estos momentos por un norteamericano de Carolina del Sur, así que no sé lo que saldrá de ahí. Aunque creo que por “peculiar” que sea, con vino, pan y buena intención se pasará todo: at last, we are all peculiar men…

Análisis de Moisés Naím sobre los cambios en el mundo árabe. Ahora cuando entro al País virtual, encuentro como última hora que las tropas del ejército exigen que ya todos los manifestantes abandonen la plaza Taqhir (o como se llame). Yo iba a resaltar algo que me parece digno de mencionarse, y es el sentido cívico que han tenido los habitantes de El Cairo al ocuparse ellos mismos de limpiar la basura y pintadas que se han ido acumulando durante todos los días de ocupación, cosa que contrasta sobremanera con “el sentido cívico” de la violencia neo-anarquista (y por ahí pa’llá, pues no acabo de vislumbrar hasta dónde se extiende ese fenómeno) de la que hace ostentación una buena parte del Primer Mundo, sobre todo europeo y en el que España y Madrid no se quedan atrás. Bueno, de cualquier forma --y hasta el momento-- me parece un buen ejemplo que da el bárbaro mundo árabe al civilizado mundo europeo. Vale.  Da la impresión que esas personas aman a su país y a sus ciudades, (mal) asunto que no florece mucho por Madrid.

ANÁLISIS: Ola de cambio en el mundo árabe - El análisis EL OBSERVADOR GLOBAL

¿Cómo muere una dictadura?

MOISÉS NAÍM 13/02/2011

http://www.elpais.com/articulo/internacional/muere/dictadura/elpepiint/20110213elpepiint_8/Tes

¿Por qué Egipto y no Marruecos? ¿Por qué en China sigue mandando el Partido Comunista, pero se hundió la Unión Soviética? ¿Por qué Fidel Castro ha sobrevivido en el poder y Augusto Pinochet no? En fin, ¿qué determina que algunas dictaduras sean depuestas y otras se perpetúen? Las razones son tan variadas como la naturaleza misma de estos regímenes. Hay dictaduras que son totalitarias y brutalmente represivas. Otras son dictablandas que intentan hacerse pasar por democracias: organizan elecciones que nunca pierden, toleran una oposición anémica y permiten periódicos "libres" que pocos leen. Muchas necesitan del sostén de potencias extranjeras. Arabia Saudí depende de Estados Unidos, Bielorrusia de Rusia y Corea del Norte de China. Y claro está, la historia, la cultura y la religión fortalecen ciertas monarquías despóticas. Aunque cuando un pueblo se harta y sale a la calle dispuesto a morir por la libertad -y el Ejército no lo masacra- no hay cultura, historia, religión o potencia extranjera que salve a un déspota. Pero ¿qué hace que esto ocurra?

Los militares son siempre el actor determinante. Todas las tiranías dependen de ellos

- El cambio. Los cambios económicos, sociales o internacionales pueden disparar procesos matadictaduras. Los autócratas no conviven bien con las reformas. Incluso los Gobiernos revolucionarios que inicialmente promueven grandes transformaciones terminan manejando mal los cambios. En la Unión Soviética, la liberalización económica, que comenzó siendo gradual, escaló hasta desbordar al régimen. El sah de Irán pagó las consecuencias de una modernización que resultó demasiado acelerada para su pueblo. En contraste, en la China de hoy un súbito freno a su veloz crecimiento económico es la principal amenaza al régimen.

- La vejez. Los Gobiernos también envejecen. Ver y oír a Hosni Mubarak pronunciando discursos totalmente desconectados de lo que estaba pasando en las calles de su país es el más reciente ejemplo de una dictadura aislada de su pueblo y del mundo, lenta en reaccionar y que, a pesar de sus costosos servicios de inteligencia, estaba patéticamente mal informada. Hay dictaduras que fallecen por "viejas" no solo debido a la avanzada edad o a la muerte de sus líderes, sino por la esclerosis de sus vetustas estructuras de gobierno.

- La pelea por el botín. A veces la caída de un régimen se produce por peleas entre las élites en el poder y no entre el pueblo y su Gobierno. Las dictaduras habitan en un ecosistema de privilegios, alianzas y codependencias con los más variados actores: los militares, líderes regionales, grupos económicos y políticos, medios de comunicación, líderes religiosos, aliados extranjeros, etcétera. A veces este delicado equilibrio de poderes se rompe, desencadenando enfrentamientos que pueden llevar al fin del régimen. Algo de esto pasó recientemente en Túnez.

- Errores mortales. Las autocracias pocas veces pagan altos precios por sus equivocaciones. Esto, en combinación con la propensión de los dictadores a rodearse de ayudantes que temen criticarlos o expresar desacuerdos, crea un ambiente donde los errores son frecuentes. Y alguno puede llegar a acabar con el régimen. Sadam Husein es un buen ejemplo de esto. O el general Leopoldo Galtieri, el jefe de la Junta Militar argentina quien, en 1982, decidió que era una buena idea invadir las islas Malvinas. Su derrota contribuyó a poner fin a la dictadura en Argentina.

- El contagio. La democratización de Portugal y España vinieron muy juntas. También la de los países del Cono Sur de América. Y la de Europa central. Ahora, después de Túnez, ha venido Egipto. No hay duda de que la muerte de una tiranía irradia esperanzas en otros países gobernados por dictadores, y sirve de ejemplo y estímulo para quienes se oponen al régimen. La libertad es contagiosa.

- La información. Un pueblo mejor informado de los abusos y la corrupción de sus autoridades, enterado de cómo se vive y se gobierna en otros países y que, además, se puede conectar y coordinar fácilmente con otras personas que, en su misma ciudad o en el otro lado del mundo, piensan igual, es un pueblo peligroso para una dictadura. Está claro que las tecnologías que informan y conectan a la población son un nuevo dolor de cabeza para los autócratas.

Esta lista no es exhaustiva y además siempre hay más de uno de estos factores en juego. También es cierto que estos elementos a veces no bastan y hay dictaduras que, a pesar de todo lo anterior, sobreviven. Pero, siempre, el actor determinante -y poco predecible- son los militares. Todas las tiranías dependen de ellos. A veces los militares están exclusivamente al servicio del tirano. En otros casos, cambian de parecer y deciden defender a su patria, y no al régimen. Al final, lo único que cuenta es si los militares están dispuestos a disparar contra sus compatriotas. Cuando se niegan a hacerlo, nace la libertad.

mnaim@elpais.es

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Aquí, bueno, otra muestra más de LA HIPOCRESÍA IMPERIAL española, que lo mismo se va a la cama con Obiang, con Chávez, con Fidel y Raúl (a threesome), con Mubarak, con Putin, o con Chai Kai Cheng (no recuerdo cómo se escribe) si resucitara.

Hace años, José Bono ciertamente no me caía mal, me parecía simpático. Hoy ya creo que su populismo nacional-católico-socialista y el perfecto implante capilar que debe haberle costado una fortuna, me lo hacen demasiado empalagoso.

Por cierto, he advertido cierta similitud entre las apariencias momificadas en vida de Hosni Mubarak y de Silvio Berlusconi… ¿No se han dado cuenta? Para mí que comparten el mismo cirujano-estético y los mismos consejos de ¿belleza?

Pero como soy como Muriel -y volviendo al inicio de este párrafo--, me regocija cochinamente que España haya terminando comportándose de igual manera (imperialista) que su odiado y admirado y envidiado Estados Unidos de América --al que guardan ese rencor genético noventaiochentista en que Las Islas Desafortunadas (en la confusión y el error que arrastran desde su descubrimiento) figuran estelarmente en forma de Perla (para ambos, que no para las ostras).

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La oposición a Obiang clama por el "egoísmo" de España en Guinea

El escritor Juan Tomás Ávila, en huelga de hambre, tilda a Bono de "cómplice de la maldad asesina"

http://www.elpais.com/articulo/espana/oposicion/Obiang/clama/egoismo/Espana/Guinea/elpepinac/20110213elpepinac_9/Tes

 

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Y reservo espacio todavía limpio para comentar la entrevista de Mauricio Vicent --“who else?” parafraseando el spot del maravilloso y único e incansable follador George Clooney-- a ese escritor (a-tercios)pe®lado llamado Leonardo Padura, que escribe novelas negras (¿con KGB a la cubana? ¿con el MININT? ¿sobre detectives en Marte y Saturno?) y al que acaban de dar la nacionalidad española  (¿en base a qué?) cuando dilatan durante años procesos legales y en completo orden de otras personas (sencillas, normales, trabajadores por cuenta ajena y propia) incumpliendo la ley de plazos en la que la Administración debe manifestarse.  Pura cosmética, y ni siquiera de L’Oreal porque esa gente anónima y que no colabora con ninguna dictadura, parece que no lo merece.

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En fin, “hasta más ver” (traducción literal del fonema ruso utilizado para despedirse).

© 2011 David Lago González